Anexo al libro blanco

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ANEXO AL LIBRO BLANCO

1962

INDICE

INTRODUCCIÓN

CAPITULO I. Predictibilidad e imprevisibilidad

CAPITULO 2. Orientaciones del pasado y hacia el futuro

CAPITULO 3. Medios y fines

CAPITULO 4. La determinación de la línea general

CAPITULO 5. El control de los sentimientos

CAPITULO 6. Acción eficaz

CAPITULO 7. Perseverancia y flexibilidad

               Faltan 4 páginas

CAPITULO 10. El peligro de ser "empleado"

CAPITULO 11. Aislamiento y contacto

CAPITULO 12. Engaño

CAPITULO 13. Violencia

CAPITULO 14. El peligro de aniquilación

CAPITULO 15.         (pasa de la pág. 44 a la 46)

CAPITULO 16. Avance

CAPITULO 17. El ejercer coacción

CAPITULO 18. Resistencia al ataque

CAPITULO 19. Retirada

CAPITULO 20. Tratos

 

NOTA AL ANEXO DEL LIBRO BLANCO

La exposición y publicación del texto que sigue a continuación tiene un sentido de explicación cronológica de la primera definición en ETA entre miembros de la organización de un texto sobre la exposición sistemática de la estrategia política del bolchevismo.

Al publicarse en ETA el “Libro Blanco”, manual que estudiaba la organización de las luchas populares triunfantes en aquellos años (Túnez, Israel), sus métodos, su propaganda, su labor, el análisis de sus posibilidades y las dificultades a las que se habían enfrentado, se apreció un hueco importante al no haberse recogido el desenvolvimiento interno y la acción del partido que había guiado la Revolución de Octubre.

 

INTRODUCCION

 

Este libro presenta algunos de los hallazgos de un estudio que sigue haciéndose sobre la estrategia política del Bolchevismo y está basado en los escritos de Lenin y Stalin.

La intención no es el discutir las grandes teorías del Leninismo o estalinismo, sino el descubrir las reglas que los bolcheviques creen necesarias para dirigir una política eficaz. Aunque algunas de estas reglas expresadas en forma general pueden ser encontradas en toda literatura bolchevique, muchas otras han sido mencionadas únicamente en los análisis políticos hechos por los bolcheviques en el último siglo. Se ha intentado extraer del cumulo de datos formulaciones explicitas y sistemáticas y situarlas en un esquema significativo y de referencia. Este libro trata, sobre todo, de las relaciones internas del Partido. Si no se advierte otra cosa, las reglas que se dan más adelante se suponen aplicaciones (en grados variables) a las dos eras, leninista y estalinista, del bolcheviquismo.

El presente estudio se limita a la formulación de reglas significativas que hasta ahora han parecido evidentes y a ilustraciones sacadas de esa evidencia. No se indican los elementos variables a partir de los cuales los bolcheviques han deducido estas reglas: o sea, no se discute el grado en que han sido influidas por el espíritu de una “inteligencia “rusa occidentalizada, por el marxismo, o por la necesidad de adaptar esas reglas a situaciones particulares de poder.

Un estudio posterior contendrá una documentación completa sobre las fuentes bolcheviques y occidentales usadas en el estudio. Se discutirán las reglas que gobiernan las relaciones dentro del Partido, así como con el mundo exterior; se intentara como las concepciones bolcheviques se relacionan con la historia y cultura rusas y occidentales; y se examinaran las múltiples conexiones entre los varios aspectos de la actitud bolchevique respecto a la política, así como también los cambios efectuados en ella con el tiempo.

Las reglas citadas en este estudio entran en tres categorías: Unas han sido explícitamente manifestadas por Lenin y Stalin y aparecen como citas directas de sus escritos. Tras estas tan claramente indicadas en situaciones específicas que los bolcheviques las reconocerían fácilmente en la forma en que aparecen más adelante. Otras aparecen ser operaciones racionales entre los bolcheviques, pero pueden no ser reconocidas fácilmente por ellos.

Por razones de claridad, las reglas generales de conducta bolchevique se dan en línea completa y los ejemplos que los ilustran en líneas sangradas. Continuamente se han construido las afirmaciones usando palabras y frases de escritos y discursos de Lenin y Stalin. Con ello resultan afirmaciones que pueden ser imperfectas o contradictorias desde un punto de vista científico, pero que representan unas muestras reales de pensamiento bolchevique. Por la misma razón, al agrupar las reglas en capítulos no han sido eliminadas las repeticiones y superposiciones que se han producidos. En efecto, la falta de codificación por los bolcheviques no solo hace estas imperfecciones inevitables, sino también significativas.

Como la falta de franqueza de las declaraciones públicas bolcheviques se ha agudizado con el tiempo, no ha podido ser evitado el empleo de ejemplos antiguos en el tiempo y en el tema.

A causa de la posición especial del Partido en la doctrina bolchevique, la afirmación es que las reglas se aplican más bien al Partido que al Gobierno soviético.

Cada punto debe ser considerado en su contexto más que separadamente.

No se presupone que alguna de las reglas citadas se aplique exclusivamente a bolchevique. Muchas de ellas son empleadas por otros grupos rectores textualmente a lo han sido en el pasado. Solo el conjunto del código es característico del bolchevismo.

Por otra parte, es razonable admitir que esas reglas son en los presupuestos de política bolchevique, se trate de política interior, o exterior, de propaganda o de política militar.

Para predecir más seguramente la acción del Politburó, hay que analizar otros datos, además de los escritos de Lenin y Stalin. El estudio histórico muestra reglas de conducta de este grupo de políticos, no expresadas, pero igualmente importantes. Puede, también, revelar una disposición a desviarse de reglas reconocidas en ciertas condiciones. Además, solo un análisis del estudio histórico puede dar respuestas a las preguntas siguientes: Cuando el código especifica que entre demasiado y demasiado poco hay un grado óptimo (p. ej. Cap. XI, párr. 1 y 2), ¿cuál es el óptimo en cierto periodo o área? Si el código operacional permite la aplicación de dos o más reglas contrarias a una situación (p. ej., Cap. XVI, párr. 5 y 9), ¿que factores determinan la elección?

Aun en caso:

  1. El Politburó ha mantenido, hasta ahora, una actitud de extrema reserva y engaño respecto al mundo anterior, la cara de póquer, la exuberante cordialidad en el enésimo brindis de vodka, el torrente de indignación en la tribuna de las N.U., tienen como objeto la ocultación de los objetivos reales soviéticos al enemigo (y ¿quién no es un enemigo potencial?). De ello resulta que incluso las personas que tienen un gran contacto directo con los políticos soviéticos, tienen que acudir a los textos doctrinales soviéticos para buscar ayuda en la predicción.
  2. La mayoría, quizá, de los miembros del Politburó, iniciaron sus carreras como fanáticos de una religión secular. Es posible que su fervor religioso haya disminuido con el tiempo, pero sería probablemente erróneo considerarles como cínicos. Por eso, un estudio de los libros sagrados del bolchevismo – las obras de Lenin y Stalin —, parece necesario si se quiere aumentar la capacidad de predicción de la conducta del Politburó. Estos textos son particularmente útiles, pues tratan, primordialmente, de la estrategia y táctica del socialismo-comunismo, y muy poco de sus virtudes y ventajas, que se consideran evidentes.
  3. Desde que el Politburó abandono su inusitada franqueza en las declaraciones políticas hacia 1930, toda conclusión referente a las actuales reglas de estrategia del Politburó es, hasta cierto punto, conjetura. Pero parece verosímil que hoy el Politburó esta en mayor grado sólidamente ligado por tradición a su sistema operacional que a su concepción de sociedad comunista. Esto parece mostrarse en las cartas (muy adecuadas cuando fueron escritas), dirigidas por el Politburó de Moscú en 1948 a su contrincante de Belgrado, que muestran poca variación respecto a los temas y argumentos antiguos. De la misma manera, los temas desarrollados en el proceso de Laizlo Rajk y Traicho Kostov en 1949 son muy semejantes a los procesos de Moscú en la tercera década (especialmente al último proceso de marzo de 1948) e indican la persistencia de ciertas concepciones —p, ej., las que conciernen al espionaje—, que determinen esos temas públicos.
  4. Es verosímil que el Politburó considere la historia del régimen soviético como un éxito continuado y que gran parte de este éxito continuado y que gran parte de este éxito sea atribuido al uso de reglas “correctoras” de estrategia (como están explicadas en los textos de Lenin y Stalin), las que, por lo tanto, deben ser mantenidas. En 1920, dijo Lenin:
  5. “No pude ser otra cosa, sino que hemos aprendido política: en eso no podemos equivocarnos; ahí tenemos una base.”  
  6. Muchas de esas reglas fueron desarrolladas muy temprano en la historia del bolchevismo, durante las luchas entre los pequeños grupos de socialistas rusos. En 1922, dijo Lenin:
  7. “. . .hemos experimentado la diplomacia burguesa. Es la clase de cosas que nos han enseñado los Menchevikes durante quince años.”
  8. Es también verosímil que el Politburó actual crea aun que una situación contemporánea de los asuntos internacionales es explicable cuando puedo puede ser determinado su prototipo en la historia de Rusia o del Partido. Así Stalin escribía en 1938:
  9. “. . . los círculos que rigen Inglaterra siguen burdamente la misma política que bajo el zarismo seguían en Rusia los burgueses monárquico— liberales, a la vez que temían los “excesos” de la política zarista, temían aún más al pueblo, y por lo tanto recurrían a una política de apelar al zar, y, en consecuencia, a conspirar con el zar contra el pueblo (5).
  10. Y en 1948, cuando el Gobierno soviético protesto a Yugoslavia contra un pretendido maltrato a los ciudadanos soviéticos, baso el caso en una comparación con el Congreso de Estocolmo del Partido ruso de trabajadores socialdemócratas de 1906 y el Congreso de Londres de 1907.
  11. La actitud bolchevique respecto al poder no ha sufrido cambio básico desde la conquista del poder en Rusia (o fuera de Rusia a partir de 1939). Antes de la revolución, los bolcheviques trataron de conquistar el poder en Rusia y escapar a la reacción de sus dirigentes. Desde la Revolución han continuado considerándose a sí mismos en la misma posición respecto al mundo exterior que la tenían respecto al Gobierno zarista, o sea, fuera de poder y en posición peligrosa. Así, los objetivos de revolución mundial de los bolcheviques tienden a preservar las lecciones adquiridas en sus primeras luchas.
  12. Este estudio no intenta analizar la conducta normal y reciente de la política del Politburó de acuerdo con las reglas de política que se describen. Sin embargo, al final de cada capítulo hay un breve apartado con algunas pocas sugestiones en ese sentido. Estas sugestiones son simples hipótesis y nuevas investigaciones son necesarias para su comprobación. Además, son meramente ilustrativas; cubren únicamente una pequeña parte del campo de aplicación de las reglas indicadas.

 

CAPITULO I. Previsibilidad e imprevisibilidad

  1. Un punto de la doctrina bolchevique afirma que los sucesos futuros son inevitables o imposibles. Las probabilidades intermedias son excluidas. Esta es una de las formas más características del “todo o nada” del pensamiento bolchevique.
  2. El bolchevique puede considerar la afirmación “A es compatible con B” como equivalente a “A es consecuencia de B”.

En una intensa lucha de Lenin contra el positivismo (los resultados de la cual han llegado a ser básicos en la filosofía bolchevique), el punto de vista de sus oponentes – que la ciencia no puede refutar a la religión – significa para el que estaban defendiendo a la religión.

  1. Todo suceso político importante puede ser explicado por las leyes marxistas-leninistas. Por consiguiente, ningún suceso es “accidental”; solo los “filisteos políticos” consideran a tal suceso como el resultado de alguna fuerza extraña a las que determinan la transición de la sociedad del capitalismo al comunismo.
  2. Todo actor en la escena mundial es “forzado” en su papel por la presión del desarrollo histórico: solo el Partido, a causa de su perspicacia y su dedicación, actúa libremente.

Las “masas”, cuando llega a ser “intolerable” o imposible el “régimen viviendo al modo antiguo”, se ponen voluntariamente bajo la dirección del Partido. Los enemigos hacen concesiones únicamente si se ven “forzados” a hacerlas, si se ven “empujados” a ello “contra su voluntad”, por la presión del Partido, de las masas o por otras circunstancias.

  1. Cuando un partido sigue una línea correcta, “no inventa” nada, sino que actúa estrictamente de acuerdo con lo que prescribe la situación histórica. El Partido “resuelve el problema planteado en la agenda por la historia”.
  2. A pesar de esa creencia en el determinismo, la doctrina bolchevique contiene también puntos de contraste. Así, a pesar de que se afirma constantemente que la dirección y el fin de un desarrollo histórico mayor (p. ej. la transición del capitalismo al comunismo) es predecible, el tiempo y el camino que ese desarrollo han de tomar no es considerado como predecible.

En 1918, durante las disensiones sobre la paz de Brest-Litovsk indico Lenin que los “comunistas de izquierda” estaban en un error, no al predecir una revolución en Alemania, sino al fijarle una fecha.

  1. “Es imposible completar un plan de antemano” para un periodo histórico completo. “Las nuevas tareas se originan al trabajar en la resolución de las antiguas”. Napoleón … escribió: “. . .Hay que iniciar primero una serie comprometiéndose y después “ver lo que se sucede”.

En 1922, escribió Lenin: “Pues bien, iniciamos un serio compromiso en . . .1917, y oímos después detalles de desarrollo (desde el punto de vista de la historia mundial son ciertamente detalles), tales como la paz de Brest-Litovsk, la Nueva Política economista, etc.” (6).

  1. No es posible predecir cuándo se completará la victoria del comunismo en el mundo (o sea, después de cuantas décadas, depresiones, guerras y revoluciones).
  2. El Partido no debe desaparecer si ciertos avances tardan más tiempo del previsto. En una escala histórica, estas diferencias en el ritmo del desarrollo son mínimas.

10 Sin embargo, es la misión del Partido al aceptar lo más posible el camino (y, por lo tanto, el costo), hasta la victoria.

  1. Esto puede hacerse, pues, en muchas coyunturas históricas es “objetivamente posible” más de una salida, las “condiciones objetivas” crean ciertas oportunidades al Partido; no se puede predecir si el Partido lograra tener éxito al “utilizarlas” y al transformarlas en “realidades”.
  2. La línea del Partido en un momento dado “deberá ser realizable únicamente en aquel. . . sentido al término del cual ni una sola letra. . . este en contra de la dirección. . .del desarrollo social-económico. Una vez que hayamos determinado concretamente esa dirección. . ., debemos. . . luchar. . . con todas nuestras fuerzas por el marxismo de nuestras peticiones. Es filisteo el tratar de decir de antemano, antes de. . . la terminación de la batalla. . ., que no hemos de alcanzar. . . el marxismo”. O sea, la “relación de fuerzas” que determina el resultado solo puede averiguarse con la prueba de la batalla (sea violenta o no).

Así, la “redivisión periódica del mundo” en la era del imperialismo “solo por la violencia puede producirse, por la prueba de la fuerza de los varios grupos de los países imperialistas”.

De manera análoga, en el caso de una prolongada “batalla”, “solo la agitación es capaz de mostrar el ambiente en las masas. . . (para) suministrarnos material sin tacha para la determinación de la madurez del ánimo de las condiciones para. . .combates más decisivos”.

En 1917, Lenin afirmaba que “la mayor tarea del día” es el “destruir la confianza” de las masas en aquellos socialistas que no se oponen a la fuerza. Decía:

“Cuan realizable desde el punto de vista del ánimo de. . . las masas sea esta política, solo puede ser probado por un muy. . . enérgico tanteo de esa agitación. . .” (7).

  1. Aunque los bolcheviques mantienen que el resultado en una situación crucial puede ser indeterminado, afirman también que el número de “soluciones” posibles es muy pequeño, puesto que el marxismo-leninismo muestra que muchas posibilidades (p. ej., la rendición pacifica del poder por la “clase dirigente”) en que creen los “filisteos” políticos, “de ninguna manera existen en la naturaleza”.

*       *                          *          *

De acuerdo con el párrafo 3, el Politburó en sus interpretaciones del mundo exterior parecen percibir conexiones entre sucesos en donde nosotros no vemos ninguna; consideran detalles sin relación como síntoma de grandes direcciones políticas, y creen que hay planes complicados detrás de sucesos de los que sabemos son fortuitos.

De acuerdo con el párrafo 6, la creencia del Politburó en una correcta perspicacia en las leyes de la historia es compatible con la falta de certeza en lo que resultara incluso de los más decisivos sucesos de los tiempos. Durante el periodo comprendido entre 1936 y 1942, el Politburó probablemente consideraba posible un nuevo conflicto entre los dos bloques enemigos, quedando fuera la Unión Soviética, por lo menos hasta la última fase; o el establecimiento de una hegemonía angloamericana en el mundo ajeno a la Unión Soviética; o un bloque anglogermano en Europa. Es verosímil que los desarrollos que tuvieron lugar de hecho no hayan sido específicamente predichos por Moscú, donde un rápido descenso del poder inglés y una coalición entre la Unión Soviética y otras Potencias mayores parecía improbable. Pero es casi seguro que cuando esto sucedió no tuvo al Politburó la sensación de que su perspicacia le hubiera fallado.

Así, de acuerdo con los párrafos 6 y 7, los cálculos del Politburó están señalados, al mismo tiempo, por una deliberada orientación hacia el futuro y por un flexible tener en cuenta las contingencias inmediatas.

De acuerdo con los párrafos 8 y 9, el Politburó está dispuesto a aguantar por tiempo indefinido.

Por una parte, el Politburó tiene seguridad en su creencia en la seguridad de sus orientaciones, por estar fundadas en hechos (párrafos 4 y 5); por otra parte, su motivación para intentar asegurar lo más intensamente posible el éxito de sus objetivos esta reforzado por los párrafos 10, 11 y 12.

En una nueva situación, como la creada por el desarrollo de la física nuclear, el Politburó tiende a evitar el hacer frente a descubrimientos sociales radicales, acentuando las leyes marxistas-leninistas de la historia. A pesar de que el Politburó es realista al tratar de las consecuencias, militares y técnicas, de las nuevas tecnologías, tiende a considerar que lo esencial en los asuntos humanos – vistos en términos de “capitalismo”, “socialismo”, “comunismo”—, no ha cambiado.

CAPITULO 2. Orientaciones del pasado y hacia el futuro

  1. Todo suceso, tanto extranjero como interno, debe ser considerado a la luz de la historia del Partido, en especial a la de las fases primitivas. Se considera que la naturaleza real de un suceso contemporáneo ha sido revelada cuando ha sido encontrado un precedente en la historia del Partido; es decir, cuando se puede mostrar que la nueva situación difiere poco o nada de otra ocurrida en el Partido ya en el pasado.

