ZUTIK! 59 La situación actual y nuestras tareas

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ZUTIK¡59

 

SUMARIO

La situación actual y nuestras tareas

I.- La vía estrecha del capitalismo español

II.- El problema de la sucesión

III.- Frente al ascenso del movimiento de masas...

.... agudización de la represión

IV.- La maduración de un situación pre-revolucionaria

V.- El combate del momento

Las tareas de CC.OO. en el actual periodo

I.- Los Convenios Colectivos

II.- La lucha contra la represión

III.- Los peligros del economicismo y del sectorialismo

IV.- La preparación previa de la campaña

Por qué y cómo se organizó la solidaridad en Guipúzcoa

¿Qué pasó en Guipúzcoa?

Los Comités de Solidaridad en algunas zonas

La Seguridad Social: la salud como negocio

1) La Seguridad Social: Un impuesto más a cargo de los trabajadores

2) La Seguridad Social: Sistema de ahorro forzoso financiador de los sectores no rentables

3)La farmacia

4) La gestión burocrática de la Seguridad Social

5) Las prestaciones económicas

6) La asistencia médica y sanitaria

7) Por una Medicina Social

Francia: La burguesía reprime a los revolucionarios

La “democracia” represiva

Aplastar el huevo en el cascarón

“Le Ligue Communiste disuelta... la lucha continúa”

Los maoístas españoles y la política exterior china.

1) El M.C.E. y el P.C. (m-l)

2) En torno a otros rumores

3) La política exterior china

4) Las relaciones China-España

5) El Internacionalismo y China

6) La unanimidad estalinista

LA SITUACION ACTUAL Y NUESTRAS TAREAS

 

La política —como la historia en general— la hacen los hombres. Por eso mismo en ella tienen su lugar —y su peso— multitud de hechos que, tomados aisladamente, son de naturaleza estrictamente casual y, por tanto, imprevisibles.

Pero, al mismo tiempo, la propia historia nos demuestra que ningún hecho social o político mínimamente significativo se produce sin que sea posible descubrir, tras la acción aparentemente autónoma de los individuos, las fuerzas y los intereses fundamentales de una u otra clase. Así, por ejemplo, el que en una manifestación dada la policía vaya o no a hacer usa de sus armas de fuego contra los manifestantes, depende de factores concretos difícilmente previsibles a priori. Pero cuando el hecho de disparar contra los obreros en manifestación se reproduce una y otra vez, insistentemente, es evidente que tales hechos aislados no son tales, sino la expresión coherente de una línea de actuación de la burguesía en un momento dado. Es decir, ante una concreta relación de fuerzas entre las clases.

En los datos aislados que la realidad nos transmite cada día es posible descubrir las fuerzas de clase que están interviniendo en la historia. La situación política no es sino la expresión de las relaciones entre dichas fuerzas de clase en un momento dado.

I. La vía estrecha del capitalismo español

Recientemente anunciaba la prensa que varios consorcios automovilísticos internacionales se aprestaban a convertir a España en la punta de lanza de su expansión productiva. Según las previsiones, la producción de turismos aumentará en los próximos años en un 100%. De esa producción, un porcentaje creciente (mínimo del 20% para quienes se acojan al régimen de "sector preferencial") será destinado a la exportación (al norte de África y a Latinoamérica preferentemente). A partir del 31 de Diciembre 76, las empresas del ramo que deseen instalarse en el país deberán destinar un mínimo de 2/3 de su producción a la exportación. Hacia 1977, según el ministro de industria, la cifra de coches exportados alcanzará las 500.-000 unidades  (en 1971 fueron 50.000). No son pues, consideraciones basadas fundamentalmente en la existencia de un potente mercado interior las que han atraído a esos grandes de la industria. ¿Por que entonces instalarse en España, cuyo nivel tecnológico es netamente inferior al de países como Francia, Alemania, etc.,? Porque los salarias son muy inferiores a los de, dichos países. Y porque Ford, Leyland, Fiat, Renault, Chrysler, Citroën, General Motors y Peugeot, confían en que la represión que garantiza la dictadura será capaz de frenar la lucha reivindicativa de los trabajadores y de mantener los bajos niveles salariales.

A la luz de este ejemplo —en torno precisamente al sector que ha simbolizado el auge industrial español en los últimos 15 años— el "milagro español" apare ce menos milagroso: Es la superexplotación del proletariado español y no las novenas a la Virgen del Pilar lo que ha producido el desarrolla.

El reciente portazo en seco del M.C.E. ilustra hasta qué punto el desarrollo del capitalismo español queda aún lejos de los niveles que posibilitarían una integración no catastrófica. Excepto en la agricultura y el sector de la construcción naval, las distancias son todavía demasiado grandes como para pensar en un desarme arancelario. La comparación entre la propuesta de los 9 y la contrapropuesta presentada por Ullastres en Bruselas nos permite evaluar dicha distancia en unos quince años. Sin olvidar que, coma se ha dicho no hace mucho, "si es cierto que el capitalismo español avanza al trote, el capitalismo europeo lo hace al galope". Por eso, la burguesía española necesita más que nunca quemar etapas "como sea" tratando de acelerar la puesta a punto de una estructura económica capaz de posibilitar una integración a la cadena imperialista en condiciones de competitividad (y no como la cenicienta del grupo),

Pero, partiendo de un nivel tecnológico muy inferior, la única forma de quemar etapas es el aprovechamiento a fondo de las ventajas que la dictadura ofrece desde el punto de vista del control represivo de los trabajadores (prohibición de la huelga y de las sindicatos obreros, presencia inmediata de la policía ante cualquier lucha reivindicativa, legislación laboral ultrarretrógrada, etc. En las actuales circunstancias, el mantener una mano de obra barata es la condición para que se prosiga y acelere el desarrollo del capitalismo español. Dependen de ello, en primer lugar, las inversiones extranjeras y el mantenimiento del "boom" turística. Es decir, las dos partidas que han estado equilibrando el déficit crónico de la balanza comercial y financiando el desarrollo eco nómico.

El que la vía represiva sea la única posible para la burguesía depende pues, ante todo, de razones objetivas. Esta clase ha sido incapaz hasta el momento de abordar los graves problemas estructurales del capitalismo español: agricultura en lentísima y costosa reconversión, desequilibrio regional agudizada, atraso de las industrias de base, excesivo número de pequeñas industrias semi-improductivas, relativo bajo nivel tecnológico, etc. Incapaz de encarar estos problemas en un momento más favorable (hace unos 10 años) se ve ahora enfrentado a un clima que es todo lo contrario a la "paz social" que hubiera posibilitado que tales cambios necesarios se llevasen a efecto sin excesivas convulsiones. Hoy sería imposible abordarlos sin el riesgo de, por una parte, producir graves fisuras en el seno de la clase dominante y, por otra, agudizar los ataques contra la pequeña burguesía. Es decir, sin estrechar aún más la base social de la dictadura. Sin contar con que nada parece indicar que la clase obrera esté dispuesta a soportar pasiva menta los efectos de una nueva estabilización como la del 59.

II. El problema de la sucesión

La muerte de Franco es en sí misma un hecho banal. El que sé produzca en uno u otro momento es, en principio, una cuestión meramente biológica y, aparentemente, sin mayor trascendencia: Su desaparición no significa para la burguesía ni la destrucción de la fuerza en que basa su dominio, ni la transformación de las relaciones de explotación que impone, ¿Por qué entonces la cuestión de la sucesión es tan importante para la burguesía hasta el punto de que todos los demás problemas que tienen planteados hayan pasado a segundo plano?

Las preocupaciones actuales de las altas esferas del régimen son, en efecto,—y más que nunca— de naturaleza estrictamente política. Es la cuestión de la continuidad política de la dictadura la que está planteada. Por eso, todo lo de más es ahora secundario.

No es casual que los cerebros de la propaganda del régimen se esfuercen última mente con tan inusitado frenesí en pasear por todas partes el monigote Juan Carlos, sacándolo hasta en la sopa (ya sea participando en regatas, ya inaugurando hospitales para niños, ya en otros  cristianos menesteres). De lo que se trata es de intentar contrarrestar, en la medida de los posible, la desastrosa opinión que el pueblo se ha forjado de él: la de un cretino incapaz hasta de leer sin tonillo los discursitos que le escriben para recitar desde los balcones de los ayuntamientos que visita...

Tampoco es casual que todas las manifestaciones últimas de la "clase política" del país, hayan girado en torno a los problemas "institucionales": Adecuación del "Conseja de Regencia" (encargado de asegurar la transmisión de poderes tras la muerte de Franco), naturaleza y futuro del "Movimiento Nacional", etc. El contenido de las dos declaraciones de principios de Carrero (la última ante las Cortes), así como la multiplicación insólita de las reuniones de los órganos consultivos (Consejo Nacional del movimiento, Consejo del Reino, Comisión mixta, etc.) van en el mismo sentido. "Primero la política" ¡Esa parece ser la consigna.

Todas estas agitadas idas y venidas no son por nada.

No cabe duda que la orientación general de la dictadura respecto al problema de la desaparición de Franco es la de poner en rodaje loa mecanismo necesarios antes de que sea demasiado tarde; es decir, en vida del Caudillo, cuando las rectificaciones sean aún posibles. La opinión expresada en este sentido por el ex-ministro Nieto Antúnez, ahora hace un año, ha sido finalmente tomada en consideración al nombrar a Carrero Blanco presidente del Gobierno, Pero reservándose a Franco, de forma explícita la posibilidad de rectificar. Se trata, pues, de un ensayo. ¿Garantizará este nombramiento adelantado una transición sin sobresaltos hacia el postfranquismo? La burguesía no ignora que los problemas planteados por la desaparición de Franco no se resuelvan por el hecho de que es él u otro quien se encargue de los problemas cotidianos de gobierno. Pues no es en ese terreno —ni a ese nivel— donde la cuestión se plantea.

El papel por el dictador de El Pardo como cohesionador de la clase en el poder, cono árbitro supremo e inapelable de las querellas internas a la clase dominante, es irremplazable. Sobre la base de su aureola de "vencedor", de jefe indiscutido de un ejército triunfante, la clase en el poder ha necesitado —y propiciado— la mitificación del personaje hasta extremos insólitos, conscientes de que esa era la garantía de la estabilidad interna de la dictadura. Pero, siendo tan descomunal su peso en el mantenimiento de éste, la cuestión es ahora cómo prolongarla tras la desaparición de quien ha constituido su pivote fundamental. Precisamente porque él (y, por definición, solo él) es intocable, tras su desaparición no habrá ya intocables. Es decir: Cualquier otro aspirante a la sucesión tendrá en el seno de la clase dominante seguidores y detractares.

De ninguna manera puede pensarse que Carrero esté capacitado para ocupar la vacante que va a dejar su Excelencia, Esta "eminencia gris" del régimen es en realidad más bien una gris eminencia. Aún firmando parte del Consejo de Ministros desde hace más de 25 años, 999 de cada mil ciudadanos desconocen hoy —como lo desconocían en el momento de su nombramiento como vicepresidente, hace seis años— qué cargo ocupó hasta entonces en el Gobierno. Ni en la guerra, ni después de ella ha sido un militar desatacado. Los biógrafos oficiales, pese a su entusiasmo, se han visto embarazados a la hora de señalar alguna cualidad especial da su personaje, limitándose a resaltar su "acendrada lealtad al caudillo". Haciendo su carrera a la sombra de éste, se ha limitado a tratar de pasar lo más desapercibido posible con el fin de que se le notase menos que no tenía nada que decir. Cuando en aun reciente declaración de principios ante las Cortes y tratando de definirse como "hombre del movimiento" precisa: "Y si entre los hombres del movimiento... se admite la posibilidad de existencia de matices, sectores, grupos o lo que se ha dado en llamar "familias políticas", quede bien claro igualmente que estoy con todos en general y con ninguno en particular", uno no sabe si admirar más la ingenuidad o el cinismo de este "carrerista" por definición. Pues, efectivamente, constituyen toda una declaración de (falta de) principios.

El nombramiento de Fernández Miranda como Vicepresidente —sin perder su cargo de Secretario General del Movimiento— va en el sentido de "completar" la figura del Presidente con un Vicepresidente igualmente anodino pero más directamente ligado a la falange, con el fin de contentar a los nostálgicos de la "época azul" (manan). Razón de más para que de ninguna forma pueda pensarse en el como el hombre capaz de aglutinar, tras el entierro, a las distintas fracciones de la clase en el poder.

La burguesía no dispone, pues, del hombre capaz de ocupar la posición clave que dejará vacía la desaparición del dictador.

 III. Frente al ascenso del movimiento de masas... agudización de la represión

Si la decadencia física de Franco (había que verle saludar a destiempo a Stroessner o sonreír bobaliconamente a las cámaras de T.V.) se hubiera hecho visible en otras circunstancias, la cosa no se presentaría a los ojos de la "casta política" (y de la clase en cuyo nombre ejerce) con los visos de urgencia y gravedad conque hoy aparece. Pero es que, si algo distingue a estos últimos años, sobre todo a partir de Burgos, es el ascenso impetuoso del movimiento de masas contra la dictadura.

Tras la lucha de Pamplona, apenas dos meses después del combata en solidaridad con Besos, en Barcelona, parece claro que la etapa actual viene caracterizada anta todo por la propensión al estallido de huelgas generales con tendencia a una rápida politización (aunque fundamentalmente circunscritas por el momento al marca geográfico de la provincia donde ha estallada el conflicto). En Ferrol y Vigo el origen había sido una lucha por mejoras salariales pero los disparos de la policía en el primer caso, las detenciones en el segundo, habían prontamente desbordado el marco reivindicativo inicial para transformarse, mediante la extensión por solidaridad, en combates directamente políticos, en luchas de masas contra la dictadura. En San Adrián y Pamplona, la politización del conflicto, igualmente por la vía de la solidaridad estuvo presente desde el inicio.

En las experiencias de las luchas de hoy, la clase obrera va forjando las armas que le darán el triunfo mañana. La apropiación por miles y miles de obreros de formas de organización y en enfrentamientos cada vez más radicales (comités de extensión, defensa de las manifestaciones con cócteles, asambleas, comités elegidos y revocables, sacar la lucha a la calle, cerrar comercios...) son un índice de la maduración creciente de las masas para los combates decisivos. El hecho de que haya sido precisamente en las últimos 15 o 16 meses —en que la favorable coyuntura económica ha dotado de un más amplio campa de maniobra a la burguesía— cuando se han producido las más importantes explosiones huelguísticas indican la politización del movimiento y la correlativa in capacidad de la burguesía para contenerlo mediante concesiones económicas coyunturales.

Incapaz de evitar este tipo de estallidos, la burguesía aspira de momento únicamente a mantenerlos en el nivel local o provincial, en que surgen, evitando la generalización. En al fantasma de la huelga general revolucionaria extendida a todo el Estado el que siente por sobre su cabeza y, para compararla, no dispone de otro medio que el de la represión implacable contra el movimiento obrero organizado y las organizaciones políticas.

El gobierno "monocular" del 69 (pese a la impresionante lista de asesinatos —de Erandio a San Adrián, de Elizondo a Algorta— perpetrados bajo la providencial tutela de la "Obra de Dios" ha sido incapaz de evitar el ascenso de las luchas, dando además motivos de queja a sectores de la política, ejército y falange que acusan a los "tecnócratas" de no haber hecho de la represión una utilización todo lo eficaz que hubiera sido necesaria. Se ha optado, pues, por su sustitución. Pero el hecho de que el nombramiento "adelantado" de Carrero significa desdecir declaraciones recientes de su excelencia (que iba a " regir en el timón de la nave hasta que Dios.. ..") y anular la ley promulgada apenas 8 meses antes estableciendo el automatismo del nombramiento de Carrero como jefe de Gobierno a la muerte de Franco, indica que ha habido variaciones respecto a los planes primitivas. Y si es evidente que el desgaste del gobierno OPUS no había dejado de agravarse desde Burgos, no cabe duda que, de todas formas, los acontecimientos posteriores al la de mayo en Madrid precipitaron la situación. Y esto no tanto por el mayar o menor colorido de las pancartas de lo guerrilleristas o el verbo divino de su jefe Blas Pinar, cuanto por la presencia entre los manifestantes de policías de uniforme y sociales enseñando la placa, con —al frente de todos ellos— el general Iniesta, jefe de la Guardia Civil (o sea, de un cuerpo de 50.000 hombres armados), Y todo ello, a su vez, en un contexto del que la proximidad de la huelga general de Barcelona daba el tono. Es decir: Cuando más necesaria era, para la clase dirigente, la máxima conexión interna.

Lo primera era pues, eliminar toda disidencia interna, recobrar el control de los discrepantes y restablecer la armonía, el equilibrio interno. El aumento de sueldos a la policía y oficiales del ejército, así como la reciente ley de equiparación de los funcionarios de administración local, van en ese sentido: De lo que se trata es de dar más consistencia y homogeneidad al aparato estatal en cuanto tal, de prepararlo para el crepúsculo de la dictadura anunciado por el de su fundador.

Esa consistencia y homogeneidad es necesaria para alcanzar los objetivos inmediatos: mantener la revuelta obrera y popular en cauces limitados, privar al movimiento de masas de toda pasible dirección central, evitar, mediante la represión a todos los niveles la generalización de las luchas. El nombramiento de Arias Navarro (que ya había dado suficientes muestras de imbecilidad como alcalde de Madrid —asunto Chillida, etc.— y de su pericia profesional a su paso, hace 10 años, por la Dirección general de Seguridad) como policía mayor del reino, no sólo supone un gesto de comprensión hacia quienes en Mayo clamaban "Abajo los gobiernos débiles", sino, sobre todo, la expresión de cuál ha de ser la orientación de toda iniciativa de gobierno en este final de reinado: Intensificación de la represión hasta donde sea necesario y, como reclamaba el propio Iniesta, hace ya cuatro años en su celebrado discurso de Barcelona, "sin ningún escrúpulo democrático".

El presidente de la "Asociación de antiguos miembros del Frente de Juventudes", Cantarero del Castillo, que lleva años amenazando con revelar cualquier día ("con los debidos respetos y dentro de las normas establecidas", etc.) cual es el "verdadero pensamiento joseantoniano", ha sintetizado lo que la burguesía espera del nuevo gobierno con bastante precisión: "Una línea política caracterizada por una acción de enérgica reducción de los sectores políticos subversivos". Por su parte, y para que no quepan dudas, el propio Carrero acaba de recordar ante las Cortes que las instituciones franquistas siguen siendo, las de siempre. Dirigiéndose a los "centristas" tipo Areilza, que habían creído descubrir "posibilidades de abrir un proceso democrático en el marco mismo de la constitución e instituciones vigentes", ha dicho lo siguiente: "Deseo que esto quede muy claro: No aceptamos las interpretaciones subjetivas que de nuestro régimen hacen o pueden hacer de terminados grupos o individuos. Sólo aceptamos la interpretación institucional". Eso es todo.

IV La maduración de una situación pre-revolucionaria

Ninguna razón de tipo económico justifica la ubicación de la nueva factoría de Seat en Zaragoza, o en Burgos, la que Citroën proyecta instalar próximamente. No hace falta ser un lince para comprender que el criterio fundamental, el que ha determinado la opción, es la menor tradición de lucha existente en estas dos ciudades por relación a otros lugares mucho más apropiados desde el punto de vista técnico y económico como Barcelona, Vigo, Vizcaya o Pamplona. Por su parte en esta última ciudad durante la reciente huelga general, la Diputación argumentaba su llamamiento al orden de la siguiente manera: "Ha de tenerse en cuenta que el crecimiento económico está ligado a la estabilidad social,., (Alterar el orden) representa un grave daño para la economía navarra y, por su puesto, un duro golpe para la captación de nuevas industrias en unos momentos en que están a punto de conseguirse logros decisivos que podrían fracasar por estas circunstancias".

Ambas formas de postura de la burguesía constituyen algo más que rasgos accidentales de la situación. Hemos dicho antes que la burguesía española necesita quemar etapas en su desarrollo económico y que para ello no tiene otra vía que el mantenimiento de la superexplotación de los trabajadores apoyándose en los mecanismos de control represivo que garantiza la dictadura, Pero el problema es que la clase obrera está cada vez menos dispuesta a dejarse manejar y, pe se a la sangrienta represión, su combatividad no hace sino aumentar. La burguesía necesita más que nunca de la dictadura precisamente cuando ésta comienza a mostrarse incapaz de contener el ascenso del movimiento obrero y popular.

