Cuestión de dignidad nacional

EUSKAL HERRIA
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Ayer la ertzaintza, en cumplimiento de una de sus funciones, la cual supone la defensa ciega del capital, fue enviada por un partido que tiene los mismos intereses y que se llama PNV para sacar por la fuerza a los trabajadores de Troquenor de Sondika encerrados en defensa de sus puestos de trabajo. De una empresa de la que ni siquiera han sido despedidos aún y que además llevan desde hace meses sin cobrar ningún sueldo pero sobre la que pesa una orden de desahucio.

Básicamente quieren destrozar la vida a más de 100 trabajadores y familias, la mayoría de ellos de edad avanzada y sin ninguna perspectiva de futuro fuera del centro de trabajo por una deuda contraída de 250.000 euros porque la nueva dirección no había pagado la renta del pabellón. Los dueños del pabellón por otra parte deben millones de euros a instituciones públicas.

Los trabajadores y los sindicatos del sector ven factible un plan que pueda reconducir la irresponsable gestión de los dueños y hacer viable un proyecto que haga mantener sus puestos de trabajo pero la respuesta ha sido enviar a la policía y la irracional lógica de las leyes del capital.

Hoy, como todos los días, y pese a la represión del día anterior, los trabajadores han vuelto a la empresa que mantiene sus puertas cerradas. Barajan la idea de realizar una acampada permanente e intensificar las protestas en búsqueda de una solución a un problema que no es solo de ellos.

Defendiendo sus puestos de trabajo, su pan, sus derechos, defienden los de toda la clase trabajadora vasca. Que no se nos olvide. Es la clase trabajadora en su conjunto por tanto la que debe responder a esta situación. Son cada vez más los trabajadores de empresas en situaciones similares de indefensión y ataque.

El mercenario policial siempre dirá que cumple ordenes. La diputación de Bizkaia cínicamente se ha solidarizado con los trabajadores pero también ha afirmado que hay que cumplir las órdenes del juzgado. La cuestión es ¿Qué órdenes y quién las pone?. ¿Acaso ha sido la clase trabajadora la que ha dictaminado que una soga sea puesta en su cuello o mediante militares y policías a lo largo de las décadas y siglos la clase burguesa ha impuesto su ley de explotación?.

El proceso de pasar de un régimen de propiedad privada individual de los medios de producción hacia uno de propiedad social se llama socialización de los medios de producción. Que no es mas que reintegrar los procesos económicos al control del pueblo para lograr la libertad del ser humano. Sus ordenes y sus intereses van contra esa libertad.

Los trabajadores de Troquenor están legitimados si así lo desearan para hacerse cargo de esos medios mediante una ocupación directa y la clase trabajadora vasca en pleno debería acompañar un proceso de esas características. Desgraciadamente es posible que estemos lejos de tal cosa, simplemente porque aún como clase y como pueblo no hemos perdido el miedo de quitarnos todas nuestras cadenas. Pero en esas estamos o deberíamos estar.

En el camino a superar esos miedos, que al final serán superados por cuestión de supervivencia, la defensa de los puestos de trabajo en Troquenor así como en todos los lugares en conflicto son prioridad nacional y la lucha el único camino. O se eleva el conflicto a todos los rincones mientras se teje una red de apoyo mutuo y solidaridad entre los en activo, despedidos, parados y jóvenes o el capital seguirá cumpliendo sus órdenes que no son otras mas que convertir en abono a la clase trabajadora vasca para los campos de golf de la oligarquía.