GATAZKA 1 A los revolucionarios vascos

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GATAZKA 1zk. A los revolucionarios vascos

1969

 

SITUACIÓN EN NUESTRO PAÍS:

1.- colonización hispano-francesa

2.- el nacionalismo burgués

3.- el socialismo españolista

4.- el auge del proletariado vasco

5.- las clases sociales en presencia

LA LINEA ESTRATÉGICA

6.- el partido comunista vasco

7.- el frente nacional de liberación

8.- las alianzas antioligárquicas

9.- la fase actual y su culminación

APENDICE

 

 

NOTA "A LOS REVOLUCIONARIOS VASCOS"

La ponencia "A los revolucionarios vascos", realizada en Bél­gica y publicada a finales de 1969, no fue apenas difundida en el verano anterior a la VI Asamblea de 1970. Tras la Asamblea y en los dos años siguientes fue difundida junto con otros trabajos del grupo "GATHAZKA", afincado en Bélgica, como material de formación de ETA-Askatasuna ala hil. Aquí se publica junto a la crítica realizada desde Bélgica y París por el grupo "SAIOAK", en el número 2 de la revista del mismo nombre. Acompaña a es­tos textos la réplica posterior de "GATHAZKA" publicada en el número 2 de su revista.

J.E.

  

A LOS REVOLUCIONARIOS VASCOS.

En el momento actual, se trata de dar una continuidad a la línea de ETA y a la revolución vasca. En este sentido, proponemos los puntos básicos de una política y una estrategia. 

1.- Situación en nuestro país: COLONIZACION HISPANO-FRANCESA.

Afirmemos que Euskadi está colonizado. Prescindiendo de los clichés que identifican la situación del colonizado con "negritos y "taparrabos”, constatamos que le explotación de las riquezas natura­les de nuestro país, y de la fuerza de trabajo de su población, se ha­ce no en función de los intereses nacionales, sino en función de los intereses de las oligarquías extranjeras, de la española y de la fran­cesa. Nuestra dependencia económica, fuente de provecho para ellas, aca­rrea nuestra dependencia política, y el proceso se culmina con nuestra liquidación como entidad cultural propia, es decir, con el genocidio del pueblo vasco como grupo cultural y nacional distinto.

La colonización de nuestro país coincide con la fase ascendente del capitalismo en los estados español y francés; nuestra nación ente­ra es víctima del desarrollo del sistema imperialista, que al fortifi­carse en estos dos estados ha acentuado la explotación económica, la opresión política y la liquidación cultural de le nación vasca..

El Norte de nuestro país fue ocupado militarmente tras la revolución burguesa de 1789; los vascos resistieron a su sumisión a la unidad de mercado controlada por el Ascendente capitalismo francés. Después, es­ta parte del país, cortada del Sur e incluida en el desierto landes, pe­rece económicamente. Su posición marginal en el sistema económico francés al paso que tiene consecuencias nefastas en los aspectos de emigratorio y de desarrollo del país, le preserva de una intensa liquidación cultural, al permanecer las grandes masas de su población en un sistema económico agrario, marginal con respecto a la unidad burguesa, y profundamente euskeldun. Actualmente, con el desarrollo del fenómeno turístico, a la po­breza consecuente de la colonización, se une la penetración masiva de la cultura francesa, y el incremento del aspecto cultural de la opresión. En las circunstancias actuales, sólo una revolución socialista en todo Euskadi podría, con la independencia nacional, alejar a los vascos  del Norte de la liquidación física que la colonización les asegura,

El Sur ha conservado su independencia política hasta 1839.

En los siglos anteriores, se desarrolló una burguesía local, que tuvo como medios principales de pujanza los dos siguientes: primero, a partir sobre todo del siglo XIV, hizo de bisagra entre Cestilla y el NW de Europa. El principal eje económico entre Castilla y Flandes pasaba por Bilbao; así mismo, el auge comercial produjo un incremento de los astilleros y de las ferrerías. Esta burguesía naciente se amparó en el rey castellano para liquidar  el feudalismo vasco; pero, si bien su relación estrecha con el sistema económico de Castilla les obliga a una cierta unidad política con ella, su relación con Europa les permite contrarres­tar, hasta cierto punto, le influencia de la trastierra. El sistema político que responde este auge económico particular, pero también ligado el castellano es el Foral. Después, el descubrimiento de América y su colonización lleva a un nuevo incremento de las actividades económicas li­gadas a este fenómeno, (construcción naval o industrias accesorias, sobre todo) y, necesariamente, a una pérdida de independencia política directa­mente proporcional a la participación vasca en una empresa exclusivamente española. En esta época, el comercio con el NW europeo queda comprometido por la dedicación masiva del polo castellano del eje a la empresa de expoliación americana. El hecho de que el auge de la burguesía local se imbrica, necesariamente, con la situación económica de los territorios dependientes de la realeza española. (Nota.[1])

La decadencia española, marcada a partir sobre todo del inicio del siglo XVIII, provoca también la decadencia de esa burguesía local vasca. (Nota [2]). Esta, que hasta entonces había defendido su personalidad política y económica con el sistema foral, pierde con su pujanza material su fuerza política. Las clases dirigentes vascas aceleran así su fusión con el resto de los oligarcas dependientes de la carona española (Nota. [3]).

A principios del XIX, todo el conjunto oligárquico español (con sus componentes vascos) está en situación de franca inferioridad con respecto al capitalismo que se desarrolla pujante en Inglaterra y Francia.

Al acercarse la época imperialista, el capital europeo impone en todos los territorios "españoles" un sistema político que es el conveniente a sus exportaciones de capitales y a sus negocios: corola­rio do este régimen burgués naciente es, como de toda revolución burguesa, la unidad sin trabas de todo el territorio en el que se crea un mercado unificado (Nota [4]). La oligarquía española participa en un proceso del que salen beneficios pingües paro ella, pero queda en situación de depen­dencia política y económica; la parte del león en los beneficios se la llevarán ingleses y franceses.

Los vascos se resisten a esta revolución burguesa, porque para e­llos toma el carácter de colonización: los defensores do los Fueros ya no serán los burgueses, sino los campesinos y los artesanos que defienden su peculiaridad nacional. Ninguno de estas dos clases puede, no obstante, ni oponerse a la revolución burguesa con posibilidades de éxito, ni crear una explicación política de la lucha propia y coherente: aliados al Car­lismo, a la reacción feudal española, son derrotados por los ejércitos españoles, eficazmente ayudados por Gran Bretaña. (Nota [5]).

Después de 1839; les leyes de conexión de ferrocarriles, los aranceles librecambistas, y el resto de la política de Madrid, permiten la entrada masiva de capitales extranjeros, y con ello el auge económico del estado español. Vizcaya, que es rica en hierro no fosfórico, cumple en una primera etapa el papel de productora de mineral para la exportación; incluso cuando el flete de retorno de los barcos ingleses, el carbón, permite el retorno de la siderurgia, el primer producto es hierro en lingotes para las manufacturan británicas.[6]

A partir de 1890, desarrollado ya un capitalismo siderúrgico en la Ría, Vizcaya se convierte en un puntal necesario del sistema económi­co unificado "español"; a esta mayor fusión económica corresponderá un incremento todavía no frenado de la opresión política y de la, liquidación cultural. La guerra 1935-37 y el fascismo no hacen sino continuar el proceso colonizador.

2.- Situación en nuestro país: EL NACIONALLISMO BURGUES.

La burguesía local que lucha contra el carlismo y participa en la industrialización de Vizcaya era española o por lo menos, mas españo­la que vasca. Recordemos que por su historia formaba parte de la burguesía adicta a la Corona de España, y que su decadencia le había. llevado a la pérdida de su personalidad política autónoma.

Tras la depresión de los siglos XVII y XVIII, tanto la parte es­pañola como la vasca de este conjunto habían perdido toda fuerza para ser directoras de ningún proceso político (de hecho, a principios del siglo XIX el único sector burgués relativamente fuerte de la Península es el textil catalán). Por ello, en la época de la industrialización de Vizca­ya todos los oligarcas españoles (incluidos los de apellidos vascos), o son peones de los financieros ingleses o franceses o, mal que les pese, tienen que plegarse a su mayor fuerza. (Nota [7]).

Cuando en Euskadi Sur se implanta el modo capitalista de producción, las clases sociales que lo traen son en primer lugar el imperialis­mo inglés y, después, una abigarrada oligarquía. española. Esta implantación trae como consonancia política el reforzamiento de la unidad de "España' y la liquidación del País Vasco como entidad politice cultural in­dependiente, y estos resultados son prueba suficiente "a posteriori" de que el origen de clase de esta revolución económica está en un grupo social oligárquico y español.

La burguesía ''vasca" que participa en el fenómeno tiene un origen étnico vasco, Pero su practica es una parte de la revolución burguesa española: no hay, pues, ningún error en llamarles "una parte de la oligarquía española", colonizadora de Euskadi Sur. No es en esta clase en dónde bus­caremos el origen del nacionalismo vasco.

El nacionalismo burgués vaco nace en nuestro pueblo cuando éste ha sido ya colonizado. La gran industria y la intensa explotación minera Provocan, al extenderse, una revolución económica que diferencia a toda una serie de nuevas clases sobre el sustrato campesino y artesano del País Vasco: son el proletariado, la pequeña burguesía urbana, y una relativamente numerosa burguesía, dueña de empresas de baja composición orgánica (Nota [8]).