En tales condicionas, la agudización de la represión, lejos de paralizar la combatividad de las masas, acelere la toma de conciencia y politización de éstos. Y en la misma medida en que esto ocurre la burguesía ve reducido su campo de maniobra. Resulta significativo que la misma burguesía que esperaba aprovechar la favorable coyuntura económica para asestar —mediante los juicios militares y de O.P.— un golpe "ejemplar" al movimiento obrero y popular, aplace ahora la fijación de la fecha. ¿Por qué tiene miedo la burguesía? Porque en el contexto del actual ascenso y creciente politización del movimiento (luchas que estallan por todas partes, de improviso, con una acusada tendencia a extenderse por solidaridad y a unir a las reivindicaciones salariales iniciales otras como "Libertad para los detenidos", "Fuera la policía", "Abajo la dictadura"..) a la burguesía le resulta cada vez más difícil controlar los efectos de su política represiva. Ya en Burgos había comprobado como sus golpes, describiendo una trayectoria de "buomerang", acababan volviéndose contra ella, A partir de entonces no se ha atrevido a dictar más penas de muerte. Se pasó al asesinato directo de los activistas (de Goikoetxea a Mendizabal, 5 militantes de ETA (V) abatidos en un año). La misma vía respecto a las manifestaciones obreras: Patino, Villalba, Niebla...

Pero respuestas como la de Barcelona tras el asesinato de San Adrián significan un serio aviso de lo que podía ocurrir de seguirse por ese camino. Para el la de mayo se da la orden de no disparar Les ejecutan a un social en Madrid. Reacción fascista, un Iniesta Cano a la cabeza (el cual se entrevistará de inmediato con Franco, al que acompañará, el 22 del mismo mes de Mayo, a unas jornadas de pesca en Asturias), Los efectos son conocidos y no insistiremos en ellas Pero apenas cuatro días después del nombramiento del nuevo gobierno (con Arias Navarro en Gobernación) Pamplona vuelve a plantear el dilema. Doce días después las altas esferas del M.C.E., deben presentar su propuesta sobre las condiciones de una eventual asociación española al mismo. Y, sobre todo, visto el grado de radicalización de la lucha de Pamplona, los efectos de un nuevo asesinato de obreros serían imprevisibles: Se optará, finalmente, por las balas de goma.

 Esto no significa que mañana, en la próxima lucha, no vuelvan a emplear las balas de verdad y a hacer más muertes entre los manifestantes. Ya hemos visto como la intensificación de la represión a todos los niveles no es una opción entre varios posibles, sino la única que disponen. Sólo que la eficacia de dicha intensificación es cada vez más problemática. Es decir, que cada vez es menos seguro que la dictadura logre mediante ella detener el movimiento; y cada vez más probable que, por el contrario, dicha represión se convierta en un factor más de politización y radicalización del movimiento.

Las posibilidades de conseguir, en estas condiciones, la integración del movimiento mediante concesiones coyunturales —aún suponiendo que éstas fueran posibles— son cada vez más reducidas.

Las previsiones de determinados sectores "realistas" de la oposición según los cuales el desarrollo económico iba a permitir a la burguesía maniobrar y despolitizar el movimiento, se han revelado erróneas. Y al slogan cínico de López Rodó según el cual "habrá más democracia cuando haya más renta", las masas oponen su lucha directa y cada vez más radical contra la dictadura, rechazando toda utópica esperanza en la auto transformación de ésta.

Así las cosas, las condiciones que definen la presencia de una situación prerrevolucionaria se van dibujando de forma cada vez más neta: Graves problemas pendientes a nivel de la estructura económica; maduración de la crisis de poder del Estado, con existencia de factores potenciales de desunión de la clase gobernante (con grandes posibilidades de que las tensiones actuales estallen tras la desaparición de Franco) ; descontento creciente de las capas medias; creciente confianza de la clase obrera en sus propias fuerzas. En estas condiciones, una chispa imprevista puede provocar el incendio, la brusca explosión del descontento acumulado durante decenios. Al mismo tiempo, no cabe duda de que la desaparición física del dictador no sólo tendrá efectos divisores en el seno de la clase dominante, sino, igualmente estimulantes en el seno de la clase obrera y capas populares.

En la misma medida en que coincidirán la incapacidad por parte de la burguesía para satisfacer las más elementales demandas económicas y políticas de las masas, con un redoblada afán de conquistarlas por parte de astas, la situación tiende a convertirse en explosiva por partida doble.

Ahora bien: El que, por una parte, dicha situación potencial llegue a concretarse y, por otra, que una vez planteada se resuelva en el sentido de la revolución, depende, antes que nada, de que las masas hagan en las luchas de hoy experiencias necesarias para unir a la gran combatividad actual, el nivel de conciencia y organización capaces de modificar sustancialmente a su favor la actual relación de fuerzas entre las clases.

Pero esta transformación en la relación de fuerzas sólo se producirá a condición de que la clase obrera no supedite sus propias iniciativas a las expectativas de la burguesía. Incluso la previsible división en el seno de la clase dominante, sólo se concretará con esa condición. O sea: Como efecto del propio ascenso de la lucha independiente del proletariado y capas populares contra todas las fracciones de la clase en el poder, contra la burguesía en su conjunto (cuya expresión política unitaria es la dictadura). Pues, si bien es cierto que toda agudización de la lucha produce en un primer momento un reflejo de auto-defensa común y solidaridad interna en el seno de la burguesía., no lo es menos que, a partir de un momento dado de agudización del conflicto entre las clases, si la revolucionaria es capaz de mantener una línea verdaderamente independiente, decidida, radical, necesariamente surgen en el seno de la clase dominante distintas propuestas sobre la respuesta a oponer a la radicalización del movimiento. De tal manera que cuanto más profunda y decidida sea la acción revolucionaria autónoma del proletariado, tanto más honda será la escisión aparecida en el seno del poder.

V. El combate del momento

Dos son los ejes sobre los que se va a centrar la actividad del movimiento obrero en los meses inmediatos: La lucha en torno a los Convenios que deben renovarse a partir de mediados de Noviembre; y la lucha contra la represión, centrada fundamentalmente en los juicios pendientes contra 10 dirigentes de CC.OO. y otros luchadores obreros.

Los juicios contra Camacho y sus compañeros, contra los 23 del Ferrol y los 14 de la Construcción, vienen siendo atrasados una y otra vez. Desde finales del año pasado la burguesía busca el hueco más oportuno para hacerlos pasar lo más por sorpresa posible, de forma que la falta de movilizaciones en torno a las fechas elegidas permita imponer penas "ejemplares", con el doble valor de escarmiento a los luchadores obreros y aviso preventivo cara al movimiento obrero organizado. El hecho de que aún desde orientaciones distintas casi todas las organizaciones y partidos obreros vengan agitando desde hace meses en tornó a estos juicios hace pensar que alrededor de ellos va a ser posible lograr una sensibilización capaz de traducirse en su momento en una gran movilización unitaria. Y si as el recuerdo de Burgos lo que llena de terror a la burguesía y por eso los aplazamientos las masas se sienten por el contrario estimuladas por dicho recuerda y se aprestan a asestar una nueva derrota a la dictadura.

El objetivo es hacer converger en torno a esas fechas en forma de paros, manifestaciones, etc., el gran caudal de energía revolucionaria de las masas. En primer lugar, porque, como el propio ejemplo del Diciembre de 1970 indica, ese es el medio más eficaz de hacer recular a la dictadura en sus intentas de imponer severísimas penas a los luchadores obreros. En segundo lugar, porque será la ocasión de demostrar a la dictadura que no tiene las manos libres para, en el futuro, seguir golpeando impunemente al movimiento obrero organizado. Y si tras Burgos se lo han pensado dos veces antes de conceder nuevas penas de muerte (Colectivo de Zaragoza, F.A.C., E.T.A. (V)...) en adelante tendrán también que pensárselo dos veces antes de montar nuevos sumarísimos como el de los 10 de Carabanchel y demás juicios pendientes. Y en tercer lugar, porque los combates en torno a estas fechas son una ocasión inmejorable para avanzar en el camino hacia la unificación de combates de masa generalizados a nivel de todo el Estado. Pues ha sido precisamente la insuficiente generalización el talón de Aquilea del movimiento durante los grandes estallidos posteriores a Burgos.

El otro eje de la actividad en este periodo será la lucha en torno a los Convenios Colectivos,

Según datos del "Instituto Nacional de Estadística", un 44,5% de la población activa del país percibe ingresos mensuales inferiores a 7.000 pesetas. Según fuentes igualmente oficiales, el aumenta de precios registrado entre Enero y Junio de este año es de un 6,15%. Pero con la característica de que ese aumenta) se ha producido fundamentalmente durante los meses de Abril y mayo, cuando suele ser el Otoño la época de máximos aumentos. Durante Junio y Julio las subidas han sido aún más espectaculares afectando, además de a productos de primera necesidad como huevos, aceite, azúcar, café, chocolate, etc., a otros que, como la electricidad y la gasolina, repercutirán de inmediato en todos los demás sectores. Según la "Gaceta del Norte" del día 28 de Julio, de mantenerse la tónica actual, el aumento podrá ser a finas de año de un 20%, En estas condiciones, es más que probable que habrá luchas duras.

La maniobra de los Convenios fue puesta en pié con el fin de, evitando la coincidencia en el tiempo de las negociaciones en todos loa ramos y empresas, Imitar los peligros de luchas generalizadas. Por eso la reglamentación de la negociación en toda una serie de divisiones y subdivisiones por ramos, provincias, fábricas, secciones, categorías, etc. Pero si ese es el objetivo de la burguesía, el nuestro tiene que ser todo lo contrario ¡Precisamente porque la fuerza de la clase obrera depende de la unidad con que se presenten al combate, la consigna debe ser: "Por una plataforma unitaria de reivindicaciones al margen del Convenio". Y la principal forma de presión, los paros y huelgas organizadas sobre la base de las Asambleas. Ese es el camino para forjar un frente unido y compacto que haga retroceder a la burguesía

2 Agosto 73

LAS TAREAS DE CC. OO. EN EL ACTUAL PERIODO

Con el inicio de las vacaciones estivales, se cierra un nuevo año de luchas obreras. Un año en que el proletariado ha sabido profundizar los métodos de lucha y formas de organización que —a través de Seat, Ferrol, Vigo, etc.— habían surgido en combates anteriores.

Ahora, se trata de recoger todas esas experiencias que la acción de la clase obrera ha desarrollado a través de sus luchas más significativas; a través de La Naval, Luzuriaga, San Adrián del Besos, Seat, Hispano Olivetti, C.A.E, Pamplona... Es necesario sistematizar esas enseñanzas, traduciéndolas en un plan de acción de cara a los nuevos combates contra la explotación y represión capitalistas.

A comienzos del año, los voceras de la prensa capitalista lanzaban a los cuatro vientos las campanas de la "inmejorable situación económica de España" y auguraban una "indudable paz social" como resultado de las mejoras salariales alcanzadas por la clase obrera a final» del año pasado. Pero estas campanas de júbilo de la burguesía tuvieron que tañer pronto a réquiem: La movilización masiva en solidaridad con los obreros de la central térmica de San Adrián del Besos, convertía en indudable aumento de la combatividad obrera lo que la burguesía pronosticaba como "indudable paz social".

Partiendo de un importante movimiento de asambleas, amplios sectores obreros de la provincia de Barcelona hicieron la experiencia de lucha en la calle: Comités de Extensión de Huelga recorrían las fábricas, tajos y barrios; los trabajadores se ganaban un importante apoyo de estudiantes y pequeña burguesía; la autodefensa cobrará realidad en la experiencia directa del enfrentamiento con la policía.

Poco después, la ejecución de un policía en el la de Mayo de Madrid, dejaba a la luz la honda crisis que aquejaba a la clase en el poder. Con el gorila Iniesta Cano al frente, la avanzadilla de las fuerzas represivas —Brigada Político Social y G.C— recorría las calles de Madrid, pidiendo un Gobierno más duro.

Y cuando la burguesía no había acabado aún de formar su nuevo gobierno, la clase obrera de Pamplona saltaba a la calle en solidaridad con Motor Ibérica y paralizaba totalmente la ciudad. Las Asambleas obreras, volvían a ser el núcleo motor del combate. Los comités de extensión demostraban la capacidad para desbordar, incluso, hasta a las mismas fuerzas represivas. El apoyo de la población era no sólo masivo sino total. Las credenciales del Movimiento Obrero al nuevo gobierno no podían ser más explícitas: Las masas demostraban su indiferencia a toda ilusión de auto-transformación de la dictadura y avanzaban por el único camino realista capaz de conducir al derrocamiento de ésta: Sus propias luchas.

En la editorial del ABC del 19 de Julio, Pemán afirmaba: "El Régimen sucede al Régimen. Franco sucede a Franco. Hace falta para ciertas seguridades vitales". Pero el problema consiste en que este anhelo burgués no puede durar largo tiempo por mucho que ello se les presente como "seguridad vital".

La misma prisa conque se están tomándolas medidas sucesorias indican qua Franco no podrá seguir sucediendo a Franco durante largo tiempo. Y si el ascenso de las luchas, ya en el periodo actual, ha agudizado considerablemente las contradicciones internas de la misma burguesía, la desaparición de Franco hará que estas contradicciones se agudicen en extremo. El régimen sucederá al régimen, pues la represión sistemática es ya —inevitablemente— el único marco político que todas las fracciones de la clase dominante pueden ofrecer. Pero ante la incapacidad de la represión para frenar las luchas, la agudización de las contradicciones burguesas será un estímulo más para el proletariado, de manera que los factores que —ya hoy— prefiguran la crisis pre-revolucionaria, tenderán a madurarse plenamente.

Pero no nos engañemos. La historia nos demuestra que la burguesía es capaz de salir de las situaciones más apuradas si la clase obrera —aún cuando demuestre una gran combatividad— no es capaz de provocar, en el momento oportuno, el empujón que precipite al vacío el poder de clase de la burguesía. Con otras palabras, si a la agudización extrema de la lucha de clases y de la crisis social no se une el suficiente grado de organización del proletariado, necesario para transformar una situación potencialmente revolucionaria en victoria efectiva de la revolución proletaria.

Pero aún sin llevar los problemas hasta ese límite: Resulta manifiestamente cierta que la burguesía es ya incapaz de conceder mejoras realmente significativas a las masas, y mucho más, de ofrecer al ascenso de las luchas un marco político democrático-burgués que pudiera integrarlas. Paralelamente, la experiencia de las luchas a partir de Burgos nos demuestra que la sistemática re presión policial no es ya, tampoco, capaz de contener el ascenso de las luchas. Pero a lo largo de éstas podemos apreciar, también, las carencias del propio movimiento: mantenimiento de las huelgas generales en un marco local o a lo más, en un marco regional. Y es, justamente, ese carácter local de las movilizaciones lo que permite que la burguesía goce aún del suficiente margen de maniobra como para evitar que los golpes de las luchas sean definitivos para la Dictadura.

Un ejemplo: ¿qué hubiera pasado si, durante la huelga general de Pamplona, movimientos similares estallan en Logroño, Zaragoza y Vitoria de donde llegaron refuerzos de Policía? Y ¿qué, si la cosa es a nivel de todo el Estado, en cada pueblo y barrio, en todas partes? Pero, además, si los movimientos de solidaridad que aparecieron espontáneamente tanto en la provincia de Navarra como en puntos de Guipúzcoa, Barcelona, etc. hubieran estado coordinados, si existieran unas CC.OO. férreamente coordinadas a nivel de todo el Estado que hubiesen posibilitado acciones solidarias y organizadas... ¿no podía haber sido Pamplona la chispa que creara un combate de masas a nivel de todo el Estado?

En Pamplona como antes en Ferrol o en San Adrián del Besos, se ha vuelto a mostrar de forma palpable el desnivel que existe entre el grado de combatividad tan extraordinario y el débil grado de organización.

Esta es, pues, la tarea central de los luchadores obreros en el periodo actual: Rellenar el vacío existente entre el nivel de combatividad de las masas y el grado de organización de la vanguardia amplia del movimiento Obrero. Con otras palabras, se trata de fortalecer numéricamente y en organización las CC.OO., avanzar en su coordinación a nivel de todo el Estado y convertirlas en dirección efectiva de las nuevas luchas. Pero a su vez, esto solo será posible si CC.OO. asume la preparación de los nuevos combates y si es capaz de dinamizar en ellos los métodos de lucha y formas de organización de los que se ha ido dotando la clase obrera en sus movilizaciones a partir de Burgos,

Dos son, en síntesis, los combates inmediatos a los que se va a ver enfrentado el Movimiento Obrero. De un lado, las negociaciones reivindicativas que se han de abrir con los Convenios que, a partir de finales de otoño, afectarán a gran número de trabajadores; de otro lado, el combate contra la represión que viene significada por los juicios militares y de orden público que la dictadura prepara contra dirigentes obreros.

 I. Los convenios colectivos

El envío por el gobierno a las Cortes de un nuevo proyecto de ley sobre Convenios Colectivos Sindicales ha servido, una vez más, para que los voceras de la C.N.S. (a comenzar por PUEBLO) y, Junto a ellos, los empresarios que desean una verdadera mejora social de los trabajadores y etc., nos hayan vuelto a recordar (con la insistencia de quien pretende convencer por repetición) el enorme paso adelante que el sistema de negociación por Convenios supuso para los asalariados. ¿Era esta "mejora social" el objetivo de la burguesía al poner en pie, hace 15 años, la nueva política de Convenios?

1) AUMENTAR LA PRODUCTIVIDAD

El 24 de Abril de 1958 so aprobaba la Ley de Convenios Sindicales. Las viejas "reglamentaciones nacionales de trabajo" que desde el final de la guerra y coincidiendo con toda la etapa de la "autarquía" económica habían venido rigiendo las relaciones laborales, quedaban anticuadas respecto a los nuevos planes del gran capital. La toma de conciencia del carácter marginar de la economía española por relación a su apoyo robusto de la economía de los países de la Europa imperialista (que dos años antes había firmado en Roma el acta de nacimiento del M.C.E.), conduce a la burguesía española al convencimiento de que es necesario una modernización, a todos los niveles, del aparato productivo. La estabilización va a intentar una cierta racionalización del vetusto sistema de explotación. En búsqueda de formas más perfeccionadas de obtención de plusvalía se introducen los nuevas sistemas de control de métodos y tiempos (sistema Bedaux, etc.) y toda una serie de medidas tendentes a la productividad. Es en esta perspectiva y ante la doble necesidad de dar un carácter más dinámico a la demanda interna y de planificar en relación a ella los costes y la producción a largo plazo, donde se inscribe la política de Convenios,

El capitalismo español no estaba (ni está) para graciosas concesiones a los trabajadores. Es exclusivamente el convencimiento de que es posible obtener un más alto rendimiento del trabajo humano lo que conduce a la burguesía a sustituir las toscas "reglamentaciones" fascistas por los convenios sindicales.

Desde que los periódicos comenzaron a hablar de economía no se han cansado de airear la "ley" económica según la cual un funcionamiento "sano" del sistema re quiere que para que los salarios aumenten es preciso un aumento proporcional de la productividad. Con el fin, nos dicen, de que no se disparen los precios. Añadiendo beatamente: "Pues los primeros perjudicados por la inflación serían los propios trabajadores". ¿Qué nos dice la experiencia? Dos cosas:

  1. a) Que la inflación no es accidental sino inherente a la forma como se está produciendo el desarrollo económico del país. Los capitalistas necesitan estímulo de una pronta subida de precios para realizar sus inversiones.
  2. b) Que los aumentos de productividad, precias y salarios no guardan proporción que la que en cada momento conviene a la patronal. En 1969, los salarios reales aumentaron sólo un 5% sobre el índice medio del 68, mientras que el aumento de productividad se cifró en un 10,2%. Y esta desproporción cobra su dimensión real si se tiene en cuenta que este 5% de aumento salarial se registra sobre la base de un salario mínimo realmente de hambre y miseria. Pero además, las tan cacareadas mejoras salariales y el no menos cacareado "desarrollo" sirven justamente, para enrollar a los trabajadores: En el primer semestre del 68 (I Plan de Desarrollo) el paro aumentó en un 45% respecto al mismo periodo, del año anterior, los expedientes de crisis se multiplicaban cerrando numerosas empresas pequeñas y las fronteras se abrían para dar paso a esa inmensa riada humana que ha constituido la emigración española hacia Europa,

Pero no acaba ahí el cuento de "verdadera mejora-social-de-los-trabajadores", Mediante el truco del carácter bianual de los convenios, las subidas da precios anulan y sobrepasan las mejoras logradas en la negociación.

Y cuando todos estos factores se acaban de combinar, los convenios comienzan ya a cumplir su verdadera finalidad: Para poder responder al coste de vida, el trabajador se ve obligado a tomar los nuevos "ofrecimientos" de los empresarios:

Incentivos, primas, ritmos infernales, horas extras, etc. Ofrecimientos que concuerdan perfectamente con el espíritu de la Ley de Abril del 58: AUMENTARLA PRODUCTIVIDAD A RITMOS VERTIGINOSOS.

