7-enero-2012, la mayor protesta vista y contada

EUSKAL HERRIA
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El 7 de enero de 2012 debería pasar a los libros de historia como el día que acogió la mayor movilización política de la historia de Euskal Herria. Algunos medios ya la han reconocido como una de las más impresionantes «desde la Transición», un límite temporal obviamente prescindible dado que anteriormente no existía este formato de protestas nacionales masivas, primero por la represión franquista y antes por otros factores como la inexistencia de medios de transporte capaces de reunir a tal masa de gente o el menor volumen de población. A modo de ejemplo, ha solido citarse la llamada Gamazada navarra como una de las protestas políticas mayores de la historia vasca; sin embargo, se calcula que en la manifestación celebrada en Iruñea en 1893 en defensa de su régimen foral apenas se reunieron 17.000 personas, una auténtica multitud para aquella época.

Cualquier comparación debe acotarse por tanto, efectivamente, a los últimos 35 años. Las manifestaciones nacionales, tal como las conocemos hoy, nacieron allá por 1977. La prensa de la época afirmó que la movilización contra la central nuclear de Lemoiz celebrada el 14 de julio y la realizada por la amnistía el 2 de setiembre habían sido las mayores movilizaciones conocidas hasta la fecha. Entre tanto, el 28 de agosto, una multitud formada por decenas de miles de personas, pero a todas luces sin llegar a los 110.000 del sábado, se había congregado en las campas de Arazuri para el acto final de la Marcha por la Libertad. Las cargas les hicieron disolverse para llegar a Iruñea, o volver a sus casas, cada uno como pudo, lo que impidió un cómputo más detallado.

De las palomas a Miguel Angel Blanco

Un año después, el 28 de octubre de 1978, se registraba la primera gran movilización contra ETA, que pasó a la historia como «la de las palomas» dado que la imagen gráfica fue la del momento en que se soltaron varias de estas aves en símbolo de paz. Su importancia fue más cualitativa que cuantitativa, sobre todo por el alineamiento del PNV con los partidos españolistas por vez primera y por las cargas paralelas de la Guardia Civil contra otra movilización de HB unas calles más allá.

1981 traería otra fuerte escalada movilizadora en Euskal Herria, con tres picos muy claros: la muerte a manos de ETA del ingeniero de Lemoiz José María Ryan, el fallecimiento por torturas de Joxe Arregi (que en realidad dio pie a tres grandes movilizaciones distintas en Bilbo, Donostia e Iruñea), y la aprobación de la LOAPA, que ponía freno y marcha atrás al proceso autonómico. Esta última fue la más grande y plural de las tres. El Gobierno de Lakua habló de 200.000 personas; el Gobierno Civil de Bizkaia lo rebajó a 100.000; y ``El País'', que sí hizo un recuento más científico, constató que por la calle Hurtado de Amezaga habían pasado 70.000 personas, a las que se podían sumar otras que iban por las calles adyacentes. Parece muy difícil que llegaran, por tanto, a las al menos 110.000 del sábado.

Nuevas muertes violentas trajeron otras grandes protestas en Bilbo, como la de Santi Brouard en 1984 y la de Josu Muguruza en 1989. En ambos casos la zona del Arenal se abarrotó, pero sin que la marea llegara hasta el centro de la ciudad.

De ahí sí partió otra movilización multitudinaria aquel año, en concreto el 21 de enero, convocada por la izquierda abertzale en apoyo al proceso de Argel entonces iniciado y bajo el lema ``Negoziazioaz bakera goaz''. Fue una de las primeras que utilizaron el recorrido que ha sido clásico desde entonces, desde Aita Donostia-La Casilla hasta la ría. Reunió a «decenas de miles de personas» según la prensa.