En 1918, cita Lenin predicciones hechas por Engels en 1887 y dice:

" .. . lo que es sumamente asombroso es que tantas predicciones de Engels se realizan "al pie de la letra". Pues Engels hizo un exacto análisis de las clases, y las clases en sus mutuas relaciones han permanecido sin cambio (8)."

Al principio de 1948, consideró Moscú que el desviacionismo yugoslavo era igual a la tendencia "revisionista" del Partido Social Demócrata alemán a principios de siglo; a la de los "liquidadores" del Partido Social Demócrata ruso en 1908-1914; a la de los "Trotskistas" y la de las "Derechas" en el Partido comunista de Rusia (. . .) a fines de 1920. Cuando los jefes yugoeslavos negaban que estas comparaciones eran aplicables, contestó Moscú:

"Los camaradas Tito y Kardelj declaran que los errores de los mencheviques respecto a la fusión del Partido marxista en una organización no partidista de masas se cometieron hace cuarenta años, por lo tanto, no pueden tener conexión con los errores del Politburó del Comité Central del Partido Comunista de Yugoeslavia. Los camaradas Tito y Kardelj están completamente equivocados. No puede haber duda ninguna sobre. . . la conexión de estos dos hechos . . . (9)."

  1. Sin embargo, para los bolcheviques sólo la historia del Partido puede servir para indicar el futuro; en general (es decir, para otros grupos), el pasado es únicamente un registro de decrepitud y muerte.

Los políticos occidentales que se ponen en contacto con miembros del Politburó, estarán en las mejores condiciones de determinar la línea política más útil si se dan cuenta plenamente del especialísimo pasado al cual el Politburó se siente ligado. Los políticos americanos y digamos, p, ej., los políticos italianos tienen tradiciones políticas muy diferentes, pero entre ellos pueden llegar más fácilmente a un acuerdo sobre cuáles han sido los hechos y precedentes más importantes en el último medio siglo, que entre políticos americanos y soviéticos. De la misma manera, el miembro del Politburó cree, probablemente, que conoce mejor todo lo necesario sobre la formación y antecedentes de sus opiniones, mientras que éstos no conocen gran cosa sobre el pasado político bolchevique, que él considera como tan importante.

CAPITULO 3. Medios y fines

  1. Raramente se hace explícita la ética que fundamenta el comportamiento bolchevique.
  2. La ley fundamental es hacer todo lo que aumenta el poder del Partido, el grande y único instrumento para la realización del comunismo, grande y única meta.

En 1920, dijo Lenin:

"Nuestra moral se deduce de la lucha de clases del proletariado . . . La moral comunista es la moral que sirve a esta lucha" (10).

O sea, con vistas a la suprema meta moral (la transformación del destino del hombre por el comunismo), la única pregunta admisible sobre cualquier política en estudio por el Partido, es: ¿Aumentará el poder del Partido?

Por eso, el Partido "no se ata las manos, no restringe sus actividades a ningún preconcebido. . . método de lucha política; acepta todos los métodos de lucha, a condición de que . . . facilite la ejecución de los mejores resultados posibles en las condiciones dadas".

Los gobiernos "burgueses" siguen las mismas reglas; pero los Gobiernos “pequeño-burgueses” son propensos a ser doctrinarios y, por ello, débiles y despreciables.

El Partido, que puede tener “acceso político a todo", debe también presuponer que cualquier faceta de si mismo o de lo que le rodea puede ser "utilizado" para el aumento de su fuerza, a no ser que se muestre lo contrario con una evidencia concluyente.

  1. La política del Partido no debe ser influenciada por sentimientos o por consideraciones morales. El pecado de "plantear cuestiones políticas sobre bases sentimentales", lleva al fracaso y, eventualmente (si no inmediatamente), a la aniquilación. Un "verdadero" Partido bolchevique considera fácil el llevar una política de conveniencia, que, desde un punto de vista sentimental, sería considerada repulsiva (p. ej., romper una huelga). Un verdadero Partido Comunista sabe que esas eventualidades ocurren con frecuencia creciente al aumentar el poder del Partido. "Un comunista que diga que no se debe nunca ensuciar las manos . . ., que va a levantar una sociedad comunista con limpieza. . . de manos, es un charlatán vacío".

En 1923 dijo Stalin, al hablar de la reinstauración del monopolio del vodka por el Gobierno:

"Mucha gente parece creer que podemos construir el socialismo usando guantes de cabritilla. Eso es un gran error, camaradas. Si no nos conceden empréstitos . . . y sí. ... no queremos convertirnos en deudores esclavos de los capitalistas europeos . . . tenemos que buscar otras fuentes de ingreso . . . Tenemos que elegir entre . . . la esclavitud y el vodka" (11).

Se supone que los Gobiernos "burgueses" siguen el mismo camino.

  1. El Partido tiene que tener en cuenta, como hechos políticos, los valores morales mantenidos por los extraños (o por sus propios imperfectos miembros). "Llevamos a cabo nuestra . . . conducta . . . dentro de ciertos límites por razones de conveniencia. En condiciones determinadas, no admitimos acciones que puedan desorganizar nuestro flanco o facilitar que nos ataque el enemigo en un momento ventajoso para él. ... Suponemos que el "sentido moral" de . . . las masas pequeño-burguesas se siente ultrajado por los golpes dados a un esquirol. . . En este caso no debemos hacer agitación en favor de la violencia activa (contra los esquiroles), pues eso sería inconveniente en nuestra lucha. Pero no debemos tener “respeto” por los sentimientos pequeño-burgueses.
  2. En el avance hacia el comunismo, el Partido no debe esforzarse en alcanzar los objetivos finales del comunismo, o sea, el bienestar de la masa excepto como medio para aumentar la fuerza del Partido. El hacerlo sería arriesgar la realización del comunismo.

En 1933, dijo Stalin:

"Desde el punto de vista del Comunismo, las grandes colectividades son un arma y sólo un arma" (12).

  1. Los bolcheviques no consideran que las probabilidades de alcanzar ciertas metas sean disminuidas por el uso prolongado y en gran escala de medios muy extraños a ellas, y este problema es mencionado raramente.

Lenin mantenía esta política en la acción dirigida sobre todo contra el enemigo; Stalin la mantiene en la acción dirigida contra las "masas" y el Partido.

  1. Al elegir entre dos caminos de acción, de los que uno es claramente "revolucionario" y el otro no, el Partido debe ser guiado únicamente por la conveniencia, más que por el "llevarle a cabo" con un apego "romántico" a los métodos revolucionarios como tales, pues el máximo peligro. . . es el exagerar lo revolucionario, olvidando las . . . condiciones en las que los métodos revolucionarios son apropiadas . . . "; " . . . verdaderos revolucionarios se estrellaron cuando empezaron a divinizar la "revolución", cuando empezaron a escribir "revolución'" con R mayúscula".
  2. Mientras la doctrina leninista sostiene que nunca es conveniente iniciar métodos grandemente destructivos —como la fuerza y ataques verbales extremados—, dentro de la fracción bolchevique (antes de 1912) o dentro del Partido (después de 1912), la doctrina estalinista mantiene que a menudo es conveniente.
  3. Al decidir sobre la clase de declaraciones a hacer tanto para el Partido como para fuera de él, los dirigentes no deben ser influenciados por consideraciones sobre la verdad. Sólo debe ser considerado el impacto de esas declaraciones. Se supone que los Gobiernos enérgicos siguen la misma regla.

Hay ocasiones en que falsedades —evidentes para los grupos informados—, son útiles.

En su carta de 4 de mayo de 1948 al Politburó de Belgrado, describía el Politburó de Moscú este medio (atribuyéndolo a los yugoeslavos):

" . . . los dirigentes yugoeslavos están usando. . . (el) método de negar completamente su error sin considerar su existencia evidente . . . el método de la negación infundada de hechos y documentos . . ." (13).

  1. Los dirigentes del Partido no deben preocuparse de la consistencia de sus declaraciones públicas. De nuevo, sólo es importante la eficacia.
  2. Toda técnica política —desde el dar una recepción hasta el dar veneno—, debe ser considerada únicamente como un arma del arsenal del Partido, a usar o no de acuerdo con la situación. Sin embargo, todas las técnicas políticas deben ser constantemente tenidas en cuenta, y la decisión de usar (o de no usar) una cualquiera de ellas debe fundamentarse en las circunstancias particulares.

De la misma manera, el Partido debe ser capaz de sustituir, rápida y fácilmente, una técnica (p. ej., la violencia) por otra (p. ej., las medidas legales).

  1. El Partido debe ser capaz de emplear simultáneamente técnicas políticas que los "filisteos políticos" considerarían como incompatibles (p. ej., las actividades legales e ilegales).
  2. El Partido debe estar “a todas las caras” en sus actividades; debe "tomar posiciones en todas las esferas de la lucha sin excepción, poner a punto todo tipo de armas . . ., no descuidando de ninguna manera ninguna de ellas . . ., pues nadie puede decir de antemano qué esfera ha de servir como primer campo de batalla.
  3. "En una casa bien llevada" cualquier trapo está a mano". O sea, "lo más insignificante debe ser utilizado", 0, como se expresa en una comparación, “. . . tenemos el ejemplo de Ossip de Gogol, que decía: "¿Un trocito de cuerda? ¡Dádmelo, hasta un trocito de cuerda puede ser útil! No estamos tan ricos de recursos, ni tan fuertes que podamos despreciar un trocito de cuerda". En cualquier ocasión, son sus oportunidades específicas, el Partido debe preguntarse:

“¿Hemos comprobado que somos capaces de exprimir de esas oportunidades todo lo que de ellas puede ser exprimido . . ., o hay en ellas "reservas ocultas" que han sido dejadas sin usar?

Un principio táctico del leninismo, es "el principio de la utilización obligatoria de asegurar incluso un temporal, vacilante, inestable, no fiable (aliado) . . . " "Por débil o poco importante que sea un cambio en las circunstancias, "el Partido. . . debe y quiere utilizarlo". Aunque algún detalle de la política del Partido sea "sólo una gota", a pesar de ello "no debemos renunciar a ninguna gota que horade la piedra "de la política enemiga, como no sabemos y no podemos saber qué chispa — de las innumerables chispas que andan por el aire en todos los países . . . — ha de encender el incendio . . ., debemos . . ., poner en acción, "remover, incluso, las esferas más antiguas, más mohosas y más, al parecer, desesperadas . . . ". O sea: "Lo pequeño no debe ser despreciable en una labor, pues las grandes cosas están construidas con cosas pequeñas".

  1. Deben ser utilizadas las prácticas de la sociedad capitalista: "Tenernos. . . una causa tan poderosa . . . que puede y debe manifestarse en cualquier forma (p. ej., sustitución), tanto nueva como antigua, que puede . . . sojuzgar todas las formas, no sólo las nuevas, sino también las antiguas no con objeto de reconciliarse con las antiguas, sino con el objeto de convertir todas y cada una de las formas nuevas o antiguas, en armas para la victoria del comunismo . . .. Es nuestro deber de comunistas el dominar todas las formas.

*       *                           *          *

De acuerdo con la insistencia en la conveniencia y la falta de preocupación en la consistencia (párr. 3, 7, 9 y 10), el Politburó ha mostrado, en los últimos 15 años, y hasta continuamente, para uso público, prácticas e ideologías conservadoras que habían sido ya desechadas (p. ej., el nacionalismo Gran Ruso). Aunque esos cambios intentan en parte crear el convencimiento de que el Politburó ha adoptado nuevas convicciones, es más probable que se haya mantenido en la ortodoxia.

El Politburó muestra gran facilidad en cambiar de repente sus líneas (párr. 11), en ser respetable y subversivo al mismo tiempo (párr. 12). Esta flexibilidad característica ha conseguido anular la creencia occidental de que los cambios de línea bolchevique (p. ej., la "disolución" del komintern) sean abandonos definitivos de posiciones anteriores.

La preocupación en sacar el mayor partido de cualquier situación e instrumento, por pequeño que sea (párr. 14), muestra el por qué el Politburó emplea energía y medios en instituciones como las Naciones Unidas. Aunque atribuye a ello una influencia muy limitada en la marcha general de la historia, creen que, a pesar de ello, deben ser utilizadas.

CAPITULO 4. La determinación de la línea general

  1. Cada una de las líneas de la conducta bolchevique, está prescrita o prohibida. Está prescrita si aumenta el poder del Partido. Está prohibida si no lo hace. El proceder meramente tolerado o recomendado, es pequeñísimo.
  2. El Partido debe tener en todo momento "un surtido completo" de "posiciones" "definidas", "precisas", "claras", "en todas las materias”, ... "al diablo con todas las personas de visión indeterminada . . . " (Esto es para contrarrestar el miedo de que el Partido puede ser víctima de la "confusión", que es considerado como una tendencia rusa.)

La postura del Partido en cualquier materia, debe siempre ser elaborada de manera "concreta", La doctrina bolchevique combate la tendencia “a evitar el estudio de formas, tareas, condiciones concretas . . . por medio de frases generales”.

  1. Esta postura puede ser alcanzada por pasos preparatorios, cada uno de los cuales debe cumplir las condiciones en el párrafo 2 anterior.

En 1922, dijo Lenin:

“. . . cuando yo estaba en Siberia . . . era yo un abogado clandestino, porque habiendo sido exiliado por juicio sumarísimo, no tenía el derecho de ejercer; pero como no había abogado en la región, la gente venía y me consultaba sus negocios. Pero me era dificilísimo comprender de qué se trataba. Venía una mujer y efectivamente empezaba hablándome de su parentesco y se hacía increíblemente difícil el sacar lo que realmente quería. Después empezaba a contarme un cuento sobre una vaca blanca. Y yo le decía: "Tráelo por escrito". En nuestra colonia acostumbrábamos a reírnos sobre lo del escrito. Pero conseguí hacer algunos progresos. La gente venía a mí y traía copias de los documentos necesarios y conseguía enterarme de lo que les pasaba, de qué se quejaban, qué les molestaba" (14).

En 1921, escribió Lenin que el Partido estaba nauseado (refiriéndose a la "discusión" dentro del Partido de la "cuestión de los sindicatos"), y continuaba:

“¿Qué debe hacerse para conseguir la cura más rápida y segura? Todos los miembros del Partido deben . . . estudiar con sumo cuidado (1) la esencia de las discusiones y (2) el desarrollo de la lucha dentro del Partido . . .; debemos pedir sin descanso documentos impresos muy exactos y capaces de ser comprobados por todas las partes" (15).

Bajo el estalinismo, este punto se aplica, si se aplica, sólo en las deliberaciones internas de los dirigentes.

Así, pues, la doctrina bolchevique es opuesta a proceder por sugestiones, exploraciones, pensando alto, etc.

  1. Aunque la dirección del Partido no debe preocuparse de la consistencia de las declaraciones que hace al Partido y al resto del mundo, debe estar seguro de su postura en todas las circunstancias, con objeto de evitar el peligro de aceptar previsiones sobre una situación y recomendar caminos de acción que puedan ser incompatibles.
  2. El Partido debe siempre estar orientado hacia hechos, presentes y futuros. Debe cuidarse del peligro de ser “arrastrado por frases”, de ser “aturdido por palabras”, de "reemplazar análisis por exclamaciones", de permitir que “la lengua domine a las ideas”.
  3. El Partido debe llegar a cada una de sus decisiones políticas a base de un proceso de cálculo intenso y repetido, "Debemos actuar de acuerdo con la regla "mide tu tela siete veces antes de cortarla"; hay que “asegurarse con precisión” cuál es el "enfoque correcto" de cada tarea.

El Partido debe deliberar con la misma seriedad en la culminación de una "crisis revolucionaria" como en un período de "estabilización relativa del capitalismo". Toda falta de cuidado al planear, amenaza una catástrofe.

En 192(. . .), decía Lenin, sobre el Partido Socialista-Revolucionario ruso:

“. . .este Partido . . . se negaba tercamente . . . a comprender la necesidad de una estrictamente objetiva valoración de las fuerzas de clase y de las relaciones entre si, antes de cualquier acción política (16).

  1. Como todo acto o política debe ser valorado en términos de un impacto directo o indirecto sobre el poder del Partido, debía el Partido de fundar sus apreciaciones "en una escala suficientemente amplia, es decir, precisamente en una escala mundial",
  2. El enemigo burgués, exactamente igual que el Partido, determina cada detalle de cada una de sus políticas, de acuerdo con un plan central.
  3. Pero el enemigo puede pretender engañar al Partido sobre este punto, alegando que ciertos detalles de su política son debidos a olvidos o equivocaciones. El Partido debe poner en ridículo estos empeños.
  4. Aunque no se afirme explícitamente que el Partido sea infalible, se cree, en realidad, que tiene casi el monopolio de la valoración y de la previsión correctas: "Nuestra fuerza se basa en.… la seria evaluación de todas las fuerzas de clases existentes en Rusia y en el mundo".
  5. Aunque la capacidad de previsión de la "burguesía" es inferior a la del Partido, es superior a la de la "pequeña burguesía" (los pequeños productores) y a la de las "masas".
  6. Las actividades del Partido deben ser determinadas a base de proyectos a largo plazo.

El 1 de noviembre de 19 (. . .) 5 (1926), puso Stalin como título al sexto capítulo de su alocución en la XV Conferencia del Partido: "La importancia decisiva de la cuestión de perspectivas de nuestra labor constructiva". Aludiendo a una discusión sobre la posibilidad del socialismo en un solo país, dijo:

Puede hacer la pregunta: “¿por qué todas esas discusiones sobre lo que va a suceder en el futuro o sobre lo que es posible en el futuro, no es mejor dejar de lado esas discusiones y ocuparse en la labor práctica? Creo, camaradas, que esta pregunta es completamente incorrecta. No podemos seguir adelante sin saber a dónde tenemos necesidad de ir, sin conocer los objetivos del movimiento. No podemos construir sin orientaciones. . . Sin orientaciones claras, ni objetivos claros, no puede el Partido dirigir la tarea de la construcción. No podemos vivir con la receta de Bernstein: "El movimiento es todo, el objetivo no es nada ". Por el contrario, nosotros, como revolucionarios, debemos subordinar . . . la labor práctica al básico . . . objetivo de la construcción proletaria (17).

  1. El Partido debe ser capaz de "ver crecer la hierba", o sea, de prever lo que los "filisteos políticos" pueden considerar absurdo, pero puede resultar ser lo correcto.

Al determinar la política, el Partido debe tener en cuenta no sólo las relaciones corrientes de fuerzas, sino también los cambios futuros que han de convertir lo fuerte de hoy en lo débil de mañana, y viceversa.