2) CONTROL SINDICAL Y PATRONAL SOBRE LAS NEGOCIACIONES

Pero el aumento de producción global (y por tanto de los beneficios) obtenida con el incremento de la productividad, no hubiera sido suficiente como para obtener el calurosísimo recibimiento que los empresarios dispensaron a los Convenios,

El peligro de que todo su tinglado-control de las negociaciones se viniera abajo si englobaba unitariamente a sectores obreros importantes, pasaba sobre la clase dominante tanto o más que sus deseos de dinamizar la producción,

Y como la legislación y el Estado no son sino instrumentos de represión de la burguesía contra la clase obrera, la ley se apresuró a regular "adecuadamente" la negociación de los convenios colectivos de forma que "no rompieran el espíritu de armonía entre empresarios y trabajadores", O sea, que impidiera que los trabajadores pudieran defender sus reivindicaciones colectivas mediante luchas igualmente colectivas:

* Divisiones hasta el infinito en la negociación de los Convenios: Por fechas, por ramos, por zonas, por empresas, etc. Y dentro de cada empresa más divisiones aún: Por secciones (sólo para personal obrero o solo para administrativos, etc.). Por si eso no bastase se aplica el método de porcentaje proporcional a los aumentos, según las categorías. Y para rematarlo, diferencias en la base salarial sobre la que los aumentos se aplican ¡Por sexos, por nacionalidades (el mercado negro —trabajo sin seguridad social, etc.— de trabajadores portugueses, marroquíes, etc., está llegando a límites escandalosos).

* Control de la C.M.S.: Sólo pueden iniciarse las deliberaciones si previamente se solicita a la organización sindical a través de los enlaces y jurados. El presidente de la Comisión Deliberadora, además de ser nombrado a dedo por la C.M.S., tiene facultad de excluir de las deliberaciones a los vocales "que perturben el buen orden de la reunión. Los representantes de los obreros han de ser siempre sindicales; por el contrario, cuando los convenios (como es lo más normal) se dan a un nivel de empresa o de varias empresas, los representantes del capital no tienen porqué ser sindicales. Con ello resulta que mientras los asesores de los trabajadores son a su vez trabajadores que (además de ser muchas veces vendidos ala patronal) carecen de preparación técnica, los vocales del capital son ingenieros, economistas, abogados, etc.

* Control del Ministerio de Trabajo : Como, por lo visto, todo el burocrático tinglado previa no es aún suficiente, hace falta que el ministerio de Trabajo apruebe el Convenio. Y dicho ministerio tiene obligación de rechazar el Convenio en los siguientes casos:

"Cuando una de las partes haya usado dolo (engaño o mala fe), fraude o coacción para conseguir el acuerda de la otra parte". Queda por descontado que el paro, la huelga y demás medidas de presión por parte de los trabajadores son "coacción"."

"Cuando el contenido del convenio contradiga derechos anteriores de los trabajadores". Pero para que este principio, que podría traer alguna mejora para los trabajadores, no se les vaya de la mano, la ley establece dos clausulas aplicables:

Absorción: Significa que se permite legalmente a las empresas no cumplir los aumentos económicos conseguidos por los trabajadores, sobre la base de argumentar que tales aumentos equivalen o se compensan con las mejoras que ya tenían anteriormente los obreros. Compensación: Significa que si el nuevo salario anual (pero descontando del mismo —al hacer su valoración— todo lo que se llama "conceptos absorbibles" ([1]) no es mayor que el salario anual real anterior, pueden seguir pagando como antes a pesar de haber habido aumento,,

"Si en el convenio se acuerdan limitaciones o controles a las facultades absolutas de las empresas en materia da organización del trabajo"

"Si el contenido del Convenio contradice los principios de armonía y colaboración entre patronos y obreros o se opone a la disciplina y a la paz social.

“Si contradice las facultades de las autoridades y funcionarios del Estado en materia laboral".

3) ¡ SOLO LA LUCHA PAGA¡

Que los convenios colectivos son, pura y exclusivamente, un instrumento de la patronal contra las reivindicaciones obreras, que la legislación no permita a los trabajadores defender sus derechos con mínimas posibilidades de éxito, es algo que queda fuera de toda duda. Pero la clase obrera tiene que negociar con la patronal. Comprender que salo la conquista del poder político permitirá que las conquistas obreras sean real y plenamente efectivas, no significa rechazar las reformas parciales, las conquistas inmediatas, las mejoras de las condiciones de vida y de trabajo aún dentro de la sociedad capitalista.

Esto nadie lo ha puesto jamás en duda. Cuando el P.C.E. y demás reformistas critican nuestro "izquierdismos de rechazar las plataformas legales, diciendo que nosotros negamos la necesidad de conquistar reformas parciales y de negociarlas con los capitalistas, no hacen sino sacar las cosas de su sitio y falsear nuestras posiciones. El problema no está en sí hay o no que negociar; por supuesto que hay que hacerlo. El problema reside, exclusivamente, en cómo han de llevar los trabajadores sus negociaciones para presionar de forma más fuerte sobre la patronal y conquistar las más amplias mejoras posibles.

Y en este terreno, nuestras divergencias con el P.C.E, y demás reformistas son tajantes. La experiencia de una y mil luchas nos demuestra que sólo la lucha paga, que al margen de los cauces legales, a través de métodos directos de lucha (asambleas, comités elegidos y revocables en ellas, paros, huelgas, bajo rendimiento...), la clase obrera consigue mejoras incomparablemente mayores que cuando respeta el mecanismo legal de los convenios y el tinglado de enlaces y jurados por el que ha de vehiculizarse éste.

Sólo la lucha paga. Esa ha sido la razón por lo que la patronal concedía, el invierno pasado, las mejoras más significativas en empresas de la tradición de la SEAT en Barcelona,, de la CITROËN en Vigo, etc.

Tomemos como ejemplo más conocido por nosotros, el caso de Pamplona el pasada año (ver balance sobre convenios en el Berriak nº 14). Semanas antes de las fechas designadas para la negociación, la dirección de Super-Ser, Imenasa, Eaton, etc., había enviado cartas a los trabajadores diciendo que las empresas tenían buena voluntad de cara a las negociaciones, pero que era necesario que los trabajadores se dotaran de cauces legales; que de otro modo no admitirían negociación porque el gobierno se lo prohibía.

Los obreros de la Super-Ser hicieron caso omiso de todos esos "consejos" y plantearon sus reivindicaciones al margen de los cauces legales. La dirección dándose cuenta del nivel de combatividad que existía se apresuró a negociar, tal como los obreros lo proponían, y en conceder 20.000 pesetas de aumento. En Imenasa, la dirección intentó imponer jurados pero, como en otras ocasiones, la casi absoluta totalidad de los trabajadores dijo no. Pocos días después y sin que mediase siquiera negociación alguna, la dirección comunicó en el tablón de anuncios que se concedía un aumento de 22.000 pesetas.

Y, justamente, no es casualidad que Super-Ser e Imenasa sean las dos empresas más combativas de Pamplona

4) LAS TAREAS, DE CC.OO.

Pero no basta con afirmar que "solo la lucha paga" y esperar sentados a que salgan las luchas espontáneamente. Es necesario trazar cuál es la línea de actuación que puede permitir la conquista de mejores reivindicaciones obreras. Y asta es, necesariamente, una tarea fundamental que han de discutir y programar las CC.OO.

En principio, la utilización del período de convenios para plantear las reivindicaciones de los trabajadores, nos parece una idea correcta. El hecho mismo de que la disposición al combate sea más factible en ese periodo, favorece la táctica de unificación de luchas,

* El planteamiento de la negociación es el primer problema. Pensamos que la forma mejor de hacerlo es la adecuación de plataformas reivindicativas cuyo contenido se plantee de forma unitaria, abarcando a los sectores más amplios posibles del gremio o de la zona. Estas plataformas han de ser definitivamente discutidas y decididas en las asambleas de Fábrica. Por eso interesa que el aspecto unitario de las mismas no corresponde sólo al contenido de las reivindicaciones, sino también a las fe chas en que se discutan en las Asambleas y se presenten para su negociación.

Resulta clara la dificultad para que este carácter unitario surja espontáneamente. La misma división  —en fechas, ramos y empresas— de los convenios, que impone la burguesía, favorece la dispersión de la negociación obrera. Y ahí es donde debe insertarse la primera tarea de CC.OO. Es necesario que —aún dejando a las asambleas el carácter decisorio sobre la misma— CC.OO. popularice previamente esa plataforma unitaria de reivindicaciones y que proponga las fechas concretas (unitarias) en que ha de presentarse a negociación bajo la presión de métodos directos de lucha,

* El tipo de reivindicaciones a plantear, se presenta como segundo aspecto:

Antes que nada es preciso romper la maniobra divisionista que conllevan los aumentos proporcionales por categorías. La consigna de "Aumentos iguales" la han hecho ya suya franjas muy importantes del movimiento Obrero (por ejemplo, Térmica de San Adrián del Besos reivindicando 4,000 pesetas de aumento igual; la lucha de La Naval a comienzos de año; C.A.F. posteriormente, etc.). Es preciso fortalecer, más sólidamente aún, esa consigna. Y junto a ella será necesario combatir por él "A trabajo igual salario igual sin distinción de edad, sexo o nacionalidad".

Es necesario romper la política burguesa de incrementar la producción a base de elevar las tasas de plusvalía, a base de aumentar la explotación de los obreros:

. Para responder a las necesidades de la vida, el trabajador se ve obligado a sacar mediante primas, horas extras, etc., casi tanto como lo que percibe de salario. Frente a esto, la reivindicación de un salario suficiente (500 pesetas diarias) es la base sobre la que se ha da presentar el combate contra los ritmos frenéticos, las horas extras, etc.

. Es más o menos frecuente que las empresas que realizan "reestructuraciones" despidan a parte de los obreros mientras aumentan bestialmente los ritmos de los demás. La clase obrera no puede cargar sobre sus hombros el peso de la anarquía y el desbarajuste de la producción capitalista. Si estos quieren reestructuraciones por alcanzar mayor producción, que los costeen disminuyendo sus beneficios y no arrojando obreros a la miseria y al paro. Que ningún obrero sea despedido ni aumenten los ritmos por causa de las reestructuraciones de las empresas.

. Esta anarquía capitalista y su secuela de sobreexplotación, se muestra también en las jornadas agotadoras que se ven obligados a soportar los trabajadores. De un lado está el paro y la miseria para algunos; de otro el trabajo excesivo para otros. Todo ello sólo por un motivo: Que los capitalistas obtengan los máximos beneficios con el mínimo gasto. Frente a todo esto es necesario plantear una lucha decidida por las 40 horas semanales sin distinción de salarios ni aumento de ritmos. No a las horas extras.

Un caso muy especial de explotación es el que sufren los obreros de contratas y los eventuales. A costa de su sudor ha crecido toda una piratería negra que cuando los ha exprimido como limones, se encuentra en perfecto derecho de dejarlos sin trabajo. Al mismo tiempo que los capitalistas utilizan esto como arma de división entre los trabajadores: !Que las plataformas reivindicativas unitarias abarquen también a esos compañeros, que sean parte integrante en las Asambleas obreras¡Pero eso exige, justamente, que todos los trabajadores hagan suya la defensa de la primera reivindicación de estos compañeros: Inclusión de los eventuales y contratas en la plantilla; que sean todos fijos al de 15 días.

Los costes de la Seguridad Social acaban de aumentar y la burguesía ha comenzado ya (SEAT por ejemplo) a cargar sobre los obreros estos costes; de esta forma la burguesía pretende recuperar una parte importante de las mejoras económicas que le han arrancado los trabajadores a través de sus lucros. Es preciso cortar, también esta nueva arbitrariedad:

Que carguen las empresas con esos aumentos, Contra la toxicidad y la insuficiencia de condiciones de higiene en el trabajo, contra la falta absoluta de seguridad: cumplimiento estricto y absoluto de las normas de seguridad. Pero ya sabemos de sobra que los capitalistas no se preocupan más que por su beneficio y que no están dispuestos a invertir para que los obreros se beneficien de condiciones de trabajo e higiene más adecuadas. Para ello es preciso imponer comités de control de la seguridad democráticamente elegidos por los obreros. Basta leer los datos oficiales para comprender hasta qué punto las jornadas agotadoras, los ritmos infernales son causa de la inmensa mayoría de los accidentes y de no pocas enfermedades . Y cuando esto ocurre (igual que cuando el obrero se ha de jubilar tras de sudar plusvalía durante 50 años) ocurre que la ya insuficiente capacidad se vuelve angustiosa: 100% en caso de enfermedad, accidentes, jubilación o paro. Pero a pesar del trabajo agotador, los trabajadores son los únicos que, en este país, no tienen derecho más que a unos pocos días de vacaciones de los que a la mayoría de los casos, no pueden "siquiera disfrutar por dificultades económicas: Un mes de vacaciones íntegramente pagadas por la empresa.

* Como última consigna en este sentido, es preciso hacer de toda la clase obrera la consigna, que a lo largo de los primeros meses de este año, abanderó combates importantes en Vizcaya y otros lugares: I.R.T.P. a cargo de la empresa.

Finalmente hay que plantear la relación entre las reivindicaciones que se consignan y el aumento del coste de la vida:

. Hemos visto ya cómo la "pausa inter-convenios", esa larga pausa de dos o más años, permite a los empresarios no sólo reabsorber parte de las conquistas obreras, sino prácticamente anularlas. Las mejoras salariales que dan barridas por las alzas incontenibles de los precios. Las subidas de precios durante este mismo verano, son clara prueba de ello. Si rechazamos los convenios y todo su burocrático montaje legal por considerarlo una vía no apta para la negociación obrera, con mucha razón rechazamos el espacio de dos años como período sobre el que se realicen los resultados de la negociación ésta ha de tener una duración máxima de un año.

. Pero aún en ese espacio de tiempo, las subidas de precios amenazan con absorber una parte importantísima de las conquistas obreras. Para evitarlo es necesario poner en pié el combate por la escala móvil de salarios; cada tres meses debe ser revisada y adaptado el aumento del coste de vida según un índice elaborado por CC.OO. A simple vista puede parecer utópico combatir porqué un organismo clandestino, como la es CC.OO. pueda convertirse en el vehículo por el que los trabajadores controlen los aumentos del coste de vida.

En primer lugar, hemos de contestar que sujetar esta escala móvil a los datos oficiales del Estado, sería camuflar
la situación real. Por ejemplo: El aumento del coste de vida en el año 1970,
y en relación a 1969 fue oficialmente del 6,7%. Según la estimación de la empresa, "Ibérica de Planificación y Desarrolla S.A." (Sociedad de Estudios Económicos con residencia en Madrid) que no es precisamente una entidad proletaria, al aumento en ese mismo periodo fue de un 15,1%.

Resulta claro que los empresarios no van a aceptar que CC.OO. cumpla este papel. Pero es preciso entender en toda su profundidad la tan repetida consigna de "Sólo la lucha paga". Si los trabajadores hacen la experiencia de introducir la consigna arriba mencionada en las próximas luchas esa experiencia combativa permitirá que cuando —efectivamente, cada tres meses— Comisiones revise el aumento que deberían obtener los salarios para adaptarse al aumento del coste de vida, las masas obreras podrán salir a la lucha en defensa de esta adaptación, Y si esa lucha es unitaria, los trabajadores podrán obtener dichos aumentos, y si lo consiguen, CC.OO, habrá sido impuesto, por las mismas masas obreras, como control real sobre la subida del coste de vida. No se trata, pues, de caer en reformistas y utópicas esperanzas de "diálogo CC.OO.-Patronal", sino de imponer por la lucha de amplias masas, esta reivindicación sin que por ello CC.OO, pierda su carácter de organismo clandestino.

Aún habría que ampliar esta plataforma
de reivindicaciones unitarias con consignas de carácter democrático (libertad
de expresión, asociación, reunión, etc.) y contra la represión. No lo metemos aquí porque hablaremos de ello más adelante.

* Para asegurar el triunfa de este combate, CC.OO, debe popularizar e impulsar las formas de organización y métodos de lucha más adecuadas: Es más que probable que patronal y dictadura traten de utilizar el periodo de convenios para revitalizar el podrido montaje de enlaces y jurados. Comisiones Obreras ha de ser la pionera de la lucha, al frente de miles de trabajadores, contra estas maniobras. Pues son, efectivamente, miles y miles los trabajadores que han hecho en la práctica la experiencia de la inutilidad de los cauces legales, CC.OO, debe ahora recoger esa experiencia y hacer avanzar más aún esta lucha. La consigna de "dimisión de enlaces y jurados" ha de estar bien presente en todas las luchas del próximo periodo.

Desde las luchas contra el Proceso de Burgos, hasta la reciente Huelga General de Pamplona, pasando por todos los combates grandes y pequeños, los trabajadores han hecho suya una forma central de organización: las Asambleas, donde democráticamente se discute y se decide la actividad a llevar, Y a lo largo de esta experiencia de Asambleas, los trabajadores han comprendido que los Comités elegidas y revocables como voz de la Asamblea y sin ninguna capacidad autónoma de decisión, son el vehículo a través del cual presentar las reivindicaciones del colectivo obrero. Ese ha de ser, también ahora, el motor central del combate obrero.

Pero cuando este combate rebasa el marco de una empresa y se plantea de forma unitaria a amplias zonas, las Asambleas no son suficientes —por sí mismas— para asegurar la necesaria coordinación. La experiencia del Comité de Huelga de Vigo es una magnífica lección de capacidad coordinadora y directora de un organismo de este tipo. Al contrario, Pamplona a pesar del magnífico ejemplo de Imenasa, vio como a partir de determinado momento la extraordinaria lucha de clase obrera no podía romper la tenaza impuesta por el despliegue policial, debido a la inexistencia de un Comité General de Huelga capaz de centralizar la lucha. Tarea de CC.OO. es potenciar este tipo de coordinación amplia al calor de las luchas (Comité General de Huelga, Coordinadora de Comités escogidos en Asamblea, etc.).

Y para asegurar la unidad de las luchas, la experiencia del Ferrol, de Vigo, del Besos, y -sobre todo de Pamplona ha demostrado que el camino mejor es el más directo: Comités de Extensión de Huelga capaces de lograr, en muy pocas horas, una masiva movilización obrera y ganarse el apoyo popular.

Por otra parte, la clase obrera sabe perfectamente que tiene delante a un poderoso aparato represivo. Los métodos de lucha que la clase obrera adoptó en su respuesta a la agresión asesina de la dictadura en San Adrián del Besos, nos enseñan que la mejor manera de evitar las detenciones, de repeler a la policía y de asegurar las manifestaciones, es la organización de la Autodefensa de masas. En este terreno, CC.OO. tiene una labor fundamentalísima ¡Organizar los piquetes iniciales capaces de dar el ejemplo de cómo organizar la autodefensa y capaces de aumentar la confianza de las masas en sus propias fuerzas de manera que, tras ese ejemplo, miles de trabajadores hagan suya la experiencia de la autodefensa!.

 II. La lucha contra la represión

La burguesía española destruyó, en la guerra civil y en el estado de guerra permanente que prolongó ésta durante 6 o 7 años, todo vestigio de movimiento obrero organizado,

*

Posteriormente, ni en la autarquía, ni en la estabilización, ni en el desarrollo, ha sido capaz la burguesía de sustituir su política directamente represiva, terrorista, por forma alguna de "integración" de masas accediendo., por mínimamente que fuera, a las más elementales reivindicaciones políticas y económicas de las mismas. No hay mejor integración, piensa la burguesía, que la que proporciona la Guardia Civil.

*

Pese al mantenimiento de dicha represión terrorista, la burguesía ha sido incapaz de impedir la paulatina recomposición del movimiento obrera organizado. Las grandes huelgas del 62 y el movimiento desencadenado en torno al juicio de Burgos constituyan los puntos de arranque de las dos etapas que es posible distinguir en dicha recomposición.

*

La fase iniciada en Burgos se caracteriza en el momento presente por la proliferación de estallidos potencialmente revolucionarios en forma de Huelgas Generales, capaces de desbordar momentáneamente a la represión. En dichos estallidos son, características comunes la rápida politización del conflicto y la rápida extensión por solidaridad.

*

El estado actual de la relación de fuerzas viene definido de una parte, por la incapacidad de la burguesía para evitar dichos estallidos locales y, de otra, por la incapacidad puesta de manifiesto hasta el momento por parte del movimiento para transformar estos estallidos en potentes movimientos de masas extendidos a nivel de todo el Estado y capaces de amenazar directamente a la dictadura.