Dos meses más tarde, el 18 de marzo, los partidos del Pacto de Ajuria Enea contratacaron con otra movilización denominada ``Paz ahora y para siempre'', muy marcada por el deseo común de hacer pagar a la izquierda abertzale la ruptura de Argel. Este interés infló las cifras: así, oficialmente se aludió a 200.000 manifestantes, pero el mismo recorrido utilizado este último sábado no se llenó en su integridad. Si bien los organizadores desplazaron el punto de salida del Sagrado Corazón a Sabino Arana ante la multitud que se avecinaba, la masa no copó todo el circuito a tenor de la información de ``El País'', que detalla que «varios miles esperaban en el Ayuntamiento» cuando la cabeza estaba «a centenares de metros». Aquel día se afirmó generalizadamente que había sido la mayor manifestación realizada nunca en Bilbo.

Otro tanto se diría en 1997 de la movilización realizada al mediodía del sábado 12 de julio, en un ambiente emocional de altísima tensión dado que tres horas y media después concluía el ultimátum dado por ETA y que derivaría en la muerte del concejal de Ermua Miguel Angel Blanco. Una marea humana muy difícil de medir ocupó el espacio existente entre la Plaza del Sagrado Corazón, punto de arranque, y el Ayuntamiento. Se trató en realidad más de una concentración que de una manifestación, aunque hubo dos pancartas: una llevada por el entonces lehendakari, José Antonio Ardanza, y otra en cuya cabeza figuraba José María Aznar, presidente del Gobierno español.

Ante la crudeza del momento, el cómputo de manifestantes era lo de menos. Oficialmente se ofreció la cifra de 500.000, lo que hizo que muchos medios subrayaran de nuevo que era la mayor movilización de la historia en Bilbo, aunque quienes hicieron un cálculo más objetivo rebajaron la cifra a 100.000. El colectivo catalán Contrastant analizó luego el espacio ocupado y concluyó que en ningún caso podía haber allí más de 168.000 personas absolutamente abigarradas. Las características del recorrido ofrecen más datos para la comparación: la longitud de aquella movilización era de 1.568 metros frente a los 1.960 de este pasado sábado, y la Gran Vía tiene una anchura similar a la de la calle Autonomía, aunque mayor que la de Hurtado de Amezaga. En ambos casos las movilizaciones desbordaron esta ruta central y ocuparon las calles adyacentes.

De los presos a los presos

En enero de 1999, Bilbo volvió a abarrotarse, en la movilización que ha suscitado más paralelismos con esta de Egin Dezagun Bidea. En plena época de Lizarra-Garazi, y con apoyo del PNV, decenas de miles de personas llenaron el recorrido de Aita Donostia al Ayuntamiento, aunque sin abarrotarlo como esta vez. Se ofreció una cifra genérica de 100.000 manifestantes, sin cálculos detallados. Para ``El País'', había sido la mayor concentración política junto a la de marzo de 1989 y algo por debajo de la de julio de 1997.

Desde entonces, han sido numerosas las grandes manifestaciones promovidas por los abertzales de izquierdas que han reunido a entre 20.000 y 65.000 personas. Por ejemplo, la de setiembre de 2002, en la que las personas que ocupaban las últimas filas ni siquiera se enteraron de que la Ertzaintza estaba cargando con dureza en Zabalburu. A partir de ese año, ya existen recuentos fiables como los realizados por GARA o los hechos puntualmente por el colectivo Lynce, que han coincidido básicamente. Así se sabe que la de abril de 2006 reunió a 81.000 personas y la de enero de 2010 a 64.000. Nada comparable con los 110.000 de este histórico 7 de enero de 2012.

Sentida despedida a Fausto Anza, fallecido tras la manifestación

La manifestación quedó empañada por el fallecimiento de uno de los asistentes, Fausto Anza, vecino de Orereta de 60 años. Ayer tarde se realizó en su localidad un pequeño pero muy sentido homenaje, en el que participaron familiares, amigos y vecinos, como se observa en la imagen. El féretro estaba cubierto por una ikurriña. Anza se sintió indispuesto cuando, junto a otros miles de personas, se disponía a coger el autobús para regresar a casa después del acto, en el Parque Etxebarria. Egin Dezagun Bidea ha trasladado todo su dolor y cariño a los allegados de Anza. Gari GARAIALDE | ARGAZKI PRESS