En 1925, dijo Stalin:

"Las fuerzas del movimiento revolucionario chino no pueden ser medidas. Aún no han llegado a nada que pueda considerarse una acción plena. El futuro mostrará lo amplia que es. Los dirigentes orientales y occidentales que no vean esas fuerzas, que no concedan suficiente importancia a su poder, se darán cuenta cuando llegue el tiempo. Nosotros, de hecho, no podemos menos de tener en cuenta esas fuerzas" (18).

En 1928, escribió:

"No debemos basar nuestra orientación en las capas de la sociedad que ya no crecen, aunque constituyen hoy la fuerza predominante, sino en las capas en crecimiento y que tienen ante sí un futuro, aunque no constituyen hoy la fuerza predominante. En la octava década del siglo pasado, constituía el proletariado una insignificante minoría de la población de Rusia, mientras que . . . los campesinos constituían la gran mayoría de la gran mayoría de la población. Pero el proletariado estaba como clase en crecimiento, mientras que los campesinos, como clase, se estaban desintegrando.

Y justamente a causa de que el proletariado estaba creciendo como clase, basaron los marxistas su orientación en el proletariado. y no se equivocaron, pues, como sabemos, creció después el proletariado, de ser una fuerza insignificante a ser una fuerza política e histórica de primera fila" (19).

  1. Los pronósticos del Partido deben ser serios: " . . . Los revolucionarios perecerán . . . únicamente . . . si pierden su seriedad de visión; "los bolcheviques no creen en milagros".
  2. Debemos formular nuestros programas de manera tal que estemos preparados a lo peor; que se den más favorables circunstancias únicamente ha de facilitar nuestra labor . . . "; "debemos contar con lo peor".

En 1901, Lenin desarrolló un plan para la organización del Partido demócrata ruso de trabajadores en su lucha contra el zarismo, y añadía:

“En todo momento hemos hablado sobre la sistemática. . . preparación, pero no tenemos ningún deseo . . . de inferir que la Autocracia pueda caer como resultado de un sitio apropiadamente preparado o de un ataque organizado únicamente . . . Es . . . mucho más probable que la autocracia caiga por la presión de una de esas explosiones o por complicaciones. . . Cuando menos contamos en lo inesperado, menos probabilidades existen de que seamos cogidos por sorpresa por viraje histórico” (20).

  1. El Partido no debe comprometerse así en operaciones políticas ni militares con fuerzas insuficientes, en la esperanza de compensar esa deficiencia al avanzar la operación. Una violación de esta regla es "aventurismo",
  2. En todo momento, debe el Partido determinar sus políticas con la vista en crisis futuras (que pueden ser favorables o desfavorables para el Partido).

En 1925, dijo Stalin:

“Debemos utilizar el período de calma para . . . hacer que el Partido esté "siempre dispuesto" para todas las posibilidades de "complicaciones''. Pero "no se conoce el día ni la hora" en que "ha de venir el novio" a abrir el camino a un nuevo resurgir revolucionario" (21).

Discutiendo en 1925 la cuestión nacional yugoeslava, dijo Stalin, refiriéndose al desviacionista Sernich:

“Un tercer error es cuando se esfuerza en tratar la cuestión de Yugoeslavia como si estuviera en absoluto sin conexión con . . . el curso probable de tos sucesos de Europa. Partiendo del hecho de que en el momento actual no hay un movimiento serio independentista entre los croatas y los eslovenos, llega el camarada Sernich a la conclusión de que el derecho de las naciones a constituirse en Estados independientes, tiene sólo interés académico . . . Incluso si admitimos que por ahora la cuestión no es de actualidad, sin embargo, si se produjese la guerra se convertiría verdaderamente en actual. Se convertiría, igualmente, en actual si tuviera lugar la revolución . . . Cuando, 1912, estábamos los marxistas rusos preparando nuestro primer programa relativo a la cuestión nacional, no había ningún movimiento serio por una independencia nacional en ninguna región del imperio zarista. Sin embargo, juzgamos necesario el incluir en nuestro programa . . . el derecho de toda minoría nacional de separarse del Estado al que está ligado. . . ¿Por qué lo hicimos? Porque basábamos nuestro programa no solamente en los hechos que se daban entonces, sino en los hechos que se preparaban: porque contábamos no sólo con el presente, sino también con el futuro” (22).

  1. El enemigo sigue también el mismo camino.

En 1919, dijo Lenin:

“. . . los dirigentes políticos de la burguesía han comprendido desde hace tiempo la inevitabilidad de la guerra civil y están haciendo preparativos para ella de manera excelente, concienzuda y sistemática . . .” (23).

*       *                          *          *

Los negociadores soviéticos son enemigos de —incluso lo consideran tabú— la libre exploración de los problemas con los otros grupos en la negociación. Tienden a presentar posturas completamente elaboradas teniendo preparadas otras posturas para su sustitución en circunstancias determinadas, y plantean éstas con la misma facilidad (párr. 2 y 3).

Al anunciar sus decisiones, se expresa el Politburó ante el mundo en la violenta retórica de un Vichinsky, pero es de presumir que en sus deliberaciones internas mantiene una actitud muy sobria (párr. 5, 6, 7 y 14).

El Politburó está siempre dispuesto a usar su posición en una esfera de acción como medio de avance —o de evitar el retroceso—, en otra. Y así, pueden a menudo ser tomadas medidas de desquite que, al parecer, no tienen conexión con la acción contra la cual son dirigidas (párr. 7 y 8).

La perspicacia atribuida a la misma burguesía (párr. 11), explica el por qué el Politburó mira con respeto a "Wall Street", mientras desprecia sus "amigos" "progresistas" del exterior.

La creencia de que el Partido debe actuar a base de pronósticos de largo alcance (párr. 12), explica el por qué el Politburó empezó a prepararse para un conflicto con el Occidente, en cuanto la dirección de 1 a guerra germano-soviética comenzó a cambiar de rumbo en 1943.

El Politburó tiende, probablemente, a pensar hoy que su política china de estos últimos 30 años muestra su perspicacia inigualada en los desarrollos políticos y en su capacidad para predecir políticas correctas a base de predicciones exactas (párr. 13).

De acuerdo con las reglas de que las previsiones del futuro deben ser serias y tener en cuenta las crisis futuras (párr. 14 y 17), el Politburó considera que no se puede poner gran confianza en la preponderancia de elementos amigos de la Unión Soviética en los Gobiernos extranjeros.


CAPITULO 5. El control de los sentimientos

  1. La línea del Partido debe ser determinada racionalmente y con independencia de los "estados de ánimo", tanto del Partido como fuera de él, que pueden influenciarla.

En 1907, al discutirse la cuestión del boicot de la elección de la Tercera Duma, Lenin revocó el rechazo del boicot en 1903 por los Mencheviques de la llamada Duma de Buligin propuesta por el Gobierno.

"Los mencheviques estaban equivocados, no porque mostraron en esta cuestión una falta de "estado de ánimo" subjetivo revolucionario, sino porque . . . permanecían fuera de situación objetiva revolucionaria. Es fácil confundir esas dos causas de error en los mencheviques, pero no es propio de un marxista el hacerlo" (24).

  1. El reemplazar un análisis objetivo por "sentimiento" —en cualquier grado—, amenaza catástrofe.
  2. Un bolchevique tiene que tener un perfecto control de sus sentimientos. Toda su actividad política es "una guerra. . . de pura sangre fría".

Toda imperfección del bolchevique en el control de sus sentimientos, ha de ser causa de que llegue a ser dominado por ellos. El resultado será la catástrofe.

  1. Esta norma es verdadera aun en el caso de que los sentimientos sean en sí mismos plausibles: un "sentimiento completamente revolucionario" no es "realmente revolucionario”.

En 1918, decía Lenin de la paz de Brest-Litovsk:

"Me parece que la razón más importante de las disconformidades entre parte de los Soviets en esta cuestión, consiste en esto: — que algunos se dejan arrastrar demasiado por el sentimiento de una legítima y justa indignación por la derrota infligida por el imperialismo al poder soviético, y que éstos caen a veces demasiado en desesperación y.… tratan de dar a una cuestión referente a la táctica de la revolución una respuesta basada inmediatamente en el sentimiento . . . En lugar de valorar. ... la tarea de la revolución . . . desde el punto de vista de la fuerza de las clases, quieren que las cuestiones más serias y difíciles se decidan por la presión sentimental, sólo desde el punto de vista de los sentimientos" (23).

  1. La "espontaneidad" de las masas arrastra a un comportamiento inconveniente; por ello el Partido no debe "ceder a ella". ·

No debe el Partido ceder a esa "espontaneidad" ni cuando ésta tiene una dirección "revolucionaria".

En 1920, afirmaba Lenin que se estaba extendiendo entre los trabajadores revolucionarios del Occidente europeo un estado de ánimo antiparlamentario y añadía:

"Pero sería en estos momentos no sólo irracional sino también criminal el ceder a ese estado de ánimo. . . En muchos países de Europa occidental, el estado de ánimo revolucionario es actualmente, podemos decir, una "novedad", una "rareza" por la que hemos estado . . . esperando desde hace tiempo, y quizá por ello ha podido fácilmente abrir camino a estados de ánimo. Ciertamente, sin un estado de ánimo revolucionario en las masas . . . nunca llegarían a convertirse en acción las tácticas revolucionarias; pero nos hemos convencido en Rusia, por una larga, penosa y sangrienta experiencia, de la verdad de que las tácticas revolucionarias no pueden ser basadas únicamente en estados de ánimo revolucionarios" (26).

  1. El Partido debe ser capaz de emprender políticas que simulen por conveniencia la amistad hacia extraños actualmente mirados con intensa hostilidad y que les proporciona ventajas.

En el verano de 1918, recordaba las negociaciones con los aliados de principio de año:

"Cuando en febrero de 1918 los . . . (alemanes) dirigían sus tropas contra. . . la Rusia desmovilizada. . . no dudé lo más mínimo en hacer un "arreglo" con monárquicos franceses. El capitán Sadone, del ejército francés, que simpatizaba en palabras con los bolcheviques, pero servía fielmente con hechos al imperialismo francés, trajo un oficial francés, de Lubersac, a visitarme. Yo soy monárquico, mi único objetivo es la derrota de Alemania, me dijo . . . Y contesté cela va sans dire. Esto no me impidió en lo más mínimo el "arreglarme" con Lubersac respecto a los servicios que los oficiales franceses, expertos minadores, querían hacernos volando vías férreas para impedir el avance de los alemanes . . . El monárquico francés y yo nos dimos la mano, sabiendo que ambos estábamos dispuestos a "colgar" al otro asociado. Sin embargo, nuestros intereses coincidían durante cierto tiempo" (27).

En 1920, Lenin apuntando la intensificación de los conflictos entre enemigos que resultaban de la política soviética de ofrecer "concesiones", decía:

" . . . por eso . . . debemos de todo corazón —o, mejor dicho, sin corazón, pero con cálculos —, favorecer concesiones" (28).

  1. Un bolchevique no debe sentirse insultado por ninguna clase de comportamiento que los extraños muestren hacia él, aunque pueda ser conveniente el simular tales sentimientos.
  2. Un bolchevique no puede actuar por motivos de ofensa.

En 1930, urgía Stalin a las granjas colectivas a admitir granjeros independientes que hasta entonces les habían sido hostiles. Comentaba:

"Efectivamente, debemos comprender la actitud de los granjeros colectivos . . . En los años últimos han sido objeto de insultos y mofas por parte de los granjeros individuales. Pero no debemos dar la más pequeña importancia a esos insultos y mofas. Es un mal dirigente quien no puede olvidar una ofensa y quien pone sus propios sentimientos por encima de la. . . causa. Si queréis ser dirigentes, debéis ser capaces de olvidar los insultos de que habéis sido objeto.

"Hace dos años recibí una carta de una campesina, una viuda, que vivía en la región del Volga. Se quejaba de que la granja colectiva se negaba a aceptarla como miembro, y pedía mi apoyo. Hice investigaciones en la granja colectiva. Recibí una contestación . . . afirmando que no podían aceptarla porque había insultado a la reunión de la granja colectiva . . . Resulta que en una reunión de campesinos se había hecho un llamamiento a los granjeros individuales para que se adhirieran a la granja colectiva, y en ella esa misma mujer se había levantado las faldas y había dicho: "Ahí tenéis, tomad vuestra granja colectiva". . . ¿Podía desecharse su petición de adherirse a la granja colectiva si un año más tarde se había arrepentido y había admitido su error? Yo pensaba que su petición no debía ser desechada y así lo escribí a la granja colectiva . . . Resulta que hoy está trabajando en primera fila. Este, pues, es otro ejemplo que muestra que los dirigentes, si quieren seguir siéndolo, deben ser capaces de olvidar una ofensa si los intereses de la causa lo piden" (29).

El Partido debe ser capaz de diferir las medidas primitivas hasta el momento más útil.

  1. El Partido no debe "sucumbir al pánico". Especialmente no debe permitirse el Partido ser "asustado" por "palabras terribles" que exageren los aspectos desfavorables de la situación.

.     .            .      .

Considerando que los demás Gobiernos son movidos por principios similares a los propios, el Politburó no cree que los dirigentes extranjeros sean influidos lo más mínimo por sentimientos al dar forma a su política, y los despreciarían si lo fueren.

La preocupación por los probables peligros que pueden surgir si los sentimientos, incluso los plausibles, interfieren con el análisis objetivo de los sucesos, así como por la creencia de que las masas son susceptibles de comportarse de esa manera (párr., 2— 8), conduce al Politburó a acentuar el que en la complicada transición del capitalismo al comunismo las políticas de conveniencia no agradan a las masas y son desagradables para los dirigentes que no han aprendido a disciplinar sus sentimientos.

Entre 1914 y 1944, el Politburó se comportó respecto a sus aliados de acuerdo con el párrafo 6, simulando buena voluntad respecto a extraños a los que de hecho miraba con ojos muy hostiles.

De acuerdo con el párrafo 6 y también con la tendencia de ver en los otros su propia imagen, al Politburó le es sospechosa la sinceridad de los buenos sentimientos de sus aliados con respecto a la Unión Soviética.

Es compatible con las reglas el que un bolchevique no se sienta ofendido por ningún comportamiento de los extraños con respecto a él, el hecho de que en situaciones cercanas a graves crisis el Politburó simula sentimientos (o dé rienda suelta a sentimientos reales) de ofensa contra el abuso sobre su dominio.

En el período iniciado en 1948, el comportamiento del Politburó ha sido de acuerdo con la creencia de que el Partido no debe asustarse por las situaciones desfavorables (párr. 9).

CAPITULO 6. Acción eficaz

  1. Toda tendencia hacia la pasividad debe ser reprimida. El Partido no debe tomar el camino de la mínima resistencia. Siempre hay algunos elementos en el Partido que quieren "nadar a favor de la corriente, despacio y suavemente".

En 1930, dijo Stalin:

"En nuestro Partido hay algunos que piensan que no debíamos haber dado un parón a los exageradores (del ritmo de “colectivización”) de izquierda. Piensan que no debíamos haber ofendido a nuestros trabajadores y contrariado su excitación, incluso si esta excitación conduce a errores. . . Sólo quienes a toda costa quieren nadar a favor de la corriente pueden decir esto. Son los mismos que nunca han de aprender la política leninista de ir contra corriente cuando. . . lo pide el interés del Partido. Son colistas y no leninistas" (30).

  1. Toda actividad del Partido implica "lucha" y "salvar dificultades".
  2. El Partido debe empeñar toda su fuerza en la acción; debe evitar tanto la inactividad como el agotamiento, "una lucha completamente irreconciliable debe ser llevada a cabo contra la pereza". El Partido debe ejecutar su labor "con los dientes apretados", "con enorme empeño", "empeñando todas sus fuerzas y no siendo detenido por ningún sacrificio".

Así, incluso al aplicar "las tácticas defensivas", "el Partido . . . debe tener al enemigo en un estado de esfuerzo constante". Si el Partido decide por una temporada el evitar la batalla, "esto no significa que el Partido debe meramente esperar, cruzándose de brazos, transformándose en espectadores estériles . . . ".

  1. Las actividades del Partido deben llevarse a cabo "sin tregua", "sin cesar", "continuamente".
  2. Los desarrollos favorables se producen únicamente a consecuencia de un esfuerzo enérgico y perseverante: "nada (bueno) viene por sí solo".

En 1920, al pasar revista a las garantías últimas del régimen, decía Stalin:

"Sería un error el pensar que hemos asegurado estas realizaciones “fácil y tranquilamente”, automáticamente, por decirlo así, sin esfuerzos especiales y sin tensión de la voluntad, sin lucha y perturbación. Tales realizaciones no se producen automáticamente. . . Hemos alcanzado estas realizaciones por. . . una seria y prolongada lucha para vencer las dificultades" (31).

En 1931, dijo Stalin:

"Hay . . . ejecutivos que . . . piensan . . . que la falta de mano de obra desaparecerá por sí misma, por decirlo así. Eso es una ilusión, camaradas. Las dificultades en el suministro de mano de obra no pueden desaparecer por sí mismas. Desaparecerán por nuestros propios esfuerzos."

  1. Grandes avances no justifican un, relajamiento del esfuerzo; en cualquier momento, un relajamiento del esfuerzo puede producir una catástrofe.

En 1933, Stalin dijo:

"Muchos creen que una vez alcanzados, digamos, el setenta o el ochenta por cien de la colectivización en un distrito dado o en una región dada, hemos llegado a lo que queríamos, y se puede dejar que las cosas sigan su camino en la suposición de que la colectivización hará su tarea por sí misma y elevará la agricultura a un nivel elevado. Eso es un engaño profundo, camaradas. De hecho, el paso a la granja colectiva como forma predominante de cultivo no disminuye sino aumenta nuestra preocupación respecto a la agricultura . . . Dejar a las cosas seguir su propio camino es ahora más peligroso que nunca para la agricultura. El dejar a las cosas seguir su propio camino puede resultar fatal para el conjunto de la causa" (33).

  1. El gastar demasiado esfuerzo para llevar a cabo una política es un error menor que el emplear demasiado poco.

En 1907, recordando Lenin su concentración, en 1900-1902 sobre los problemas de la organización del Partido:

"El decir en estos momentos que Iskra exageraba (en los años 1900— 1902) la idea de una organización de revolucionarios profesionales equivale a reprochar a los japoneses después de la guerra ruso-japonesa que exageraban antes de la guerra la fuerza militar rusa. Los japoneses tenían que tensar todas sus fuerzas contra un máximo posible de fuerzas rusas con objeto de salir victoriosos . . . Hoy la idea de una organización de revolucionarios profesionales ha . . . alcanzado una completa victoria. Esta victoria hubiera sido imposible si no se hubiera puesto, en aquel tiempo, esta idea en primer plano, si no hubiera predicado de manera "exagerada" a aquellos que eran un obstáculo a su realización" (34).