*

Tratando de hacer oscilar a su favor la actual relación de fuerzas y recuperar el terreno perdido en los dos últimos años, el doble objetivo de la política represiva de la dictadura es, en el momento actual: a) Dar un escarmiento "ejemplar" a quienes se han distinguido en las grandes luchas del periodo, con el fin de —cara a los futuros combates— desanimar a los luchadores más conscientes y descabezar el movimiento obrero. b) Golpear selectiva y preferentemente a todo organismo capaz, por su naturaleza, de canalizar la necesaria coordinación y generalización de las luchas (los partidos políticos y los organismos unitarios tipo Comisiones).

En esta perspectiva donde se inscribe la serie de juicios que prepara el régimen y, en particular, los de los diez de Carabanchel, los 23 del Ferrol y los 14 de la construcción de Madrid.

*

Frente a esta perspectiva de la burguesía, el objetivo perseguido por los revolucionarios es conseguir hacer de las respuestas a dichos retos represivos de la dictadura un punto de arranque hacia la unificación y coordinación del movimiento, haciéndolo pasar a una nueva fase caracterizada por el estallido de luchas extendidas a un nivel no ya solo local o provincial sino de todo el Estado.

I) EL PAPEL DE LA LUCHA CONTRA LA REPRESIÓN EN LA RECOMPOSICIÓN DEL M.O.

ORGANIZADO

La gran movilización de Diciembre 70 contra los Consejos de Guerra de Burgos no sólo constituyó un serio aviso par parte del movimiento obrero y popular para la dictadura, obligada a recular respecto a sus propósitos iniciales de asentar un golpe definitivo y "ejemplar" a toda oposición "subversiva". Dicha movilización tuvo, paralelamente, efectos estimulantes para las masas que habían logrado una victoria tan importante.

En torno a este combate y por encima de las muy reales divergencias que dividen al movimiento obrero y popular, se logró la unificación directa en la calle (y bajo la dirección e iniciativa de la clase obrera) del movimiento de masas contra la dictadura en su conjunto. La recomposición del movimiento obrero entró en una nueva fase. El ambiente de combatividad y la creciente confianza de la clase obrera en sus propias fuerzas cristalizó, entre otras en una revitalización del movimiento de Comisiones en profunda crisis de descomposición desde tres años antes.

No es casual que la unanimidad en la acción lograda en aquellas memorables jornadas (y que tan profundamente quedó inscrita en el ánimo de las masas) lo fuera precisamente en un combate esencialmente antirepresivo (aunque su significación se ampliaría posteriormente). Y esto, porque en el Estada español la represión policial no es un componente más o menos accidental de las luchas, sino inherente a cualquier combate económico o político de las masas en defensa de sus más elementales derechas o intereses. La brutalidad de la represión es directa y cotidianamente perceptible, para millones de trabajadores. Por eso, sectores tan amplios de las masas se sintieran personal e inmediatamente arrastrados por la llamada a salir a la calle para defender la vida de Izko y sus compañeras.

En todos los combates posteriores a Burgos, el papel politizador y unificador de la lucha contra la represión ha sido igualmente patente. En todas las grandes luchas de estas años (Ferrol, Vigo, Construcción, Seat...) a los disparos de la policía no se respondía ya con la impotencia y la resignación, sino con un redoblamiento de la combatividad, del coraje de miles de obreros, capaces además de extender su lucha, por la vía de la solidaridad, a otros sectores (barrios, tenderos, etc.). A las reivindicaciones iniciales se sumaban nuevas consignas tales como "Libertad para los detenidos", "Fuera la policía", etc., que daban el tono, junto a las formas de enfrentamiento, de la creciente politización y radicalización del movimiento.

Sectores cada vez más amplios de la clase obrera han ido así haciendo sus primeras experiencias de radicalización política y un número creciente de trabajadores se muestran dispuestos a organizarse establemente para luchar contrala dictadura, en defensa de les intereses de su clase (en Comisiones y organismos similares). Esto no es sino la cristalización organizativa de ese aumento de la combatividad y nivel de conciencia en amplios sectores de las masas. Y si Burgos había supuesto el origen de la nueva fase del ascenso de las luchas, el combate contra la represión ha sido uno de los ejes fundamentales en torno al cual se ha concretado política y organizativamente dicho auge.

2) LAS TAREAS ACTUALES EN LA LUCHA ANTI-REPRESIVA

Contra los juicios que prepara el régimen

No es de prever que, en torno a otro juicio, la dictadura vuelva a cometer los errares que contribuyeron a dar una amplitud tan grande a la movilización ante los Consejos de Guerra de Burgas . Los juicios de Camacho y sus compañeros, de las 23 de Ferrol, etc., pese a las escandalosas penas requeridas, no son comparables, en este sentido, al proceso de Burgos con sus más de 1000 años de condenas, con sus 9 penas de muerte. Pero el, momento en que se llega a estos juicios efe ahora, tras tres años de incesante ascenso del movimiento de masas, con un movimiento obrero que ha hecha experiencias valiosísimas en la vía que conduce al derrocamiento revolucionario de la dictadura, permite augurar una movilización comparable a la de Diciembre 70. A condición, evidentemente, de que tanto las organizaciones políticas como los organismos unitarias (y muy en particular CC.OO.) logren aunar sus fuerzas para coordinar en torno a dichos juicios y en el marco de una campaña global contra la represión, el conjunto del movimiento.

La mayaría de las organizaciones políticas llevan meses agitando en torno a estos juicios. Por su parte la burguesía, confrontada con una serie casi ininterrumpida de luchas (de las que Besos y Pamplona constituyen sus más importantes manifestaciones) no encuentra el hueco oportuno para hacer pasar los juicios sin que éstos se conviertan en un detonante que haga aún más explosiva la situación. Pero lograr el carácter masivo que ha de revestir esta movilización va a exigir un redoblado esfuerzo en el que los organismos unitarios han de cubrir un papel insustituible en la extensión de la lucha contra la represión burguesa,

El sumario 1001 contra Camacho, Saborido, Sartorius, Santisteban y demás dirigentes de Comisiones, cobra un significada especial en las actuales circunstancias. Para la burguesía lo esencial no es la condena "personal" a esos hombres, sino el significado de una condena ejemplar a miembros de la "Coordinadora Nacional de CC.OO.". O lo que es lo mismo: "Advertir" lo peligroso que resulta todo tipo de coordinación a nivel estatal.

Las Comisiones Obreras y demás organismos unitarios, deben asumir la defensa
de estos líderes, así como la de los
compañeros del Ferrol, Construcción de
Madrid..., sin consentir que las divergencias políticas —incluidas las que se posean con dicha "coordinadora"— jueguen en un sentido desmovilizador. Y basándose en la experiencia de Burgos y de todas las luchas que han prolongado aquel
combate contra la dictadura, deberán defenderlos con acciones directas de masas, con el combate radical del proletariado y el apoyo del pueblo, sin poner
su confianza en los medios "diplomáticos" (cartas a obispos y demás) sino en y separados arbitrariamente. De ahí la los paros y manifestaciones de calle.

¡Es así como haremos retroceder a dictadura¡

En defensa de los presos políticos

A primeros de Enero el militante del P.C.E. Fidel Ibáñez, sufrió un cólico nefrítico en su celda de la cárcel de Segovia (en la que, el también militante de P.C.E. Diego Capote, había sido dejado morir de un ataque agudo de úlcera en Marzo del 69). Los demás presos políticos del penal (entre ellos nuestro compañero Iñaki Viar, médico) solicitan el traslada de Ibáñez a enfermería, dado que su estado es grave. La petición de los presos es denegada. Tras una serie de peripecias se permite que Viar quede cuidándole en su celda hasta la llegada del médico. A la mañana siguiente aparece todo el cuerpo de funcionarios armado con porras y 5 presos (Pérez Ayala, Gil, Sandoval, Viar y Velasco) son metidos a celdas de castigo por un periodo de 40 días. Acusación:  "Realizar una petición colectiva, negarse a obedecer las órdenes y amotinamiento" (!). Es sólo un ejemplo. Pera ampliamente representativa de lo que es la situación actual en las cárceles de Franco.

Golpes, insultos, vejaciones continuas- por parte de los funcionarios. Prohibición de que los vascoparlantes utilicen libros en euskera o se puedan comunicar en dicha lengua en las visitas de familiares. Pésimas condiciones sanitarias. Prohibición de entrada de periódicas excepto "Marca" y un diario local. Hasta 22 horas de celdas al día (Cartagena,  Puerto de Santa María, Ocaña...). Falta de. estufas, mantas, etc., con temperaturas de hasta 15 grados bajo cero (Soria, Ocaña, Burgos...), Palizas brutales como las recientes de Soria a Larena, Abrisqueta y Gorostidi.

Con el fin de cortarles todo contacto con el mundo exterior, con su organización, con sus compañeros, con los problemas políticos del país, son aislados y separados arbitrariamente. De ahí la dispersión de presos por cárceles tan distantes. Tras haber pasado las torturas increíbles con que la legalidad burguesa construye su sumarios en comisarías y cuartelillos, la venganza lenta y continua se prosigue en las celdas de las cárceles franquistas.

El régimen apenas se preocupa por disimular la situación de las cárceles porque, aparte la venganza, el objetivo principal es amedrentar a los combatientes “que aún están fuera, lo que les espera si caen en manos de la policía.

 (Recientemente ha sido acusado de "propaganda ilegal" el médico de la cárcel de Carabanchel por haber certificado, en simple cumplimiento de sus deberes profesionales, que el estado físico de los ingresados en prisión —acusados de pertenecer al FRAP— tras el 1º de Mayo, presentaban muestras de haber sido recientemente maltratados". Es decir: torturados.

Los presos políticos han entrado en lucha contra estas condiciones de ¿vida? Primero fueron Alcalá (12 mujeres en huelga de hambre) y Jaen, a los que han seguido Soria, Basauri, Carabanchel y otras.

No solo una actitud de solidaridad combativa con ellos, sino la más elemental lógica de las tareas que corresponden al actual periodo exige que CC.OO. haga de la defensa de los presos políticos uno de los ejes fundamentales de lucha.

En primer lugar, el hecho de que los mismos presos se hayan lanzado a la lucha, favorece la agitación y las movilizaciones (sin las que —por otra parte— su valerosa lucha apenas tendrá repercusiones prácticas en la mejora de sus condiciones). Por otra parte, la historia de todas las revoluciones y de todos los momentos álgidos de luchas masivas, demuestra que en las más altas cotas de politización del movimiento, la consigna "Libertad para los presos políticos" suele convertirse en uno de los temas centrales de combate. Por tanto, hacer avanzar las luchas actuales hacia el derrocamiento revolucionario de la dictadura por la acción directa de las masas, va a exigir que las organizaciones políticas y las CC.OO. y demás organismos unitarios, lo introduzcan en las acciones de amplias masas.

Pero la  mejora de las condiciones en las cárceles y, con mucha más razón, la libertad de los presos no puede lograr- se mediante cartas al gobierna a peticiones a los obispos. También aquí, la lucha directa es la única capaz de lograr los objetivas. Y haciendo que amplias masas lancen hoy una ofensiva en defensa de los presos políticos, Comisiones podrá cumplir tanto sus tareas inmediatas en defensa de éstos, como hacer avanzar la lucha hacia el derrocamiento revolucionario de la dictadura asesina y con ello, se abrirán definitivamente las puertas de las cárceles de Franco.

III. Los peligros del economismo y del sectorialismo

Incapaz ya de evitar el ascenso de las luchas, la orientación del capitalismo español persigue dos objetivos fundamentales: Fraccionar las luchas y canalizarlas hacia objetivos puramente económicos a inmediatos.

Pero el único arma que puede permitirles cierta efectividad en esta perspectiva es la represión. Y si la carencia de Sindicatos y de derechos democráticos elementales, apoyada en la sistemática intervención de la policía sirvió durante mucho tiempo para mantener la despolitización de las luchas, a partir de que éstas expresen ya una creciente combatividad, la conquista de aquellas libertades se convierte en un motivo de lucha que empape aún las luchas económicas medianamente importantes.

 1) CONTRA EL ECONOMICISMO

A partir de Burgas la politización de las luchas se convierte en un dato objetivo e irreversible de periodo. Es tarea actual tanto de las organizaciones políticas como de CC.OO., avanzar más en ese terreno para quitar a la burguesía el máximo margen posible de maniobra.

La clase dominante pretende conducir la lucha obrera por canales exclusivamente económicos, reduciéndola exclusivamente a negociaciones salariales. Pero los trabajadores se encuentran ya lo hemos visto absolutamente desarmados para defender esas reivindicaciones económicas con las armas legalmente permitidas. La ausencia de sindicatos libres, de libertades de asociación, expresión y prensa, de actuación de los partidos obreros, etc., unida a la naturaleza y utilización anti-obrera del sindicato vertical encierran el combate de los trabajadores en un callejón sin salida si se pretende defender las mejoras económicas a través de las plataformas legales.

La clase obrera debe, plantearse cual es la táctica capaz de abatir a la burguesía y de impedir que esta pueda presentar esa lucha a armas desiguales a través de la que pretende controlar a los trabajadores. La introducción de consignas democráticas, capaces de superar este marco puramente economicista es un vehículo fundamental para hacer fracasar las tentativas capitalistas. Por eso, es necesario que en las plataformas reivindicativas del próximo periodo y, en general, en todas las próximas luchas, CC.OO. popularice en su propaganda e impulse mediante la acción de sus militantes en las Asambleas, la defensa de este tipo de reivindicaciones:

Libertad inmediata para los detenidos y su reintegración inmediata —con el mismo salario y puesto— a la empresa (como lograron lo de Imenasa en la reciente huelga general de Pamplona) libertad de expresión, asociación y reunión (como rezaba una de las consignas centrales de la Asamblea de La Naval a comienzos de año); libertad para los presos políticos (consigue que a medida que avanza la lucha política de masas por el derrocamiento revolucionaria de la dictadura

se ha de convertir en uno de los pilares fundamentales de agitación y movilización); derecho a huelga; fuera la policía de las fábricas, etc.

Incluyendo sistemáticamente estas consignas en las plataformas reivindicativas de las luchas, Comisiones alcanzará un peso e influencia importante en todo el movimiento obrero y podrá, también, convertirse en un baluarte fundamental del combate por el derrocamiento revolucionario de la dictadura,

2) CONTRA EL SECTORIALISMO

Pero la carencia fundamental del movimiento, aquella que aún permite a la burguesía gozar de un margen importante de maniobra, reside —volvemos a repetirlo— en el carácter local de las huelgas generales que se están produciendo en todo este periodo.

Si las movilizaciones de diciembre del 70 tuvieron una importancia superior al resto de las grandes luchas posteriores, si fueron capaces de hacer temblar a la dictadura e introducir incluso disensiones claras entre sus filas, si supuso un brusco cambio en la relación de fuerzas burguesía-proletariado, fue sobre todo por la amplitud a nivel estatal que dichas movilizaciones políticas cobraron. Ahora bien, las luchas de Burgos venían favorecidas por una serie de condiciones y coincidencias que luego no han vuelto a combinarse (penas de muerte, muy aireado en la prensa, movilizaciones internacionales, fuerte agitación previa, etc.). En esas condiciones las movilizaciones espontáneas —aún cuando la, carencia del factor organización pudo verse, también, en el desarrollo de la lucha— pudo tomar esa amplitud estatal que hemos señalado. Pero en ausencia de esa combinación de factores las posteriores luchas ejemplares de Ferrol, Vigo, Besós o Pamplona no han podido cobrar esa amplitud que hubiese permitido profundizar la crisis de la dictadura y fortalecer el movimiento obrero. Precisamente por ello, se ha hecho mucho más palpable el problema de estructuras capaces de dinamizar un combate que superara el marco local original donde espontáneamente ha estallado.

Volvamos al ejemplo de Pamplona, Desde Tudela hasta Alsasua surgieron espontáneamente diversas luchas solidarias en toda la provincia. Pero inclusa en estas localidades cercanas, los trabajadores que salían al apoya solidario carecían de la suficiente información de lo que sucedía en la capital y, sobre todo, faltaba una coordinación de entre esas luchas.

Este problema aparece aumentado en progresión geométrica en relación a las de más provincias: Las condiciones eran in mejorables, por ejemplo, para coordinar una auténtica lucha de masas con toda la zona del Goiherri guipuzcoano (huelga de C.A.F.), que podía haber repercutido en toda la provincia.

Igualmente, las incidencias de apoyo que se dieron en Madrid y Barcelona carecían, sobre todo, de coordinación con Pamplona para que hubieran encontrado un eco más amplia. E imaginaremos lo que hubiera supuesto una potencia de movilización solidaria con Pamplona en todos esos lugares;

A la base, pues, de la necesidad de unificar y coordinar los combates, se nos presenta una tarea central: Organización Dejando a un lado esa tarea esencial del periodo que constituye la construcción del partido, esta ausencia de coordinación parte del carácter atomizado y disperso que tienen las estructuras de agrupamiento de los trabajadores avanzados.

Aunque quizá sea un ejemplo extremo, conviene analizar la situación de Guipúzcoa. Las estadísticas de los últimos años la señalan la provincia en que más conflictos obreros se producen; a ello podríamos añadir que es una de las provincias donde el nivel de politizaciones más elevado. Pero es, también, donde la dispersión de organismos unitarios se presenta de forma más aguda. En primer lugar, estos organismos no están coordinados entre sí a más nivel que el zonal. Y así, nos encontramos con el caso curioso de que la provincia más pequeña geográficamente es donde la dispersión se presenta mayor; coordinadoras autónomas de Rentería-San Sebastián Hemani-Lasarte, Beasain-Villafranca, Zumárraga-Legazpia, Azcoitia-Azpeitia-Costa, Mondragón-Vergara y Eibar-Elgoibar. Por si fuera poco, en el interior de cada zona se da, además, la existencia de organismos diferentes (por ejemplo, en Rentería-San Sebastián: comités, CC.OO. línea "Bloque Revolucionario" y CC.OO, línea P.C.E.).

El resultado de esta situación es que la provincia donde las luchas son más numerosas queden, también, las más aisladas.

Con mayores o menores diferencias, este problema lo encontramos en la inmensa mayoría de las provincias. Ser conscientes de que romper con el sectorialismo de las luchas es una condición indispensable para profundizar el combate de masas contra la dictadura asesina, exige que nos planteemos las soluciones en el terreno de las responsabilidades organizativas concretas que esto acarrea para los revolucionarios y para todos los luchadores obreros. Estas responsabilidades se centran hoy en un objetivo fundamental: Unificar democráticamente todos los organismos unitarios en el marco de unas CC,OO, de combate, solamente coordinadas y estructuradas a nivel estado,

Y la preparación de las próximas luchas ha de servir para caminar aceleradamente en esa línea que constituye además, el mejor vehículo para que aquellas puedan darse con la unidad necesaria:

. Un solo organismo en cada empresa, que prepare el trabajo a llevar ante los próximos combates, impulse las consignas unitarias en las asambleas, etc.


. Coordinación de las diferentes coordinadoras (de Comisiones, de Comités, etc.), que permitan elaborar una única plataforma reivindicativa y política y que aseguren la unificación y centralización del movimiento.

Pero superar el sectorialismo va a exigir, además, concentrar en torno al proletariado el resto de las fuerzas oprimidas por la dictadura, Y lograr esto en la lucha exige coordinar previamente el máximo de fuerzas capaces de impulsarlo. La forma organizativa que, pensamos, mejor se corresponde a esta tarea, son las Mesas compuestas por los organismos unitarias obreros, populares y estudiantes, más los partidas políticos obreros (asistiendo estos últimos con voz y sin voto). 

IV. La preparación previa de la campaña

A menudo una correcta orientación sobre las tareas a desarrollar en determinado periodo, fracasa estrepitosamente por una inadecuada adaptación al plan y ritmos que su realización exigía, Tenemos delante a un enemigo que cuenta con toda un sistema legal, institucional y represivo montada para defensa de sus beneficios. Pensar que la batalla obrera, aún sobre cuestiones parciales, aún sobre simples mejoras económicas, puede tener un éxito total si no se prepara adecuadamente, es un error por el que el movimiento obrero ha sufrido ya numerosas derrotas. Aún en las luchas más radicalizadas se ha demostrado que, a partir de un determinado momento, el factor organización (y, por tanto, preparación previa) se revela como la cuestión fundamental.

No basta pues conque se tenga una visión clara de las tareas que corresponden a Comisiones en el actual periodo. Es necesario además que CC.OO. prepare la forma cómo va a llevar a la práctica el plan de acción.

En esta preparación existen dos terrenos —interno y externo— que aún cuando en la práctica se interrelacionan, los podemos analizar de forma autónoma»

1) A NIVEL INTERNO

Esperamos que cuando este artículo salga a la luz sean ya numerosas las CC.OO. que han comenzado a preparar el próximo periodo de luchas.