Pues bien, así como para la burguesía española que ha ocupado los puestos primeros en el proceso de industrialización, la unidad de "Espa­ña" es una necesidad indispensable para su existencia, para, esta nueva burguesía, nacida al calor de esa industrialización en una zona que es, a la vez, un país recién colonizado y en parte económicamente más desa­rrollada del estado español, esta. unidad no le es tan estrictamente con­veniente. Primeramente, proveniente de artesanos, de profesiones libera­les y de campesinos, lleva todavía frascas las heridas de las dos guerras de conquista recién sufridas: nace del pueblo vasco colonizado, y este hecho la marca decisivamente. En segundo lugar, para la burguesía españo­la de Euskadi Sur, cuyas empresas van siendo cada de vez de mayor composición orgánica del capital, la traída de grandes masas de mano de obra barata es una condición de provecho necesaria; esta fuerza de trabajo se le proporciona, a través de la unidad “española”, el subdesarrollo agra­rio. Para la burguesía. nacional, cuyo capital es, en el mayor número de casos, da baja composición orgánica, la necesidad de la emigración no es tan perentoria: su política es mas bien de selección en el propio medio vasco de un número reducido de obreros, y de trato mas paternalista que otra cosa. Su posición con respecto a la "unidad española" que da fuerza a los monopolios, a esos monopolios que le desplazan de los sectores económicos en los que ella desbroza el terreno, será negativa también des­de este punto de vista; y en cuanto a la emigración que, aparte de dar fuerza de trabajo y con ella potencia al monopolio, introduce en la Eus­kadi Sur recién colonizada sus costumbres extrañas al país, será de des­precio y acusación de culpabilidad máxima en el genocidio. En ultimo lu­gar, el alto grado de desarrollo del modo de producción capitalista en las zonas industriales de Euskadi Sur, permite a este sector burgués patriótico pensar que su atadura total al reducido mercado español equivalía a una castración: de nuevo, como en los Viejos tiempos, los burgueses vascos sueñan con una autonomía administrativa que los permita hacer de bisagra entre España y Europa. (Nota [9]).

Estas características (nacimiento como clase en un país ya colonizado - baja composición orgánica del capital - desarrollo  superior con respecto al resto del estado español) van a explicarnos la actuación política de esta burguesía nacional vasca.

En primer lugar, como burguesía de un país colonizado donde la cultura autóctona es vilipendiada y destruida del modo mas violento y a­busivo, el Partido Nacionalista Vasco, instrumento político de esta. cla­se, pedirá la INDEPENDENCIA CULTURAL, e iniciará una vasta campaña de renacimiento en la cultura vasca (literatura, idioma, musita, asociaciones, etc.)

En segundo lugar, por haber nacido como consecuencia de la instalación en Euskadi Sur del modo de producción capitalista, proceso efectuado por la revolución burguesa española, la LIBERTAD ECONOMICA que pida no podrá ser total: atado al conjunto económico español, pero con motivacio­nes tanto infraestructurales como superestructurales para desear vivir autonómicamente, la solución se llamará el ESTATUTO. Esto es una fórmula híbrida, ni totalmente españolista, ni totalmente vasca (es decir, inde­pendentista). Ella mismo es un profundo testimonio de la insuficiencia de las bases de la burguesía nacional vasca para llevar hasta el final nuestra lucha de liberación.

En tercer lugar, tanto la composición orgánica de su capital co­mo la unidad de intereses entre ella y las otras clases colonizadas en lo que respecta a la lucha contra la represión española, le lleva a una política de COLABORACION DE CLASES, que tome formas paternalistas hacia el proletariado y culmina en la adopción programática de la doctrina social de la Iglesia Católica y en la fundación de Solidaridad de Trabajadores Vascos.

La línea política de esta burguesía, a través del PNV, ha culmi­nado en la formación del Gobierno Vasco en 1936. Este gobierno, cristalización de la política autonómica, no es ni vasco ni español: es, simplemen­te, la amalgama de casi todas las fuerzas (vascas y españolas) que tenían representación en Euskadi Sur en la época de la guerra, y que aceptan el principio autonomista para Alava, Guipuzcoa y Vizcaya..

En un principio, esta clase representó a todo el pueblo vasco co­lonizado, y fue la portaestandarte de la bandera de la liberación nacio­nal. Naturalmente, el desarrollo del proletariado en nuestro país marca­rá necesariamente al papel de esta burguesía. Primero, te arrebata este puesto de cabeza en la lucha patriótica; segundo, provocara una fluctuación españolista en algunos sectores de ella.

En efecto, el limite que senara a la burguesía nacional de la burguesía españolista no es algo fijo e inalterable: a fin de cuentes, amabas explotan la fuerza de trabajo de los obreros de Euskadi Sur. Por ello, las fluctuaciones se producen, acordes con el momento histórico: en los momentos de auge del nacionalismo (por ejemplo en la época 1931 -1936) ciertos sectores previamente españolistas pueden pasarse a él; asimismo, ante el temor de una revolución proletaria triunfante en Euskadi, hemos de pensar que el fenómeno inverso puede ocurrir.

3.- Situación en nuestro país: El SOCIALISMO ESPAÑOLISTA.

El capital español que coloniza a Euskadi Sur exige, conforme a su composición orgánica, altas cifras de obreros y un amplio "ejército industrial de reserva" (Nota [10]). Las primeras grandes masas de proleta­rios llegan a Euskadi desde el campo español (Nota [11]).

Al mismo tiefmpo, la burguesía nacional es, por su nivel de cultu­ra y cohesión, la primera clase nacional que conciencia el problema de la lucha patriótica y que dirige al resto de las clases colonizadas del país. El primer nacionalismo es burgués. De aquí que no tuviera gran atractivo sobre estas masas emigradas.

En cuanto a los propios proletarios que habían salido del pueblo vasco recién colonizado, se encontraban con su patriotismo sumergido por un nacionalismo burgués que no daba respuesta a su condición obrera, a sus problemáticas como clase, sumergido también por los no vascos que trabajaban codo a codo con él, y frente a un movimiento obrero español que crecía y no añanzaba.

Esta serie de factores explican el crecimiento en las zonas in­dustriales de Euskadi Sur (y sobre todo en Bilbao y márgenes), de un po­deroso movimiento obrero de carácter socialista y españolista.

Hasta prácticamente la segunda mitad de este siglo, el conjunto de la clase obrera vizcaína se identifica en su historia con la del pro­letariado español. Y, más aun, debido a la importante concentración indus­trial en la margen izquierda de la Ría, es aquí precisamente donde la con­ciencia socialista española se despierta de un modo más agudo, y donde se libran algunos de los mas importantes combates del proletariado peninsular (Nota. [12]).

Los proletarios vascos que forman parte de ese proletariado de Euskadi, se verán dolorosamente obligados a elegir: o sumarse a la lucha española, o irse al sindicato casi-amarillo de los nacionalistas. Todavía el proletariado nacional no había llegado al suficiente grado de desarrollo como para afirmarse políticamente de un modo independiente.

Observar la historia del movimiento obrero vizcaíno es tropezar con la existencia real de esta serie de fenómenos. Hasta 1930, la tónica dominante en el movimiento socialista es o bien la denuncia del naciona­lismo o bien su relegamiento al rango de fenómeno marginal. Incluso se llega a veces al enfrentamiento violento, al tiroteo y al asalto de "Ba­tzokis".

La tregua estatutista impuso la coexistencia de todos los anti­franquistas, pero las actitudes antes señaladas persisten. Hoy hay secto­res socialistas y comunistas en Euskadi que han "descubierto" la nocivi­dad (por ser enemigo de la unidad obrera) o la situación marginal del pa­triotismo, con respecto a la verdadera lucha, quo es la llevada por el proletariado de Euskadi. En realidad, esta actitud no es nueva, sino que continua la línea del viejo socialismo españolista; en segundo lugar, al aplicar al patriotismo proletario que está hoy creciendo en Euskadi los mismos adjetivos que sus antecesores de la pre-guerra aplicaban al nacio­nalismo burgués, la actitud de estos sectores es errónea.

4.- Situación en nuestro país: El AUGE DEL PROLETARIADO VASCO.

De una parte, un numero cada vez mayor de individuos étnicamente vascos era arrojado a la situación proletaria por el desarrollo en nues­tro país del modo de producción capitalista. De otra, en los antiguos emigrados se va asistiendo a un proceso creciente de adaptación, primero, a la vida en Euskadi, y de inclusión de ellos y sus descendientes en el pueblo vasco a continuación. He aquí las dos bases numéricas del auge del proletariado vasco.

Paralelamente, la cultura nacional vasca, canalizada por la burguesía nacional, va penetrando cada vez más profundamente en este prole­tariado: su situación de colonizado se le evidencia. A los euskera-hablantes, por la opresión objetiva que sufre su lengua, su modo corriente de vida y expresión: a los descendientes de vascos, pero que han perdido el uso del euskera, como la realidad de un sistema que ha provocado esta su desnacionalización y que la extiende al resto de sus compatriotas; a los antiguos emigrados y o sus descendientes, como una palpable injusticia que se comete hacia la sociedad en que tienden a integrarse y como un obstáculo objetivo a su propia integración en ese País Vasco, euskaldun, que, legítimamente, ven cada día como más suyo.

De este modo, y con el correr del tiempo, a la conciencia de clase adquirida en la lucha obrera de carácter españolista, estos proletarios añaden su conciencia de vascos, de parte de en pueblo colonizado.

En realidad, lo que en el fondo ocurre, es que el desarrollo de las fuerzas de producción ha entrado en contradicción aguda e insoluble con las relaciones de producción, tal y como existen hoy en Euskadi. El capitalismo no esta ya en su periodo ascendente, sino en su ultima épo­ca: la infraestructura económica creada por la oligarquía española y el imperialismo en Euskadi Sur, es base material mas que suficiente pera permitir la existencia del País Vasco como entidad política independiente en un mundo socialista; la prosecución del actual sistema, supone un incremento de la explotación económica y de la liquidación nacional en nuestro país; solo el PROLETARIADO VASCO es capaz de sustituir a esas relaciones de producción caducas y destructivas (es decir, a la colonización de Euskadi) unas nuevas relaciones acordes al desarrollo económico y que permitan la existencia de nuestro pueblo (Y estas son: Euska­di independiente, euskaldun, unido y socialista, como parte de la comu­nidad socialista mundial, conforme a los principios de la división in­ternacional del trabajo).

Para el mundo actual, no hay mas que dos salidos: o la destrucción si el sistema actual continúa, o el socialismo. En Euskadi, esta realidad toma caracteres agudísimos (Nota [13]). Por ello, las bases pa­ra que nuestra clase obrera sea le directora del proceso histórico de la liberación nacional, están sentadas.

Sobre esta infraestructura, y por el camino superestructural co­mentado en el primer párrafo de este apartado, se han sentado los bases para que el proletariado cumpla el papel político que lo corresponde.