  1. Toda realización imperfecta amenaza una catástrofe: "es . . . necesario considerar todos los propios errores, y entonces ganaremos . . . " “, ... exageración en una línea, aún en el grado mínimo, significa impedir la victoria”,
  2. Un bolchevique debe encontrarse, en las grandes tareas con objeto de evitar el esparcir esfuerzos. "Lo más importante es no dispersar la propia energía".
  3. " . . . el conjunto de la vida política es una cadena sin fin que consta de un número indefinido de eslabones. Todo el arte de la política consiste en encontrar el eslabón que pueda más fácilmente ser roto por nuestras manos, el eslabón más importante en un momento dado, el que garantiza el dominio de toda la cadena y, en habiéndolo encontrado, aferrarse a él lo más estrechamente posible". O sea, "no es suficiente el ser . . . un comunista en general. Debe ser capaz en cada momento particular de encontrar ese eslabón especial . . . " "Hemos comprendido cómo ser vencedores, porque hemos averiguado correctamente cuál era . . . la más urgente tarea y porque hemos concentrado todas nuestras fuerzas . . . a esa tarea".

En 1937, dijo Stalin:

" . . . mientras que los destrozadores del período Shakhti engañaron en la técnica a nuestro pueblo, abusando del atraso técnico de ella, los destrozadores contemporáneos, en posesión de carnets de miembros del Partido, engañaron a la confianza política de nuestra gente en ellos . . . abusando de la indiferencia política de nuestro pueblo.

"Es necesario completar la 'antigua consigna de dominar la técnica, correspondiente al período de la época de Shakhti, con una nueva consigna . . . de acuerdo con el período por el que estamos pasando. Se podría preguntar: ¿No será posible . . . en los días del período Shakhti el haber proclamado ambas consignas de una vez . . .? No, no era posible. Las cosas no pasan así en el Partido bolchevique . . . Cada vez se presenta una consigna principal como la central de manera que al asirla se pueda arrastrar toda la cadena. Lenin nos enseñó: Buscad el eslabón principal en la cadena de nuestra labor y tirad de ella de manera que se pueda arrastrar toda la cadena y seguid así adelante" (35).

  1.            ". . . debemos descubrir, no devotos deseos, sino "primeros pasos" prácticos y duros. Lo necesario en un momento dado es "un modesto tener en cuenta la probable y próxima conquista, en lugar de una "anticuada". . . reclamación de una completa victoria". "La tarea más importante" es la de "combatir el peligro de ser arrastrado por tareas y planes vastos".

Lenin decía en marzo de 1918:

"Dejo a los demás el soñar en la revolución internacional . . . Cada cosa a su tiempo; en los días próximos, poneos a trabajar en crear autodisciplina, obediencia . . . de manera que los trabajadores aprendan a luchar por lo menos en una hora cada veinticuatro. Esto es mucho más difícil que escribir hermosos cuentos de hadas. Es la postura de hoy; con ella ayudaréis a la revolución alemana, a la revolución internacional" (36).

  1. Un bolchevique debe oponerse a lo que es considerado como tendencia tradicional rusa de mantenerse en el nivel de los sentimientos, ideas, palabras, más bien que en el de proceder a la acción.

En particular, la objeción es contra "la inclinación de sustituir la discusión a la acción, la charla a la labor". "Una línea política concreta no es necesaria como declaración, sino como algo a ser llevado a efecto".

En 1934 describía Stalin un "tipo de dirigentes" que "retrase nuestra labor, impide nuestra labor y frena nuestro avance".

"Pienso en los . . . honrados charlatanes, creadores que son. . . incapaces de organizar nada. El año pasado tuve una conversación con un camarada de éstos, un camarada muy respetado, pero un incorregible charlatán, capaz de ahogar cualquier causa viva en un diluvio de charla. He aquí la conversación. Yo: ¿Cómo lleváis la siembra? El: ¿La siembra, camarada Stalin? Nos hemos movilizado para ella. Yo: ¿Bien, y qué? El: Hemos planteado la cuestión claramente. Yo: ¿y luego qué? El: Hay una oportunidad, camarada Stalin, pronto habrá un producto neto. Yo: ¿Pero, ahora? El: Podemos decir que hay indicaciones de que se progresa. Yo: Pero, en resumen, ¿cómo va la siembra? El: Por ahora, camarada Stalin, no hemos hecho ningún progreso con la siembra. . . Un trabajador ukraniano descubrió la situación de cierta organización, al ser preguntado si esa organización tema una idea definida, “Sí, dijo: claro que tiene una línea, pero no parece que hagan ninguna labor”. Y contra esto, los bolcheviques exigen economía en las palabras.

  1. Hay que oponerse al "agitar los brazos en público", o sea, "el uso de meros gestos con intención de impresionar".

Stalin dijo en 1926:

"Una política de gesticulaciones ha sido el rasgo característico de la política de Trotsky desde que vino al Partido. Tuvimos la primera aplicación de esta política en tiempo de la paz de Brest, cuando Trotsky no firmó la paz germano-rusa y gesticuló, intentando impresionar, contra el tratado de paz, creyendo que el proletariado de todos los países podía ser sublevado contra el imperialismo por medio de gesticulaciones" (38).

  1. De la misma manera, debe resistirse a la tentación de creer en la eficacia automática de la agresión verbal.

En 1920 decía Lenin sobre el antiparlamentarismo de los "comunistas de izquierda" de Europa:

'" . . . Las "izquierdas" . . . confunden el "rechazo" subjetivo de una determinada institución reaccionaria con su destrucción afectiva. . . El expresar el propio "espíritu revolucionario únicamente por . . . la repudiación de la participación en parlamentos es muy cómodo" (39).

En 1931, dijo Stalin:

"Conozco unos dirigentes que en su lucha contra la falta de responsabilidad personal se limitan a hablar de vez en cuando en las reuniones, lanzando maldiciones contra la falta de responsabilidad política, evidentemente creyendo después de esos discursos ha de desaparecer la falta de responsabilidad personal . . . " (40).

  1. Hay temor de que haya miembros del Partido que muestran una "reversión a la antigua flojedad de voluntad" de los rusos.

El Partido debe combinar "la amplitud de visión de los revolucionarios rusos "con" el sentido práctico americano" (Stalin, 1924).

"El sentido práctico americano es . . . el espíritu. . . que simplemente lleva a cabo hasta el final una tarea, una vez iniciada, aunque sea de importancia secundaria". La doctrina bolchevique combate la "debilidad general" que "puede relacionarse con el carácter eslavo, con el hecho de que . . . perseveremos insuficientemente hasta el fin en la consecución de un objetivo determinado".

.     .            .      .

El rechazo de la pasividad y la insistencia en un continuo empeñarse el Partido con toda su fuerza (párr. 1-4), empuja al Partido a no limitar su expansión a aquello que pueda "digerir fácilmente", sino a ir hasta el límite de lo que se pueda considerar hacedero.

La creencia de que los desarrollos favorables son resultado de esfuerzos perseverantes y en que los avances no justifican una disminución de esos esfuerzos (párr. 5 y 6), parece indicar que no es probable una reducción de tensión, a no ser que el Politburó llegue a considerar que una continuación de su presión puede provocar un indeseado.

De acuerdo con el párrafo 11, se ha concentrado el Politburó, desde 1945, en objetivos específicos y limitados, perseverando en ellos con mucha energía.

CAPITULO 7. Perseverancia y flexibilidad

  1. "No existe ninguna postura sin salida en absoluto". Con perseverancia, puede ser llevada una acción efectiva, aun en las condiciones más difíciles.
  2. Un bolchevique debe perseverar hasta el fin en cualquier acción, por desagradable que sea.

En 1916, escribió Lenin a un miembro del Comité de redacción de The Comunist (publicado en Suiza):

"Me escribe Ud. que "está asqueado y cansado . . . de la correspondencia y de las negociaciones . . . ". Le comprendo perfectamente, pero debe tener paciencia. Una vez metido en asuntos de negociación, no se puede Ud. permitir el ponerse nervioso y desesperar. Eso no sería de proletariado, es cierto, ¿no? " (!).

  1. "Una masa sin Partido. . . es incapaz de perseverancia".

Las emociones de las "masas" y de los intelectuales son inestables; las de los bolcheviques deben ser estables.

  1. Un bolchevique debe oponerse a la "vacilación" ("incapacidad de mantener una línea política", "falta de firmeza en materia de principios", "andar precipitadamente de un lado para otro"). Debe, también, oponerse a la falta de continuidad ("incapacidad de un esfuerzo sostenido"), hacer cosas "histéricas" en lugar de "sistemáticas".

En 1921, dijo Lenin:

". . . las condiciones duras de vida producen vacilaciones en la burguesía de hoy, en el proletariado de mañana. Sólo la endurecida vanguardia proletaria es capaz de resistir y vencer la vacilación" (42).

En 1927, describía Stalin el desarrollo de las actitudes de oposición respecto al Comité de Trabajadores anglo-ruso:

“Primero, la oposición estaba entusiasmada con el Comité anglo-ruso, la oposición llegaba a afirmar que el Comité anglo-ruso es un medio "para hacer inofensivo" al reformismo en Europa (Zinoviev) . . . Después, cuando la oposición, al fin, reconoció que Purcell (el leader trabajador inglés) y sus amigos eran reformistas, pasaron del entusiasmo a la desilusión, más que esto, a la desesperación, y pedían la inmediata ruptura para vencer al Comité de Trabajadores . . . " (43).

  1. Por otra parte, el Partido debe saber adaptarse a todos los cambios a su alrededor: " . . . es nuestro deber de comunistas . . . el adaptar nuestra táctica a todo cambio producido por una clase o por esfuerzos distintos de los nuestros”.

En 1905, decía Lenin sobre la política agraria del Partido:

"El punto decisivo es que la conducta del proletariado revolucionario respecto al conflicto entre campesinos y proletarios rurales no debe ser la misma en todos los casos y en todas las condiciones en las distintas fases de la revolución rusa. En ciertas condiciones esta conducta debe ser no sólo de simpatía y no sólo de apoyo directo, sino de "iniciación". En otras circunstancias, esta conducta puede y debe ser de neutralidad. No son sólo nuestros "socialistas revolucionarios" los que están llenos de las ilusiones vulgares de democracia revolucionaria, sino que hay muchos socialdemócratas que . . . aspiran a una solución "simple" de la tarea, a una solución que sea la misma para todas las combinaciones" (44).

  1. No debe haber "una actitud doctrinaria . . . contra los cambios de estrategia y táctica . . . ".

Para evitar la catástrofe y asegurar la victoria, es necesario la flexibilidad.

En 1925, dijo Stalin:

"Algunos miembros del Partido sostienen que puesto que tenemos una Nueva Política Económica . . . nuestra tarea debe ser llevada adelante inflexiblemente. . . hasta que tenga lugar un (¿. . .?) . . . Lo que ahora tenemos que hacer no es el llevarla adelante inflexiblemente, sino más bien con un máximo de elasticidad . . . Sin esa elasticidad no seremos capaces . . . de ocupar nuestro puesto en el timón. Necesitamos la máxima elasticidad para mantener al Partido en el timón . . . " (45).

  1. Nunca debe el Partido atarse de antemano las manos, o sea, nunca debe restringir su "libertad de elección de medios políticos".

Al rechazar, en marzo de 1917, una propuesta de Trotsky, de modificar una resolución sobre la guerra o la paz, dijo Lenin:

"En ningún caso, ni siquiera en una simple maniobra estratégica, debemos atarnos las manos. . . Debemos decir que el Congreso del Partido encarga al Comité Central la denuncia de todo tratado de paz y de declarar la guerra a cualquier Estado imperialista del mundo, cuando el Comité Central considere que el momento es propicio.

Debemos dar al Comité Central el poder de denunciar la paz de BrestLitovak en cualquier momento. Pero eso no significa que debemos denunciar inmediatamente en la situación actual. . . En ningún caso debemos poner limitaciones a nuestro Comité Central, ni con referencia a la declaración de una guerra. . . No debemos atarnos las manos por una resolución de que no debemos firmar ningún tratado de paz. . . El tratado de paz es meramente una pieza de maniobra moral. O nos situamos en este punto de vista de maniobra o de antemano nos atamos nuestras manos formalmente de modo que no podamos movernos" (46).

  1. El Partido no debe considerar sagrada la fase en que se pueda encontrar en ningún momento o lugar. Y debe estar dispuesto a cambiar sus estrategias, tácticas, organizaciones, según lo requieran las variaciones de condiciones, sin estar estorbando "por perjuicios o recuerdos de lo que fue ayer".
  2. Por eso, "si persigo a un enemigo que no se mueve en línea recta sino en zigzags, debo hacer zigzags para cogerle".
  3. Cuando "los cambios de la historia son muy acusados", los cambios de la política pueden tener que ser muy acusados.
  4. El Partido debe adaptarse a los cambios que a consecuencia de su misma política se producen y que hayan podido no ser previstos.

En 1930, Stalin discutió la labor del Comité Central en los años 1922— 1930, en que el Comité "corrigió y perfeccionó el Plan Quinquenal con objeto de acelerar el ritmo del progreso y acortar los períodos", y comentaba:

"Pudiera decirse que el modificar tan fundamentalmente las previsiones del Plan Quinquenal, el Comité Central falta al principio de planear. Pero. . . para nosotros, los bolcheviques . . . el Plan Quinquenal, al igual que todo plan, es únicamente un esquema adoptado como una primera aproximación que puede ser . . . modificado. . . a base de la experiencia de su ejecución. . . Sólo los burócratas pueden imaginar que la labor de planeamiento se ha terminado con la redacción del plan. La redacción de un plan es únicamente el principio de su planeamiento. La orientación real planeada se desarrolla sólo en el curso de su aplicación (del plan), por medio de correcciones . . . que le hacen más exacto" (47).

  1. Durante cada período no crítico, debe el Partido estar preparado tanto para una continuación indefinida de la "calma", como para un desarrollo repentino que le permita a él mismo avanzar o al enemigo atacar.

En 1902 decía Lenin:

“. . . si no somos capaces de preparar tácticas políticas y un plan de organización basado precisamente en previsiones de muy largo plazo, y simultáneamente, durante el mismo proceso de la tarea, de mantener a nuestro Partido preparado a saltar a su puesto . . . a la primera, aún inesperada llamada, en cuanto el avance de los sucesos se acelere, mostraremos que no somos más que miserables aventureros . . . Sería, en efecto, un error cruel el edificar la organización del Partido en la sola esperanza de insurrecciones callejeras, o únicamente "en el avance de la gris lucha diaria". Debemos siempre hacer nuestra labor diaria y estar preparados para cualquier cosa, pues a menudo es casi imposible prever cuándo períodos de insurrección han de sustituir a períodos de calma. Y aún en los casos en que es posible hacerlo, no será posible el utilizar esa previsión para la reconstrucción de nuestra organización, pues estos cambios de disturbios a calma se producen con rapidez asombrosa . . . " (48).

  1. El Partido no debe considerar la existencia ni de "relaciones íntimas" ni de "ruptura de relaciones" con un grupo extraño ni como definitivo ni como limitada en el tiempo.

No tiene importancia el que a los ojos de "filisteos políticos" una política flexible de conveniencia se traduzca en líneas de acción "inconsecuente".

En 1919, decía Lenin:

“Nos vemos obligados a hacer frecuentes cambios en nuestras líneas de conducta, que han de parecer a los ojos de un espectador casual como extraños e incomprensibles. Y preguntará: “¿Cómo es esto? Ayer hacíais promesas a la pequeña "burguesía" y hoy anuncia Dzerzhinsky que van a ser llevados al paredón "los socialistas revolucionarios y los mencheviques". ¡Qué inconsecuencia!” (49).

  1. Para alcanzar el máximo grado de flexibilidad, la estructura interna del Partido tiene que ser "monolítica".

En 1923, decía Stalin:

" .. .la unidad sin precedentes y lo compacto de nuestro Partido . . . hacen posible el evitar una fisura con ocasión de un viraje tan agudo como el del NEP (Nueva Economía Política). Ni un solo Partido del mundo . . . hubiera resistido tan agudo viraje sin confusión, sin fisura . . . Como es sabido, estos virajes pueden producir la caída en el camino de ciertos grupos.

 

(Pasa de la pág. 30 a la 34)


CAPITULO 10. El peligro de ser "empleado"

  1. Si el Partido entra con un grupo extraño en una relación cualquiera que no sea de conflicto abierto debe “emplear” a ese grupo o será "empleado" por él.
  2. Es obligatorio en el Partido el destrozar todo intento de "ser empleado".

En 1939 dijo Stalin que era "una tarea del Partido en la esfera de la política exterior":

" . . . no permitir que nuestro país sea arrastrado en conflictos por los autores de guerras que están acostumbrados a que los demás les saquen las castañas del fuego" (60).

  1. Un fracaso al evitar esto, trae como consecuencia una pérdida de fuerza y conduce a la degradación.

En 1927, escribía Stalin que "a la burguesía inglesa no le gusta hacer la guerra con sus propias manos; y añade: "A veces consigue realmente encontrar locos dispuestos a sacarle las castañas del fuego" (61).

  1. Al permitir que el Partido sea "empleado" por un grupo extraño, se corre el peligro de aniquilamiento, pues finalmente habría de ser "arrojado como un trapo viejo". Aunque el Partido, al aceptarlo, no se diera cuenta, habría de “rebajarse”, “ceder a la presión”, “subordinarse”, “inclinarse”, “ser arrastrado en el camino del extraño” y “convertirse en su lacayo”, “muñeco”, “cola”, “lazo”; habría de “bailar al son que tocase” el amo.
  2. Toda persona o cosa dentro de las cercanías del Partido, puede llegar a ser un “arma” del enemigo. Nunca, ni en las situaciones más dignas de confianza, debe el Partido aflojar la vigilancia, con objeto de evitar que el enemigo pueda atacar al Partido con esa arma.

En 1935, dijo Stalin:

“Desde el punto de vista del leninismo, las granjas colectivas, lo mismo que los soviets . . . son un arma y sólo un arma. En ciertas condiciones, esa arma puede volverse contra la revolución. Puede de nuevo volverse contra la contrarrevolución. Puede servir a la clase trabajadora y a los campesinos. En ciertas condiciones, puede servir a los enemigos de la clase trabajadora y de los campesinos. Depende de quién maneja el arma y contra quién se la dirige" (62).

  1. El Partido no debe dejarse persuadir por los enemigos para que cambie de postura.
  2. Tampoco debe el Partido "ceder" a las "provocaciones" de un enemigo.

En 1918 declaró Lenin que ciertas partes de la burguesía extranjera estaban tratando de "empujar a la República soviética rusa a una guerra claramente desventajosa" y llamó a los "comunistas de izquierda" que eran partidarios de esa guerra: "agentes de la provocación imperialista".