Numerosas veces vemos que los planes de acción, incluso planes realmente correctos, no se materializan en práctica porque su elaboración (y su comprensión también) ha sido producto exclusivo de una pequeña fracción (dirección) de CC.OO. Llegado el momento de la lucha las Comisiones de cada empresa no acaban de comprender el tipo de campaña a llevar, las consignas a defender en cada momento, las formas de centralizar el movimiento, etc. y la lucha acaba por desbordar totalmente a CC.OO.

Un claro ejemplo lo podemos apreciar en la Huelga General de Pamplona. Quienes estuvieron al frente de la lucha en un buen montón de fábricas fueron hombres de Comisiones que, además tenían y tienen ganado un probado apoyo y confianza de todos sus compañeros de trabajo. Pero Comisiones, como tal movimiento, se vio totalmente rebasado: Sus consignas no se correspondían con el desarrollo real de los acontecimientos; no fue capaz de centralizar el movimiento; careció, incluso, de la suficiente coordinación de sus fuerzas durante la lucha, etc.

Y es que una organización no es una mera suma aritmética de individuos, sino una agrupación de fuerzas que encuentra su capacidad en la comprensión común de una línea de actuación y en la materialización de dicha línea en la actividad práctica de las luchas. Los hombres de Comisiones no fueran dirigentes del movimiento huelguístico de Pamplona, pero CC.OO., como organismo, no cumplió el papel que le correspondía porque previamente no se había dado ni la coordinación suficiente de sus fuerzas, ni la comprensión de todas y cada una de las Comisiones de empresa sobre un plan programado de actuación.

Es cierto que un plan previo no puede adivinar detalladamente todos los acontecimientos que se van a producir. Pero la tarea organizativa de CC.OO. no es tanto conspirar para "inventar" huelgas sino saber ponerse al frente de ellas cuando, inevitablemente, estallen. Y sin una centralización y preparación previa de los propios efectivos, resulta imposible cumplir ese papel en el momento mismo de la lucha; en ese momento los acontecimientos se desarrollan a tal velocidad que sólo a condición de la existencia previa de preparación se puede adaptar y ponerse al frente de ellos. La improvisación jamás permite este lujo.

Por eso, la lógica más elemental exige que ya desde hoy se discuta y programe en el seno de CC.OO. el tipo de campaña a llevar. Y esta preparación no puede ser, repetimos, tarea de una minoría. En este sentido la democracia interna de CC.OO. no es un prejuicio formalista sino, sobre todo, una condición indispensable para asegurar el cumplimiento de las tareas exigidas por el movimiento.

Un segundo aspecto de las tareas internas reside en la programación de los ritmos de preparación de las luchas ¡Fechas en que debe comenzar la propaganda y la agitación, ritmos en la aparición de hojas, interrelación de la campaña reivindicativa por la lucha contra los juicios v el apoyo a los presos políticos, fechas en que se ha de intentar la realización de asambleas, etc.

Una tercera tarea reside en la preparación de cada Comisión sobre el trabajo en su fábrica: Tratar de ganarse, en torno a la Comisión al máximo de luchadores combativos que hoy no estén en ella, para ampliar la base de preparación de asambleas, de reparto de octavillas, popularización de consignas, etc.

2) A NIVEL EXTERNO

No se puede esperar al comienzo de las negociaciones o a la fecha justa de celebración de los juicios para iniciar la agitación y la propaganda. En toda una fase previa CC.OO. debe explicar el significado de la actual escalada represiva y el sentido de la lucha contra los juicios, debe informar sobre la situación ante las negociaciones (subida del coste de la vida, significado de la aceleración de ritmos, etc.), debe popularizar el sentido de las plataformas unitarias, la necesidad de introducir reivindicaciones democráticas en éstas, las formas de organización amplias (Asambleas) y métodos de lucha capaces de hacer triunfar la orientación del camba te contra la C.N.S., etc. Es decir, hay toda una serie de tareas de explicación información y agitación previas que son indispensables para que llegado el momento todo el conjunto del movimiento pueda lanzarse a un combate unitario -tras las iniciativas de CC.OO.

Y cuando se den las luchas, Comisiones tiene una tarea esencial en la realización de propuestas sistemáticas (con hojas, intervención de sus militantes) a las Asambleas, sobre los objetivos y métodos de lucha, coordinación, etc., a realizar en ese momento.

Por otra parte, CC.OO. debe asumir, como tarea muy importante, no solo la popularización sino también la preparación (incluidos sus aspectos más técnicos) de los Comités de Extensión de Huelga y Piquetes de Autodefensa. En este sentido el objetivo es lograr que se masifiquen esos métodos de lucha, que lleguen a ser desarrollados por miles de trabajadores. Pero su organización inicial exige una preparación que muchas veces no puede surgir de forma espontánea.

La tendencia de las luchas más significativas (huelgas generales), a su extensión y generalización, plantea también nuevos problemas. En sintaxis la cuestión se centra en: ¿Qué tipo de organismos puede ser capaz de centralizar la combatividad de miles y miles de personas (en la que además de obreros hay estudiantes, sectores populares, etc.)?

No hay una fórmula mágica que sirva para dar solución "a priori" a todos y cada uno de los casos. Ahora bien, como tarea central puede enunciarse la de potenciar que, en lo máximo posible, provengan de la representación democrática (elegida en asambleas) de las masas en lucha, coordinándose en un Comité General de Huelga. Pero esto no siempre será posible. Es necesario comprender que no todos los sectores, ni todas las empresas, poseen el mismo nivel de combatividad y experiencia.

Por eso y aún manteniendo como fundamental la orientación descrita, habrá que ver en cada caso la posibilidad de que los Comités Generales de Huelga agrupen a organismos escogidos en Asambleas, Comisiones Obreras de aquellas empresas de donde no existe un organismo del tipo citado pero sí C.O., Comisiones de Barrio, etc., también puede ser muy útil la participación sin voto de organizaciones políticas para potenciar la capacidad de centralización del Comité de Huelga,

Repetimos que no existe recetario de infalibles soluciones. Pero lo que OC.OO. debe tener siempre en cuenta es que desarrollando organismo de este tipo se asegura infinitamente mejor la victoria del momento, al tiempo que se hace avanzar al movimiento hacia el derrocamiento revolucionario de la dictadura y se genera la experiencia necesaria para la organización de soviets, de organismos de doble poder, capaces de llevar el periodo revolucionario abierto con el derrocamiento del franquismo, hasta la victoria definitiva de la revolución proletaria.

Resolución del Comité Ejecutiva

15 de Agosto 73

 

 

c.a.f., loire,


              michelin, Pamplona . . .

POR OUÉ Y CÓMO SE ORGANIZÓ LA SOLIDARIDAD EN GUIPÚZCOA

 

Los mayores éxitos de la patronal se han dado allí donde las luchas han quedado aisladas. Este aislamiento les permite mostrarse tremendamente intransigentes, suspender de empleo y sueldo o despedir a los trabajadores más combativos, intentar la división interna, poder apoyarse con las manos totalmente libres en el aparato represivo. La unidad, es decir, la realización de formas de organización y métodos de lucha que abarquen a amplios sectores obreros, es el arma de la que los trabajadores se han dotada en aquellas luchas que han supuesto las victorias más significativas.

Pero incluso estos métodos radicales de combate, generados espontáneamente por la extraordinaria creatividad de los trabajadores en lucha, han sido más de una vez insuficientes para lograr victorias importantes, debido al carácter local en que se han producido. La coordinación y, con ello, la dirección centralizadora del combate proletario se han mostrado como el problema fundamental a partir de un determinado desarrollo de las luchas.

La L.C.R. y E.T.A,(VI), conscientes de que en esta debilidad de dirección radica la llave maestra capaz de asegurar, hasta sus límites definitivos, la combatividad actual de la clase obrera, nos hemos comprometido en una tarea común ¡Construir la dirección revolucionaria del movimiento obrero y potenciar así desarrollo de las CC.OO. como tipo de organismos más idóneos para asegurar la coordinación da los combates actuales y su transcrecimiento hacia una huelga política de masas capaz de acabar con la dictadura y que abra paso a la lucha definitiva por la instauración del socialismo.

Pero combatir por el desarrollo y la unidad de todos los organismos que hoy existen, no es una tarea que pueda plantearse al margen de las responsabilidades concretas de responder a las necesidades de la lucha. Contra la que algunos pretenden —como los camaradas de ETA (minoritarios)— la vía para superar la actual dispersión no puede venir, fundamentalmente al menos, por acuerdos entre las direcciones de tal coordinadora, con los de tal otra. Si esto se da seremos, también, los primeros en apoyarlo, Pero insistimos en que la experiencia práctica de combates unitarias de los diversos organismos ha de ser la base más sólida para lograr dicha unidad. Y ocurre —salvo contadísimas excepciones— que las actuales direcciones de Comités o de CC.OO. son los más acérrimos enemigos de que esos organismos lleven una acción conjunta ante las luchas que se dan en una misma zona. Si la unificación de dichos organismos es una tarea central, nos encontraremos, pues, conque en determinados casos —muchos por desgracia— las propuestas que realicemos en su interior no sirven para nada y que es necesario tomar iniciativas autónomas alrededor de las luchas para coordinar en la acción a los desunidos organismos unitarios.

Por otra parte, afirmar que el desarrollo de CC.OO. es condición fundamental para elevar las luchas actuales a un nivel superior de coordinación, no significa idealizar las CC.OO. y Comités que hoy existen, ni renunciar a responder a las luchas, cuando estos organismos, o parte de ellos, se inhiben de responder a las necesidades del movimiento.

Como se explicaba en el balance conjunto con la L.C.R. (aparecido en el Berriak nº 16) ambos factores se combinaron en torno a la lucha de C.A.F., Loire, etc., en Guipúzcoa, Además de inhibirse de toda intervención programada (bajo la eterna excusa del "no hay condiciones"), las direcciones de la mayoría de los organismos unitarios mantuvieron su clásica actitud sectaria de impedir toda coordinación por la base de estos organismos. Este fue el marco en que se inscribió la iniciativa tomada por la L.C.R. y nosotros al crear los Comités de Solidaridad.

De ahí que resulte totalmente inconsecuente (junto al curioso "olvida" de sus propias responsabilidades por abstencionismo) la acusación que organizaciones como O.R.T., M.C.E. y sectores de E.T.A. (minoritarios) —en contradicción, por cierto, con su Karraxi nº 1— nos han hecho de "sustitucionismo" de los organismos unitarios. ¿Es sustitucionismo coordinar a organismos unitarios combativos cuando las coordinadoras nasa quieren saber?; o ¿asumir iniciativas de lucha cuando las burocracias imponen la inoperancia y hay gente dispuesta a no dejar aisladas más luchas?

Por otro lado, la mejor manera de promover la creación y ampliación de los organismos unitarios y su coordinación y unificación democrática es: Demostrar, en la práctica, que son capaces de impulsar la lucha, de ponerse a la cabeza de la clase. Esto es lo que les hace ganar prestigio, atraer a nuevos luchadores, acelerar su consolidación, impedir el nacimiento de burocracias conservadoras, forzar la unificación de todos esos organismos a pesar de las maniobras de los sectarios y etc.

¿Qué pasó en Guipúzcoa?

Que ninguna coordinadora —salvo la zonal de la Cuenca del Urola y puntualmente una coordinadora de Andoain— quiso asumir la solidaridad desde sus respectivas zonas, ni con C.A.F., Loire, ni Iruña.

Que a pesar de las propuestas desde la base se contentaron con la recogida de dinero y tirar alguna hoja netamente propagandista y no organizadora.

Que en ningún momento fue pasible coordinarse entre sí —salvo algún conato por Andoain, Lasarte y Renteria— por los sectarismos de rigor, a pesar de la presión de la base.

Que mientras la solidaridad con la combativa C.A.F. se realizaba, aunque de forma desorganizada, en el Goiherri, la organización —M.CE.— que por su situación podía haber coordinado C.A.F.-Goiherri-Guipúzcoa, se negó en redondo, víctima de su espontaneísmo y creciente conservadurismo.

Es ante esta situación creada por omisión por alguna gente, que, tras todas las propuestas concretas que se les hicieron a organismos y coordinadoras, tanto ETA (VI) como la LCR, viendo la importancia que tenía la lucha de C.A.F .en el presente y hacia el futuro de la clase obrera, nos lanzamos a una intensa campaña de propaganda, agitación y organización de Comités de Solidaridad.

Estos Comités han sido democráticos en su interior, e independientes de nuestras organizaciones. Tenían las siguientes funciones:

Información y agitación por la solidaridad activa y organizada.

Promoción de Asambleas y animar a los organismos hacia la lucha coordinada.

Formar cajas de resistencia.

Agrupar sectores combativos que extendieran la solidaridad al máximo, creando condiciones de movilización.

Lo conseguido en conjunto por Comités de Solidaridad y adheridos, ha sido:

La coordinación —en algunos casos por primera vez— de bastantes organismos; coyunturalmente, la incorporación a los mismos de nuevos luchadores; la formación de tres nuevas comisiones.

La sensibilización y organización de nuevos luchadores ante luchas de conjunto, múltiples charlas, mini-asambleas de fábrica...

La información y explicación sistemáticas a la población.
La coordinación movimiento obrero-pueblos.
La formación de fuertes cajas de resistencia.
Haber obligado a varias coordinadoras reticentes a apoyar las luchas en curso.

En su composición, estos Comités de Solidaridad diferían de una zona a otra; así, en la Cuenca del Urola agruparon al conjunto de CC.OO. existente; en Hernani agrupó a representantes de organismos unitarios obreros con otros populares, etc. Pero como orientación general cabe destacar que estaban constituidos por representantes democráticamente escogidos de organismos unitarios (sin que importase que fueran Comités o Comisiones) y que trataron de ampliar su radio de influencia agrupando a todos los elementos sueltos dispuestos a combatir, en plataformas que organizaron en torno a ellos.

Los Comités de Solidaridad en algunas zonas

En la CUENCA DEL UROLA la coordinadora de CC.OO. emprende una campana propagandística y agitativa, logrando mini-asambleas de información en fábricas, reuniones amplias de vanguardia para información e iniciativas, agrupamientos de casi toda la vanguardia para la acción y extensión, así como la formación da una nueva comisión combativa.

En EIBAR y alrededores, algunas CC.OO. asumieron la lucha. La coordinadora da las CC.OO. de Eibar se contentó con sacar una hoja. Fue la coordinadora interpueblos la que asumió la solidaridad, demostrando que se podía informar, agitar, lograr reuniones muy amplias de elementos combativos, recoger dinero, etc. Una experiencia y una nueva comisión obrera formada.

En la BAHÍA DE PASAJES la cuestión fue más complicada. Sólo algunas comisiones formaron parte del Comité, siendo el resto elementos combativos. Llevaron una labor constante de presión a las comisiones de la zona y de información y agitación. Todo ello hizo tomar posturas críticas a la base respecto a las coordinadoras. Es cuando estalla la lucha de Iruña que el Comité logró agrupar a numerosa gente combativa y conectar con varias comisiones importantes y elementos independientes. Es así como se podrá realizar una manifestación de vanguardia —unos 100— repartiendo octavillas y una pancarta de "Pamplona vencerá".

Un fallo técnico impedirá una salida masiva de trabajadores de dos fábricas importantes de la zona junto con algunos talleres. La combatividad latente era enorme. Será tarde ya cuando se reorganice (Iruña había vuelto al trabajo). Para entonces se habrá conseguido forzar a las coordinadoras de la zona (Comités, CC.OO. de orientación PCE y MCE) a una reunión de representantes de las tres coordinadoras y uno del comité de solidaridad, donde se les explicó el sentido coyuntural de los comités ante su inoperancia. Les molestó muchísimo que estuvieran participando en el Comité de Solidaridad militantes de Comités Obreros y Comisiones. Todo lo que se consiguió fue que se limitaran a una agitación que retrasara el organizar la lucha.

Es de resaltar la importancia que en el combate llevado de agitación y organización de la vanguardia y en la manifestación, desempeñaron una coordinadora independiente y Los Círculos Comunistas Independientes,

En el triangulo Lasarte-Andoain-Hemani se creó un comité representativa de 5 comisiones obreras y 1 elemento influyente en un sector popular. A su vez este comité agrupaba a su alrededor 5 grupos —entre ellos la comisión obrera— como plataformas de apoyo que llegaban a distintas fábricas y pueblos.

Un aspecto interesante es constatar que las distintas propuestas de coordinación —siquiera coyuntural— a todos los organismos unitarios no fueron respondidas, a pesar de que Orbegozo se encontraba participando en el comité de solidaridad. Las respuestas fueron las siguientes:

Algunos sindicalistas de Andoain aceptaron la idea inicialmente pero posteriormente se negaron —imponiendo disciplina a una comisión de fábrica que sí lo deseaba— argumentando que las fuerzas que lo proponían tienen poca realidad y que estaba VI por medio»

Los sectores simpatizantes de ETA (V) no solo se negaron sino que amenazaron con violencias.

Las CCOO-Boque Revolucionario: habiéndose comprometido uno de sus elementos a proponerlo y estando él de acuerda en alguno forma de coordinación, el "Bloque" no quiso saber nada, en consonancia con su sectarismo tradicional...

El comportamiento de ETA (minoritarios) ha sido sobre todo contradictorio. Pero al final, y en flagrante contradicción con lo que se dice en Karraxi nº 1 —que aprueba algunas formas de "Comités de Solidaridad"— se nos acusará de sustitucionismo y que a ver que es eso de asumir la solidaridad sin haber organizado antas una fuerte "estructura estable de masas" (?).

Fue esta campaña iniciada por el comité de solidaridad quien animó y sostuvo la lucha de Loire hasta que la represión sobre el líder de Loire desanimó a los trabajadores de dicha empresa. Las numerosas hojas de este comité de solidaridad, dando consignas apropiadas al momento, aglutinando a sectores populares combativos (mujeres, jóvenes de Herri-Gaztedi, etc.) ha tenido una gran importancia para el futuro de la zona. La movilización solo saltaría frente a las fiestas de S. Juan de Hernani y tras la represión que las precedió.

Para conseguir la unificación de las CC.OO. a nivel de Euskadi y a nivel estatal, lo que potenciará realmente esa unificación será la coordinación para los combates; esto ayudará a que las coordinadoras dejen comportamientos sectarios y conservadores ante la presión de la base, que verá factible la unidad ante la experiencia de la práctica. Sólo un funcionamiento democrático, con derecho a tendencia —que asegura la unidad en tanto existen objetivamente distintas corrientes que hay que forzar a una disciplina común—, clandestinos, abiertos a todos los luchadores, podrá realizar esta aspiración. Se impone una discusión sobre esta cuestión en todos los organismos, exigiendo iniciativas en este sentido. Repetimos públicamente—ante los Convenios y Juicios que se avecinan— la propuesta de discutir en concreto con las organizaciones políticas, con las comisiones en las que estamos y con las que participan otros militantes y organizaciones, con las diferentes coordinadoras, de manera que se avance hacia la unificación desde añora mismo.

LA SEGURIDAD SOCIAL: LA SALUD
 COMO NEGOCIO

En este artículo se esbozan algunos aspectos de uno de los problemas que, últimamente, ha pasado a ocupar un lugar destacado por la problemática que encierra y por los combates proletarios y populares que ha suscitado. Nos referimos al tema de la Seguridad Social española.

Hace un año fue aprobada en las Cortes la Ley de Financiación y Perfeccionamiento de la Acción Protectora de la Seguridad Social, del 21 de junio de 1972.

La nueva ley, según los voceros del régimen, "abre una nueva etapa en la Seguridad Social española". Nada más lejos de la realidad; la concepción y contenido de este organismo no ha sufrido ninguna variación.

La Seguridad Social sigue comportándose como un instrumento de ahorro forzoso que tiene como objetivo, más que el bienestar de los asegurados, la financiación de ciertas inversiones. La situación de la industria farmacéutica sigue siendo escandalosa. La gestión burocrático-estatal no ha sufrida variación.

Las modificaciones en las prestaciones sociales (económicas y sanitarias) son irrisorias; con la ley no pretende que al final del periodo la pensión media de jubilación, por ejemplo, alcance la "desorbitante" cantidad de 5.000 pesetas al mes, y la viudez algo más de 3.000. La situación de la medicina es coherente con la concepción de la seguridad social, que es la consecuencia lógica de las condiciones económicas, sociales y políticas de la sociedad española.

A pesar de esta anacrónica situación, las "discusiones" de los procuradores en las Cortes, previas, a la aprobación de la ley, giró fundamentalmente en torno a la financiación de la Seguridad Social.

No es necesario decir que la carga de la financiación cae, directa o indirectamente, sobre los trabajadores. Es decir, por si fuera poco ya, extraer aún más de los salarios de los trabajadores los millones necesarios para financiar el desarrollo económico. El aumento de las cotizaciones viene a suplir la falta de una verdadera política de Seguridad Social al servicio de toda la población.