Naturalmente, el proceso por el cual se pasa del nacionalismo burgués y del socialismo españolista al patriotismo revolucionario (socia­lista) en Euskadi, no es un camino fácil.

En una primera fase, ose conciencia nacional quo se despierta en el proletariado no será lo suficientemente solida como para permitirle constituirse en la fuerza de vanguardia de la lucha patriótica, pero si será lo suficientemente importante como para ser percibida por las dos fuerzas que, en aquella época, monopolizaban la vida política vasca: la burguesía nacional y el socialismo españolista.

La primera, incrementará su política de colaboración de clases, afirmando cada vez con mayor fuerza que en Euskadi la lucha de clases quedaba suspendida entre los patriotas, y que la justicia intrínseca de las instituciones vascas impediría toda explotación del hombre por el hombre, si la independencia Vasco se constituía (obvio ce decir que por "independencia vasca" se entiende estado burgués independiente vas­co). En cuento al socialismo españolista, la fuerza política que dará una respuesta meas consecuente a este fenómeno de concienciación nacional del proletariado será el Partido Comunista. Español: al fundar su sucursal Vasca., el P.C. de Euzkadi, un poco antes de la guerra y para Álava, Guipúzcoa y Vizcaya, responderá de una parte a la manera patriótica ascendente, y de otra integrará a parte    estos patriotas en su aparato y en su estrategia.

Estos fenómenos de despertar patriótico proletario, anteriores a la guerra, fueron brutalmente enterrados por el fascismo triunfante en el Imperio español. No sabemos adonde hubiere conducido su desarrollo si se hubiera hecho en condiciones de creación de organizaciones de ma­sas, de propagando política abierta, etc. Pero como el número de obre­ros en el país ha seguido numéricamente creciendo, como la colonización se ha continuado en todos los aspectos, el proletariado vasco ha segui­do buscándose su instrumento político en la dura lucha de estos ultimes años.

La evolución de E.T.A., que, partiendo de unos primeras posiciones ideológicas teñidas de concepciones pequeño-burguesas, ha llegado a to­mar unas posturas patrióticas revolucionarias que se corresponden en lo fundamental con las aspiraciones del proletariado vasco, es una prueba tanto de la presencia de una clase obrera nacional buscándose su instru­mento político, como de las dificultades de asta búsqueda.

El grupo fundador de E.T.A. tuvo el mérito de concebir la lucha nacionalista como algo profundamente euskaldun y que obligarla a usar todos los medios, incluyendo los ilegales y los violentos. Sus primeras ac­ciones la separaron del nacionalismo burgués, y le acarrearon la represión mas violenta: las únicas clases vascas que le podían dar acogida y nuevas fuerzas en tales circunstancias, eran las más oprimidas. De una parte el campesinado, donde E.T.A. reforzó su euskaldunidad y el sentido de la importancia de la contradicción nacional; de otra, el proletariado, que cada vez ha ido tomando un panel dirigente, directo o indirecto, más
importante, y que ha sido el factor principal de los siguientes pasos de E.T.A. Primero al socialismo humanista, luego al socialismo revoluciona­rio, actualmente en las puertas del comunismo.

En esta evolución, las antiguas fuerzan en presencia, el nacionalismo burgués y pequeño-burgués de une parte, y el socialismo españolista de otras, han provocado diversas crisis. Pero la existencia real de la colonización y el papel irreversible de la clase obrera vasca determi­nan el movimiento ideológico de la Organización.

Paralelamente, y en el Norte de Euskadi, la agudización del geno­cidio ha coincidido con la marea ascendente del patriotismo en el Sur: ya las primeras vanguardias han concienciado claramente que solo la negación total y unitaria del sistema colonizador permitirá su supervivencia como pueblo. La necesidad de una única estrategia a ambos lados de la frontera de le vergüenza es ineludible.

Hoy estemos asistiendo al proceso de creación de los organismos políticos que permitan a la clase obrera vasca cumplir su pa­nel histórico.

5.- Situación en muestro país: LAS CLASES SOCIALES

Retomando los cuatro apartados anteriores, encontramos:

1.- BURGUESIA ESPÑOLISTA: Formada principalmente por los ca­pitalistas financieros y siderúrgicos, por su origen histórico y por su papel actual es una clara enemiga, objetivo a destruir, cuna de brillantes ministros para el Gobierno de Franco. Por la unidad geográfica. entre Euskadi Sur y España, así como por su desarrollo, sería erróneo calificarla de "burguesía compradora": no son una parte "ven­dida" de la burguesía de le colonia, sino una parte objetiva de la española. A ellos hemos do añadir los latifundistas de Navarra y los sectores de la burguesía nacional que deserten del patriotismo por miedo a la revolución social. (Nota [14]).

2.- OLIGARCAS FRARCESISTAS: En Euskadi Norte, no existe un ca­pitalismo financiero como en el Sur, pero hay una capa de especulado­res, que manejan los hilos de dependencia con respecto a la metrópoli: el caso mas conocido es el de Inchauspe. Son tan enemigos como sus “congéneres” del Sur, aunque económicamente el papel de “compradores" o de "vendidos" les caiga mejor.

3.- BURGUESIA NACIONAL: Sus características han sido ya comentadas. ­Políticamente, notemos que desde que el régimen español ha i­niciado su marcha hacia la "liberalización", el PNV ha incrementado su movilización en vistas a un posible Estatuto de Autonomía coincidente con el cambio de régimen: así, la convocación de los "Aberri Eguna." como medio de demostrar la fuerza del nacionalismo, el incremento de las actividades de proselitismo a través de las diversas a­sociaciones vasquistas, y los diversos contactos con los medios lla­mados a sustituir a Franco. Esta política es bastante similar a la seguida en la época 1931 - 1936, y nos permite decir que la posición de la burguesía nacional es similar, en lo sustancial, a la descrita en el apartado anterior (Nota [15]). El factor nuevo que influencia a esta burguesía en sus posiciones es que, hoy en día, es el proleta­riado el dirigente primero de la luche patriótica.

4.- PEQUEÑA BURGUESIA NACIONAL: Antes de 1936, pese a una se­rie de conflictos, siguió al PNV; hemos de esperar que ahora siga a la nueva fuerza ascendente, al proletariado, y que su postura sea un paso importante para obligar a la burguesía patriótica a plegarse a las exigencias políticas de esta nueve situación.

5.- CAMPESINADO: La razón por la que hablamos de colonización o de opresión nacional en Euskadi, es porque ''vasco" es un término que refleja la existencia de un grupo nacional particular, distinto al español y al francés, primero, y porque este grupo nacional vasco esta siendo violentamente desposeído de sus rasos particulares para tomar, obligadamente, los españoles en el Sur y los franceses en el Norte (sin olvidar la raíz económica de la colonización, esta culminación cultural de la opresión no puede ser olvidada, bajo pecado de colaboración con el enemigo). La zona nacional vasca puede ser de­finida como aquella que, alrededor del núcleo aun euskera-hablante, posee une serie de características antropológico-físicas y (o) antro­pológico-culturales que se definen en relación a la evolución histórica de ese núcleo euskaldun. Sobre esta base ETNICA so construye la peculiaridad NACIONAL: los hombres que se encuentran influenciados de un modo principal por esa base étnica,  hacen una elección colectiva, construida sobre la base económica de las respuestas al desarrollo de las fuerzas productivas y de las superestructuras en el momento histórico de la “elección", que les lleva a trabajar por la construcción de un sistema de organización de la sociedad correspondiente a las infraestructuras étnica y económica, sistema que asegura su pleno desarrollo como pueblo. Al hablar de “elección", el término no puede ser empleado mas que de un modo metafórico, como podemos decir que la única "elección posible" para el proletariado es la revolución so­cial; cuando las fuerzas productivas permiten el desarrollo económico y cultural autónomo de un grupo humano diferenciado, este "elige” necesariamente la constitución de su sistema nacional: en la época del capitalismo ascendente se crearon las naciones burguesas frente a la atomización de los Imperios feudales; en la época del Imperia­lismo, las colonias luchan por su independencia nacional. El conte­nido del sistema nacional varía con la historia: la desaparición do los estados y de las fronteras nacionales será el peso a prever).

Pues bien, este párrafo, siempre incompleto sobre la teoría de le nacionalidad está colocado en este punto porque le base mate­rial principalísima de la diferenciación nacional vasco es nuestro idioma nacional, y el vascuence es conservado, sobre todo, por nues­tro campesinado. Por este razón podemos decir que esta clase es de extrema importancia para nuestra revolución; si a esto añadimos la opresión económico-social marcada que los campesinos sufren, la explicación de la importancia de su papel se refuerza.(Nota [16]).

6.- PROLETARIOS ESPAÑOLES: Después de la guerra de 1936, en la época. de la autarquía y, mas recientemente tras desastres producidos en las clases humildes por la Estabilización, una gran cantidad de españoles ha sido traída para vender su fuerza de trabajo en Euskadi Sur. En una situación en que le cultura española es la dominante, sometidos a una propaganda que acusa al conjunto de los vascos de ser los explotadores de la emigración, aislados como bestias de labor en barrios extremos que casi son establos, y recién llegados del campo, el primer papel de estos recién llegados emigrados no es muy brillante. Desde el punto de vista de la solidaridad de clase, su primer reflejo es el de “ganar la perra como sea": se empleen en horas extras, hacen el papel de rompehuelgas, etc. Mas, al cabo de un cierto tiempo, el contacto diario con la clase obrera de Euskadi Sur, ya concienciada como proletariado, sea patriota o españolista, les hace ver claramente que su única fuerza es la solidaridad, y la inversión dialéctica de su papel se produce: de instrumentos del capital para doblegar a la clase obrera, en convierten en sangre nueva de esta clase y pasan a ser enterradores, destructores del capitalismo. Esta inversión dialéctica ha de producirse también en el aspecto patriótico: en principio, esta emigración reciente ayuda a los colonizadores a liquidar la particular fisonomía cultural vasca; mas tarde, sectores de emigrados toman conciencia, como sus predecesores, de le situación colonial del pueblo, y su voluntad de integración en él los lleva a la lucha patriótica, a formar, también, parte de nuestro viejo pueblo, con su sangre nueva. Pero así como la primera inversión es prácticamente obligada, esta segunda continua siendo bastante aleatoria: la unidad del Imperio español existe hoy, y la cultura española es la dominante en Euskadi Sur; esto hace que amplios sectores del movimiento obrero de Euskadi Sur aunque vean la existencia de la colonización construyen sobre ella un reflejo de solidaridad con nuestro pueblo, pero no vean le necesidad para ellos de integrarse en él, como pueblo que es distinto al español, al su­yo. Por ello, nuestras posturas con respecto a este sector importantísimo de la población del país, ha de huir de los extremos falsos:

el "racismo", que dificulte tanto la integración de parte del proletariado emigrado en nuestro pueblo, y que impide la colaboración con el resto.

el "españolismo", que, haciendo caso omiso de las diferen­cias nacionales entre los pueblos vasco y español, pretendiera identificar en un solo bloque homogéneo a toda la clase obrera del país.