En 1928, escribía Stalin:

"La oposición mete mucho ruido protestando de que ellos . . . han inventado la consigna y que con ello ha capitulado ante la oposición. Al obrar de este modo, trata la oposición . . . de cazar algunos desgraciados o inducirlos a disociarse de la consigna de autocrítica del Partido. Y, ¿cómo reaccionan ante esto algunos camaradas? En lugar de arrancar la máscara al fraude de la oposición y de luchar por la consigna de autocrítica bolchevique, caen en la trampa, bailan al son de la oposición, capitulan ante ella, creyendo erróneamente que se están alejando de la oposición . . . pero nosotros no podemos permitirnos el ser guiados en nuestra tarea por lo que los miembros de la oposición dicen de nosotros. Debemos seguir nuestro propio camino, separando de él los intentos fraudulentos de la oposición y los errores de algunos de nuestros bolcheviques, víctimas de la provocación de la oposición" (63).

  1. Y así, la doctrina bolchevique sostiene que la reacción del Partido ante un acto enemigo no debe ser determinado por dicho acto. Por ejemplo, el Partido no debe pensar que el diente por diente es la única respuesta apropiada a una ofensa. El pensarlo significaría perder la libertad de acción y "desarmarse" ante el enemigo.

.     .            .      .

A menudo se ha observado que el Politburó se muestra más timorato en iniciar o tolerar contactos entre la Unión Soviética y el resto del mundo que los Gobiernos occidentales. Algunos de los peligros que percibe el Politburó en los contactos con el mundo exterior, están indicados en los puntos que se refieren a la necesidad de evitar qué grupos extraños "empleen" al Partido (párr. 1-6).

De acuerdo con la regla contra el ceder a las provocaciones del enemigo (párr. 7), no habría el Politburó, necesariamente, de contestar con la fuerza a una política ofensiva contra la Unión Soviética, a no ser que llegado el convencimiento de que la ofensiva lleve consigo alguna indicación de ataque inmediato.

CAPITULO 11. Aislamiento y contacto

  1. La doctrina bolchevique se opone a todo desvanecimiento de las "fronteras" entre el Partido y las "masas". La línea de demarcación entre el Partido y la clase (proletariado) no debe nunca ser borrada: Si se llevase a cabo, dejaría el Partido de existir, más tarde o más temprano; se "fundiría" en las masas, se “sumergirían” en ellas, se "disolvería" en ellas.
  2. Por otra parte, no debe el Partido “encerrarse en su concha”, “tapiarse fuera" de las masas, "cortarse" de ellas, "degenerando en un círculo cerrado". Este aislamiento sería la causa de que más tarde o más pronto el Partido sucumbiría ante sus enemigos. "Los cuadros oficiales de un ejército que llegan a ser cortados de sus soldados. . . dejan de ser cuadros de oficiales. "
  3. Una de las razones más importantes para que el Partido se mantenga en contacto con las masas, es el de estar informado de sus actitudes y poder así formular, del mejor modo posible, políticas prácticas.

En 1923, dijo Lenin:

"Hay dos maneras de gobernar un país. Una . . . manera es el tener un aparato simplificado encabezado por un grupo de personas, o por una sola, que tenga los ojos y las manos en el país en la forma de gobernadores. Es una forma muy simple de gobierno, en la cual el gobernante. . . recibe el tipo de información que el gobernador pueda suministrar . . . Se producen fricciones, las fricciones se convierten en conflictos, y los conflictos en revueltas. Entonces, la revuelta es aplastada. Esto no es nuestro sistema de gobierno; entre otras cosas, porque, a pesar de ser simple, es muy costoso. En nuestro país de los soviets, debemos desarrollar un sistema de gobierno que nos permita, con certeza, anticiparnos a todo cambio, percibir todo lo que se está gestando entre los campesinos, las naciones no rusas y los rusos; el sistema de órganos supremos debe poseer un número de barómetros que anticipen cada cambio, registren y prevean todo . . . movimiento de bandidaje, todo Kronstadt y toda posible tormenta o infortunio. Este es el sistema soviético de gobierno. Es llamado el gobierno de los soviets, el Gobierno del Pueblo, pues por estar basado en el montón, es el primero en registrar los cambios, en tomar las medidas necesarias . . . " (64).

  1. La línea de demarcación entre el Partido y el área controlada por él, por una parte, y cualquier organización exterior por la otra, debe ser tan clara como la de entre el Partido y las masas y tan imposible de cruzar sin el consentimiento del Partido.
  2. Una vez que el Partido ha creado fronteras suficientemente fuertes entre él mismo y lo que le rodea, puede entrar en cualquier relación de conveniencia con cualquier grupo extraño.

En 1903, decía Lenin, hablando del Partido socialdemócrata ruso de trabajadores:

“Es absolutamente preciso primero fijar los límites de uno mismo respecto a los demás, y dejar al proletariado solo, único y exclusivo. Sólo después podemos declarar que el proletariado liberará a todos, que hace un llamamiento a todos, que apela a todos” (65).

  1. Cualquier grado de infiltración de elementos "extraños" en el Partido es una amenaza de catástrofe si no se le elimina.
  2. Los elementos desorganizados alrededor del Partido (o sea, en las primeras fases del régimen —la "pequeña burguesía", particularmente la del campo; en la fase actual— "La supervivencia del capitalismo en la mente del pueblo") tienden continuamente a colarse en el Partido.

Los elementos organizados alrededor del Partido (o sea, los Gobiernos extranjeros), tratan continuamente de enviar agentes dentro del Partido.

Una incesante y perspicaz vigilancia es esencial si se ha de evitar los errores que "abran el camino" hacia dentro del Partido a los enemigos. No sólo no debe haber ninguna "puerta abierta" para ellos, sino que ni la más insignificante "fisura" por la que pueda "deslizarse" algún "gusano". Tiene que existir una inspección minuciosísima de la frontera (tanto en el sentido físico como en el figurado), para prevenir qué "contrabando camuflado" sea pasado "de matute".

  1. Cuando el Partido está aliado con otros grupos en una lucha contra un enemigo común, debe conducir sus actividades "paralelamente" a la de sus aliados; pero no debe tener relaciones más cerradas con ellos, pues el Partido podría ser "penetrado" por sus servicios de Inteligencia y por agentes subversivos.

*     *                            *          *

De acuerdo con la regla referente a la necesidad de líneas divisorias claramente definidas entre el Partido y las organizaciones extrañas (párr. 4), el Politburó insistió en la creación clara de líneas de demarcación de influencia entre ellos y sus aliados, en aquellas zonas de Europa y Asia en que las potencias occidentales deseaban una colaboración en el período inmediato a la segunda guerra. La creación de esas líneas de demarcación era, para el Politburó, condición previa para la colaboración con las potencias a lo largo de esas líneas (párr. 5).

Las reglas referentes a los peligros de infiltración (párr., 6 a 8), explican el por qué el Politburó ha llevado siempre una política de "cortina de hierro".

CAPITULO 12. Engaño

  1. La doctrina bolchevique recalca que el uso del engaño como medio por el enemigo y el peligro de no percibirlo.

En 1926, declaraba Stalin:

"Lenin decía frecuentemente que es difícil hacerse con los revolucionarios con puño de hierro, pero que a veces es fácil hacerse con ellos por bondad. nunca debemos olvidar esta verdad . . . " (66).

Por eso, un alto grado de perspicacia política incluye un alto grado de suspicacia (o sea, la ausencia de "confianza filistea").

En 1926, decía Stalin:

"El engañar a nuestro Partido no es cosa fácil" (67).

  1. La consigna del trabajador marxista es no creer en palabras, revisándolas lo más a fondo . . . Sólo los locos creen en meras palabras.

Por ello, al tratar con grupos extraños, “esperamos a sus hechos. No creemos en promesas”.

  1. Un enemigo puede tratar de engañar presentándose como amigo del Partido.

En 1938, decía Stalin, refiriéndose a la crítica del marxismo hecha por algunos bolcheviques 30 años antes:

"Esta crítica difiere de la crítica habitual en que no era llevada abiertamente de frente, sino en una hipócrita forma velada, bajo disfraz de "defender" el marxismo. Esta gente . . . negaba hipócritamente su hostilidad hacia el marxismo y con dos caras continuaban llamándose marxistas . . . Cuando más hipócritamente se desarrollaba esta crítica . . ., tanto más peligrosa era para el Partido . . . " (68).

  1. Toda declaración pública hecha por grupos extraños son considerados como tratando de engañar. Las únicas que son aceptadas en un sentido literal (p. ej., las declaraciones de intenciones agresivas contra la Unión Soviética), son aquellas que pueden ser llamadas como "de cinismo sin precedentes".
  2. Las "masas" tienen tendencia a ser engañadas fácilmente; por ello, para corregir su tendencia a seguir caminos desastrosos de acción, el Partido tiene que "arrancar la careta al enemigo".
  3. Una tendencia (leninista) en la doctrina bolchevique es escéptica sobre los resultados que el Partido puede alcanzar por medio del engaño.

En 1926, decía Lenin:

"En nuestro medio deben ser fuertemente condenados aquellos que consideran política a medios mezquinos que a veces está muy cerca del engaño . . . Las clases no pueden engañar. ... " (69).

  1. Lenin consideraba que los intentos de engañar al enemigo podrían volverse contra uno por su efecto en las "masas" y debían, por lo tanto, emplearse con cautela. Stalin considera que esas repercusiones pueden ser soportadas.
  2. Lenin consideraba que el Partido puede soportar cualquier desfavorable repercusión en el campo enemigo resultante de una clara explicación de la política a las masas y al Partido; Stalin considera que esa franqueza debe ser severamente limitada para evitar esas repercusiones.

En 1921, decía Lenin:

"Cuando hablamos de nuestra situación, decimos la verdad, incluso exageramos algo en desventaja nuestra. En abril de 1921, dijimos: "El transporte se hunde, no llegan suministros de víveres". Escribimos esto en nuestros periódicos, lo dijimos en miles de mítines en los mejores locales de Moscú y Petrogrado. Inmediatamente lo telegrafiaron los espías europeos y se frotaban las manos por ello y decían: “Adelante, polacos; ya veis lo mal que están las cosas aquí; los destrozaremos en seguida”. Pero dijimos la verdad, exagerando a veces en contra nuestra . . . Tenemos que hablar claramente, sin temor a los periódicos que se publican en todas las ciudades del mundo. Esto no tiene importancia. No vamos a callarnos acerca de nuestra situación por esa razón" (70).

  1. Lenin consideraba que el grado de engaño en las relaciones de la dirección con el Partido y las masas debía ser menor que en los del enemigo. Stalin ha abolido esta diferencia.

*         *                         *          *

De acuerdo con las reglas referentes a estar en guardia contra los esfuerzos del enemigo para engañar al Partido (párr. 1 y 2), el Politburó muestra un alto grado de suspicacia en sus relaciones con otras potencias. Es especialmente suspicaz en las expresiones de amistad hacia él (párr. 3 y 4).

Durante la segunda guerra mundial disolvió Stalin el Komintern y la Unión Soviética disimuló su hostilidad hacia las potencias que fueron sus aliados desde 1941 a 1945. Parece que el Politburó consideró que la ganancia engañando al oeste había de ser mayor que cualquier pérdida producida por la reducción de conciencia política en el mundo comunista (párr. 7 y 8).

CAPITULO 13. Violencia

  1. Una vez puesto en claro que ciertas medidas de violencia son necesarias para el avance del comunismo, la cantidad de miseria humana que se produzca no tiene importancia.

En 1929, decía Stalin:

"Ahora la expropiación de los kulaks es una parte integral de la formación y desarrollo de las granjas colectivas. Por eso es ridículo y fatuo el divagar hoy sobre la expropiación de los kulaks. No lamentamos la pérdida del pelo de uno solo de los decapitados" (7l).

  1. El avance hacia el comunismo —y la felicidad universal—, requiere grandes sacrificios humanos.

En 1919, dijo Lenin:

"Dictadura, es una palabra cruel, dura, sangrienta, penosa . . . " (72).

En 1921, dijo:

"Hasta que el resultado final (entre el capitalismo y el comunismo) se decida, el estado de guerra parcial continuará. Decimos: "à la guerre comme à la guerre" (73).

  1. El elevado coste humano de la transición al nuevo orden social es un resultado inevitable del elevado costo humano del presente orden social.

En 1921, dijo Lenin:

“¿. . . creen ellos, los del campo de la burguesía, que la revolución, que ha sido provocada por la guerra, por la destrucción sin precedentes, puede tener 1ugar en calma, con suavidad, de manera pacífica, sin tormentos, sin imposición de penas, sin terror, sin horror?" (74).

Además de esto, no puede haber ningún cambio grande sin costo grande.

En 1918, refiriéndose Lenin a las objeciones de los intelectuales "pequeños burgueses" a los sufrimientos causados por la revolución, decía:

"Han oído y admitido "en teoría" que una revolución puede ser comparada a un parto; pero cuando llega el momento se evaden . . . Tomad las descripciones literarias del parto, cuando la finalidad del autor es el hacer una descripción exacta de la dureza, dolor y horror del acto en ejecución. . . El parto es un acto que transforma a la mujer en una masa de carne, casi sin vida y manchada de sangre, torturada, atormentada y llevada al paroxismo por el dolor. Pero ¿puede el "tipo" que ve eso únicamente en el amor . . . ser considerado como un ser humano? ¿Quién habría de renunciar al amor y a la procreación únicamente por eso?" (75).

Y Stalin dijo a H. G. Volls, en 1934:

"La transformación del mundo es un. . . proceso doloroso" (76).

  1. Si el Partido no usa la violencia contra sus enemigos, queda él mismo expuesto a la violencia de los enemigos.

En 1921, dijo Lenin:

"O el terror de guardia blanca burguesa de los americanos, ingleses (irlandeses), italianos (fascistas), alemanes, húngaros u otros, o el terror rojo proletario. No hay término medio, no hay otro tercer camino, ni puede haberlo" (77).

En 1927, dijo Stalin:

"Y si es necesario que "alguien se cubra de sangre", debemos poner todas nuestras fuerzas para que sea un país burgués y no la U.R.S.S." (78).

  1. Es un error menor el usar demasiada violencia que el usar demasiada poca.

En 1928, dijo Lenin:

“. . .Marx y Engels. . . vieron que una de las causas del colapso de la Commune de París fue el hecho de que no utilizaron su fuerza armada con la suficiente energía para suprimir la resistencia de los explotadores” (79).

En 1927, dijo Stalin:

" . . . no queremos repetir los errores de los communards de París. Los communards de París fueron muy suaves al tratar con Versailles . . . tuvieron que pagar por su indulgencia y, cuando Thiers llegó a París, decenas de millares de trabajadores fueron fusilados por las fuerzas de Versailles" (80).

*       *                           *          *

Estas actividades contrarrestan la culpabilidad que puedan sentir los miembros del Politburó a causa de la crueldad. La crueldad aparece fundada en la misma naturaleza de la política, como defensa contra los intentos siempre presentes del mundo exterior de aniquilar a la Unión Soviética y está justificada como medio para la felicidad bajo el comunismo.

CAPITULO 14. El peligro de aniquilación

  1. Aunque la perspicacia del enemigo en los sucesos a corto plazo puede igualar o sobrepasar a la del Partido, el Partido sobresale en la corrección de predicción de sucesos a largo plazo.
  2. Dentro de estos límites, atribuyen los bolcheviques al principal enemigo (o sea, Wall Street), un grado de perspicacia, habilidad y energía igual o superior a la del Partido.
  3. Sin embargo, la fase de decadencia y caída (por la que se supone que el enemigo pasará en esta centuria), se cree que causará una cierta deterioración en esas habilidades.
  4. Todos los grupos menores fuera del control del Partido son dominados por otros grupos mayores.

En 1926, dijo Stalin:

" . . . el mundo está hoy dividido en dos campos: uno de esos campos está ocupado por el capitalismo, capitaneado por los Angloamericanos; el otro está ocupado por el socialismo, capitaneado por la Unión Soviética" (81).

En 1927, Stalin predijo que:

" . . . se formarán dos centros mundiales: el centro socialista, que atraerá a él todos los países que gravitan hacia el socialismo, y el centro capitalista, que atraerá a él a todos los países que gravitan hacia el capitalismo. La lucha entre estos dos centros para la conquista de la Economía mundial, decidirá el sino del capitalismo y del comunismo en todo el mundo . . . " (82).

  1. El más agudo conflicto entre otros Estados, puede en cualquier momento ser reemplazado por un ataque combinado a la Unión Soviética.

En una sesión del 12 de febrero de 1918, del Comité Central, dijo Lenin:

“Es posible que los alemanes hayan llegado a un convenio con los franceses, no con respecto a Polonia, sino al derrocamiento del Gobierno soviético" (83).

En una carta escrita el 3 de octubre de 1918, dijo:

"Son posibles los cambios caleidoscópicos, puede haber intentos de formar una alianza del imperialismo alemán y anglo-francesa contra el Gobierno soviético" (84).

  1. Por otra parte, antes del final de la segunda guerra mundial, sostenía la doctrina bolchevique que los factores de unificación dentro del campo enemigo tendían a ser neutralizados por factores disgregadores. Se sostenía, también, que las fuerzas disgregadoras eran más fuertes entre el enemigo que en el área soviética.

En 1925, dijo Stalin:

"En el campo capitalista no hay ni unidad de intereses ni fuerza centrípeta adecuada que promueva la consolidación. En el campo capitalista hay conflicto de intereses, una tendencia a la desagregación, una lucha entre vencedores y vencidos, un conflicto entre vencedores, una disputa entre todos los países imperialistas por . . . las oportunidades de hacer beneficios . . .; en el campo capitalista prevalece la disensión y la desintegración . . .; en el campo socialista avanza la consolidación y hay una siempre creciente unificación de intereses contra un enemigo común . . . " (85).

  1. Como se estaba acostumbrado a considerar la existencia entre enemigos poderosos como la condición necesaria a la preservación del poder del Partido en su propia área, se considera como un grave peligro el hecho del reciente resurgimiento de una potencia dominante fuera de la Unión Soviética.

En 1918 escribió Lenin sobre una situación similar:

" . . . nunca ha sido tan peligrosa nuestra situación. Ya no hay dos grupos de merodeadores imperialistas, consumiéndose y debilitándose el uno al otro y de fuerza aproximadamente igual. Ahora no queda más que un grupo, el grupo de los vencedores, los imperialistas ingleses y franceses, que están preparando la división de todo el mundo entre los capitalistas; se ha impuesto el objetivo de derrocar el régimen soviético en Rusia a toda costa . . . " (86).

  1. Una de las más importantes tareas del Partido en las relaciones internacionales, es el saber "utilizar" los conflictos entre otros Estados.