1) La Seguridad Social: Un impuesto más a cargo de los trabajadores

La cuantía de los recursos, en 1971, de la Seguridad Social se elevaba a 206.291,5 millones de pesetas, de los que correspondían a cuotas de trabajadores y empresas: 182.406,6 millones, ya subvenciones del Estado: 12.957,4 millones. Hasta aquí las cifras oficiales dadas por el ministerio de Trabajo. Pero veremos seguidamente como la cuota empresarial y las subvenciones del Estado no son otra cosa que una forma de salario "diferido" de los trabajadores y, por tanto, son los propios trabajadores los financiadores de este organismo, repercutiendo en ellos fundamentalmente la nueva subida en la cotización.

 

La cuota patronal

La patronal puso el grito en el cielo ante la nueva forma de cotización (por salarios reales) que preveía la nueva ley. Opinaban que este gasto considerable como consecuencia de la subida de las cuotas aumentarán los recelos a la hora de invertir, que la salud de las empresas es frágil, que ellos tendrán que cargar con el peso de la subida dudando que muchas empresas puedan soportar el alza en las cotizaciones... Estas son las razones de la patronal.

Veamos cuan burdas son estas razones.

Las cuotas de la Seguridad Social parecen, a primera vista, recaer fundamentalmente sobre las empresas (casi el 80% de las cuotas en 1971). Sin embargo, sólo es una ficción. La patronal disminuye esa aportación haciéndola repercutir en el consumo por la elevación de los precios. De este modo, son los trabajadores los que indirectamente en el consumo pagan la cuota empresarial. Por la tanto debemos de considerar el total de la cotización de las empresas como sueldo de los trabajadores.

 

Los trabajadores

En 1971 las cuotas de los trabajadores supusieron 37,424 millones de pesetas, aproximadamente el 20% de las cuotas. La nueva subida en la cotización estipulada en la ley del 21 de junio de 1972 agrava la situación anterior, no sólo porque el alza en la cuota "patronal" repercute en los precios, sino porque la cuota del trabajador recae sobre el mismo con la consiguiente reducción del salaria real.

 

La aportación del Estado

Otro tanto sucede con la aportación, del Estado a la Seguridad Social.

De una casi abstención total ha pasado a una creciente participación, aunque ínfima (el 5% aproximadamente en 1971 sobre total de ingresos). Este aumento en la aportación no se debe a una voluntad política, a una razón de "justicia social", sino a las necesidades de la seguridad social agraria.

Dadas las condiciones del campo (población vieja, imposibilidad de cotizar por las características de las explotaciones: mera supervivencia..,) la auto financiación es imposible. De los 8.500 millones de aportación del Estado a la Seguridad Social en 1970, 5.400 millones correspondieron directamente al régimen agrario.

Mas para aumentar esta aportación, el Estado ha creado nuevos gravámenes sobre productos alimenticios. Repercutiendo en el consumo —al igual que al principio con las cuotas empresariales— y por lo tanto en el salario de los trabajadores.

Ante esta situación se impone la lucha por:

¡ DEROGACIÓN DE LA NUEVA SUBIDA EN LA COTIZACIÓN A LA SEGURIDAD SOCIAL que ha aumentado el gasto de los trabajadores ¡

¡LA SEGURIDAD SOCIAL FINANCIADA INTEGRAMENTE POR LAS EMPRESAS: Ningún descuento de los salarios ¡

Pero a pesar de que el total de la financiación recae sobre los trabajadores. Gran parte de los ingresos no revierten en beneficio de los asegurados imposibilitados para el trabajo, sino que tienen otros objetivos.

Los intereses de los trabajadores no prevalecen, comportándose la Seguridad Social como un sistema de ahorro forzoso financiador de los sectores no rentables, aunque necesarios al sistema (especialmente empresas del INI. Igualmente, proporciona grandes beneficiosa los estafadores de la sanidad: Los laboratorios farmacéuticos, que tienen el principal cliente a la Seguridad Social.

2) La Seguridad Social: Sistema de ahorro forzoso financiador de los sectores no rentables

Una de las características más peculiares de la Seguridad Social española es la existencia de grandes reservas, Paradójico aspecto que contradice las necesidades y los fines que, teóricamente, tiene que cubrir, como es la redistribución de la renta.

Es significativo el elevado ritma de ahorro —es decir, la diferencia entre ingresos y gastos— de la Seguridad Social, que pasa de 8,900 millones en 1963 a 20.600 millones en 1969.

No existe compatibilidad posible entre un sistema que se denomina de reparto con un ahorro que asciende, según años, al 12% y al 20% del total de los ingresos.

Este ahorro no se paraliza en las "cajas fuertes" de la Seguridad Social, sino que tiene fines distintos. La Seguridad Social es utilizada como instrumento de ahorro forzoso financiador de las inversiones ingratas, colaborando —con la aportación del ahorro popular: Cajas de Ahorro— a fundamentar el desarrollo económico.

En este capítulo es necesario señalar, especialmente, la adquisición de obligaciones del INI, de una rentabilidad ridícula, que en 1.969 supusieron el 29,35% del total de las obligaciones emitidas. Aparte de estas, se realizan otras con parecidas características.

 Por otro lado, existe la subvención a las universidades laborales, unos 4.000 millones de pesetas anuales, que ha sido constantemente denunciada.

Asimismo, ocupa un lugar destacado la creación de hospitales propios, sin un plan racional para aprovechar los ya existentes, sin plantearse la necesidad de camas del país, etc. Volveremos sobre esto más adelante.

Estos negocios sucios realizados con el dinero popular no fueron tocados con la nueva ley. En vez de cargar las prestaciones, no sobre los trabajadores, sino sobre el enorme gasto ajeno a la Seguridad Social, la "solución" genialmente hallada por los parlamentarios-sin-parlamento es el aumento de las cuotas.

¡NO A LOS NEGOCIOS SUCIOS DE LA SEGURIDAD SOCIAL que utiliza el ahorro de los trabajadores con fines distintos de los asistenciales: POR UNA SEGURIDAD SOCIAL AL SERVICIO DE LOS TRABAJADORES ¡

3) La farmacia

Una de las características de este sector y que lo diferencia substancialmente de otros sectores productivos es la de servir a la salud pública. La Seguridad Social es el principal cliente de las laboratorios que, al realizar y asegurar una gran demanda de productos posibilita que si sector farmacéutico sea uno de los más dinámicos, convirtiéndose en un gran atractivo para el inversionista privado por la situación altamente rentable (incluso hasta el 150% del capital invertido) .

A primera vista, llama la atención la atomización da los laboratorios y sus reducidas dimensiones; pero de los 600 existentes, prácticamente sólo cuentan unas 100 que controlan el 90% de la producción total. Por otro lado, las mayores firmas españolas están dominadas por al capital extranjero; solamente en los primaros meses da 1971 se pagaron en concepto de royalties 900 millones de pesetas.

Los tres decretos (del Ministerio de Gobernación, de Industria, de Trabajo) aparecidos en al B.O.E. del 30-5-73, no cambia la situación: Ciertas variaciones en la regulación del Registro Farmacéutico sin tocar el núcleo central del problema, algunas modificaciones en las prestaciones farmacéuticas de la Seguridad Social, un impulso a las industrias de materias primas, cierto freno a los royalties y algunas aspectos secundarias más.

El aspecto fundamental es el desorbitante precio de los fármacos; la Seguridad Social en 1972 gastó 35.000 millones en productos farmacéuticos. Teóricamente, los precios están congelados paro los laboratorios, los estafadores de la Sanidad, tienen multitud de formas legales de eludir dicha congelación.

a. Los precios fijados se eluden con la proliferación de especialidades, obtenidas de una misma fórmula primitiva, con características y función terapéutica similares, pero registradas en la Dirección General de Sanidad como enteramente nuevas y, por tanto, con un precio más alto. Basta añadir un producto cualquiera al principio activo o variar únicamente el envase, tamaño y presentación (píldoras, inyecciones, supositorios...). En 1959 existían 12.000 medicamentos en el mercado de los que aproximadamente 8.000 no se consumen.

Un factor muy importante en el ritmo de crecimiento de los precios es el capítulo correspondiente a los costes de lanzamiento: 1) La premoción y publicidad detiene un elemento clave da la anárquica situación: sus gastos ascienden casi al 20% de las ventas; 2) El valor del envase llega en ocasionas a suponer el 40% del precio del fármaco.

Este capítulo de gastos está permanentemente en ascenso, aunque el factor —materias primas— que impulsa el decreto del ministerio de Industria ¡para contener los precios¡no siga ese ritmo y en ocasiones descienda el precio.

Así pues, la industria farmacéutica en la sociedad capitalista, y en concreto en la nuestra, se caracteriza como uno de los negocios más lucrativos a costa de los cotizantes de la Seguridad Social, es decir los trabajadores. Y el problema no es sólo económico por el despilfarro de recursos, sino sanitario y social pues lo que está en juego es la salud pública.

Tal y como lo han manifestado amplios sectores de la sociedad-española, especialmente profesionales de la medicina:

¡ LA EXPROPIACION DE LOS LABORATORIOS FARMACEUTICOS es una medida de salubridad pública ¡

4) la gestión burocrática de la Seguridad Social

La Seguridad Social es un aparato burocrático en el que la parte interesada y financiadora, los trabajadores, no ejerce ningún tipo de control. La existencia da una fuerte burocracia, que ha ido creciendo paralelamente al aumento de los ingresos, y la deficiente gestión traen cono consecuencia un elevado ritmo de gastos de administración.

Esta burocracia absorbe en gran cuantía los limitados recursos de la Seguridad Social. En 1963, según datos de la OIT, un 10% de los gastos de la Seguridad Social correspondieron a los gastos de administración.

Pero no sólo el problema consiste en los excesivos gastos de administración; la falta de administración y control de la Seguridad Social por los directamente interesados acarrea que se negocie con el dinero de los trabajadores a espaldas de ellos, que el fracaso de toda la asistencia sanitaria y económica sea una realidad.

¡ SEGURIDAD SOCIAL GESTIONADA POR LOS REPRESENTANTES ELEGIDOS POR LOS TRABAJADORES ¡

 5) Las prestaciones económicas

 Ante esta lamentable situación de la Seguridad Social, las prestaciones eco nómicas no iban a ser una excepción.

Estas prestaciones (enfermedad, accidente, desempleo, vejez...) son verdaderamente ridículas, mejor, Simbólicas . A pesar del aumento de las cotizaciones, las "mejoras" anunciadas no cambian la situación. Se sigue sin poner fin a la inseguridad de la familia ante la enfermedad del padre; los parados han de optar, muchos de ellos, por la emigración; los jubilados sin recursos, cuyas "mejoras" son barridas literalmente por el alza del coste de vida, son alojados en lugares especiales (asilos), en donde la discriminación y las vejaciones están al orden del día.

En los últimos combates proletarios ha ocupado un lugar destacado la pobreza de las prestaciones, siendo una de las reivindicaciones centrales:

¡ 100% DE SALARIO REAL EN CASO DE ACCIDENTE, JUBILACIÓN, ENFERMEDAD O PARO¡

6) La asistencia medica y sanitaria

Como resultada lógico de cono está concebida, planteada y organizada la seguridad social, la asistencia médica y sanitaria que proporciona es totalmente deficiente. Hay insuficiencia de médicos, de personal sanitario, de medios técnicos, instalaciones adecuadas y de camas para hospitalización. La planificación de servicios es irracional y centralista con abandono de las zonas agrarias.

Los médicos se ven precisados a "atender" a 50 o más enfermos a veces en dos horas. Es frecuente que no utilicen medios diagnósticos caros a que no prescriban ciertos tratamientos que saben que caen fuera de las posibilidades de los pacientes.

Ante esta situación, los médicos, frecuentemente se tienen que limitar a extender recetas para salir del paso. En estas condiciones la relación médico-enfermo es inexistente, se convierte en algo que tiene más parecida can un trámite burocrático que con la asistencia médica.

Todo ello hace que la medicina de la Seguridad Social resulte tremendamente insatisfactoria para los enfermos y para el personal médico y sanitario. Los enfermos, los trabajadores, que son los que la financian, ven que se les proporciona una medicina de ínfima calidad, una "medicina para pobres" y se sienten, una vez más, burlados y discriminados. Esto hace que en ocasiones realizando enormes sacrificios, acudan a la medicina privada.

Los médicos, sometidos a un engranaje burocrático, son insuficiencia de medios y de tiempo, con imposibilidad de atender correctamente a los pacientes, tienen consciencia de ser funcionarios de un sistema irracional y sienten la frustración profesional de no poder realizar una auténtica medicina.

Hay que añadir también las remuneraciones insuficientes que perciben los médicos y personal sanitario, lo que les obliga frecuentemente al pluriempleo dificultándoles el estudio y, por tanto, su capacitación científica y profesional.

¡ PASO DE TODOS LOS MÉDICOS, PERSONAL Y SERVICIOS SANITARIOS A LA SEGURIDAD SOCIAL: POR UMA MEDICINA DE CALIDAD, IGUAL PARA TODOS, DOTADA DEL PERSONAL Y (MEDI0S SUFICIENTES ¡ 

7) Por una medicina social

Un gobierno de la burguesía no proporcionar una medicina social, una medicina que satisfaga las necesidades de los trabajadores. La burguesía mantiene la medicina privada, su medicina: Refinada, exclusivista, costosísima, cada vez más inalcanzable por los trabajadores.

La medicina que ofrece la Seguridad Social no es una medicina que sirva para curar realmente, su función es reparar el organismo de los trabajadores, lo justo para seguir trabajando, garantizar a la burguesía el mantenimiento de la fuerza de trabajo necesaria para la obtención de sus beneficios.

Además, la medicina, en cuanto actividad social, está inmersa en el conjunto de las relaciones sociales y, por tanto, sometida a los valores del mercado en una sociedad capitalista. Por eso la Seguridad Social está concebida como un negocio en el que priman los beneficios sobre la satisfacción real da las necesidades. Por eso a la salud de los trabajadores el Estado sólo dedica el 0,2% del producto nacional bruto. Por aso los trabajadores improductivos ancianos, viudas, inválidos, niños inadaptados, enfermos psíquicos son menospreciados y encerrados, en muchos casos, en "casas de salud", asilos, donde llevan una existencia lamentable. Algunos sectores están excluidos de la Seguridad Social por su "poca" rentabilidad (psiquiatría, por ejemplo).

¡ Por el acceso de todos los sectores de la población a una asistencia médica y sanitaria adecuada: INCLUSIÓN EN LA SEGURIDAD SOCIAL DE TODOS LOS SECTORES MARGINADOS, NADIE FUERA DE LA SEGURIDAD SOCIAL ¡

¡ Por una asistencia médica y sanitaria completa: INCLUSIÓN EN LA SEGURIDAD SOCIAL DE LOS SECTORES "NO RENTABLES" COMO LA PSIQUIATRÍA ¡

La perniciosa propaganda de los medicamentos, la venta en el mercado de alimentos adulterados o en malas condiciones, los ritmos agotadores y las condiciones de inseguridad en el trabajo, la vida en ciudades y barrios con contaminación atmosférica, la existencia misma en una sociedad que impone unos mecanismos represivos y traumatizantes en las relaciones humanas...esto es todo lo que, en cuanto a su salud, puedan esperar los trabajadoras por parte de la burguesía.

Pero hay otra medicina posible.

Una medicina que no sea concebida como un negocio sino en función exclusivamente de las necesidades de toda la población:

 Que no establezca diferencias entre trabajadores productivos e improductivos;

Que desarrolle una prevención colectiva no sólo en el aspecto sanitario sino en todos los aspectos sociales, combatiendo el alcoholismo, la contaminación...

Que desarrolle una amplia labor de educación sanitaria de la población;

Que actúe sobre todas las condiciones de vida, trabajo, vivienda... adaptándolas al hombre y no a la inversa.

Esta medicina es posible con el grado de desarrollo científico y técnico existente. Pero para ponerlo en práctica es preciso cambiar la sociedad. La socialización de la medicina es el único remedio eficaz, pero para que sea una socialización auténtica es imprescindible la transformación de las relaciones de producción. La burguesía es incapaz de realizar una política global de sanidad; la organización de una medicina verdaderamente social, distinta, sólo será posible en una sociedad basada no en el beneficio individual, sino en el interés colectivo.

La lucha contra el estado actual de la Seguridad Social y la medicina injusta y discriminatoria es una tarea a asumir sin demora y con toda energía.

El combate ya se ha iniciado.

Los médicos y las trabajadores de la Sanidad han realizado acciones y enfrentamientos contra los burócratas de la Seguridad Social y las direcciones re accionarias de los centros sanitarios. Sus reivindicaciones de mejores condiciones y medias de trabajo y por la democratización de la Seguridad Social, atañen directamente a los trabajadores pues repercuten en la asistencia médica y sanitaria. Las luchas del Hospital Psiquiátrico de Oviedo, de las clínicas y hospitales de Madrid, Barcelona, Bilbao... van marcando el camino.

Los trabajadores han realizado ya luchas contra nuevas cotizaciones a la Seguridad Social (SEAT), contra las prestaciones ridículas (San Adrián...) contra la inseguridad en el trabajo (La Naval, A.H.U.,...). Amplios sectores se han sumada también.

La dictadura tiene la misma respuesta para todos: Sanciones, despidos, detenciones... Ante las justas reivindicaciones por una medicina igual para todos y de calidad, la Dictadura sólo ofrece represión.

Ha de ser la clase obrera, como vanguardia en el combate global contra el capital y la dictadura, la que plantee batalla en el terrena de la Seguridad Social, la asistencia médica y sanitaria, así como en el de los transportes la vivienda, la enseñanza, etc., apoyando y unificando el combate de todas las capas oprimidas que luchan en el mismo sentido.

 Nicolás Deusto

Julio 1.973

 

LA BURGUESÍA REPRIME A LOS REVOLUCIONARIOS

 

La LIGUE COMMUNISTE, sección francesa de la IV Internacional, ha sido disuelta por el Gobierno Francés de Pompidou.

la "democracia" represiva

Para comprender como en la "democrática" Francia se puede dar un hecho así es preciso tener en cuenta la tendencia a la implantación de un estado fuerte, abanderada por el partido gaullista en el poder. Es decir, confrontada la burguesía a una crisis social y política aguda, ante un auge creciente de las luchas obreras, la tendencia hacia el estado fuerte significa un recortamiento de las libertades democráticas junto a un incremento de la represión, principalmente de las organizaciones de extrema izquierda. A su vez, la burguesía potencia la creación de un sindicato fascista (CFT), de milicias patronales, de organizaciones fascistas, estrechamente ligadas unas con otras que le permiten una represión paralela contundente y de la que el gobierno se puede lavar las manas.

Es en este marco en el que se plantea la lucha par las libertades democráticas y contra el crecimiento de las organizaciones fascista. Particularmente, la L.C. ha sabido apreciar la relación existente entre la represión hacia los trabajadores no franceses (árabes, africanos, españoles, portugueses, etc.) y la represión al conjunto del movimiento obrero. Los intentos de la burguesía de dividir al proletariado por nacionalidades tienen que ser aplastadas de raíz, antes de florecer. De ahí la campaña de la L.C. contra la circular Fontanet que suponía una acentuación del control y represión sobre los trabajadores extranjeros residentes en Francia.

De ahí también, que la L.C. se preparase a conciencia para impedir que la organización fascista Ordre Nouveau celebrase un mitin el 21 de Junio contra la "inmigración salvaje". Es decir, un mitin racista cien por cien, en cuya tarjeta de anuncio se podía leer: "Nosotros, los franceses, exigimos: La expulsión de todos los indeseables".

El día anterior, la Ligue Communiste había participado —junto al PCF, la CGT y el PSU— en una manifestación por las libertades democráticas y contra el estado policiaco. El 21 la lucha era contra el fascismo y el racismo.

El día del mitin, mientras la policía protege abiertamente a los fascistas, Entre 3.000 y 5.000 manifestantes, según los momentos, pertenecientes a seis organizaciones de extrema izquierda, plantean una batalla en toda regla. Habiendo asimilado sus propias experiencias la preparación técnica de los manifestantes sorprende a la policía. Ya no es la combatividad desorganizada del Mayo 68. Ahora los revolucionarios van bien preparados (casco, barras, molotov...; saben replegarse,.. y atacar: 76 policías heridas en 5 horas de enfrentamiento.