Y la línea política a tomar, tendría como puntos fundamentales:

la política de dar facilidades y animar a la integración.

la política, de solidaridad practica con el resto de los obreros de Euskadi Sur y con todos los revolucionarios del Impe­rio español contra el enemigo común, le oligarquía.

7.-PROLETARIADO VASCO: Sus características históricas las hemos comentado ya en los apartados anteriores. Insistimos, no obstan­te, en que toda línea política que no le tome como eje es erróneo y, mas aun, es suicida: la liquidación del Pueblo Vasco como entidad nacional propia sería la consecuencia si tal línea falsa se aplicase. De la misma manera, las corrientes "españolistas" serían nefastas. De todos modos, la marcha de le historia nos hace ser optimistas: hoy en día la mitad del Globo es socialista, y muchas colonias han llegado a la independencia nacional: nuestra liberación está en esta misma corriente, y, si nuestra lucha no cesa, seremos libres.

6.- La línea estratégica: ELPARTIDO COMUNISTA VASCO.

Durante mas de cien años, los proletarios en lucha contra la apropiación individual, contra la burguesía, han parido una teoría que es, a la vez, un resumen de sus luchas y una visión del mundo correspondiente a su situación de clase,

Este teoría es le comunista, principalmente en sus líneas marxista y libertaria.

Llegada la época imperialista, esta línea ideológica ha sido seguida por los patriotas de muchas naciones colonizadas, que la han enriquecido con sus propias aportaciones.

Conscientes de que es el proletariado vasco el que, en lucha contra el Imperialismo (que en nuestro país toma la forma de colonización hispano-francesa), ha de construir la independencia nacional, y quien he de dar un sitio al pueblo euskaldun en un mundo unido socialista, hemos de ser consecuentes hasta el final, y propugnar para el instrumento político de este proletariado, para su partido, le ideología comunista. Reaccionemos contra las afirmaciones en el sentido de que tal ideología sería inaplicable en nuestro país, porque "nuestro caso es muy especial”: somos parte de la humanidad, y el universal que explica la lucha actual en el mundo es también, como universal, válido para nosotros. Precisamen­te porque los vascos somos hombres como los demás, tenemos, como todos los demás, DERECHO A LA LIBERTAD.

Insistimos, por otra parte, en que la unidad de un partido solo se construye sobre esa visión común del mundo. Sobre tres folios escri­tos y llamados "ideología oficial", ninguna unidad es posible.

Si la doctrina universal nos exige la creación de ese partido co­munista, la situación particular de nuestro pueblo lo exige también: el desarrollo antes comentado de la lucha patriótica, con el auge del prole­tariado vasco, pide HOY que tal instrumento político sea montado. El au­ge de las concepciones comunistas, tanto en E.T.A. como en otros sectores punta de la revolución, es el movimiento de la superficie que refleja la enorme agitación del fondo: el proletariado vasco está cruzando el umbral de le vida política.

Crear ese partido es un problema actual. Y siendo una organización de masas lo que ha de aparecer, lo que hoy se constituya ha de servir de andamiaje para la eclosión de ese partido. Crear células, revistas, orga­nizaciones, que cristalicen a las masas: he aquí la tarea actual.

Basado sobre la alianza de los obreros y de los campesinos, y ba­jo la dirección del proletariado, este partido podría tomar el nombre de E.L.N.A.S. (Eskueldun Langille Nekezarien Alderdi Sozialista), que fue propuesto hace algún tiempo por F. Sarrailh. Creemos, además, que el desarrollo de nuestro proletariado, así como los largos años de lucha que en nuestro país se lleva, permiten la superación del esquema leninista en la estructura de este futuro partido: lucharemos por implantar en él la auténtica democracia obrera y le gestión desde la base, frente a todo Co­mité Central que pretenda arrogarse la omnipotencia.

7.- La línea estratégica: EL FRENTE NACIONAL DE LIBERACION.

En un país colonizado, como Euskadi lo es, todo el conjunto de las clases colonizadas (es decir, toda la nación) sufre la opresión extranjera, tanto en al ámbito económico, como en el político, el cultural y el militar. Sobre esta realidad  se basa la política de Frente nacional.

La lucha de clases entre el proletariado y la burguesía es una realidad mundial: dentro de ella, la forma especifica que esta lucha to­me en cada país depende de la situación particular de éste.

La línea estratégica del proletariado es apoyarse en la forma principal de la contradicción que le opone a la burguesía (forma prin­cipal que seria en un país colonizado la opresión nacional, y en una metrópoli, naturalmente, no podría ser la misma), sumar a su esfuerzo re­volucionario el de todas las demás clases intermedias que, en razón de esa forma especifica de la contradicción, estén opuestas al enemigo prin­cipal, y derrotar a éste mediante este esfuerzo conjunto. Resuelta esta primera contradicción antagonista, las contradicciones que le  oponen al resto de las clases serán resueltas de forma antagonista o no antagonista (según los casos) hasta llegar al socialismo, como vía al comunismo.

Aplicada esta concepción a Euskadi, quiere decir que la contradicción fundamental (entre la producción social y la apropiación individual, o, en términos de clases, entre el proletariado y la burguesía de la épo­ca imperialista) toma en nuestro país la forma de lucha contra la colonización hispano-francesa. La lucha de clases, dicho de otro modo, to­ma la forma en Euskadi de lucha patriótica. En ella, el esfuerzo del proletariado está reforzado por el del campesinado, el de la pequeña-bur­guesía y el de la burguesía nacionales, que, por diversas razones, com­baten al enemigo principal. El instrumento político de esta unidad de esfuerzos es el F.N.L., y, dentro de él, la existencia del E.L.N.A.S. a­segura la continuidad de la lucha hasta las metas socialistas.

Esta concepción del F.N.L. nos coloca ante une serie de problemas. El primero es de la unidad entre la lucha de clases y la lucha patriótica. A nivel teórico, se puedo decir que esta cuestión esté resuelta en lo fundamental por parte de la ideología comunista: después de la Revolución de Octubre y del paso del Capitalismo a Imperialismo, se conside­ra que la lucha patriótica de liberación de las colonias es una parte de la revolución socialista y,  mas aun, que es la forma que toma esta revolución en tales países (No confundamos a una lucha patriótica consecuente, que hoy no puede tener otro contenido que el socialista) con las co­medias del neo-colonialismo). A nivel estratégico, y en Euskadi, la contradicción mas movilizadora en nuestro país, aquella que moviliza mas ampliamente a las masas y que causa mas daños al imperialismo, es una línea que solo puede culminar en la revolución socialista, es la contradicción patriótica, la nacional. Es aquella que nos permite juntar mas fuer­zas y golpear mes fuerte. (Nota [17]).

El segundo problema a debatir es el de la alianza, con la burguesía nacional. Dada la infraestructura económica de Euskadi, hemos de convenir en que existen un gran número de empresas vascas con baja composición orgánica en su capital: toda afirmación en el sentido de que “la burguesía nacional no existe" hemos de entenderla, pues, en el sentido de que esta capa social no cumple y ningún papel patriótico, de que se ha fundido ya con las clases dominantes españolas. Creemos que es posi­ble afirmar que la estructura económica de esta clase le lleva a la oposición, que su situación de sector de un país colonizado le marca de mo­do esencial en su práctica política, y que esta práctica ha sido patriótica (con sus limitaciones) hasta nuestros días. Esta serie de puntos los hemos desarrollado antes, y no insistiremos. Fijémonos, como ultimo punto, en la actuación del PNV (instrumente político de ella) con res­pecto e E.T.A.: si los sectores más retrógrados persisten en negar la e­xistencia de esta organización, los mas patriotas y los más conscientes han sostenido la necesidad de una política de colaboración y han refor­mado sus métodos tradicionales de lucha conforme a la nueva situación.

El E.L.N.A.S. no puede creerse mas que al calor de la lucha por el F.N.L.; frente a todos los espectros anticomunistas tradicionalmente esgrimidos por loa nacionalistas, una clara actuación patriótica por parte de los comunistas es el mayor atractivo hacia las masas y la negación práctica e incontrovertible de toda calumnia. Al mismo tiempo, en esta lucha la burguesía nacional será obligada a tomar posición: aquellos que, siguiendo a su conciencia patriótica y conforme a su situación de colonizados, tomen partido por el F.N.L. y contribuyan e su creación, serán fuerzas preciosas para la lucha; aquellos otros sectores que se pa­sen al enemigo por miedo al triunfo de la revolución, se descalifican e­llos mismos ante los ojos del pueblo, y quedan incapacitados para ejercer con falacia su papal nefasto de engañadores de las masas.

En principio, y sin pruebes contrarias, hemos de suponer que la burguesía nacional continúa con su conducta de ya cerca de ochenta años; pero serán el la practica, en el camino concreto que recorramos hacia el frente nacional, donde encontremos la respuesta exacta con respecto a las posibilidades y las limitaciones de esta clase en el momento actual.

Conforme a esta concepción antes expuesta, el Frente Nacional no puede ser entendido mas que como coalición de las diversas clases coloni­zadas, unidas en una serie de aspectos frente el enemigo común. Los obje­tivos del FNL tienen que ser acordes a su contenido: unos objetivos socialistas, por ejemplo, impedirían la entrada de burgueses y pequeño-burgue­ses, y un compromiso que impidiera las hostilidades políticas entre las diversas clases sería atar de pies y manos al proletariado.