En 1920, dijo Lenin:

" . . . debemos saber cómo sacar partido del antagonismo y contradicciones existentes entre los imperialistas. Si no hubiéramos seguido esta regla, cada uno de nosotros estaría colgado, hace tiempo, de un álamo . . . " (87).

Refiriéndose a ciertas declaraciones de Chicherin, Comisaría del Pueblo para los Negocios Extranjeros, dijo Stalin, en 1921:

" . . . el camarada Chicherin tiene tendencia a negar la existencia de contradicciones entre los Estados imperialistas, y a no fijarse . . . en las contradicciones que dan . . . nacimiento a la guerra y, sin embargo, esas contradicciones existen y sobre ellas están basadas las actividades del Comisariado del Pueblo para los Negocios Extranjeros . . . la única razón de existencia de un Comisariado del Pueblo para los Negocios Extranjeros es el tener en cuenta esas contradicciones, el tomarlas como base y el maniobrar dentro de esas contradicciones" (88).

  1. Cuando sea posible, el Partido debe agudizar el conflicto entre otros Estados.

En 1920, dijo Lenin:

"La parte práctica de una política comunista es . . . el incitar una (potencia extranjera) contra otra . . .; nosotros, los comunistas, debemos emplear un país contra otro" (89).

En un discurso del 21 de diciembre de 1920, desarrolló Lenin la política soviética de ofrecer concesiones económicas a empresarios americanos en el área del Oriente lejano soviético, ocupado entonces por el Japón. Explicó que esa política tenía por objeto el conseguir una intensificación del conflicto entre EE. UU. y el Japón. Aunque en el momento del discurso no se habían concedido aún concesiones, Lenin opinaba que las consecuencias de esa política eran ya las siguientes:

" . . . Hemos conseguido agudizar gigantescamente la enemistad entre el Japón y América y con ello debilitar sin duda la ofensiva del Japón y de América sobre nosotros" (90).

  1. Si existe un conflicto mortal entre otros Estados —o ha sido creado por el Partido—, debe el Partido intervenir únicamente al final, y entonces decisivamente.

En 1925, dijo Stalin:

"Si una fuerza fuera a empezar, no nos quedaríamos sentados con las manos quietas. Intervendríamos, pero después que los demás. Y lo haríamos con el objeto de poner nuestro peso decisivo en la balanza del sino . . . " (91).

En 1939, Stalin interpretó a la misma luz la política extranjera de Francia o Inglaterra:

"(La) política de no intervención revela un ansia . . . de permitir a todos los beligerantes que se hundan profundamente en el lodo de la guerra, de animarlos fraudulentamente en ello; de permitirles que se agoten y debiliten los unos a los otros; y después, cuando se hayan debilitado suficientemente, aparecer en escena con fuerzas frescas. . . y dictar condiciones para debilitar a los beligerantes" (92).

  1. Todo grupo, de dentro o de fuera, no controlado por el Partido, es un enemigo.

En una carta escrita por Lenin en 1920 a un bolchevique, le instruye en la técnica de negociar con un grupo no bolchevique de socialdemócratas rusos:

" . . . ten en cuenta que es un amigo no de fiar (y, por lo tanto, un enemigo)" (93).

O sea, que no hay grupos intermedios, neutrales.

En 1933, decía Stalin:

"En cuanto a las granjas colectivas "neutrales", no existen, ni pueden existir . . . En las condiciones de aguda lucha de clases que hay en nuestro país soviético, no hay lugar para granjas colectivas "neutrales". En estas circunstancias, las granjas colectivas pueden ser o bolcheviques o antisoviéticas, y el que no seamos nosotros los que estamos dirigiendo algunas granjas colectivas, significa que son dirigidas por elementos antisoviéticos. No puede haber la más mínima duda sobre esto" (94).

O sea, el único buen vecino es el vecino absolutamente controlado.

En 1918, Lenin dijo que algunos grupos "pequeño burgueses" han declarado su preferencia por una relación de "vecindad" con el poder soviético. Y comentaba:

"Nuestra tarea en relación con la democracia pequeño burguesa es . . . probarla por un medio de acuerdo con la vecindad de relaciones por el cual el proletariado dice: " si vosotros . . ., intelectuales, estáis realmente ansiosos de mantener relaciones de vecindad con nosotros, sed lo suficientemente buenos para cumplir las tareas que os designamos. Si no lo hacéis así, seréis. . . nuestros enemigos . . . Pero si mantenéis relaciones de vecindad y cumplís estas tareas nuestro apoyo estará asegurado " Pero ahora nuestro único objeto debe ser el tratar a la pequeña burguesía como un buen vecino que está bajo el estricto control del poder estatal /soviético/" (95).

  1. La mayor parte de las políticas importantes de la mayoría de los Gobiernos extranjeros tienen objeto al afectar a la Unión Soviética.

En 1920, escribió Lenin:

" . . . todo lo que sucede en 1a política internacional está . . . concentrado alrededor de un punto central, o sea, la lucha del mundo burgués contra la República rusa política" (96).

  1. El enemigo aspira sin cesar a la aniquilación del Partido, de manera que la sobrevivencia (o victoria) del Partido depende de un esfuerzo contrario igual o superior.
  2. Hay una tendencia a creer que todas las parecidas conectadas acciones hostiles de los grupos extraños contra el Partido son regidas por un plano superior.
  3. Se cree que estos actos hostiles son llevados a cabo por caminos muy torcidos. Así, en apariencia, puede el Partido ser requerido por el enemigo a acceder a una, al parecer, insignificante petición que, si es aceptada, puede resultar ser una gran capitulación.
  4. Pequeños detalles de la política de grupos extraños pueden dar indicaciones concluyentes sobre un plan hostil, por lo demás disimulado.
  5. Hasta que un "cerco capitalista" de la Unión Soviética, el Partido será más débil que el enemigo y estará en peligro constante de ser aniquilado.
  6. En el intermedio de guerras contra la Unión Soviética, el enemigo calcula los procedimientos de intensificar los actos hostiles contra la Unión Soviética.

En 1921, dijo Lenin:

"La burguesía internacional, privada de la posibilidad de osar una guerra abierta contra la Rusia soviética, está a la espera, siempre con la mirada en el momento en que las condiciones lo permitan, la renovación de la guerra" (97).

En 1925, dijo Stalin:

"Por el momento, la destacada característica de la situación internacional es la de que el movimiento revolucionario ha entrado en un período de calma, de tregua. ¿Qué significa este estado de calma? Significa . . ., sobre todo, que los ataques a la Rusia soviética se han reforzado. Los imperialistas han comenzado ya a preparar un asalto contra la Unión Soviética" (98).

"Tenemos que estar preparados contra el hecho de que, al menor cambio de la situación, los piratas imperialistas se moverán de nuevo contra nosotros." Por ello, la guerra es siempre inminente.

En 1933, Stalin dijo sobre el Primer Plan Quinquenal:

"No podemos conocer exactamente cuándo los imperialistas van a atacar la U.R.S.S . . ..; o que nos podrían atacar en cualquier momento . . ., sobre esto no podía haber la menor duda. Por eso, el Partido se veía obligado a espolear al país, para no perder tiempo, para obtener lo más posible de la tregua . . . El Partido no podía permitir la espera . . . " (99).

  1. El enemigo hará efectivamente un número . . . de intentos para aniquilar al Partido.

En 1920, Lenin dijo:

"Hasta ahora el sino de . . . toda la grande revolución ha sido decidido por una larga serie de guerras. Nuestra revolución es una de esas grandes revoluciones. Hemos pasado por un período de guerra; debemos prepararnos para un segundo" (100).

  1. Al pasar el enemigo por la fase de su decadencia y caída, la intensidad de sus intentos de aniquilar al Partido aumentará.

En 1918, habló Lenin sobre el "monstruoso y salvaje frenesí cara a la muerte" del lado de "esa bestia salvaje del capitalismo".

En 1933, dijo Stalin:

"Debemos tener en cuenta que el crecimiento del poder del Estado Soviético intensificará la resistencia de los últimos residuos de las clases moribundas. Precisamente por ser moribundas. . . pasarán de una forma de ataque a otras más intensas formas de ataques . . . " (101).

Por eso, como Lenin dijo en 1920:

"Así como somos capaces de salir airosos del primer período de guerras, no nos será tan fácil el salir airosos del segundo período de guerras . . . " (102).

  1. Al mismo tiempo, la habilidad del enemigo decrece.

En 1921, dijo Lenin:

"Que el enemigo se enfurezca, que se ponga frenético, extralimite las cosas, cometa estupideces, tome venganza de antemano en los bolcheviques, se esfuerce en matar . . . cientos, miles, cientos de miles más de bolcheviques de ayer y de mañana, al obrar así, obra la burguesía como han obrado todas las clases sentenciadas por la Historia" (103).

*       *                          *          *

De acuerdo con la atribución de un llamado grado de perspicacia a corto plazo a sus enemigos más importantes (párr. 1), el Politburó considera a Wall Street muy ciego a "las contradicciones del capitalismo", pero muy astuto en las operaciones políticas limitadas.

De acuerdo con la creencia de que todos los grupos menores están dominados por los mayores (párr. 4), el Politburó exagera el poder nacional o internacional de Wall Street.

De acuerdo con los párrafos 7 y 10, se supone que el peligro para la Unión Soviética aumentará al aumentar su poder.

La política exterior del Politburó en 1939-1940, concordó con los párrafos 8 a 10. Trató de agudizar la tensión entre el Eje y las Potencias occidentales, para aumentar las posibilidades de un conflicto . . . entre ellos, en el curso del cual y, especialmente al final, la Unión Soviética había de extender sus dominios.

La política del Este de Europa desde 1944, está concordada con el párrafo 11. En esta área, ha habido tendencia a eliminar, o por lo menos a restringir duramente, toda organización, aun amiga, no controlada por el Partido.

De acuerdo con el párrafo 12, el Politburó tiende a ver intentos soviéticos en la política de otras potencias que de hecho no tienen relación con la Unión Soviética (p. ej., en los planes de reorganización hechos en el último período de la guerra y poco después).

De acuerdo con la creencia de que el enemigo está constantemente tratando de aniquilar al Partido (párrafos 13, 17 y 18), es para el Politburó inconcebible una disminución de tensión entre los mundos comunista y no comunista.

*       *                          *          *

CAPITULO 15.

                          (Pasa de la pág. 44 a la 46.)

  1. vez; tuvimos que repetir los intentos para resolverlos. Habiendo sido derrotados, intentamos de nuevo . . . ",
  2. No es posible predecir la intensidad de un reflujo, en el tiempo que ha de durar.
  3. El conseguir un gran avance o una victoria final requiere un tiempo proporcional a la importancia histórica de este suceso: " . . . el objetivo . . . (del Partido) es de conseguir la transformación radical de las condiciones de vida de toda la humanidad y . . . por esa razón no puede ser permitido el ser "distraído" por la cuestión de la duración de la tarea".
  4. Un bolchevique debe siempre controlar toda tendencia a actuar inconvenientemente después de un retroceso: “. . . un marxista debe ser capaz de contar con los más complicados zigzags y saltos de la Historia. . .”, “Cualquiera que. . . puedan ser las vicisitudes de la lucha, cuantos quiera zigzags parciales nos sea necesario vencer (habrá muchos de éstos —vemos por la experiencia cuán tremendas vueltas está dando la historia de la revolución . . . ), con objeto de no perderse en estos zigzags y revueltas de la Historia . . . , en los períodos de retirada, retroceso o derrota temporal, o cuando la Historia o cuando el enemigo nos (¿ . . . ?) para otras . . . , lo. . . correcto es no deshacerse del antiguo programa básico”.
  5. La acción efectiva depende de la creencia de que amenaza un gran peligro.

En 1920, dijo Lenin:

"Cuando luchamos en el frente de la guerra, ¿cuál fue uno de los más potentes impulsos que sirvió para ampliar diez veces nuestro empuje y nuestra energía? Fue el conocimiento del peligro. Todos preguntábamos: ¿Podrán los capitalistas y terratenientes volver a Rusia? y la contestación era la de que podían. Por eso centuplicamos nuestros esfuerzos y vencimos" (10).

Todo bolchevique debe siempre controlar la fuerte tendencia de hacerse “complaciente” después de un éxito ". . . (entre nosotros), unos pocos éxitos bastan para que la gente olvide los defectos, se calme y se dé tono. Dos o tres grandes éxitos mayores y no hay quien nos tosa. Los vamos a quemar debajo de nuestros sombreros." (Un dicho ruso en la guerra ruso-japonesa de 1904-1905).

  1. La complacencia sería causa de que el Partido abandonara el principio de continuación (o sea, el descuidar otras posibles ventajas y causar así posibles pérdidas futuras).

En 1924, Stalin dijo sobre Lenin:

"En él . . . Congreso del Partido de 1907 en Londres, los bolcheviques triunfaron (después de haber sido minoría en el Congreso de Estocolmo de 1906). Entonces vi por primera vez a Lenin en el papel de vencedor. En general, las victorias hacen. . . a los dirigentes envanecidos . . . Más a menudo, comienzan a celebrar la victoria, durmiéndose en los laureles. Lenin . . ., al contrario, adoptó una especial vigilancia y precaución después de la victoria. Recuerdo cómo explicaba testarudamente Lenin a los delegados: "El primer punto es el de no ser eliminado por la victoria . . .; el segundo es consolidar la victoria; el tercero, derrotar al enemigo completamente, pues ha sido derrotado pero "no destruido". Lenin . . . se mofó de los delegados que con ligereza afirmaban que "los mencheviques se habían acabado". No le fue difícil mostrar que los mencheviques dominaban aún ciertos puestos del movimiento obrero, que se debía luchar con ellos con habilidad y evitar en toda circunstancia la sobreestimación de las propias fuerzas y en especial una subestimación de las del enemigo" (108).

  1. Pero "la complacencia" puede ser causa de que el Partido, "envanecido por el éxito", intente avances excesivos sin preparación adecuada: “. . .1os éxitos tienen también su lado límite; en particular cuando han sido alcanzados con relativa facilidad, "inesperadamente", por decirlo así. Tales éxitos producen a veces un espíritu de desprecio y arrogancia. "Podemos hacer lo que queramos: "La gente se emborracha a menudo con estos éxitos, se hacen envanecidos por el éxito . . ., muestran una tendencia a sobreestimar su propia fuerza y a subestimar la del enemigo. . . En tales casos no se toma el cuidado de consolidar los éxitos alcanzados y de utilización sistemáticamente con vistas a futuros avances".

En 1922, escribió Stalin:

" . . . en 1920, en tiempos de la guerra con los polacos. . . subestimamos la fuerza del factor nacional en Polonia y fuimos arrastrados por el fácil éxito de nuestro avance impresionante. Emprendimos la tarea, que era superior a nuestras fuerzas, de penetrar en Europa por Varsovia: indujimos la unión de la enorme mayoría de la población polaca contra el Ejército soviético. Creamos así una situación que deshizo los éxitos del Ejército soviético . . . y minó en el este el prestigio de la potencia soviética" (109).

.         .   .           .

De acuerdo con la aceptación de la inevitabilidad de repetidos retrocesos y la lentitud de acción del proceso histórico (párr. 1 y 3), no espera el Politburó el alcanzar necesariamente un rápido éxito. En sus intentos de avance, como el dirigido hacia Berlín desde hace años, está preparado para ser rechazado en todo momento determinado.

De acuerdo con las reglas que se refieren a los peligros de la complacencia (párr. 6 y 7), cuando el Politburó está en situación de ventaja (como lo estaba en las últimas fases de la segunda guerra mundial), hace pruebas constantes sobre la factibilidad de nuevos avances.

CAPITULO 16. Avance

  1. El único camino por el que el Partido puede obtener ganancias es el de la "lucha" intensa.
  2. El Partido debe tomar posesión de toda "tierra de nadie": si no lo hace, lo hará el enemigo.
  3. Por muy "atrasada" que quede en un país, el Partido debe siempre esforzarse de conseguir su control.
  4. Es probable que en tiempo de crisis puede el Partido avanzar de una posición de debilidad a una de fuerza.

En una carta abierta a Boris Souvarine, escrita en diciembre de 1916, decía Lenin:

"Los verdaderos internacionalistas revolucionarios son pocos. ¡Dice Ud. eso! Tomemos como ejemplo Francia en 1780 y Rusia en 1900. En ambos casos, los revolucionarios conscientes y decididos —en el primer caso, los representantes de la burguesía . . . " en el segundo, los representantes . . . del proletariado—, eran numéricamente poquísimos, Eran lobos solitarios, como máximo, uno entre diez mil o quizá, uno entre cien mil entre los de su clase. Pero pocos años después, esos mismos lobos solitarios, esa misma al parecer insignificante minoría conducía a las masas, a millones y decenas de millones. . . Cuando, en noviembre de 1914 anunció nuestro Partido separarse de los oportunistas . . . , pareció a muchos este anuncio una locura sectaria de gentes que habían roto definitivamente con la vida y la realidad. Han pasado dos años y vea lo que está sucediendo" (110).

  1. Hay algunas pocas ocasiones que ofrecen posibilidades no usuales de hacer grandes avances. El Partido debe aprender a dominarlas.
  2. Por otra parte, ningún avance, por pequeño que sea, debe ser despreciado.
  3. El Partido debe concentrarse en llevar a cabo realmente un pequeño avance, más que el permitirse llegar a ser absorbido en fantasías de avances grandiosos que no sean factibles en el momento.

En una carta escrita en 1921, comentaba Lenin una comunicación de V. P. Milyotin en que se proponía la inmediata introducción de un simple plan económico total:

"Milyotin ha escrito morralla sobre el plan . . . Somos pobres, hambrientos, mendigos arruinados. Un plan completo sería hoy para nosotros una utopía burocrática. ¡No corráis tras ella! Las partes más importantes de él habrían de ser tomadas, pedazo a pedazo, y debe ser organizado inmediatamente un número mínimo de sorpresas, sin perder un día, ni una hora" (111).

  1. Las interrupciones entre los avances son necesarias.

En 1930, dijo Stalin sobre la política agrícola:

“Los que balbucean sobre una retirada . . ., no conocen las leyes de una ofensiva. No comprenden que una ofensiva sin que las posiciones ya capturadas hayan sido consolidadas es una ofensiva condenada al fracaso. ¿cuándo puede ser un éxito una operación en la esfera militar? Vamos a verlo. Cuando la gente de que se trata no se limita a un temerario avance en toda la línea, sino que trata al mismo tiempo de consolidar las posiciones capturadas, de reagrupar sus fuerzas de acuerdo con las nuevas circunstancias, de (¿. . .?), de retaguardia y de traer reservas" (113).

