DETENCIONES Y BAILE DE MÁSCARAS.

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En la tragedia que vive el Pueblo Vasco de modo secular por el reconocimiento de su personalidad política, van surgiendo actores que representan unos papeles determinados y en donde casi nadie es realmente quien aparenta ser. Tomemos como ejemplo a ese soberbio ejemplar de la política hispana cuyo. Nos referimos al ínclito Sr. Pérez Rubalcaba, de natural mentiroso compulsivo. Bien es verdad que dirige un ministerio – el de Interior- en el que mentir forma parte de su ADN constitutivo. Pero en lo tocante a la “lucha antiterrorista” el listón de la falsedad consciente queda sobrepasado con mucho.

Es esta, por lo demás, una materia que se presta de muy buen grado para tapar los verdaderos problemas de un Estado, el español, en quiebra total. Para este siniestro personaje, si ETA mata es porque, ya se sabe, matar es muy fácil y si no mata es, por supuesto, porque “no puede más”. Si durante este verano nos anunciaba atentados en el sector turístico español ahora nos reconoce que ya sabían que la organización armada había decidido no atentar.

En fin, que si antaño ETA estaba formada por veteranos sin relevo generacional, hogaño sufre de lo contrario: jovenzuelos procedentes de la “kale borroka”,sin experiencia política ,son quienes dirigen los destinos de esta organización, la que, por supuesto, está “más débil que nunca”, como en los últimos 50 años. Y ahora que nos hallamos en puertas de un cambio político estructural del conflicto, no guarda la menor forma para buscar la provocación en la reanudación de la lucha armada: “ No atentan porque no pueden” nos dice este mal comediante, por ver si la otra parte le saca de su error y entra en su diabólico juego, represión-acción- más represión. Un juego tan previsible como entendible.

El Estado español, sumido en la mayor crisis económica desde la transición es, simplemente ya, un Estado fallido, un socio del club de la oligarquía internacional sin crédito y en bancarrota a juzgar por la opinión de los principales operadores económicos. Su economía de naturaleza parasitaria, a medio camino entre la especulación urbanística y el fraude fiscal, a duras penas obtiene crédito exterior, sin el cual es imposible enjugar un déficit que supera el 10% del PIB. En estas condiciones el FMI, el BCE, le han puesto clarito y por su orden la hoja de ruta: hacer descansar en las espaldas de los trabajadores las consecuencias de los “saraos” financiero-especulativos de la burguesía. Y este trabajo sucio se le encarga, precisamente, a un “socialista” para descrédito de toda una ideología fracasada: la socialdemocracia. Por eso resulta fundamental despistar a la sufrida clase trabajadora con los viejos fantasmas “antiterroristas”.

Bien es cierto que la clase trabajadora española hace tiempo que se encuentra anestesiada entre el subsidio y la economía sumergida. A lo que hay que añadir los efectos somníferos de todo un campeonato mundial de fútbol detrás de “la roja”.

En definitiva, que ante la mayor ofensiva reciente contra los derechos de la clase trabajadora, ésta se halla en un estado de nirvana ante el encantador de serpientes de la eterna sonrisa. En este lado de la “alambrada”, en feliz expresión de nuestro desaparecido Ibarretxe, el nuevo jelkide, el gris Urkullu, sigue a lo mismo de siempre y son ya 115 años: asegurar la poltrona y la gestión. Y, en efecto, han apoyado por enésima vez, con su abstención, una reforma laboral brutal y los presupuestos del Estado a cambio de mercancía averiada y recomprada una y otra vez, la misma que ya fue vendida en 1979 en forma de estatuto.

Para estos gestores del cortijo vasco no hay más divisa que la del refulgente dinero, la otra, la cuestión nacional, simplemente se ha convertido en el reclamo de su grey, de sus indolentes bases, siempre dispuestas a creer en lo sobrenatural, que el centenario partido sea alguna vez coherente con sus estatutos y acuerde con las fuerzas abertzales un programa de mínimos para resolver la cuestión nacional. Un programa de mínimos como el que acordaron la Izquierda abertzale y Eusko Alkartasuna en el Palacio Euskalduna en junio pasado.

Un programa plenamente democrático y de largo alcance con el que contraponerse a la entente unionista PP-PSE en vascongadas y UPN-PSN en Nafarroa garaia. Porque la bancada española ya lleva tiempo uniendo sus intereses estratégicos en lo que concierne a la desestructuración de su Estado. Lástima que otros actores – Aralar, I.Unida etc- sigan representando en este baile la pose de honestas doncellas, más atentas al reclamo estético del Sr. Rubalcaba, a quien ya conocimos en su anterior etapa de ministro con el gobierno del Sr. X, el gobierno del GAL, que a las aspiraciones nacionales y sociales de este Pueblo. Son tiempos estos en los que ya no valen excusas sobre la lucha armada para no comprometerse políticamente hasta el cuello en un proceso de acumulación de fuerzas de izquierdas y abertzales en pos de un nuevo marco socio-jurídico y político para Euskal Herria. Más aún cuando la organización armada ETA ha dado ya pasos importantes para desvincular la resolución política del conflicto de la senda armada. Son tiempos estos, en fin, en los que el frente de lucha de masas está cobrando su natural protagonismo para dirigir las riendas políticas del proceso.

De ahí el interés del Estado por cortocircuitarlo mediante la implementación de la socorrida política “antiterrorista”, es decir, la utilización de la cortina de humo de la “violencia política”, incluido un sospechoso resurgimiento de la “kale borroka” cuyos autores no se hallarían muy lejos de la poderosa industria de la “seguridad”, para desviar el tren del carril de la lucha política, un carril en donde todos los derechos sean respetados para todas las personas en toda Euskal Herria, tal y como promovía la plataforma ADIERAZI EH en la manifestación convocada para el pasado díaa 11 de setiembre.

Otra iniciativa prohibida por el reino de la antidemocracia, justamente porque visualiza esa anhelada acumulación de fuerzas soberanistas, donde agentes políticos, sindicales y sociales vascos van a demostrar que existe una alternativa de izquierdas y nacional frente al Imperialismo español y francés del NO y la represión como han demostrado estos días pasados. Ahora más que nuca se puede visualizar el carácter político de una larga lucha, la del Pueblo vasco, por el reconocimiento de sus derechos nacionales y sociales, una lucha, en fin, en la que la clase trabajadora vasca sea protagonista de su futuro político, en paz y en libertad, sin máscara alguna.

  Euskal Herria, a 9 de setiembre de 2010.    

EUSKAL HERRIKO KOMUNISTAK