Un Frente Nacional es, a la vez, un sitio de UNIDAD y de LUCHA entre las diversas clases participantes. Los objetivos comunes son el as­pecto unitarios, que es, en el momento actual, el aspecto más importan­te. En Euskadi serían, por ejemplo:

Objetivo último es Vasconia unida, independiente y euskal­dun.- El Frente Nacional coordinará la lucha, por la extensión del eus­kera, por la participación de las masas en las campañas políticas decididas por el FNL, y negociará con los colonizadores, si es nece­sario, toda reforma de la situación actual: desde la implantación de un sistema estatutista en una posible liberalización, hasta las nego­ciaciones si la guerra popular de liberación estalla.- Etcétera.

Los objetivos divergentes obedecen a la situación en la producción de las diversas clases participantes en el Frente. Así:

Objetivo ultimo del ELNAS es la socialización de los medios de producción, la democracia integral, la participación del pueblo vasco euskaldun en la división internacional del trabajo primero y en el mundo comunista mañana. Estos objetivos no coinciden con la visión del futuro de la burguesía nacional: por ello, el ELNAS tiene, no so­lo que prepararse para superar los objetivos comunes del Frente cuan­do estos ya se hayan conseguido, sino ya desde hoy llevar una lucha contra nuestra propia burguesía en los aspectos de captación de las masas, de luchas reivindicativas y de preparación de las bases para que esa superación futura sea posible.- Por su parte, evidentemente, la burguesía hará lo apropiado para que tanto el futuro Euskadi como la lucha actual se amolden fundamentalmente a sus necesidades.

Así pues, hay que poner claro tanto que el Frente Nacional no significa el abandono de la lucha específica de los comunistas, como que la política proletaria no supone el sectarismo con respecto a todas las de­más clases. Hoy, en el sistema de colonización que sufrimos, el aspecto unitario es el más importante; no podemos decir que el proletario sea la única clase oprimida en Euskadi, y la lucha patriótica es la forma prin­cipal de nuestra revolución. Mañana, esta unidad explotará, y hemos de estar dispuestos para tal día: pero prevenir el futuro no es obrar como si ese mañana hubiese llegado ya.

8.- La línea  estratégica: LAS ALIANZAS ANTIOLIGARQUICAS

La unidad internacionalista proletaria, que os una necesidad en la lucha mundial contra el Imperialismo, toma en nuestro país la forma particular de lucha unida de todos los oprimidos por las oligarquías que nos colonizan, tanto contra la española como contra la francesa. En práctica política, hoy existe en forma de alianzas dispersas, los frentes comunes contra la  oligarquía están todavía por crear.

En ente aspecto, que es el que tocaremos mes brevemente, la independencia estratégica del proletariado vasco, que es consecuencia de la forma peculiar que toma la lucha de clases en nuestro país (revolución patriótica), ha de ser necesariamente preservada y sostenida. Aceptar la preeminencia estratégica de unas "alianza antifranquista” o algo por el estilo, sería erróneo y nefasto, tanto para la revolución vasca como para la española o la catalana. Nuestra aportación concreta a la destrucción de la oligarquía española es la forma más clara de nuestro interna­cionalismo, y la forma mas valiosa de él: y esta capacidad ofensiva nues­tra es función de que agudicemos en nuestro país, cada día mas, la lucha patriótica. Diferenciar vasco de español es algo que, en lo inmediato, parece alejarnos de los trabajadores españoles; pero, en realidad, es la única forma de que el día de mañana todas las fronteras estatales y todas las formas de opresión desaparezcan entre ellos y nosotros, en un mundo socialista hermanado. Hacer la revolución socialista española castrando el auge de nuestro patriotismo, seria hacer una triste revolución, apar­te de comprometer su efectividad.

Nuestra aportación mas importante al internacionalismo es nuestro patriotismo luchador, asestando golpes cada vez mas duros al enemigo co­mún. Lo cual no excluye, sino que exige, la colaboración en todos los as­pectos comunes, tanto con los españoles como con los franceses.

9.-La línea, estratégica: LA FASE ACTUAL Y SU CULMINACION.

En el periodo actual, la lucha del F.N.L. y del E.L.N.A.S. ha de comprender una intensa preparación de las organizaciones de masas, y una preparación en hombres y en logística, con vistas al desarrollo de las primeras fases de la GUERRA DEL PUEBLO.

Solo las arman nos aportaran la libertad, y la guerra popular, forma suprema de la lucha de clases, ha de ser nuestro objetivo. Esta guerra tomará en Euskadi la forma de guerra de liberación nacional.

 

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Nuestras propuestas:

Creación del ELNAS - Creación del FNL - Participación en la creación de los frentes antioligárquicos en los estados español y francés - Preparación de la guerra popular.

 

Un grupo de militantes de E.T.A.

Diciembre de 1969.

 

APENDICE.

Nota. 1.

En la Edad media, el auge del comercio es pujante a partir de los siglos XIII y XIV; es en esta época en le que se afirma el predominio de Bilbao. La trastierra económica del puerto bilbaíno está formada, sobre todo, por Castilla, Aragón y Navarra; el comercio comprende hierro, vino, aceite, azafrán, cuero y lanas; estas últimas provienen de la gran producción castellana, y surten a Flandes, sobre todo, Inglaterra, Francia y Alemania, Bilbao hace, claramente, de bisagra autónoma entre los dos po­los de este eje.

Al auge comercial corresponde un desarrollo de los astilleros (las primeras noticias solidas sobre ellos son del siglo XIV), y un incremento de las natividades artesanas que responden a la construcción naval: entre ellas, las ferrerías, que bajan del monte a los bordes de los ríos entre el XIV y el XV.

Otra industria que se empieza a desarrollar es la manufactura de armas, que posee mercados en el país, en España y en el N.W. europeo.

Con el descubrimiento de América, el tonelaje de la construcción naval aumenta; así mismo la manufactura de armas. Pero cada vez más, los pedidos y los mercados españoles toman preeminencia sobre los europeos. De todos modos, el número de ferrerías en el paíst era de 300 en el siglo XII.

Nota 2.

No es cuestión de repetir los origines económicos de la decadencia del estado español. Nos limitaremos a enumerar la situación de las principales actividades económicas vascas en la época de finales del si­glo XVIII, principios del siglo XIX:

Comercio de lanas: en decadencia, por el crecimiento de las cabañas inglesa y flamenca, y por el decaimiento castellano.

Pesca: después de Utrecht, la decadencia es manifiesta. Las rutas atlánticas son serradas a los pescadores vascos, sobre todo por la competencia inglesa, que usó sus barcos de guerra para alejar a nuestros pesqueros.

Astilleros: En 1721 sólo funcionaban los de Zorroza; el traslado de los astilleros militares a La Carraca y El Ferrol (1.777) está a punto de darlos el golpe definitivo. Tras una pequeña reacción en la época de Carlos III, a principios del XIX están reducidos a la fabricación de traineras, lanchas y otros embarcaciones pequeños.

Ferrerías: En 1796 había aun 112; 25 cierren en 1800, y otras mes después. (Comparar con la cifra dada para el siglo XVI).

Armas: Muchas manufacturas cierran en el primer tercio del siglo XIX; solo resisten las de Eibar y Plecencia, y esto en función de la casi nula competencia española.

El panorama es bastante oscuro. Es bastante claro que hablar de una "acumulación primitiva vasca "parece disparatado”, tanto a la luz de los datos actuales como por el estudio de la industrialización: fue el capital europeo el que aportó los capitales necesarios para introducir en el Estado español (con la Vizcaya recién colonizado incluida) el mo­do capitalista de producción.

 Nota 3.

Probar esta afirmación con datos históricos es posible: daremos solamente dos, una para Vizcaya y otra para Guipuzcoa.

Sobre Vizcaya, basta recordar la actuación de la burguesía bilbaína, desde la Zamacolada hasta las guerras carlistas. Enfrentados a las anteiglesias, si en le Zamacolada desbaratan en Madrid el proyecto de éstas de crear un puerto vizcaíno (no bilbaíno) en Abando, en las Guerras Carlistas resisten a los vascos y defienden a la colonización.

En Guipuzcoa, el estudio de los individuos componentes del grupo social dominantes en la segunda mitad del XVIII (el que crea la Cia Gui­puzcoana de Caracas, el Seminario de Vergara, etc.), nos muestra cuantos y cuantos de ellos y de sus parientes fueron ministros, generales, gobernadores provinciales, etc., de le Corte Española.

Note, 4.

Como botón de muestra, he aquí unos párrafos de Villiers, embaja­dor inglés en España durante le Primera Guerra Carlista, y luego ministro británico: habla, de "la enorme extensión de los intereses británicos que están pendientes de la solución de la cuestión española" y de que el triunfo liberal permitiría "la colocación provechosa del surplus de nues­tro capital"; y, en otra parte, " su liberalizado sistema comercial (el español) ofrecería un mercado para nuestros productos tal como ningún o­tro país de Europa puede presentar. En España; además, mejor que en ningún otro país del mundo, pudiera hallar satisfacción la gran necesidad de Inglaterra: los medios de emplear provechosamente su capital ... Su enor­me propiedad eclesiástica y nacional (incluye a las minas) todavía es­tá sin vender, y el empleo de capital extranjero en tales compras es buscado por el gobierno y deseado por el pueblo".

Estas cites están sacadas de trabajos de Villiers apoyando la lu­cha colonizadora contra los vascos. (Pueden verse completas en "Inglate­rra y los vascos", de Irujo).

Nota 5.

No creemos necesario traer testimonios sobre las motivaciones de las grandes masas entre los carlistas vascos: es sabido que luchaban por la defensa de sus fueros, es decir, que se resisten a la colonización.

Con respecte al papel inglés en la guerra, recordemos su participación en la Cuádruple Alianza, sus 20.000 voluntarios, los 15.000 fu­siles y 26 cañones de la Legión Inglesa, y los 321.000 fusiles, 40 cañones 14.000 carabinas proporcionados al ejercito colonizador. Por último, la carta de Palsmerston a Wilde del 18 de agosto do 1839, donde el Convenio de Vergara esta ya contenido.