El objetivo fue conseguido: Para mayor decepción de los sucesores da los nazis, el día 21 de Junio pasará a la historia como la jornada de más duros enfrentamientos entre policía y revolucionarios desde Mayo 68. El mitin fascista ha pasado desapercibido, pronta se olvidará.

aplastar el huevo fascista en el cascarón

La Ligue Communiste, animadora principal da la lucha del día 21, ha aprendido las lecciones del pasado. Esperar a que al fascismo sea aplastado por el movimiento obrero significa dejar las puertas abiertas para que se desarrolle y crezca. El ejemplo de Alemania es significativo: Cuanta Hitler en sus memorias que se convenció de que triunfaría cuando mandó a Rudolf Hesse al mando de 40 hombres a disolver una reunión de obreros social-demócratas, !y lo consiguió!. Aquellos 300 o 400 obreros sólo estaban preparados para pagar cuotas, no para combatir»

Por eso la Ligue Communiste no podía esperar, Hacer lo qua las bandas de Hitler-Hess, pero a la inversa, es condición necesaria para que no germina la peste nazi. Y es también la mejor forma de educar al movimiento obrero en el combate anti-fascista.

“la Ligue Communiste disuelta...
la lucha continúa" 

Tal es la consigna aparecida en el último "Rouge" aparecido como órgano de la Ligue Communiste. Los militantes de la L.C. contaban con que la burguesía no les iba a permitir un desarrollo legal hasta convertirse en una gran organización. Por eso eran conscientes de que, con uno u otro pretexto, la burguesía tomaría medidas. "Concibiendo así la respuesta, nosotros tomamos nuestras responsabilidades: Era preciso hacerlo. Hemos puesto en juego nuestra propia organización; una organización revolucionaria debe ser capaz de correr este género de riesgos, o dejarse domesticar y terminar comiendo en la mano de la burguesía" (Editorial del "Rouge" citado).

La misma noche del día 21, la policía asaltaba el local de la L.C, en París, Todo lo que pillaron a su paso fue destruido: librería, archivos, máquinas de escribir, banderas,... Pocos días después se anunciaba la disolución de la Ligue Communiste y la de Ordre Nouveau. Intentando presentar una fachada de equilibrio entre los "extremismos" de derecha y de izquierda, el gobierno de Pompidou reprime así a los revolucionarios.

La lógica que lleva a la represión a los refugiados políticos del Estado español, especialmente hacia los vascos (prohibición "de ETA, expulsiones, etc.), y a la represión contra los trabajadores inmigrantes, es la misma qua hoy desemboca en la disolución de la Ligue Communiste y la detención de sus militantes. Comprender que es un ataque por partes contra el conjunto del movimiento obrero organizado exige responder una a una a todas las agresiones.

 

¡ABAJO LA REPRESIÓN CONTRA LOS REVOLUCIONARIOS FRANCESES ¡

¡VIVA EL INTERNACIONALISMO PROLETARIO ¡

Mikel Echarren

22-7-73

 

LOS MAOISTAS ESPAÑOLES Y LA POLÍTICA EXTERIOR CHINA

A partir de la segunda mitad de la pasada década, y como efecto combinado de la crisis del capitalismo como sistema y del reformismo tradicional, asistimos en Europa a la aparición de una nueva vanguardia que se desarrolla al margen (y en ruptura con las orientaciones) de los aparatos socialdemócratas y partidos comunistas clásicos. Nacida de un movimiento de rebelión espontánea contra la sociedad capitalista y contra la adaptación oportunista a la misma por parte de las direcciones obreras tradicionales, esta nueva vanguardia, asentada fundamentalmente en la juventud escolarizada y en una franja ya considerable de jóvenes obreros radicalizados ha aportado una cierta base social a toda una serie de grupos y organizaciones de extrema izquierda.

En el Estado español, los distintos focos de radicalización aparecidos en la lucha contra la dictadura estuvieron en el origen de los primeros núcleos organizativos aparecidos a la izquierda del P.C. Lo mismo que en países como Alemania, Italia o, en menor medida, Francia, fue la ideología maoísta, llegada a través de los ecos de la "Revolución cultural", el primer cemento utilizado por esa extrema izquierda para dar una cierta base programática a sus planteamientos y actividad radical. En un primer momento se trataba de un maoísmo bastante heterodoxo, semiespontaneista, a menudo desbrozado de sus raíces estalinistas y abierto a multitud de interpretaciones.([2]) Sin embargo y ante, por una parte, el giro derechista de la dirección china en política internacional (acompañado de bruscos virajes burocráticos tipo eliminación fulminante de Lin Piao); y, por otra, la diferenciación política producida en el seno de esta extrema izquierda por la aparición, como nuevo polo de referencia y reagrupamiento, de organizaciones trotskystas, la mayoría de las organizaciones maoespontaneistas han ido poco a poco abandonando sus referencias al pensamiento Mao-Tse Tung y dejando plaza a las corrientes ultraortodoxas, de raíz netamente estalinista y caracterizadas por un seguimiento acrítico de los sucesivos virajes de la dirección china.

De esta manara, esfumado el humo espontaneista, un poco ingenuo y un poco folklórico, el enfrentamiento entre las dos corrientes fundaméntales en que a partir de los años 20 se vio escindido el movimiento comunista internacional, se reproduce hoy, bajo nuevas formas, en el seno de esta extrema izquierda. Estalinismo o trotskismo ¡esa es la alternativa.

Ambas corrientes, la maoestalinista y la marxista revolucionaria, pugnan hoy por lograr la hegemonía en el seno de la nueva vanguardia en ascenso, que ha demostrado ya su capacidad para, suscitando combates revolucionarios tipo huelga general de Pamplona, incidir en las luchas de la clase. Entre ambas corrientes, la legión de los nostálgicos de la "unidad perdida entre todos los revolucionarios" ven su campo político cada vez más reducido y asisten de espectadores a la polémica que en varios terrenos se está ya desarrollando. Sin alinearse con los aspectos más impopulares de la orientación maoísta ortodoxa (acomodación incondicional a los virajes de la política exterior e interior china., deificación del "pensamiento Mao-Tse-Tung",etc.) valoran en alto grado, sin embargo, el "sentido común" (?) de que los maoístas dan muestra en la práctica interventiva (ya se sabe: "No separarse de las masas", etc.)y van con cierta sospecha el "izquierdismo tradicional" de los trotskystas.

  Por nuestra parte, y aún siendo conscientes de que sólo la experiencia práctica, a través de la intervención efectiva en las luchas, producirá la decantación en torno a uno u otro de los dos polos principales que hoy se disputan la hegemonía en el interior de la nueva vanguardia, pensamos que la lucha ideológica, como parte que es de la batalla política global, tiene que constituir, ya desde ahora, parte de nuestra práctica. A polemizar en torno a uno u otro de los dos polos principales que hoy se disputan la hegemonía en el interior de la nueva vanguardia, pensamos que la lucha ideológica, como parte que es de la batalla política global, tiene que constituir, ya desde ahora, parte de nuestra práctica. A polemizar en torno a una manifestación concreta de la orientación vehiculizada por los maoístas españoles en el momento actual, está destinado el presente artículo.

1 el MCE, y el PC.(ml)

En el Estado español, el MCE y el PC (m-l) son las dos principales organizaciones de corte maoestalinista existentes. Ambas han llevado durante un cierto tiempo conversaciones tendentes a la fusión en un solo partido. Sin embargo, la ruptura, producida a fines del año pasado, ha sido bastante violenta. El P.C. (m-l), dejándose llevar por cierta incontinencia verbal que le es característica, declaraba en un escrito difundido en Diciembre: "El grupúsculo MCE ha quedado desenmascarado como un agente del imperialismo norteamericano y del fascismo, un decidido enemigo de nuestro pueblo y un representante de la podrida ideología revisionista" (Declaración del Comité Provincial de Valencia). Acusación a la que el MCE, para no ser menos, no dudaba en responder calificando de "anticomunistas” a aquellos mismos con quienes, todavía la víspera, aspiraba a fusionarse: "El erigirse en enemigos de nuestro partido es uno de los jalones que marcan la ruptura del PC (m-l) con el marxismo leninismo (...) y que los definan como anticomunistas" ("Contra el oportunismo "izquierdista" de los dirigentes del PC (m-l)").

A partir de la ruptura, el MCE ha desbordado al PC (m-l) en casi todos los terrenos, incluido el de la ortodoxia. Las presiones de su base —saldadas en ocasiones por escisiones más o menos locales— habían llevado a los dirigentes del PC (m-l) a una cierta toma de distancias, más bien simbólicas todavía, respecto a las orientaciones de la dirección china. Y si ya el viaje del "renegado, antipatriota y agente de la oligarquía Santiago Carrillo" a Pekín había sido un hueso duro de tragar, parece ser que el establecimiento de relaciones entre la R.P. China y el régimen franquista ha desbordado el vaso. En Abril, una declaración incluida en el número 74 de su órgano "Vanguardia Obrera" condenaba enérgicamente dichas relaciones: Posición que sería ratificada en su reciente I Congreso (¡Primero en nueve años de vida organizativa!). En los documentos posteriores al mismo, no sólo es de observar una cierta tendencia a relegar a un relativo segundo plano las referencias rituales tradicionales al pensamiento Mao-Tse-Tung, sino —lo que es más característico dado su estricto sentido de la jerarquía— el hecho de que haya sido permutado el orden habitual de prelación entre los hurras prodigados a la R.P. de Albania y su genial Envard Hodxa y los atribuidos a la R.P. China y su gran timonel, que pasan a segundo plano. Por otra parte, la propaganda que hemos visto últimamente recomienda escuchar "las emisiones de RADIO TIRANA (...) LA ÚNICA EMISORA que difunde las luchas revolucionarias del pueblo español" (la "única": Radio Pekín ya no es de fiar...).

Como en el resto de Europa, el giro derechista en la política exterior china continúa provocando diferenciaciones y estallidos en el seno del campo maoísta, Y, también como en otros países de Europa, la diferenciación juega en el sentido de una tendencia a la descomposición en las corrientes maoespontaneistas o populistas maoizantes (más indefensas desde el punto de vista doctrinal para responder a las cítricas y exigencias de explicaciones por parte de sus bases respectivas) y por un afianzamiento en el estalinismo más estricto por parte de las corrientes maoístas ortodoxas tipo "Humanité Rouge" en Francia, K.P.D. en Alemania, "Unione" en Italia o "M.C.E." en el Estado español.

2 en torno a otros rumores 

El diario de Bilbao "La Gaceta del Norte" del 17 de Agosto titulaba en primera página y en grandes caracteres: "Chu-En-Lai visitará España en 1974". La noticia tiene todo el aspecto de ser la típica "culebra de verano" que casi siempre queda luego sin confirmar. Pero lo que nos parece bastante probable es que los maoístas españoles no se atreverán a desmentir el rumor. Pues, en efecto, tras la mutación en noticias de los que en principio sólo fueron rumores (Carrillo a Pekín, caída del “más próximo compañero de armas", Nixon a Pekín, Relaciones con Franco...) es como para estar curados de espanto.

"Mientras los militantes antifranquistas son torturados y encarceladas, decía el Zer Egin nº 4, la nueva burguesía soviética estrecha sus relaciones con el régimen franquista...". "El líder del revisionismo hispano, Santiago Carrillo, que ha hecho lo imposible por presentar a los revisionistas soviéticos, polacos, checos, etc., como comunistas "de ley" se va a ver en apuros para demostrar cómo es posible que tales "comunistas" den este nuevo respaldo a la odiosa dictadura fascista de Franco. Este y otros hechos similares no pueden ser explicados más que partiendo de lo que, a nuestro juicio, resulta del todo evidente; esto es, que en la URSS y en los restantes países del Este Europeo —con la excepción de Albania— ya no es el proletariado sino una nueva burguesía burocrática quien está en el poder" (Zer Egin nº 4, página 14).

Tres meses después, en el Zer Egin de julio 1970, se incluía un editorial sobre "las relaciones entre las dictaduras revisionistas y al régimen franquista", en el que podía leerse: "Los países socialistas (China y Albania) han boicoteado y boicotean el régimen salido de la agresión contra la República y los pueblos de España y patrocinados por Hitler y Mussolini. Esa es una actitud que nuestra clase y nuestros pueblos aprecian sinceramente en cuanto vale... A nosotros nos interesa decir con toda claridad que los países socialistas no han reconocido al régimen franquista, que quienes lo han reconocido son las regímenes revisionistas", Y líneas más abajo, comentando unas declaraciones de un capitoste soviético sobre "la comunidad económica internacional... por encima de las ideologías, etc.": "!Por encima de las ideologías¡Pisando los principios, diríamos nosotros... ese es el lenguaje que empleaban los imperialistas yanquis cuando, hace 20 años, optaron por apoyar públicamente al franquismo. Ese es el lenguaje de los imperialistas: No pensamos igual, pero no hagamos caso de nuestras divergencias, démonos cuenta que formamos parte de una comunidad internacional...

 En el verano siguiente se anunciaba el viaje de Nixon a Pekín. Adelantándose a posibles críticas, el número extraordinario del periódico "Gora" explicaba que para el MCE la política de “coexistencia pacífica" desarrollada por la R.P. China no perjudicaba ("No, en absoluto") a los pueblos en lucha: "En realidad, esta política está subordinada a la posición inquebrantablemente internacionalista de la R.P. China, Allí donde un pueblo se levanta en lucha, allí se oye inmediatamente el eco del apoyo de los comunistas chinos. Ninguna relación diplomática con ningún Estado se sitúa por encima de la libertad de los pueblos. Esta es la posición de la R.P. China" ("Gora" extra, Agosto 71, pág. 12). Bellas declaraciones de principio similares pueden encontrarse en casi todas las publicaciones del MCE de la misma época. En "Nuestra lucha" de Junio 71 se arremete contra quienes intentan "desmoralizar a los oprimidos haciéndolos creer que el pueblo chino no le apoya, que el pueblo chino no tiene ningún reparo en sacrificar los sagrados principios del Internacionalismo proletario en aras de los intereses nacionalistas de su país" (Nuestra Lucha nº 97).

Todo esto es perfecto. En realidad, los compañeros del MCE no hacen sino repetir declaraciones similares de la propia dirección china sobre su fidelidad al internacionalismo y demás grandes principios. Sólo que, para un marxista, toda declaración verbal que no lleve aparejada una práctica consecuente se convierte en pura retórica. Y lo mismo que los comunistas chinos hacen bien en tachar de traidores a los dirigentes de Kremlin que en Octubre 62, cuando estalla en la frontera chino-india el conflicto latente desde tiempo atrás entre ambos países, al tiempo que dirigen líricos mensajes de Solidaridad al "fraternal pueblo chino", suministran aviones MIG al gobierno de la India... nosotros tendremos que analizar también no sólo las declaraciones de principio, sino la forma concreta como dichas principias se plasman en la realidad

 3 La política exterior china

La crítica china a la concepción de "coexistencia pacífica" mantenida por la dirección soviética se centra en la consideración de que, bajo la excusa de la necesaria "emulación pacífica", se renuncia a toda forma de lucha y en particular a las "guerras revolucionarias justas".

En el escrito "Dos políticas de coexistencia pacífica diametralmente apuestas" (Diciembre 63), del que se publicaban unos extractos en el mismo "Servir al pueblo" nº 12, se reproduce una cita de Stalin, según la cual no resulta aceptable la propuesta imperialista de "que renunciemos a la política de apoyar el movimiento de liberación de la clase obrera de otros países", Y otra de Mao según la cual "tenemos que prestar un apoyo activa al movimiento por la liberación y la independencia nacional de los países de Asia, África y América Latina", En otro artículo dedicado al mismo tema ("El pueblo chino y el Internacionalismo proletario", "Nuestra Lucha" nº 7) se decía: "En efecto, los camaradas chinos no trafican con las armas al igual que no trafican con los principios.,. No traficar con los principios significa, en el plano de la política internacional, poner el internacionalismo en el puesto de mando, ayudando a las masas explotadas a hacer la revolución y a librarse de las cadenas del imperialismo (...). El pueblo chino considera como su más alto deber el apoyar militarmente las luchas de todos los proletarios y pueblos oprimidos del mundo".

Pues bien: A nuestro juicio, la actual política exterior china constituye la negación práctica de tan bellas declaraciones de intención. Los ejemplos de toma de posición por parte de la dirección china que a continuación proponemos nos parecen otras tantas pruebas de lo que decimos. Es decir, de traiciones, en mayor o menor grado, al internacionalismo proletario.

IRAN

En al mismo verano de 1971 en que valerosos combatientes maoístas iraníes eran públicamente ahorcados en Teherán, la hermana del Sha es recibida por Chu En-Lai, el cual alaba al hermano asesino como "combatiente antiimperialista". Aún más recientemente ha sido recibida en Pekín la mujer de éste, Farha Diba. "Pekín Informa" del 23 de Agosto 71 reproducía la siguiente declaración: "El gobierno de la República Popular China sostiene firmemente al gobierno imperial del IRÁN en su justa lucha por salvaguardar la independencia nacional y la soberanía del país". Preguntamos: ¿Qué independencia y qué soberanía?¿No califica el MCE mismo de "fascista" al régimen sanguinario del Sha? ¿No es un régimen que ha vendido las riquezas naturales del país a los grandes consorcios petroleros de los países imperialistas? ¿Cómo convencer a los verdaderos combatientes antiimperialistas iraníes de que deben perseverar en su lucha si al mismo tiempo se les dice que el dictador imperial de su país es un "combatiente antiimperialista"? O ¿ es que, en nombre de la famosa contradicción principal, deberán unirse, aún con incontenible rabia de clase, con el fascista Sha cara a la lucha "contra su enemigo principal"?

CEYLAN

En marzo 71, el gobierno de Bandaranaika proclama al Estado de Excepción y desencadena una feroz represión contra las organizaciones revolucionarias. La inesperada resistencia armada que oponen éstas pone al descubierto la debilidad del ejército, A mediados de Abril, y según fuentes gubernamentales, el número de insurgentes se cifra en más de 80.000 combatientes. USA, Gran Bretaña, India y Pakistán prestan su apoyo a las operaciones de contraguerrilla (helicópteros, armas...). Una feroz represión se abate sobre los campesinos sin tierra, que habían ocupado éstas con el apoyo del JVP ("frente de liberación popular") y otras organizaciones revolucionarias. Es el momento que elige Chu-en-Lai para dirigir el siguiente mensaje a la Sra. Bandaranaika: "Constatamos con satisfacción que, gracias a los esfuerzos de vuestra excelencia y del gobierno ceilanés, el caos creado por un puñado de individuos autodenominados "guevaristas" y entre cuyas filas se han infiltrado agentes del extranjero está ahora superado. Pensamos que con la discreción de Vuestra Excelencia y con la colaboración y apoyo del pueblo ceilanés, esos actos de rebeldía tramados por los reaccionarios del interior y del exterior con el fin de atentar contra los intereses del pueblo, ceilanés están destinados al fracaso”; La concesión de un préstamo a largo plazo y sin intereses de 150 millones de rupias es a continuación comunicado en la misma carta, que puede leerse completa en "Pekín Informa" nº 22 de 1971.

Nos gustaría saber si el MCE considera que este comportamiento significa o no "poner el internacionalismo en el puesto de mando, ayudando a las masas explotadas a hacer la revolución y a librarse de las cadenas del imperialismo", etc.

SUDAN

Tras el restablecimiento del orden y la "normalización" consiguiente al fracaso del golpe de Estado que había momentáneamente apartado del poder a Nemeyri (19 de Julio 71) una ola da represión se abate sobre los militantes del P.C. Sudanés, juzgado principal instigador del golpe. Sus principales dirigentes fueron ahorcados, sus organizaciones disueltas, sus militantes encarcelados El P.C, de Sudán, aún siguiendo en general las mismas orientaciones reformistas de los otros P.C. de la región, se había distinguido de sus homólogos del mundo árabe por dos características: 1) Por su fuerte implantación sindical; 2.) Par haberse negado a disolverse en los partidos nacionalistas "progresistas" del país (como había sido el caso, en 1965, para P.C. de Egipto, disuelto en la Árabe"). '

Pese a la declaración de Nemayri por las antenas de radio Ondurnan y según las cuales "a partir de ahora todos los que se digan comunistas o reconozcan pertenecer a una organización comunista sudanesa serán aplastados y exterminados; los comunistas no tienen plaza en la revolución y serán barridos", el 23 de Agosto, apenas un mes después de las persecuciones y ejecuciones, Mao enviaba un fraternal mensaje personal al presidente Nemeyri. El 17 de Diciembre, en la recepción a la delegación sudanesa de alto rango en visita a Pekín, Chu-En-Lai calificaba los incidentes de Julio como "un complot subversivo extranjero" y se felicitaba de que "el gobierno y el pueblo sudanés han aplastado victoriosamente" ("Pekín Informa", 29-12-71). Una semana antes, Chiao Kuan-Jua declaraba en la ONU, a propósito de la URSS que "este año ha tratado abiertamente de subvertir al legítimo gobierno de un país africano" (Pekín Informa 22-12-71). Pero esta preocupación por la "subversión" (!) resalta grandemente con el silencio sobre la naturaleza de la "legitimidad" del gobierno en cuestión. Su naturaleza de clase, queremos decir. Y ni una palabra de condena del asesinato de comunistas. Silencio tan pesado y cómplice coma el del IX Congreso sobre el exterminio de 500.000 comunistas indonesios, en 1965...