  1. El Partido no debe permitir que la "provocación" enemiga las induzca a un intento extemporáneo de avance.

En 1917 afirmaba Stalin que el Gobierno inglés estaba preparando la guerra contra la Unión Soviética, y dijo:

"El primer golpe franco fue dado por él. . . Gobierno británico en Pekín cuando atacó al Consulado soviético . . . Se suponía que esto arrastraría a la U.R.S.S. a una guerra con China. Este golpe falló . . . El tercer golpe franco fue dado en Varsovia con la organización del asesinato de (el embajador soviético) Voikov. (Este) asesinato . . . se suponía . . . que arrastraría a la U.R.S.S. a un conflicto casi guerrero con Polonia. Este golpe, también falló . . . La tarea consiste en continuar la política pacifista del Gobierno soviético. . . sin preocuparse de los actos provocadores de nuestros enemigos, sin preocuparse de los alfilerazos contra nuestro prestigio. Los provocadores del campo enemigo nos provocan, y continuarán provocándonos, afirmando que nuestra política pacífica está motivada por nuestra debilidad . . . Esto hace, a veces, explotar a algunos de nuestros camaradas que están dispuestos a dejarse provocar, y piden la aplicación de medidas "decididas". Eso es debilidad de nervios. Eso es falta de aguante. No podemos ni debemos bailar al son de nuestros enemigos. Debemos seguir nuestro camino . . . " (113).

  1. El Partido no debe nunca mostrar "aventurismo" en sus intentos de avance; o sea, de arriesgar posiciones importantes ya conquistadas considerando nuevas inciertas ganancias.

El 20 de enero de 1918, dijo Lenin: " . . . sería una táctica que no se puede permitir el arriesgar la ya comenzada revolución en Rusia simplemente a causa de la esperanza de que la revolución alemana explote a plazo corto, dentro de pocas semanas. Esta táctica sería aventurista. No tenemos derecho a correr tal riesgo" (114).

El 24 de enero de 1918, discutía Lenin la proposición de que la guerra contra Alemania debía ser reanudada para hacer más grandes las probabilidades de la revolución alemana:

"Pero Alemania está sólo preñada de revolución, mientras que entre nosotros ha visto ya la luz del mundo un completamente robusto niño, un niño que puede morir al comenzar la guerra" (115).

  1. Dentro del plan de avance, debe ser prevista siempre la retirada: " . . . debemos preparar la posibilidad de retirada . . . todos los grupos que están preparando la destrucción del capitalismo en un futuro próximo, deben pensar también ahora en asegurar su propia retirada".
  2. El Partido debe cesar en sus intentos de avance si, y solamente si, experiencias previas demuestran sin duda que sería ruinoso o peligroso el continuar. O sea, que el Partido no debe dar cabezadas contra la pared; por otra parte, el Partido debe haber intentado con toda la fuerza el derribarlo antes de cesar en su "ofensiva". El marxismo no es contrario, en general, a las componendas, considera necesaria su utilización. Pero esto no excluye el hecho de que el marxismo . . . lucha contra las componendas ejerciendo toda su energía. No comprender esta aparente contradicción significa ignorar los elementos del marxismo.
  3. El Partido debe evitar el peligro no sólo de exagerar, sino también el de subestimar las dificultades de vencer los obstáculos en su camino. La primera actitud es la de "inclinarse a lo que existe en el momento presente"; la segunda es el "romper con la realidad". "Es indispensable que el Partido sepa combinar en su labor el espíritu revolucionario irreconciliable (que no debe ser confundido con el aventurismo), con la máxima elasticidad y capacidad de maniobra (que no debe ser confundida con la tendencia a una adaptación pasiva).
  4. Si el Partido se ve forzado a abandonar un intento de avance, debe usar la experiencia adquirida en ese intento, para crear nuevas condiciones para otro avance con éxito. Al igual que el enemigo, el Partido no desarma nunca.
  5. El Partido debe estar preparado para pasar de un movimiento hacia adelante de "asalto" (ataque frontal), a un "sitio" o a un "rodeo" tan pronto como se tenga la evidencia de que el asalto ha fracasado.

En 1921, al discutir el paso del Comunismo de guerra a la Nueva Política Económica, dijo Lenin:

" . . . quisiera poner como . . . comparación un episodio de la guerra ruso-japonesa . . ., la captura de Port-Arthur por . . . el general Nogi. El hecho que más me interesó en este episodio es que la captura de Port-Arthur se alcanzó en dos . . . etapas distintas. La primera etapa fue de asalto furioso, que terminó en fracaso y costó al célebre general japonés fuertes bajas. La segunda etapa fue el . . . lento procedimiento de sitio . . . y al cabo de cierto tiempo se resolvió el problema de la captura de la fortaleza por este procedimiento . . . el asalto a Port-Arthur . . . era la nueva táctica posible en las condiciones . . . que se daban al principio de la operación . . . , pues en hacer la prueba de la fuerza de la fortaleza por el intento práctico de tomarla por asalto, sin probar el poder de resistencia del enemigo, no hubiera habido razón de adoptar. . . el prolongado . . . procedimiento de lucha, que por el mero hecho de ser prolongado, encerraba gran número de otros peligros" (116).

En el mismo discurso recordó Lenin la reacción de la "burguesía" rusa ante la no deseada política del Partido inmediatamente después de su toma del poder:

" .. .la clase burguesa recurrió a todos los medios para provocarnos a las más extremas manifestaciones de lucha desesperada. ¿Era esto estratégicamente correcto desde el punto de vista del enemigo? Ciertamente era correcto. Pues, ¿cómo podía esperarse que la burguesía se sometiera a un absolutamente nuevo . . . poder del proletariado sin probar primero su potencia por medio de un asalto directo? . . . Desde el punto de vista de la protección de sus intereses, actuó la burguesía correctamente. Si tenía tan sólo una migaja de esperanza en poder resolver la cuestión por el medio más eficaz —la guerra— no podía estar de acuerdo . . . con las concesiones parciales que le daba el Gobierno soviético con objeto de conseguir una transición gradual al nuevo sistema" (117).

  1. Una de las funciones de todo avance, es el suministrar una trinchera para retiradas posteriores. Por eso todo avance tiene una razón defensiva además de ofensiva.

En 1922, dijo Lenin:

" . . . estamos retrocediendo porque hemos ganado lo suficiente para permitirnos mantener las posiciones necesarias. Hemos ganado enormes posiciones, y si no hubiéramos ganado las posiciones en el período de 1917-1921, no tendríamos ningún campo para una retirada geográfica, económica y política" (118).

En 1924, dijo Stalin, sobre los períodos de retirada:

“La potencia proletaria es capaz de adoptar esta política, porque, y sólo porque, el barrido de la revolución en el período precedente . . . nos dio suficientes trincheras para permitirnos la retirada . . .”

" . . . Las conquistas revolucionarias del proletariado. . . sirven de reservas acumuladas en manos del proletario" (119).

*       *                          *          *

De acuerdo con la creencia de que una "intensa lucha" es necesaria para cualquier avance (párr. 1), es inconcebible para el Politburó que sus objetivos puedan ser avanzados en una atmósfera de relativa tensión internacional.

La política del Politburó, desde 1944, en las áreas entre sus dominios y el resto del mundo, ha sido llevada de acuerdo con la regla sobre la ocupación de todo terreno de nadie (párrafo 2).

La política del Politburó, desde 1945, en Asia, ha sido llevada de acuerdo con la creencia de que el Partido debe esforzarse en controlar incluso los países más atrasados (párr. 3).

El desarrollo del Partido comunista chino aparece el Politburó como de acuerdo con la regla de que en períodos de crisis pueden producirse rápidos avances de debilidad a la fuerza (párrafo 4).

Probablemente considera el Politburó la destrucción de la Wehrmacht en 1945 como una de las raras ocasiones en las que se ofrecen posibilidades para grandes avances (párr. 5). Otra ocasión semejante podría producirse si el Politburó desarrollase las armas termonucleares en avance respecto a Estados Unidos.

La política del Politburó fuera del Asia Oriental, desde 1948 hasta hoy, ha sido llevada de acuerdo con los párrafos 6 y 7 (p. ej., la lucha persistente por pequeñas ventajas económicas en Austria e Irán).

De acuerdo con el párrafo 8, es probable que el Politburó considere la situación existente en el Oeste de Europa desde 1948 como un intermedio entre su avance pasado y uno futuro.

De acuerdo con la regla contra el "aventurismo" (párrafo 10), el ejército soviético no ha intentado desde 1945 nuevas expansiones en Europa.

El comportamiento del Politburó, en Berlín, norte de Grecia y norte del Irán, desde el final de la guerra, concuerda con la regla contra la constitución de peligrosos y ruinosos avances (párr. 12).

La política del Politburó respecto, al occidente europeo, desde 1948 hasta hoy (al contrario de la de 1945— 1948), ha sido llevada de acuerdo con el párrafo 15.

Cuando se vio que los Estados Unidos iban a prevenir (o reaccionar con la fuerza) una toma de poder por (cualquier Partido comunista de la Europa occidental o avance del Ejército americano más allá de sus posiciones de 1945, los objetivos inmediatos del Politburó se hicieron más limitados.

CAPITULO 17. El ejercer coacción

  1. Solamente ejercitando la máxima coacción sobre un grupo extraño puede el Partido inducirle a modificar su política en la dirección más útil para el Partido.

En una carta de 1903 esboza Lenin la política que su fracción del Partido Social Demócrata de Trabajadores debía adoptar con respecto a una fracción de oposición (el Bund) en un Congreso próximo:

“. . . os pedimos que os preparéis en todas partes y entre todas las personas interesadas, la base para la lucha contra el Bund . . . Sin una lucha testaruda, no cederá el Bund sus posiciones. Sólo una firme resolución por nuestra parte, de llegar hasta el final hasta la expulsión del Bund del Partido, ha de obligar sin duda, al Bund a ceder" (120).

En otra carta de 1903, escribió Lenin sobre el mismo asunto:

"Debemos remachar en cada uno, una y otra vez, que tenemos que preparar la guerra contra el Bund si queremos tener la paz con él. Guerra en el Congreso, guerra hasta la división, a toda costa. Sólo entonces cederá el Bund sin duda" (121).

En 1928, dijo Stalin:

"Algunos creen que, únicamente abandonando la lucha contra los kulaks, o moderando esa lucha se puede alcanzar un acuerdo con los campesinos; porque, según ellos, la lucha contra los kulaks puede atemorizar a una parte de los campesinos medios, a su parte más acomodada. Otros creen que el acuerdo con los campesinos medios puede ser alcanzado por el abandono de la labor de organizar a los campesinos pobres, o moderando esa labor; porque, según ellos, la organización de los campesinos pobres significa hacer distinción con los campesinos pobres y eso puede asustar y alejar de nosotros a los campesinos medios . . . Esos olvidan la tesis marxista de que los campesinos medios son una clase vacilante, que el acuerdo con los campesinos medios sólo puede ser duradero si se lleva una lucha decidida contra los kulaks y si se intensifica la labor de organización entre los campesinos pobres; que si esas condiciones no se dan, los campesinos pobres se pasarán al lado de los kulaks" (122).

  1. Un tipo útil de presión es la expresión (o, si es necesario, la simulación) intensa e incesante de hostilidad.

En 1904, describía Lenin cuál debía ser la conducta del Partido Social Demócrata respecto a los oponentes "burgueses al zarismo":

"¿De qué otra manera podemos valorar la democracia liberal que con una controversia sañuda . . . y una crítica destructora de su poco coraje en asuntos de democracia?" (123).

En 1918, al abogar por una coalición entre proletariado (o sea, el Partido) y los campesinos revolucionarios representados como partido por los Trodovik, dijo Lenin:

"Una "coalición" del proletariado y los campesinos con objeto de conseguir una victoria contra el común enemigo, puede ser obtenida no lanzando miradas amorosas a los Trodovik, sino por una sañuda crítica de su debilidad y de sus vacilaciones . . . " (124).

  1. También las amenazas son útiles con el mismo objeto.

En 1905, Lenin aconsejó a algunos bolcheviques que iban a ser juzgados por los Tribunales:

"Con respecto a los abogados: hay que hacer restallar el látigo contra los abogados y ponerles en estado de sitio, pues esos intelectuales hacen a menudo cosas sucias. Hay que decirles de antemano: si vosotros, bastardos, cometéis la más mínima indecencia u oportunismo político (p. ej., si habláis de la incorrección o falta de madurez del socialismo, de entusiasmo, de que los socialdemócratas rechazan la violencia, del carácter pacífico de su doctrina y su movimiento, etc., o algo similar), entonces yo, el acusado, os interrumpiré públicamente, os llamaré puerco, declararé que renuncio a vuestra defensa, etc. Así hay que tratarlos" (125).

  1. Al intentar obtener concesiones, nada que no sea el ejercer la máxima coacción es eficaz y traerá como resultado la humillación del Partido.

En 1907, pasó revista Lenin a las relaciones entre el Gobierno zarista y los liberales rusos desde el comienzo de la revolución:

“Los jefes liberales de la primera y segunda Duma, mostraron al pueblo a maravilla el tipo de "lucha" en que uno se comporta legalmente y se arrodilla. Dio como resultado la abolición de un plumazo por los señores feudales del paraíso constitucional de los charlatanes liberales y el escarnio burlón de la sutil diplomacia de esos políticos, que dejaban enfriar sus pies en las antesalas de los ministros” (126).

  1. No es de esperar que un grupo sujeto a la máxima coacción por el Partido reaccione con aumentada hostilidad; si lo hace, no es de esperar que cambie su política en una línea desfavorable al Partido.

En 1902, rehusó Lenin bajar de tono su controversia con los otros grupos zaristas y afirmó que la violencia verbal no reducía la probabilidad de una alianza entre los socialdemócratas y esos grupos:

"Ya es hora de que se comprenda la sencilla verdad de que . . . una lucha común contra un enemigo común no se asegura por trucos políticos baratos . . ., por la mentira convencional del reconocimiento mutuo diplomático, sino, más bien, por la participación de hecho en la batalla. . . Sólo quienes confunden la política con los pequeños trucos políticos pueden creer que el tono de una polémica es capaz de impedir una verdadera alianza política" (127).

Si la fuerte coacción del Partido produce rabia, es un indicio de que la política del Partido es correcta; una reacción amistosa debe ser considerada como una no corrección política (p. ej., una debilidad).

En 1925, dijo Lenin:

" . . .los burgueses liberales reconocen que el proletariado es heroico justamente a causa de que ese proletariado que ha dado un golpe al zarismo, no es aún lo suficientemente fuerte, no es aún lo suficientemente democrático, para obtener por lucha la libertad que él (el proletariado) desea . . . no hay razón para que nos sintamos orgullosos de la vulgar adulación burguesa" (128).

En 1927, dijo Stalin:

"La calumnia que circula acerca del G.P.U. no conoce límites. Y, ¿qué significa? Significa que el G.P.U. está defendiendo eficazmente. . . la revolución. Los enemigos jurados de la revolución maldicen a la G.P.U. De ahí se deduce que la G.P.U. está siguiendo el verdadero camino" (129).

En 1931, dijo Stalin:

"Mirad cómo . . . Fish en América, Churchill en Inglaterra, Poincaré en Francia rabian y echan chispas contra nuestro Partido. ¿Por qué rabian y echan chispas de esa manera? porque la política de nuestro Partido es correcta, porque está alcanzando éxito tras éxito" (130).

  1. El Partido debe ponerse en guardia contra grupos extraños aparentemente amigos. La amabilidad puede servir de pantalla tras la que trabaja el enemigo, para "preparar trampas", “para desunir al Partido” . . . La conciliación es imposible en política, y sólo por razón . . . de simplificación . . . pueden ser considerados como conciliación . . ., los métodos . . . de ceder en lo accesorio para preservar lo esencial, de dar con una mano y tomar con la otra.

*       *                          *          *

La conducta observada por el Politburó, desde 1944 hasta hoy, con las Potencias occidentales, está de acuerdo con los párrafos 1 a 6.

Como resultado de la creencia de que un grupo sujeto a la máxima coacción por el Partido no reaccionaría con un aumento de hostilidad (párrafo 5), ha subestimado, probablemente, el Politburó el efecto de su actitud hostil respecto al rearme americano y a la extensión de compromisos de América en el extranjero.

CAPITULO 18. Resistencia al ataque

  1. La dirección del Partido no debe indignarse por los ataques del enemigo, sino que debe de esperar lo peor, como corresponde a los intereses del enemigo.

En marzo de 1939, al discutir la política extranjera británica y francesa, dijo . . .:

"Muy lejos de mí el tratar de moralizar sobre la política de no intervención, al hablar de traición, de perfidia, etc. La política es la política como . . . dicen los diplomáticos burgueses" (131).

  1. Es imposible persuadir al enemigo con llamamientos morales o racionales a que reduzca su enemistad.

En 1929, dijo Stalin:

" . . . el grupo de Bukharin espera convencer a la clase enemiga de que renuncie voluntariamente a sus intereses y entregue voluntariamente su sobrante de cosecha. Esperan que el kulak . . ., que es capaz de ofrecer en venta otros productos y que esconde sus sobrantes de cosechas —esperan que ese kulak nos ha de dar voluntariamente su sobrante de granos a nuestros precios de compra. ¿Han perdido el juicio? . . . ¿Saben con qué irrisión tratan los kulaks a nuestra gente y al Gobierno soviético en las reuniones de aldea convocadas para la entrega del grano? Han oído hechos, como, por ejemplo, el que sucedió en Kazakstán, cuando uno de nuestros agitadores trató durante dos horas de persuadir a los tenedores de grano de que entregasen para la siembra de la región y que un kulak avanzó con la pipa en la boca y dijo: "Báilanos un poco, joven, y te daré un par de puds de grano . . . ". Tratad de persuadir a las gentes como sea. La clase es clase, camaradas. No podéis apartaros de esa verdad" (132).

  1. El Partido está siempre en guardia contra los intentos de aniquilarlo, y, al mismo tiempo, laborando por la victoria. Con objeto de preservar su existencia y alcanzar su meta, debe siempre el Partido emplear la máxima energía. “. . . no debemos arrullar al Partido, sino agudizar su vigilancia; no debemos arrullarle para que duerma, sino mantenerle preparado para la acción; no desarmarle, sino armarle; no desmovilizarle, sino mantenerle un estado de movilización . . .”
  2. Los ataques del enemigo deben ser percibidos y resistidos desde su iniciación.
  3. Esta iniciación puede referirse, por ejemplo, a pequeños públicos desprecios al prestigio del Partido. Aunque el Partido no debe considerar el prestigio como valioso por sí mismo, hay que reaccionar fuertemente contra estos aparentemente pequeños desprecios, a no ser que la relación de las fuerzas sea desfavorable.
  4. " . . . es nuestra costumbre el responder a los ataques, no con la defensa, sino con contraataques."