Nota 7.

La influencia de los aportes europeos de capital al estado espa­ñol en el siglo XIX es clara: los franceses explotando los ferrocarriles y los ingleses en la minería, hacen llegar la masa de inversiones necesa­rias para la puesta en marcha de la vida económica. Este realidad es re­conocida en todos los estudios serios del origen del modo capitalista de producción en el estado español.

En la práctica arancelaria, los aranceles de 1849 y de 1869 dan todas las facilidades a la introducción de capitales y a la exportación de beneficios: son casi la quintaesencia del librecambismo.

En Euskadi Sur, el panorama es todavía precepitalista antes de 1865; entre 1870 y 1880 se inicia la carrera de exportación masiva de mi­neral a Inglaterra. Esta exportación produce a los oligarcas españoles u­nos ingresos superiores a los 100.000.000 pts. anuales, permitiendo así el grado de capitalización inicial necesario pare financiar la expansión siderúrgica vizcaína. Así, en 1882 se crea la Sociedad de Altos Hornos, de Ibarra y Zubiria, así como la Fábrica Vizcaya, de Chavarri y Gandarias.. Con ellos coexisten una serie de empresas controladas por los capitales ingleses, belgas y alemanes. Hasta 1899 el auge continua, y en 1902 las dos empresas precitadas fusionan con la Iberia para creer los Altos Hor­nos de Vizcaya.

Los intereses de los siderúrgicos de Vasconia encuentran a los de los capitalistas catalanes y a los de los latifundistas españoles pa­ra implantar con el final del siglo XIX un régimen proteccionista. Todo el sistema económico del estado español, nacido en función del imperialismo europeo, tenía una infraestructura desequilibrada y comparativamen­te débil, que se ampara en el proteccionismo para aumentar su parte en el reparto de los beneficios.

La colonización de Euskadi Sur, cuya fecha clave es 1839, y que se consuma tras le Segunda (Tercera, mas bien) Guerra Carlista, es an­terior a esta inclinación de la oligarquía vizcaína hacia el proteccio­nismo. Esta colonización solo puede ser entendida como parte del proceso de la Revolución burguesa española, en la época del Imperialismo y bajo la dependencia de éste: la unificación de un mercado peninsular signifi­có para nosotros la guerra, la conquista y la destrucción.

Nota 8.

Este fenómeno de aparición de pequeñas empresas, que ya aparece a partir de 1870, recibe un gran ruge con la expansión siderúrgica pri­mero, y sobre todo con la guerra de 1914-18, en la que lo neutralidad española produjo las bases de un auge considerable de le producción y de los beneficios. Típico es el caso de las Sociedades Navieras: solo entro 1917 y 1918 se constituyen trece, con nombres que son bastante expresi­vos (Iturri, Izarra, Euzkera, Euskalduna, Ybay, ;..). Otros tres secto­res importantes de aparición de este tipo de explotaciones son las fabri­cas de herramientas, las de armas y las papeleras.

Nota 9.

La noción de "composición orgánica del capital" es importante. Conforme a la teoría marxista, el trabajo humano es la única fuente de valor, y sobre le explotación de este trabajo se construye el provecho de los capitalistas. Pues bien, en el capitel de una empresa se distin­gue el "capital constante", que es el empleado en la adquisición de máquinas, edificios, materias primas, etc., y que es un capital cuyo valor es "conservado" en los proseos de producción porque se incorpora a los Productos de la fabrica. sin incrementar por sí mismo su propio valor, y "el capital variable", que es el empleado en la compra, de la fuerza de trabajo (es decir, en el pago de los salarios). Es este segundo capital el que rinde, porque el trabajo no pagado a los obreros (las horas que trabajan aparte de las necesarias para producir su propia subsisten­cia como individuos y como clase, la "plusvalía" que queda al patrono tras pegar la fuerza de trabajo ) crea nuevos valores que se incorporan a los productos y producen los beneficios del patrón. La relación entre el capital constante y el capital variable es la composición orgánica del capital.

Es obvio que si el capital constante es muy grande ("alta composición orgánica") el provecho será menor para la misma inversión que si el capital variable es el dominante ("baja composición orgánica”). Pues bien, las empresas muy desarrolladas se caracterizan por una alta composición orgánica: es la concurrencia la que, al obligar a producir más y más barato, provoca ese fenómeno de aumento de la composición or­gánica: los monopolios siderúrgicos son ejemplos típicos. Pero conservar sus provechos en unos márgenes rentables, se ven obligados tanto a apoyarse cada vez mas en el intervencionismo estatal, como a emplear grandes masas de obreros a los que se ha de pagar lo peor posible y hacer trabaja el mayor numero de horas. El capital de estas características tiende a tratar a la clase obrera por métodos autoritarios y policiacos, como único medio de mantener las condiciones de explotación máximas: si no, su prove­cho se vería cada vez más comprometido.

Por el contrario, los talleres son el ejemplo típico de baja composición orgánica: las grandes instalaciones dejan paso al trabajo con un utillaje mas reducido. Aquí, el patrono tiende a una actitud de contemporización con sus obreros, a asegurar unas relaciones mas fluidas. Gozando en mucho menor grado de la colaboración de las leyes y del aparato represivo, su política es paternalista: sus beneficios serán siempre suficien­tes aunque ceda un poco. Sin embargo, para el monopolio de alta composi­ción cinco minutos menos de trabajo o diez pesetas mas en 5.000 obreros, suponen un verdadero desastre económico.

Estas características son importantes en el tema que nos ocupa: pero, recordemos, si los aspectos económicos individuales de cada capita­lista son importantes a la hora de explicar su conducta, lo decisivo en la postura. de la burguesía nacional vasca, en su oposición al régimen, no son esos hechos individuales, sino la situación de colonizados en los as­pectos económico, político, cultural y militar que los vascos sufrimos.

Nota 10.

El término "ejercito industrial de reserva" es de Marx, y expli­ca el siguiente proceso: la introducción de la economía capitalista de ma­cado hace estallar las viejas estructuras economices, y desposee de todo bien a grandes masas de campesinos y de artesanos. Después, a ellos van a añadirse los obreros echados a la calle por los adelantos técnicos. Todas estas masas de sin trabajo, creadas por el propio capitalismo, sirven a éste de un doble modo: primero, dejen en le calle siempre obreros disponibles para contratarlos en toda nueva rama de la economía; segundo, dejan siem­pre disponible una buena cantidad de gentes dispuestas a contratarse por el mínimo precio, simplemente para sobrevivir. Sobre esta segunda función, Marx decía que el ejercito industrial de reserva era como une bola de hie­rro atada a los pies del proletariado.

En Vizcaya, estas grandes masas aseguraron la puesta en marcha de la naciente siderurgia, y los beneficios capitalistas. Al mismo tiempo, su continua venida creaba un mercado de la fuerza de trabajo desfavorable pa­ra los obreros, y permitía los licenciamientos de "agitadores" con la seguridad para el capital de que esos puestos serían siempre ocupados.

Nota 11.

Al principio, de Burgos, Logroño y León. Sobre su volumen, un in­forme del Instituto de Reformas Sociales de 1890 dice que el 70% de los o­perarios de La Arboleda y de S. Salvador del Valle eran emigrantes llegados a Vizcaya de la mitad Norte, sobre todo, del estado español.

Nota 12.

Así, hasta 1931 citaremos los siguientes hechos: en 1890 huelga de 21.000 mineros con proclamación del estado de guerra. El 1891 cuatro conejales socialistas son elegidos en Bilbao, y uno en S. Salvador del Va­lle. El 1894 hay 4.000 mineros en huelga. Estas se reproducen en 1902, y en 1903 hay 15.000 mineros en huelga, con barricadas, estado de guerra y muer­tos. El 1906 el estado de guerra se vuelve a declarar con motivo de una huelga general. En 1910 Ortuella. y Galdames inician otro movimiento huelguístico que luego se extiende a toda la cuenca. El 1911 y 1913 hay nuevas huelgas.

En lo que respecta al papel del País Vasco en la constitución de los partidos obreros españoles, notemos que cuando en 1921 se escinde el Partido Socialista, el principal foco de apoyo al comunismo naciente es Euskadi; cuando en 1931 so proclamó la República, el. P.C. Español tiene unos 3.000 miembros localizados principalmente en Asturias y Euskadi Sur.

Nota. 13.

Insistamos en la agudeza de la situación. La "opresión nacional" que sufrimos los vascos entendida como "unas cuantas asperezas a limar dentro de la unidad española, unidad progresista creada por la historia y el desarrollo económico", es una concepción falsa de la verdadera natura­leza de esta opresión nacional. La colonización de Euskadi ha provocado una guerra de conquista con matanzas y deportaciones en Euskadi Norte, tres guerras carlistas en el Sur, y el aplastamiento de nuestro ejército en la última guerra. La adopción del fascismo por la oligarquía española ha hecho disminuir en 200.000 el número de Euskera-parlantes desde 1936 a nuestros días, al paso que la marea turística y el subdesarrollo en el Norte aceleran la destrucción de esta parte de nuestro país. En realidad, le opresión nacional toma en Euskadi la forma de EXTINCION FISICA del pueblo vasco como entidad nacional diferenciada: el término de genocidio puede ser em­pleado sin exageración ninguna.

Frente a tal situación, la única respuesta salvadora es la independencia nacional. Y su necesidad es urgente.

Nota 14.

Ya hemos dicho que los intereses de los oligarcas vascos se unen claramente a los de latifundistas, financieros e industriales del estado español a partir de los ultimes años del siglo XIX. Una vez instaurado el proteccionismo, el auge de los negocios en el 14-18, dentro de tal es­tructura arancelaria, es el terreno abonado para el desarrollo del mono­polismo. Este sector de la sociedad en Euskadi Sur merece el titulo de oligárquico español con tanto derecho como cualquier otro: su actuación en la guerra 1930-1939 demuestra bien a las claras la naturaleza de sus opciones políticas y de su papel en la producción.