*

Parecidas consideraciones caben acerca de las relaciones de China con otras países de África como ETIOPIA, cuyo gobernante coronado, Haile Selasi, es recibido por Mao en Octubre 71, apenas tres meses después de la entrega por parte del primero de ocho dirigentes comunistas sudaneses en manos de los verdugos de Nemeyri: La insignia de "neutralista" o el préstamo de 4.500 millones al gobierno Etíope acordados por parte de China serán sin duda duros de tragar para, por ejemplo, los combatientes revolucionarios del "Frente de Liberación de Eritrea", encarcelados y asesinados por Halla Selasi —por cierto, con el apoyo de los imperialistas israelíes— o para las masas etíopes en general, sometidas desde hace medio siglo a una dictadura cuasi feudal.

Lo mismo que será indudablemente duro de tragar para los combatientes de CAMERÚN, que han visto a su líder Yaunde (el cual dirigió las guerrillas durante 10 años) ser fusilados por el mismo Ahidjo al que se califica, en el comunicado conjunto chino-camerunense, de jefe de un régimen "de no alienación"(pasando en silencia no sólo los fusilamientos de guerrilleros, sino, igualmente, las deportaciones masivas de población o las masacres que han distinguido al régimen fascista de Ahidjo) .

Pero el caso, a nuestro juicio más escandaloso es el de

 

BENGALA

Hay que señalar, en primer lugar, que el apoyo de la dirección china al Estado Pakistání no es una novedad. Ya en 1965 el presidente Ayub Khan, fascista notorio, que había accedido al poder en 1958 gracias a un golpe de estado apoyado por la CÍA, era recibido triunfalmente en Pekín y aclamado coma "combatiente antiimperialista" (P.I, —francés— nº 10-11 de 1965). No hace falta ser un lince para comprender que la doble oposición (materializadas ambas militarmente) entre Pakistán-India por una parte y China-India por otra, jugaban en favor de una aproximación entre los estados chino y pakistaní. En 1964, Chu-En-Lai, en una declaración, considera al gobierno de Islambad como "de naturaleza antiimperialista" (Ghulam Hu ssein: "Pakistán, la crisis y sus orígenes". Quatrieme Internationale, marzo 69). En 1966, una huelga masiva de ferroviarios es boicoteada por los maoístas pakistaníes bajo al mismo pretexto de la "naturaleza antiimperialista del régimen". Su postura es de tal forma pública y notoria que el propio gobierno propone a Mirra Ibrahin, dirigente maoísta influyente en los sindicatos, una mediación. Este acepta pacificar la huelga a cambio del reconocimiento de su sindicato.

Tres años después, en la misma semana en que una manifestación de estudiantes es ametrallada, causando varios muertos, Mao recibe en Pekín a una delegación militar presidida por Gen Yahya, comandante en jefe del ejército. Poco antes, entre el 21 de Diciembre del, 68 y el 1º de Enero del año siguiente, una visita del ministro chino de comercio a Pakistán Occidental se saldará con un préstamo de 40 millones de dolaras al gobierno de Ayub-Khan.

Esos "Son los antecedentes. Los acontecimientos de 1971 (del estallido de Marzo a la guerra indo-pakistaní de Noviembre-Diciembre) no harán sino confirmar, solo que de una forma aún más palpable, la orientación de China, anteponiendo sus intereses de Estado a las de la revolución en el subcontinente indio.

 Tras la negativa por parte de
Khan (si nuevo dictador pakistaní) a convocar la Asamblea Nacional reciente mente elegida, con mayoría para la oposición, un levantamiento se produce en Pakistán Oriental (Bengala Oriental). El levantamiento desborda rápidamente el control del partido nacionalista burgués (Liga Awami), La causa profunda del levantamiento es la opresión nacional y explotación cuasi colonial a que está sometida, desde 1949, la nación bengalí integrada en el Estado Pakistaní (como había reconocido la dirección china en la época en que Inglaterra creaba sobre la base de la religión musulmana, el artificial Estado de Pakistán).

Yanha Khan envía las tropas de Pakistán Occidental bajo las órdenes del general Tka Khan, a Bengala. En la última semana de Marzo, tras al bombardeo durante 48 horas del puerto y la ciudad de Chittagong, los muertos se cuentan por decenas de millares. Un verdadero genocidio. El gobierno chino no solo calla estas atrocidades, sino que apoya abiertamente al régimen pakistaní (armado por USA e Inglaterra y, en menos medida, por China misma). Chu-En-Lai, primer ministro de la R.P. China, (pero también miembro del Comité permanente del Buró Político del Comité Central del P.C. Chino) envía una carta al asesino Yahya Khan en la que, entre otras cosas, puede leerse: "vuestra excelencia y los dirigentes de las diferentes regiones de Pakistán han realizado una gran y útil labor para preservar la unidad de Pakistán e impedir una evolución hacia la secesión... A nuestro juicio, la unificación de Pakistán y la unidad del pueblo de Pakistán Occidental y Oriental son las garantías de base para que el Pakistán sea próspero y fuerte. Es preciso hacer la diferencia entre las amplias masas del pueblo y un puñado de personas que quieren sabotear la unidad de Pakistán. En tanto que amigos de Pakistán, queríamos informar a vuestra Excelencia de estas posiciones" (carta publicada el 13 de Abril de 1971 por el "Pakistán Times", periódico oficioso del gobierno de Islamabad).

Preguntamos:

¿Por qué el MCE considera que la postura de la URSS es de "injerencia en los asuntos internos de Pakistán y apoyo al gobierno reaccionario de la India" ("Servir al Pueblo" nº 12) y no señala al mismo tiempo que "China ha apoyado descaradamente al gobierno sanguinario y fascista de Pakistán en la lucha da éste contra las masas bengalíes que combatían por su emancipación?

¿Cómo casar al derecho a la autodeterminación del pueblo bengalí (Zer Egin nº 22, pág. 15) con las consideraciones de Chu-En-Lai sobre la "Unidad de Pakistán", sobre el peligro de "secesión", sobre las dos "regiones" de Pakistán? ¿No está esto en contradicción con la toma de posición china en al momento de constitución por parte del imperialismo inglés, en 1949, del Estado Pakistaní, y según la cual "el Estado Pakistaní en tanto que Estado es una creación artificial y las relaciones de intercambio entre los dos países condenados a ser desiguales"? Y ¿no está, sobre todo, en contradicción con la doctrina leninista sobre la cuestión nacional tal como se expresa, por ejemplo, en las "tesis sobre la Cuestión Nacional y Colonial" del II Congreso de la Internacional: "Es preciso demostrar también que el régimen de los soviets asegure un concurso directo, a través del P. Comunista, a todos los movimientos revolucionarios de los países dependientes o vejados en sus derechos. Sin esta condición, el reconocimiento de su derecho a la autonomía no es sino una vaciedad... Conviene avistar la necesidad del apoyo de todos las partidos comunistas a los movimientos revolucionarios de emancipación en tales países, apoyo que debe ser verdaderamente activo..."?

¿Puede un marxista hablar simplemente de "Estados" o de "Conflictos entre Estados" (Zer Egin 16, pág., 11) sin precisar con claridad la naturaleza de clase de dichos Estados? Y si se utiliza como argumento la naturaleza reaccionaria de la Liga Awami ¿cómo ocultar la naturaleza de clase del ultrarreaccionario gobierno de Yahya Khan sobre cuyo "antiimperialismo" dice bastante el hecho de que forme parte de la OTASE, equivalente a la OTAN?

Y ¿cuál es la naturaleza de clase del ejército pakistaní, cuyo jefe de estado mayor es recibido en Pekín el 6 de Noviembre, apenas 8 meses después de las masacres de Dacca, Chittagong, etc.? Se puede considerar como ejemplo de marxismo leninismo el discurso con que el ministro chino Ki- Peng-Fei recibió a la delegación gubernamental y en el que fue dicho: "Para defender la soberanía del Estado, la integridad territorial y la independencia nacional, el pueblo pakistaní ha emprendido una lucha inflexible contra los intervencionistas del exterior y los secesionistas del interior. El gobierno pakistaní ha seguido una política exterior independiente y ha contribuido a la defensa de la paz en Asia. Recientemente el gobierno indio (...) se ha librado a una serie de actividades subversivas y a amenazas contra Pakistán y continúa explotando la cuestión de Pakistán Oriental... Consideramos que los asuntos internos dé un país deben ser resueltos por el pueblo de ese país. Estamos persuadidos del patriotismo de las amplias masas populares de Pakistán y de que éstas desean la salvaguardia de la unidad nacional y la unificación del país y se oponen a la escisión.." (Pekín Informa, 16 Noviembre 1971).

¿Puede seriamente tomarse en consideración el argumento de que "la no injerencia en los asuntos internos" justifica el apoyo político prestado a la acción "antisubversiva" (ya el término es irritante) de un gobierno que representa a las 22 familias feudales e industriales que oprimen y explotan a millones de obreros y campesinos pakistaníes o bengalíes? ¿Dónde queda el papel de "segura base de apoyo de la Revolución proletaria mundial' que el MCE atribuye (Zer Egin nº 17) a la R.P. China?

4. las relaciones China—España

En Enero de este año, el nº 12 de “Servir al Pueblo" salía al paso de unos rumores según los cuales la R.P, China y el régimen de Franco se aprestaban a normalizar sus relaciones diplomáticas.

El artículo en cuestión se proponía "hacer reflexionar a quienes de buena fe mantienen posiciones erróneas sobre el particular" y, de paso, "hacer más dura la labor de los implacables críticos “superizquierdistas” de China, que están ya condenando a voz en cuanto unas relacionas diplomáticas que ni siquiera existen". Efectivamente, todavía no existían. Pero entonces ¿por qué salir al paso de unos meros rumores? Porque antecedentes como los que acabamos de citar dejaban realmente pocas esperanzas a los redactores de “Servir al pueblo" de que los rumores no acabarían convirtiéndose, coma las otras veces, en noticias aparecidas por sorpresa en el periódico. Preferían, pues, como suele decirse, curarse en salud, antes de que la cosa les pillara tan desprevenidos como, por ejemplo, la eliminación da Lin Piao (al que todavía citaban en su prensa elogiosamente cuando, en realidad, ya se había convertido, al parecer, en un "renegado agente del enemigo y arribista oculto en el seno del partido para usurpar su dirección, apoderarse del poder y restablecer el capitalismo"). El artículo concluía proclamando can un afectado optimismo que "si algún día llagan a tomar cuerpo dichas relaciones, las celebraremos como una victoria de los pueblos del mundo".

La argumentación como tal no existía . Tras una serie de generalidades sobre "los grandes cambios en la situación mundial" y sobre los principios ideales que rigen la política exterior china se demostraba que dicha política había sido conforme a los principios del Internacionalismo... mediante una cita de la prensa china en que se declara que "hemos sido firmes en los principios". ¡Irrefutable argumento¡

Más adelante se pasa a demostrar por qué "es evidente que el establecimiento de relaciones diplomáticas no perjudicaría al pueblo español". Hay dos argumentos:

1º) La revolución española depende fundamentalmente del pueblo español y sólo secundariamente del apoyo recibido de los demás pueblos del mundo. Pero nadie puede decir que el gobierno chino haya negado su apoyo al pueblo de un país por el hecho de mantener relacionas con el gobierno de ese país.

Lo cual estaría muy bien si no fuera porque antecedentes como los de Bengala y otros, muestran que la distancia entre las proclamas y la práctica puede llegar a ser enorme. Y, muy concretamente: El apoyo político recibido por un gobierno reaccionaria coma el de Pakistán, ¿es o no negar el apoyo al pueblo que combate contra ese gobierno?

2º) Hay relaciones y relaciones. Las de los imperialistas y socialimperialistas son contra los intereses del pueblo. Por el contrario, las relaciones de los comunistas chinos son "relaciones que no se saltan a la torera el internacionalismo proletario sino que, en virtud de éste, se desarrollan más o menos o se rompen si es preciso".

Pero esto más que un argumento es una ratonera para cazar incautos. Como tras sus sucesivas tomas de postura sobre el significada del reconocimiento de Franco por los países del Este europeo —en que a decir verdad se habían también ellos, como el PC (m-l), dejada llevar por cierta incontinencia verbal ("socialfascistas" polacos, etc.)— los epítetos podían hoy volverse contra la R.P. China, se recurre al argumento "esencialista": Los unos son esencialmente buenos y por tanto no pueden errar o traicionar. Los otros, son malos y por eso traicionan. En este mismo sentido maniqueo y metafísico puede leerse en Zer Egin 16, pág. 12: "Las dirigentes y el pueblo chinos saben perfectamente quienes son los amigos y quienes los enemigos de los pueblos del mundo, quienes los reaccionarios y quienes los revolucionarios y jamás se han apartado ni un ápice de la justa línea marxista-leninista ni han hecho dejación de sus principios". Esto es un principio y los principios no se discuten. Lo cual, por cierto, es caer en el más estricto idealismo: (...) "la realidad social quien determina la conciencia", sino, al revés, la conciencia subjetiva quien determina la naturaleza social de los hechos se trata de un argumento teológica.

Saliendo al paso de la posible objeción de quienes pudieran pensar que de todas formas "sería mejor que China se negase a tener relaciones con un régimen como el que padecemos, fruto de un golpe fascista, etc.", el MCE responderá acusando a tal objeción de revestir "una cierta dosis de estrechez nacional". Añadiendo poco después: "Si los pueblos de cada uno de estos países (los que tienen un gobierno ultrarreaccionario) pusieran el veto a las relaciones de China con los gobiernos que les oprimen, ¿a qué se verían reducidas las relaciones internacionales de China?"

A esto, dos cosas:

1ª) El internacionalismo proletario exige la supeditación de los intereses nacionales o estatales a los intereses generales de la revolución. Esto diferencia el nacionalismo del internacionalismo, más concretamente, el internacionalismo proletario "exige por parte de las naciones que han vencido a la burguesía, la aceptación de los mayores sacrificios nacionales en aras de la destrucción del capital internacional" (Tesis y adiciones sobre las cuestiones nacional y colonial". II Congreso de la Internacional Comunista).

¿Cabe mayor estrechez nacional que la reflejada en la queja "a qué quedarían reducidas las relacionas de China "presentada como argumento internacionalista (?) por el MCE?

2ª) Se trata del reconocimiento y establecimiento de relacionas no con un país cualquiera, sino precisamente con el gobierno de Franco, residuo anacrónico superviviente a la derrota del fascismo en la II Guerra mundial. Todos las países no fascistas rompieron relacionas con Franco o no las establecieron a partir de 1945. Posteriormente, casi todos ellos (México es "la excepción, junto con la URSS y algún otra país del Este europeo) han seguido el ejemplo del patrón yanqui y han ido "normalizando" sus relaciones. Pero en cada ocasión se ha tratado de una traición a los principios democráticos en función de los cuales se decidió en su día boicotear diplomáticamente a los triunfadores de la Guerra Civil. El restablecimiento de relaciones ha sido siempre argumentado en nombre del "realismo político". De ese mismo "realismo" que el MCE reprochaba en Zer Egin nº 4 a los Estados Obreros degenerados como Polonia, Checoslovaquia, etc. Entonces ¿qué mágico carisma exime de las mismas responsabilidades a China al establecer las mismas relaciones con el mismo reaccionario gobierno, en nombre de idénticos principios "utilitarios"?

5. el Internacionalismo y Cuba.

 Que nadie piense que nuestra condena de la entrada de China en el juego de la "coexistencia pacífica" (la misma de que en la época de Stalin había sido víctima la revolución china) se basa en un rechazo de principios al establecimiento de cualquier tipo de relaciones con los países capitalistas.

Mientras subsista el imperialismo, los estados obreros se verán obligados, para pervivir, a mantener determinadas relaciones con estados capitalistas. El mismísimo 26 de Octubre del 17, Lenin decía en su discurso sobre el "Decreto de la paz", recién aprobado par el Congreso de los soviets: "Rechazamos todas las clausulas de expoliación' y violencia, pero aceptaremos con satisfacción y "no podemos rechazar las clausulas que establezcan relaciones de buena vecindad y acuerdos económicos".

Las críticas a determinadas relaciones diplomáticas o económicas establecidas por tal o cual estado obrero con estados capitalistas no deberán basarse, por tanto, en un rechazo de principio de cualquier relación de este tipo. La crítica sólo tendrá sentido cuando dichas relaciones signifiquen en la práctica la subordinación de los intereses del proletariado internacional y de la revolución a los intereses inmediatos del Estado obrero en cuestión.

En el caso de las relaciones con España la traición es tanto más manifiesta cuanto que:

1º) Ni económica ni políticamente es vital, ni importante, ni necesario para la pervivencia del Estado chino el establecimiento da estas relaciones. El incremento, de las relaciones económicas y comerciales no irá mucho más allá (por la distancia y otros factores) de la venta de unas cuantas figuritas de marfil en los establecimientos de lujo y para deleite de los ricos del país. A nivel político, igualmente es nulo el peso del Estado español en la política internacional. En determinadas circunstancias sería quizás comprensible que China tratase de normalizar sus relaciones con las grandes superpotencias. Pero para nada necesita China del reconocimiento por parte del franquismo.

2º) Cuando los bolcheviques recién llegados al poder en el 17 se ven obligados a acordar determinadas concesiones —desde el punto da vista de la revolución— a estados que, como Afganistán, Turquía, etc., tenían fronteras comunes con el joven Estado Soviético (por ser piezas claves cara a la prevención de una posible intervención imperialista), el pueblo soviético es puntualmente informado de ello. No se le engaña diciéndole que es "un gran triunfo de los pueblos", sino que se reconoce francamente que se trata de concesiones al imperialismo; necesarias, pero concesiones al fin.

El "Diario del Pueblo" de Pekín del 11 de Marzo de este año, al informar del establecimiento de relaciones con el Estado español de, una serie de precisiones sobre la geografía, economía y población del país. Pero, al informar de la historia política española, y tras explicar cómo la monarquía fue derrocada en el 31 y formado el F. Popular en el 36, se pasa una esponja por sobre la guerra y por sobre los treinta y tantos años de dictadura. De esta manera, se oculta al pueblo chino la naturaleza del régimen con el que se acaban de establecer relaciones, muy a tono con la diplomacia secreta de la mejor época estalinista (la del pacto con la Alemania Hitleriana, por ejemplo).

6. la unanimidad estalinista

Todos estos aspectos son prudentemente soslayados por el editorial del "Servir al pueblo" nº 14 (Abril). En dicho número, y en la misma primera página en que se llama a "responder enérgicamente a los crímenes franquistas" se confirman los rumores al paso de los cuales se había salido tres meses antes. El título, como era de esperar, es "Un triunfo de los pueblos de China y España". En el interior del artículo puede leerse: "Hoy as el día en que tales relaciones son una realidad. Nuestro partido las acoge con gran alegría y sin ninguna reserva, reafirmándose en la postura que expresó meses atrás”

En cuanto a los efectos que la noticia tendrá sobre las masas, se prevé que "el cambio de política del régimen respecto a China será tomada como una nueva prueba de debilidad del franquismo". Ambas citas dan el tono de lo que es todo el artículo: Unanimidad total, gran triunfo da los pueblos, todo va bien. Imperturbable, el MCE...

Es decir: La unanimidad monolítica —y hueca— del estalinismo. El mismo seguidismo acrítico que viene caracterizando al MCE como lo que es: El más genuino representante de la ideología estalinista en el seno de la extrema izquierda.

Título éste que sin duda les consolará un tanto de los sudores que el seguir religiosamente todos los virajes da la dirección maoísta lea viene costando.

Joaquín Gorostiza

17-8-73

 

 

 

[1] No son absorbibles las pesetas ganadas en concepto de: Salario base, antigüedad, pagas extras (18 de Julio, Navidad y las que establezcan las Reglamentaciones de Trabajo), participación en beneficios, plus de distancia, plus de transporte, pluses de nocturnidad, toxicidad, peligrosidad o suciedad, primas o incentivos

[2]  (l) Uno de los focos de radicalización surgidos en esa época fue el nacionalismo vasco a través de la actividad armada de la vieja E.T.A, durante toda una etapa, las teorizaciones sobre la contradicción principal; la opresión colonial, la revolución popular, etc., fueron ampliamente utilizadas en la búsqueda de una cobertura "marxista" capaz de justificar "científicamente" los presupuestos doctrinales y políticos nacionalistas que presidían la actividad de la organización.