HISTORIA DEL COMUNISMO VASCO

Hay otra razón de carácter práctico para formular nuestra amnistía de clase, y es la de que el Gobierno republicanosocialista, que en su odio contra los prisioneros revolucionarios alega para negarse a libertar a los nueve mil trabajadores, la imposibilidad en que se encuentra de amnistiar a los delincuentes reaccionarios, estando, como estamos, bajo la amenaza inminente de un nuevo complot monárquico. Pues bien: el problema tiene una solución muy sencilla: soltar a os presos honrados, amigos de la revolución, y dejar en la cárcel a los presos indignos, enemigos del pueblo.

La lucha por la independencia y el socialismo para Euskal Herria, y el papel que juega en esa lucha la Federación comunista vasco-navarra primero y el Partido Comunista de Euzkadi después, se da en un contexto desfavorable en general, pero tiene un único punto fuerte a su favor, del cual se aprovechan, la III Internacional, que nace en marzo de 1919, y entre cuyas ideas estaba la destrucción a largo plazo del estado español, la creación de una serie de Repúblicas Ibéricas, bajo un modelo federal, Euskadi, Catalunya, Galizia, España  y Portugal

El bajo nivel teórico del proletariado español —que le nace fácilmente accesible a la influencia de ideologías extrañas a sus intereses y necesidades— constituye una de las grandes debilidades de nuestro movimiento revolucionario. Es indudable la desproporción que existe entre la capacidad revolucionaria, el espíritu de heroísmo de nuestra clase obrera y su formación política.

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Las luchas actuales del proletariado y de los campesinos se desarrollan, como decimos, en un plano más elevado. En primer lugar, su intensidad es mucho mayor. Al mismo tiempo han sido incorporadas a ellas masas retardatarias que, prisioneras de sus jefes traidores, no habían participado en los combates anteriores. Nos referimos a las masas de la Unión General de Trabajadores. De otra parte, las fuerzas revolucionarias actúan libres en parte de las ilusiones democráticas, comenzando a tener conciencia de que los partidos políticos que ocupan el Poder, los republicanos y socialfascistas, son los representantes de las clases y castas enemigas.

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