Notemos queo el predominio del capitalismo yanqui se ha acelerado en los últimos años, en las químicas, en los cementos y en la siderurgia, sobre todo. Las inversiones USA eran de 184.000.000 de dólares en 1965, y los Altos Hornos, que son la empresa fuerte del conjunto siderúrgico, están bajo el control de la United Steel.

Nota 15.

De la misma manera que en la época de la industrialización de Viz­caya y de la electrificación industrial de Guipuzcoa se produjo una expansión de las industrias de baja composición orgánica dirigidas por vas­cos, tras la guerra de 1936 un fenómeno parecido se ha repetido. Primero, en la época de la autarquía, y ahora, en la del desarrollo, la metalur­gia de transformación, los transportes, las maquinas-herramientas, la carpintería metálica, los electrodomésticos, han sido sectores de creci­miento de tal tipo de empresas.

A la colonización en el siglo XIX, y sobre la infraestructura, económica de un fuerte desarrollo en Vizcaya y Guipuzcoa, se construye la actuación del PNV. Hoy, un fenómeno similar se repite: la guerra ha de­jado heridas muy profundas, que son una exigencia inmediata de patriotis­mo para el conjunto del pueblo vasco, derrotado. El desarrollo económico ha continuado. La lucha patriótica en Euskadi crece, y aunque sea el pro­letariado la fuerza destinada ya hoy a dirigirla, no hemos de menospre­ciar lo actuación de esta burguesía nacional.

Nota 16.

Sobre datos estadísticos de 1.955, se encuentra que en Euskadi Sur hay 4.400 asalariados agrícolas frente a 89.227 "trabajadores autónomos” en este sector. Es decir, que los que venden su fuerza de trabajo son minoritarios dentro del campesinado: lo cual no obsta para que, tanto por la opresión nacional, como por la hipoteca, la mayor parte de los campesinos estén archioprimidos por las oligarquías. En Euskadi Norte la cosa es ya extrema.

Nota 17.

Esta afirmación se puede casi basar sobre la mera lectura de los periódicos fascistas. Es evidente que en estos dos últimos años se ha pro­ducido una fuerte movilización de las masas, tomando posición alrededor de la lucha patriótica encabezada por E.T.A.

Históricamente, el caso vasco en 1.936 es suficientemente explí­cito: la presencia de la contradicción nacional no solo llevó a la burguesía patriótica al lado de la República y contra el fascismo, sino que la fuerza del movimiento vasco por la liberación nacional hizo que el Gobier­no Autónomo fuera dirigido fundamentalmente por el P.N.V., pese a que en Vizcaya existía el movimiento obrero mas fuerte de la península.

Hoy, al ser la clase obrera la que dirige la lucha patriótica, la contradicción nacional se refuerza y su sentido internacionalista le llegara a evitar los roces con el movimiento obrero español.

 

[1] En la Edad media, el auge del comercio es pujante a partir de los siglos XIII y XIV; es en esta época en le que se afirma el predominio de Bilbao. La trastierra económica del puerto bilbaíno está formada, sobre todo, por Castilla, Aragón y Navarra; el comercio comprende hierro, vino, aceite, azafrán, cuero y lanas; estas últimas provienen de la gran producción castellana, y surten a Flandes, sobre todo, Inglaterra, Francia y Alemania, Bilbao hace, claramente, de bisagra autónoma entre los dos polos de este eje.

Al auge comercial corresponde un desarrollo de los astilleros (las primeras noticias solidas sobre ellos son del siglo XIV), y un incremento de las natividades artesanas que responden a la construcción naval: entre ellas, las ferrerías, que bajan del monte a los bordes de los ríos entre el XIV y el XV.

Otra industria que se empieza a desarrollar es la manufactura de armas, que posee mercados en el país, en España y en el N.W. europeo.

Con el descubrimiento de América, el tonelaje de la construcción naval aumenta; así mismo la manufactura de armas. Pero cada vez más, los pedidos y los mercados españoles toman preeminencia sobre los europeos. De todos modos, el número de ferrerías en el paíst era de 300 en el siglo XII.

[2] No es cuestión de repetir los origines económicos de la decadencia del estado español. Nos limitaremos a enumerar la situación de las principales actividades económicas vascas en la época de finales del siglo XVIII, principios del siglo XIX:

Comercio de lanas: en decadencia, por el crecimiento de las cabañas inglesa y flamenca, y por el decaimiento castellano.

Pesca: después de Utrecht, la decadencia es manifiesta. Las rutas atlánticas son serradas a los pescadores vascos, sobre todo por la competencia inglesa, que usó sus barcos de guerra para alejar a nuestros pesqueros.

Astilleros: En 1721 sólo funcionaban los de Zorroza; el traslado de los astilleros militares a La Carraca y El Ferrol (1.777) está a punto de darlos el golpe definitivo. Tras una pequeña reacción en la época de Carlos III, a principios del XIX están reducidos a la fabricación de traineras, lanchas y otros embarcaciones pequeños.

Ferrerías: En 1796 había aun 112; 25 cierren en 1800, y otras mes después. (Comparar con la cifra dada para el siglo XVI).

Armas: Muchas manufacturas cierran en el primer tercio del siglo XIX; solo resisten las de Eibar y Plecencia, y esto en función de la casi nula competencia española.

El panorama es bastante oscuro. Es bastante claro que hablar de una "acumulación primitiva vasca "parece disparatado”, tanto a la luz de los datos actuales como por el estudio de la industrialización: fue el capital europeo el que aportó los capitales necesarios para introducir en el Estado español (con la Vizcaya recién colonizado incluida) el modo capitalista de producción.

[3] Probar esta afirmación con datos históricos es posible: daremos solamente dos, una para Vizcaya y otra para Guipuzcoa.

Sobre Vizcaya, basta recordar la actuación de la burguesía bilbaína, desde la Zamacolada hasta las guerras carlistas. Enfrentados a las anteiglesias, si en le Zamacolada desbaratan en Madrid el proyecto de éstas de crear un puerto vizcaíno (no bilbaíno) en Abando, en las Guerras Carlistas resisten a los vascos y defienden a la colonización.

En Guipuzcoa, el estudio de los individuos componentes del grupo social dominantes en la segunda mitad del XVIII (el que crea la Cia Guipuzcoana de Caracas, el Seminario de Vergara, etc.), nos muestra cuantos y cuantos de ellos y de sus parientes fueron ministros, generales, gobernadores provinciales, etc., de le Corte Española.

[4] Como botón de muestra, he aquí unos párrafos de Villiers, embajador inglés en España durante le Primera Guerra Carlista, y luego ministro británico: habla, de "la enorme extensión de los intereses británicos que están pendientes de la solución de la cuestión española" y de que el triunfo liberal permitiría "la colocación provechosa del surplus de nuestro capital"; y, en otra parte, " su liberalizado sistema comercial (el español) ofrecería un mercado para nuestros productos tal como ningún otro país de Europa puede presentar. En España; además, mejor que en ningún otro país del mundo, pudiera hallar satisfacción la gran necesidad de Inglaterra: los medios de emplear provechosamente su capital ... Su enorme propiedad eclesiástica y nacional (incluye a las minas) todavía está sin vender, y el empleo de capital extranjero en tales compras es buscado por el gobierno y deseado por el pueblo".

Estas cites están sacadas de trabajos de Villiers apoyando la lucha colonizadora contra los vascos. (Pueden verse completas en "Inglaterra y los vascos", de Irujo).

[5] No creemos necesario traer testimonios sobre las motivaciones de las grandes masas entre los carlistas vascos: es sabido que luchaban por la defensa de sus fueros, es decir, que se resisten a la colonización.

Con respecte al papel inglés en la guerra, recordemos su participación en la Cuádruple Alianza, sus 20.000 voluntarios, los 15.000 fusiles y 26 cañones de la Legión Inglesa, y los 321.000 fusiles, 40 cañones 14.000 carabinas proporcionados al ejercito colonizador. Por último, la carta de Palsmerston a Wilde del 18 de agosto do 1839, donde el Convenio de Vergara esta ya contenido.

[6]

[7] La influencia de los aportes europeos de capital al estado español en el siglo XIX es clara: los franceses explotando los ferrocarriles y los ingleses en la minería, hacen llegar la masa de inversiones necesarias para la puesta en marcha de la vida económica. Este realidad es reconocida en todos los estudios serios del origen del modo capitalista de producción en el estado español.

En la práctica arancelaria, los aranceles de 1849 y de 1869 dan todas las facilidades a la introducción de capitales y a la exportación de beneficios: son casi la quintaesencia del librecambismo.

En Euskadi Sur, el panorama es todavía precepitalista antes de 1865; entre 1870 y 1880 se inicia la carrera de exportación masiva de mineral a Inglaterra. Esta exportación produce a los oligarcas españoles unos ingresos superiores a los 100.000.000 pts. anuales, permitiendo así el grado de capitalización inicial necesario pare financiar la expansión siderúrgica vizcaína. Así, en 1882 se crea la Sociedad de Altos Hornos, de Ibarra y Zubiria, así como la Fábrica Vizcaya, de Chavarri y Gandarias.. Con ellos coexisten una serie de empresas controladas por los capitales ingleses, belgas y alemanes. Hasta 1899 el auge continua, y en 1902 las dos empresas precitadas fusionan con la Iberia para creer los Altos Hornos de Vizcaya.

Los intereses de los siderúrgicos de Vasconia encuentran a los de los capitalistas catalanes y a los de los latifundistas españoles para implantar con el final del siglo XIX un régimen proteccionista. Todo el sistema económico del estado español, nacido en función del imperialismo europeo, tenía una infraestructura desequilibrada y comparativamente débil, que se ampara en el proteccionismo para aumentar su parte en el reparto de los beneficios.