Lenin escribió en 1904, en una carta al Comité Central de Rusia dominado por los bolcheviques:

" . . . La presión de los moscovitas (mencheviques) debe ser contestada con una presión análoga (y no por un repulsivo balbuceo sobre la paz, etc.) . . . Yo creo que tenemos sirviendo en el Comité Central no revolucionarios, sino burócratas y formalistas. Los moscovitas les están escupiendo a la cara y ellos se limitan a limpiar sus caras y a moralizarse de que es inútil tratar de luchar" (133).

  1. La coexistencia del Partido y de sus enemigos, es una situación inestable; en cada momento puede plantearse la cuestión de quién aniquilará a quien.

En 1938, escribió Stalin sobre el desarrollo de los sucesos de las "jornadas de julio", de 1911:

"El doble poder había terminado. Los soviets. . . habían rehusado el tomar todo del poder y habían perdido todo poder" (134).

Si el poder del Partido está por debajo de cierto nivel crítico de fuerza, el Partido está en peligro de ser aniquilado por el enemigo. Si su poder está por encima de ese nivel, el Partido puede tratar de ir a aniquilar al enemigo.

En 1931, dijo Stalin:

". . . Lenin dijo durante la revolución' de octubre: "O perecer, o alcanzar y superar a los países capitalistas “avanzados” “. . . o lo hacemos, o nos aplastan" (135).

El Partido debe invertir la Historia rusa, en la que ésta ha sido siempre derrotada.

En 1931, dijo Stalin:

"El disminuir el ritmo (del crecimiento económico de la Unión Soviética), significaría el quedar atrás y los que quedan atrás son derrotados. Pero no queremos ser derrotados. No, nos negamos a ser derrotados. Una característica de la antigua Rusia es la de las continuas derrotas sufridas por quedar atrás, por su atraso. Fue derrotada por los kanes mongoles. Fue derrotada por los boys turcos. Fue derrotada por la nobleza polaca. Fue derrotada por los capitalistas ingleses y franceses. Fue derrotada por los varones japoneses. Todos la derrotaron por su atraso; por su atraso militar, por atraso cultural, por atraso político, por atraso industrial, por atraso agrícola. Fue derrotada porque el hacerlo era posible y porque se podía hacer con impunidad. Recordáis las palabras del poeta prerrevolucionario: "Eres pobre y abundante, poderosa e impotente, Madre Rusia . . . ". Esas palabras del antiguo poeta estaban bien aprendidas por esos caballeros. La derrotaron, decían: "eres abundante, pues puedo enriquecerme a tu costa. La derrotaron, diciendo: "Eres pobre e impotente", pues puedes ser derrotada y saqueada impunemente. Esa es la ley de los explotadores al derrotar a los atrasados y débiles. Es la ley de la selva del capitalismo. Eres atrasado, eres débil —luego no tienes razón; por ello puedes ser derrotado y esclavizado. Eres poderoso —luego tienes razón; por ello debemos tener precaución contigo. Por eso no debemos quedarnos atrás" (136).

  1. El único enemigo seguro es aquel cuya fuerza haya sido completamente destruida. Por poca fuerza que se le deje al enemigo, puede recuperarse o invertir la situación en una batalla futura. Pero, siendo imprescindible el aniquilar los últimos residuos del enemigo, es difícil el conseguirlo.

Por ello el Partido debe aplicar rigurosamente el principio de perseguir al enemigo. "Si un adversario es entorpecido en el primer ataque, no dejéis que la fatiga os impida el golpearle de nuevo, el redoblar la fuerza y el número de los golpes."

En 1919, dijo Lenin:

"La revolución francesa ha sido llamada grande, precisamente, a causa de que . . . fue una revolución llevada fuertemente, que, habiendo derrotado a los monárquicos, los aniquiló" (137).

El Partido debe combatir la tendencia rusa al exceso de optimismo y a la inacción después de una nueva victoria parcial contra un enemigo aún peligroso que debe ser rápidamente destruido.

El 12 de junio de 1920, dijo Lenin:

"A pesar de los éxitos que hemos obtenido en el frente polaco . . ., debemos esforzarnos con todas nuestras fuerzas. En la guerra . . ., lo más peligroso es subestimar al enemigo . . . Esto puede ocasionar la derrota. Es la característica peor del ruso; se muestra en la inestabilidad y el desaliño. Es importante no sólo el esfuerzo, sino también el perseverar y el mantener su propia posición, y nuestros rusos no lo comprenden. Sólo un entrenamiento de muchos años. . . curará a las masas trabajadoras rusas de esa mala costumbre. Hemos derrotado a Kolchap, a Denikin y a Tudenich, pero no hemos sabido destrozarlos completamente. Wrangel sigue en Crimea. Nos decimos: ahora ciertamente somos más fuertes —y por ello se cometen series de faltas de descuido. Entre tanto, Inglaterra ayuda a Wrangel. . . Hace pocos días, Wrangel desembarcó y ocupó Malitopol. Es cierto que, de acuerdo con las últimas noticias, hemos reconquistado la ciudad, pero la hemos abandonado de manera ignominiosa justamente porque éramos fuertes. Porque Yudonich, Kolchak y Denikin han sido derrotados, empieza el ruso a mostrar lo que es. Deja de esforzarse y pierde la causa . . . Esos son los cargos fundamentales del carácter ruso. Nada se ha terminado ya pero comienza ya . . . a abandonarse. . . No sé lo que ha de tener el ruso para liberarse de esos errores y estupideces. Ya una vez creímos terminada la guerra, a pesar del hecho de que no habíamos destrozado completamente al enemigo, y habíamos dejado a Wrangel en Crimea" (138).

*       *                          *          *

De acuerdo con el párrafo 3, la motivación de los movimientos del Politburó desde 1945 hasta hoy, ha sido no sólo ofensiva, sino también defensiva.

La preocupación de los soviets en el aspecto del procedimiento en las conferencias internacionales, está de acuerdo con la creencia de que los ataques del enemigo deben ser resistidos desde su iniciación (párr. 4) y la "quisquillosidad" soviética, de acuerdo con la creencia de que hasta a los menores desprecios al prestigio del Partido deben reaccionarse fuertemente (párr. 5).

La costumbre del Politburó de contestar con contraataques a los ataques que se le hacen (p. ej., en las N.U.), está de acuerdo con la práctica de contraatacar en lugar de emplear tácticas defensivas.

La política del Politburó en Europa oriental, desde 1944 hasta hoy, se ha llevado de acuerdo con el párrafo 2. Ha mostrado una decisión de destruir hasta donde era posible, toda organización potencialmente hostil.

CAPITULO 19. Retirada

  1. La maestría en la habilidad de retirarse es tan necesaria como la maestría en la habilidad de avanzar.

En 1922, dijo Lenin:

"Cuando era necesario —de acuerdo con la situación objetiva en Rusia y en todo el mundo—, el avanzar, el atacar al enemigo con máxima audacia, rapidez, decisión, atacamos. Cuando sea necesario, sabremos hacerlo una y otra vez . . . Y cuando, en la primavera de 1921, se vio que la vanguardia de la revolución estaba amenazada por el peligro de quedar aislados de la masa del pueblo . . ., resolvimos, por unanimidad, y firmemente, la retirada. Y durante el pasado año nos hemos retirado en general en orden revolucionario. Las revoluciones proletarias . . . no serán capaces de completar su tarea sin combinar la habilidad en . . . el ataque, con la habilidad en retirarse en orden revolucionario" (139).

  1.  ". . .hay retiradas y retiradas. Hay momentos en que un Partido o un ejército tiene que retirarse porque ha sido derrotado. . . Pero hay otros momentos en que un Partido o un ejército victorioso en su victorioso avance han ido demasiado lejos, sin prepararse una base adecuada en la retaguardia . . . Para no perder la conexión con su base, un Partido o un ejército experimentado considera necesario en esos casos el retroceder un poco, para acercarse y establecer un mejor contacto con su base . . . ".
  2. El aspecto no debe evitar los aspectos desfavorables de la realidad. Debe enfrentarse a la total gravedad de las circunstancias adversas que hagan necesaria una retirada y que envuelven grandes pérdidas.

En 1919, dijo Lenin, sobre la paz de Brest-Litovsk:

"Nos hemos visto obligados a firmar una "paz de Tilsit". No debemos engañarnos. Debemos tener valor de mirar cara a cara a la amarga verdad sin adornos. Debemos medir hasta el fondo el abismo de la derrota, de desmembración, de esclavitud, de humillación a que hemos sido empujados" (140).

  1. El sentimiento de aflicción por la retirada no debe impedir al Partido el ejecutar una retirada conveniente.

En 1923, dijo Lenin (en relación con la Nueva Economía Política, que era considerada como una retirada): "Este (trato) es un descubrimiento muy desagradable para los comunistas. Puede suceder que este descubrimiento sea extraordinariamente desagradable, e incluso que es desagradable. Pero si queremos regir nuestras nociones por consideraciones de si son agradables o desagradables, habremos caído en el nivel de aquellos "casi" socialistas que hemos contemplado suficientemente en . . . el Gobierno provisional de Kerensky . . . Nuestra fuerza será siempre la capacidad de tener en cuenta las relaciones reales y no temerlas, por muy desagradables que sean" (141).

En 1922, dijo Lenin sobre la misma "retirada”:

"Una retirada es un asunto difícil, sobre todo para revolucionarios acostumbrados a avanzar, sobre todo cuando se ha acostumbrado durante varios años a avanzar, sobre todo si están rodeados por revolucionarios de otros países que están ansiando el momento en que puedan iniciar la ofensiva. Al ver que estábamos retrocediendo, a varios de ellos, de manera desagradable o infantil, les corrían las lágrimas, como sucedió en el Pleno ampliado del Comité Ejecutivo de la Internacional comunista. . . varios camaradas lloraban porque, imaginaban entonces, que los buenos comunistas rusos estaban retrocediendo. Quizá sea hoy para mí difícil el comprender la psicología europea occidental, a pesar de que he vivido bastantes años como exilado político en aquellos hermosos democráticos países. Quizá es tan difícil para ellos el comprender que les salían en lágrimas. Nosotros, a ningún precio tenemos tiempo para sentimentalismo" (142).

En una retirada (en cualquier momento), la depresión y la agitación deben ser evitadas y controladas.

En 1921, refiriéndose de nuevo a la nueva política económica, dijo Lenin:

"No debe rendirse a la depresión, no debe uno dejar de lado la cuestión real con agitadas exclamaciones" (143).

De la misma manera, razones de dignidad no deben impedir al Partido ejecutar una retirada conveniente.

En 1918, abogando por la aceptación de los términos de la paz alemana, decía Lenin:

" . . . si no estáis dispuestos a arrastraros sobre el viento, el fango, no sois revolucionarios, sino charlatanes" (144).

Dijo también:

"No debe uno guiarse por el sentimiento del participante en un duelo, que saca la espada y exclama: "Debo morir porque se me obliga a firmar una paz humillante" (145).

  1. El Partido debe retirarse si, y solamente si, la experiencia obtenida al intentar coger una posición atacada muestra que el no retroceder acarrearía grandes pérdidas. O sea, "en el caso de condiciones desventajosas claras es deber de todo revolucionario serio el evitar la batalla”.
  2. En esa retirada el Partido gana tiempo que trabaja en su favor.

En 1923, dijo Stalin:

" . . . hay momentos en que se deben despreciar éxitos tácticos, aún más conscientemente pérdidas y disminuciones, con objeto de asegurar futuros estratégicos pulsos. Sucede así a menudo, en la guerra, cuando se quieren salvar los cuadros de un ejército y sacarlos fuera de los golpes de las excelentes fuerzas del enemigo. Entonces, inicia una retirada planeada y abandona, sin lucha, ciudades y áreas enteras con objeto de ganar tiempo y agrupar las fuerzas para nuevas y decisivas futuras batallas. Esta era la situación de Rusia en 1918, en los momentos de la ofensiva alemana en que nuestro Partido se vio obligado a aceptar la paz de Brest que era una enorme disminución desde el punto de vista del efecto político inmediato en tal momento. El Partido lo hizo con objeto de preservar la alianza con los campesinos sedientos de paz, con objeto de ganar un respiro, de sacar un ejército y asegurar así los futuros estratégicos planes" (146).

En situaciones desfavorables, una pequeña ganancia de tiempo es mejor que ninguna.

En un discurso al Séptimo Congreso del Partido, el 8 de marzo de 1918, dijo Lenin a los "comunistas de izquierda" que habían retrasado la conclusión de la paz con Alemania:

"Si hubiéramos llevado una estrategia correcta, hubiéramos tenido un mes de tregua, pero como habéis llevado una estrategia equivocada, sólo tenemos una tregua de cinco días —y hasta esto está bien" (147).

  1. Cualquier grado de retirada es preferible al riesgo de aniquilación del Partido o de la total pérdida de poder estatal. En un artículo de "Pravda", del 1 de marzo de 1918, discutía Lenin la afirmación de una revolución del "izquierdista" Buró del Partido del Distrito de Moscú, de que en el caso de la aceptación de las condiciones alemanas de paz, el poder de los soviets quedaría en "algo puramente nominal":

" . . . el poder soviético no quedará en algo puramente nominal. No ha de quedar en eso, si el enemigo está en Pankov o nos impone diez mil millones de tributo en grano, en mineral y en dinero, ni tampoco si el enemigo llegase a Nizhni Nóvgorod y a Rostov del Don y nos impusiera un tributo de veinte millones" (148).

En un discurso al Séptimo Congreso del Partido, el 7 de marzo de 1918, dijo Lenin:

"Sin una revolución alemana estamos sentenciados —quizá no en Petrogrado, ni en Moscú, pero sí en Vladivostok, en lugares más remotos a ellos que quizá tengamos que retirarnos . . . " (149).

En un discurso del 14 de marzo, dijo Lenin:

"Este período es un período de grave derrota, de retirada, un período en el que debemos salvar por lo menos una pequeña parte de nuestras posiciones, retirándonos . . . " (150).

En 1921, dijo Lenin sobre las relaciones del régimen soviético con los campesinos:

" . . . debemos hacer todas las concesiones posibles, dentro de los límites de conservar el poder . . . " (151).

Mientras el Partido y su poder estatal (incluso reducido en área y en grado), sea preservado, no se ha perdido todo. El Partido, desde las bases remotas a las que haya tenido que retirarse para preservar su existencia, podrá en su día lanzar una contra ofensiva con éxito. Pero: "Para construir el comunismo, hay que . . . existir”.

Siempre hay una salida.

El 12 de marzo de 1918, dijo Lenin sobre la situación creada por las condiciones alemanas de paz:

"No es verdad que no tengamos salida y que tenemos que elegir entre hundirnos "sin gloria" con la dura paz o hundirnos "con gloria" en una lucha sin esperanza" (152).

  1. En una retirada, cada punto debe ser disputado duramente tanto tiempo y con tanta intensidad como sea posible, y la retirada de las tropas debe hacerse sólo cuando está a punto de ser incontenible el avance enemigo. Estas retiradas en el último minuto son susceptibles de crearse repentina y rápidamente.

El 12 de febrero de 1918 dijo Lenin sobre la adecuada conducta del gobierno soviético respecto a Alemania:

". . . tenía que determinarse el momento "apropiado" para maniobrar y agitar —mientras sea posible— y el de la creación de todas las maniobras en el momento en que la cuestión era planteada en toda su agudeza" (153).

  1. Una retirada de otro tipo puede originar un círculo vicioso, pues, puede colocar al enemigo en posición favorable para presionar otra nueva retirada y al Partido en peor situación para resistir. Pero si el Partido tiene conciencia de este peligro, podrá en general evitarlo.

En 1921, dijo Lenin:

" . . . Voy a tocar la cuestión que preocupa a casi todos. Si hoy, en el otoño y el invierno de 1921, estamos procediendo a otra retirada. ¿Cuándo terminará la retirada? . . . Cuando estábamos concluyendo la paz de Brest se nos preguntaba: "¿Si cedéis en esto, o en lo otro, o en lo de más allá, al imperialismo germano, ¿cuándo terminarán las concesiones y qué garantías hay de que terminarán? ¿Y al hacer esas concesiones, no estáis haciendo más peligrosa nuestra posición?". Sin duda, estamos haciendo nuestra postura más peligrosa. . . No hay ningún momento en tiempo de paz en que estamos rodeados por el peligro. Y, ¿qué es la dictadura del proletariado? Es fuerza, mucho más cruel, mucho más prolongada . . . que cualquier guerra que haya habido. Aquí el peligro amenaza en cada uno de los pasos" (154).

*       *                          *          *

La situación general ha sido desde 1943 tan favorable para el Politburó como para hacer inoperantes la mayoría de las reglas indicadas en este capítulo. Sin embargo, las retiradas limitadas del Politburó en el norte del Irán, el norte de Grecia y Berlín parecen ser consecuencia con las creencias aquí indicadas.

CAPITULO 20. Tratos

  1. Todo convenio entre el Partido y grupos extraños debe ser considerado como una ayuda a la futura liquidación de esos grupos y como una barrera contra la liquidación del Partido por ellos. Así, "reformismo", "política de convenios" y "convenios particulares", son materias distintas . . .; para los mencheviques los convenios se transforman en sistema, en una política de convenios, mientras que para los bolcheviques sólo los convenios particulares concretos son aceptables y no son transformados en una política de convenios".

Por eso no hay diferencia esencial entre llegar a un convenio público de amistad con un grupo extraño o el usar de violencia contra él; ambos son tácticas en una estrategia superior de ataque.

En 1920, dijo Lenin, refiriéndose a los planes soviéticos de dar "concesiones" económicas a empresarios extranjeros:

"El tema principal de mi discurso va a ser el probar dos puntos, o sea, que toda guerra es la continuación de la política seguida en la paz, sólo que con otros medios; segundo, que las concesiones que damos, que nos vemos forzados a dar, son la continuación de la guerra en otra forma, por otros medios. . . Sería un gran error el creer que un convenio pacífico de concesiones es un convenio pacífico con capitalistas. Este convenio equivale a la guerra" (155).

  1. Cuando un intento del enemigo, o del Partido, de avanzar por medios violentos ha fracasado, se presentan las condiciones para un convenio efectivo entre el Partido y el enemigo.

En 1920, dijo Lenin:

" . . . todo intento de iniciar la guerra contra nosotros significa para los Estados que recurren a la guerra que las condiciones que van a obtener después y como resultado de la guerra van a ser peores que las que podrían obtener sin guerra o antes de ella. Esto se ha comprobado en el caso de varios Estados . . . y gracias a eso nuestras relaciones con los Estados vecinos han ido continuamente mejorando. . . La paz sobre esa base tiene todas las probabilidades de ser . . . duradera" (156).