MUJERES REVOLUCIONARIAS

En la 2ª República, Clara Campoamor, abogando por el sufragio femenino, cuestionaba la supuesta inferioridad social de la mujer, y rompía con ello el principio de la supremacía masculina. El patriarcado se desquita luego con la forja de una leyenda negra sobre la incidencia del voto femenino en la victoria de las derechas (1933), idea ésta muy bien cribada por la autora del artículo.

 “Tengo casi todo el mundo en contra mía. A los hombres, porque exijo la emancipación de la mujer, a los propietarios, porque exijo la emancipación de los asalariados...” Esta frase resume en parte la vida de Flora Tristán, pero también el desencuentro entre el feminismo y el movimiento obrero

 “Tengo casi todo el mundo en contra mía. A los hombres, porque exijo la emancipación de la mujer, a los propietarios, porque exijo la emancipación de los asalariados...” Esta frase resume en parte la vida de Flora Tristán, pero también el desencuentro entre el feminismo y el movimiento obrero.

Amantine-Aurora-Lucila Dupin, fue, quizá, con Madame de Stael, la mujer más famosa del siglo XIX en Francia gracias a sus novelas, a sus amoríos, pero también por su papel como una de las mujeres comprometida con el feminismo, el socialismo y la democracia.

Amantine-Aurora-Lucila Dupin, fue, quizá, con Madame de Stael, la mujer más famosa del siglo XIX en Francia gracias a sus novelas, a sus amoríos, pero también por su papel como una de las mujeres comprometida con el feminismo, el socialismo y la democracia.

George Sand, un seudónimo, eminentemente masculino en principio adoptado a dúo entre Aurora y su amante el también escritor Jules Sandeu, pero tras la ruptura fue ella la que se lo apropió haciéndolo célebre.

x Observatorio de Conflictos

El caso de las niñas trokosis en Ghana.

Como todo acontecimiento que marca un antes y un después en la historia de una comunidad, la situación colonial no sólo afectó a los niveles propios de la soberanía de los pueblos africanos sino que produjo también un sistema social híbrido

Para nosotras esta cuestión está muy clara. Y es que precisamente, no existe ninguna “cuestión feminista” separada cuyo análisis se pueda hacer fuera de la división de la sociedad en clases.

En primer lugar hay que decir que resulta difícil criticar algunas partes del documento que escribió la compañera, porque hace afirmaciones que no se sustentan en datos confirmables, sobre todo cuando intenta meter en el mismo saco tanto al socialismo socialdemócrata como al revolucionario cuando la realidad es que existieron distintas posturas dentro del socialismo acerca del problema de la opresión de la mujer, y cuando parece que aparte de la visión de Marx y Engels y el movimiento socialista de su época, en el texto no se reconoce que el marxismo ha continuado y continúa desarrollando posiciones acerca de este tema.

Cuando la feminista socialista H. Hartmann afirmó en 1979 que las categorías marxistas son ciegas al sexo, puso el dedo en la llaga de los errores centenarios sobre los que se ha levantado dolorosamente la lucha por la liberación de las mujeres, lo mismo en la tradición burguesa que en la tradición marxista, sea socialdemócrata o revolucionaria.

Iraq era antes de la invasión uno de los países de Medio Oriente donde más se respetaban los derechos femeninos. Hoy, las mujeres temen por sus vidas ante una creciente ola de fundamentalismo islámico impulsada por EE.UU.

Antes de la invasión y ocupación de Iraq, encabezadas en 2003 por Estados Unidos, regían normas de equidad de género establecidas en la Ley de Estatuto Personal, vigente desde el 14 de julio de 1958, el día en que cayó la monarquía instalada por Gran Bretaña.

Aún no salgo de mi asombro desde que hace más de una semana llegara a mis manos el último número de la publicación editada por la Fundación Irujo Etxea de Lizarra. La revista, dedicada íntegramente a la figura de Manuel Irujo y su familia, cuenta con varios artículos firmados por distintas personas del ámbito cultural, político y social de Euskal Herria. Todo bien, dentro de los márgenes políticamente correctos que caracterizan a la Fundación Irujo y quien detrás de ella se parapeta, el PNV, hasta que se llega a la página 43 de la revista

Aunque sus orígenes se remontan cuanto menos a la Grecia clásica, se puede decir que el feminismo tal como lo entendemos hoy día, como la mayor parte de las grandes ideas modernas, comienza a cobrar forma en el interior del largo proceso de la revolución democrático burguesa, y lo hará en contra de la mayor parte de sus notables protagonistas masculinos que se mostraran contrarios a equiparar los derechos de la mujer a los del hombre libre y propietario.

Igualmente se acude a la biología para caracterizar al hombre y para justificar su relación de poder con respecto a la mujer. Se dice que el hombre es más agresivo, y que lo es por naturaleza. Digamos que lo lleva impreso en su código genético.