La colonización de Euskadi Sur, cuya fecha clave es 1839, y que se consuma tras le Segunda (Tercera, mas bien) Guerra Carlista, es anterior a esta inclinación de la oligarquía vizcaína hacia el proteccionismo. Esta colonización solo puede ser entendida como parte del proceso de la Revolución burguesa española, en la época del Imperialismo y bajo la dependencia de éste: la unificación de un mercado peninsular significó para nosotros la guerra, la conquista y la destrucción

[8] Este fenómeno de aparición de pequeñas empresas, que ya aparece a partir de 1870, recibe un gran ruge con la expansión siderúrgica primero, y sobre todo con la guerra de 1914-18, en la que lo neutralidad española produjo las bases de un auge considerable de le producción y de los beneficios. Típico es el caso de las Sociedades Navieras: solo entro 1917 y 1918 se constituyen trece, con nombres que son bastante expresivos (Iturri, Izarra, Euzkera, Euskalduna, Ybay, ;..). Otros tres sectores importantes de aparición de este tipo de explotaciones son las fabricas de herramientas, las de armas y las papeleras.

[9] La noción de "composición orgánica del capital" es importante. Conforme a la teoría marxista, el trabajo humano es la única fuente de valor, y sobre le explotación de este trabajo se construye el provecho de los capitalistas. Pues bien, en el capitel de una empresa se distingue el "capital constante", que es el empleado en la adquisición de máquinas, edificios, materias primas, etc., y que es un capital cuyo valor es "conservado" en los proseos de producción porque se incorpora a los Productos de la fabrica. sin incrementar por sí mismo su propio valor, y "el capital variable", que es el empleado en la compra, de la fuerza de trabajo (es decir, en el pago de los salarios). Es este segundo capital el que rinde, porque el trabajo no pagado a los obreros (las horas que trabajan aparte de las necesarias para producir su propia subsistencia como individuos y como clase, la "plusvalía" que queda al patrono tras pegar la fuerza de trabajo ) crea nuevos valores que se incorporan a los productos y producen los beneficios del patrón. La relación entre el capital constante y el capital variable es la composición orgánica del capital.

Es obvio que si el capital constante es muy grande ("alta composición orgánica") el provecho será menor para la misma inversión que si el capital variable es el dominante ("baja composición orgánica”). Pues bien, las empresas muy desarrolladas se caracterizan por una alta composición orgánica: es la concurrencia la que, al obligar a producir más y más barato, provoca ese fenómeno de aumento de la composición orgánica: los monopolios siderúrgicos son ejemplos típicos. Pero conservar sus provechos en unos márgenes rentables, se ven obligados tanto a apoyarse cada vez mas en el intervencionismo estatal, como a emplear grandes masas de obreros a los que se ha de pagar lo peor posible y hacer trabaja el mayor numero de horas. El capital de estas características tiende a tratar a la clase obrera por métodos autoritarios y policiacos, como único medio de mantener las condiciones de explotación máximas: si no, su provecho se vería cada vez más comprometido.

Por el contrario, los talleres son el ejemplo típico de baja composición orgánica: las grandes instalaciones dejan paso al trabajo con un utillaje mas reducido. Aquí, el patrono tiende a una actitud de contemporización con sus obreros, a asegurar unas relaciones mas fluidas. Gozando en mucho menor grado de la colaboración de las leyes y del aparato represivo, su política es paternalista: sus beneficios serán siempre suficientes aunque ceda un poco. Sin embargo, para el monopolio de alta composición cinco minutos menos de trabajo o diez pesetas mas en 5.000 obreros, suponen un verdadero desastre económico.

Estas características son importantes en el tema que nos ocupa: pero, recordemos, si los aspectos económicos individuales de cada capitalista son importantes a la hora de explicar su conducta, lo decisivo en la postura. de la burguesía nacional vasca, en su oposición al régimen, no son esos hechos individuales, sino la situación de colonizados en los aspectos económico, político, cultural y militar que los vascos sufrimos.

[10] El término "ejercito industrial de reserva" es de Marx, y explica el siguiente proceso: la introducción de la economía capitalista de macado hace estallar las viejas estructuras economices, y desposee de todo bien a grandes masas de campesinos y de artesanos. Después, a ellos van a añadirse los obreros echados a la calle por los adelantos técnicos. Todas estas masas de sin trabajo, creadas por el propio capitalismo, sirven a éste de un doble modo: primero, dejen en le calle siempre obreros disponibles para contratarlos en toda nueva rama de la economía; segundo, dejan siempre disponible una buena cantidad de gentes dispuestas a contratarse por el mínimo precio, simplemente para sobrevivir. Sobre esta segunda función, Marx decía que el ejercito industrial de reserva era como une bola de hierro atada a los pies del proletariado.

En Vizcaya, estas grandes masas aseguraron la puesta en marcha de la naciente siderurgia, y los beneficios capitalistas. Al mismo tiempo, su continua venida creaba un mercado de la fuerza de trabajo desfavorable para los obreros, y permitía los licenciamientos de "agitadores" con la seguridad para el capital de que esos puestos serían siempre ocupados.

[11] Al principio, de Burgos, Logroño y León. Sobre su volumen, un informe del Instituto de Reformas Sociales de 1890 dice que el 70% de los operarios de La Arboleda y de S. Salvador del Valle eran emigrantes llegados a Vizcaya de la mitad Norte, sobre todo, del estado español.

[12] Así, hasta 1931 citaremos los siguientes hechos: en 1890 huelga de 21.000 mineros con proclamación del estado de guerra. El 1891 cuatro conejales socialistas son elegidos en Bilbao, y uno en S. Salvador del Valle. El 1894 hay 4.000 mineros en huelga. Estas se reproducen en 1902, y en 1903 hay 15.000 mineros en huelga, con barricadas, estado de guerra y muertos. El 1906 el estado de guerra se vuelve a declarar con motivo de una huelga general. En 1910 Ortuella. y Galdames inician otro movimiento huelguístico que luego se extiende a toda la cuenca. El 1911 y 1913 hay nuevas huelgas.

En lo que respecta al papel del País Vasco en la constitución de los partidos obreros españoles, notemos que cuando en 1921 se escinde el Partido Socialista, el principal foco de apoyo al comunismo naciente es Euskadi; cuando en 1931 so proclamó la República, el. P.C. Español tiene unos 3.000 miembros localizados principalmente en Asturias y Euskadi Sur.

[13] Insistamos en la agudeza de la situación. La "opresión nacional" que sufrimos los vascos entendida como "unas cuantas asperezas a limar dentro de la unidad española, unidad progresista creada por la historia y el desarrollo económico", es una concepción falsa de la verdadera naturaleza de esta opresión nacional. La colonización de Euskadi ha provocado una guerra de conquista con matanzas y deportaciones en Euskadi Norte, tres guerras carlistas en el Sur, y el aplastamiento de nuestro ejército en la última guerra. La adopción del fascismo por la oligarquía española ha hecho disminuir en 200.000 el número de Euskera-parlantes desde 1936 a nuestros días, al paso que la marea turística y el subdesarrollo en el Norte aceleran la destrucción de esta parte de nuestro país. En realidad, le opresión nacional toma en Euskadi la forma de EXTINCION FISICA del pueblo vasco como entidad nacional diferenciada: el término de genocidio puede ser empleado sin exageración ninguna.

Frente a tal situación, la única respuesta salvadora es la independencia nacional. Y su necesidad es urgente.

[14] Ya hemos dicho que los intereses de los oligarcas vascos se unen claramente a los de latifundistas, financieros e industriales del estado español a partir de los ultimes años del siglo XIX. Una vez instaurado el proteccionismo, el auge de los negocios en el 14-18, dentro de tal estructura arancelaria, es el terreno abonado para el desarrollo del monopolismo. Este sector de la sociedad en Euskadi Sur merece el titulo de oligárquico español con tanto derecho como cualquier otro: su actuación en la guerra 1930-1939 demuestra bien a las claras la naturaleza de sus opciones políticas y de su papel en la producción.

Notemos queo el predominio del capitalismo yanqui se ha acelerado en los últimos años, en las químicas, en los cementos y en la siderurgia, sobre todo. Las inversiones USA eran de 184.000.000 de dólares en 1965, y los Altos Hornos, que son la empresa fuerte del conjunto siderúrgico, están bajo el control de la United Steel.

[15] De la misma manera que en la época de la industrialización de Vizcaya y de la electrificación industrial de Guipuzcoa se produjo una expansión de las industrias de baja composición orgánica dirigidas por vascos, tras la guerra de 1936 un fenómeno parecido se ha repetido. Primero, en la época de la autarquía, y ahora, en la del desarrollo, la metalurgia de transformación, los transportes, las maquinas-herramientas, la carpintería metálica, los electrodomésticos, han sido sectores de crecimiento de tal tipo de empresas.

A la colonización en el siglo XIX, y sobre la infraestructura, económica de un fuerte desarrollo en Vizcaya y Guipuzcoa, se construye la actuación del PNV. Hoy, un fenómeno similar se repite: la guerra ha dejado heridas muy profundas, que son una exigencia inmediata de patriotismo para el conjunto del pueblo vasco, derrotado. El desarrollo económico ha continuado. La lucha patriótica en Euskadi crece, y aunque sea el proletariado la fuerza destinada ya hoy a dirigirla, no hemos de menospreciar lo actuación de esta burguesía nacional.

[16] Sobre datos estadísticos de 1.955, se encuentra que en Euskadi Sur hay 4.400 asalariados agrícolas frente a 89.227 "trabajadores autónomos” en este sector. Es decir, que los que venden su fuerza de trabajo son minoritarios dentro del campesinado: lo cual no obsta para que, tanto por la opresión nacional, como por la hipoteca, la mayor parte de los campesinos estén archioprimidos por las oligarquías. En Euskadi Norte la cosa es ya extrema.

[17] Esta afirmación se puede casi basar sobre la mera lectura de los periódicos fascistas. Es evidente que en estos dos últimos años se ha producido una fuerte movilización de las masas, tomando posición alrededor de la lucha patriótica encabezada por E.T.A.

Históricamente, el caso vasco en 1.936 es suficientemente explícito: la presencia de la contradicción nacional no solo llevó a la burguesía patriótica al lado de la República y contra el fascismo, sino que la fuerza del movimiento vasco por la liberación nacional hizo que el Gobierno Autónomo fuera dirigido fundamentalmente por el P.N.V., pese a que en Vizcaya existía el movimiento obrero mas fuerte de la península.

Hoy, al ser la clase obrera la que dirige la lucha patriótica, la contradicción nacional se refuerza y su sentido internacionalista le llegara a evitar los roces con el movimiento obrero español.