BASES SÓLIDAS

COMUNICADOS EHK
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Dice el refranero popular que dos no discuten si uno no quiere. Y hay que colegir que, por la misma razón, dos- no digamos ya tres-no acuerdan si uno no quiere. Nos queda poco para la celebración del Aberri Eguna y la organización armada Euskadi ta Askatasuna ha vuelto a reiterar en su comunicado del 10 de Marzo su apuesta por un proceso democrático en el que los votos sean, justamente, la razón última del status quo político que pretenda el Pueblo vasco y no, como ahora sucede, la razón de la fuerza de los Estados español y francés, disfrazada, eso sí, de autocomplacientes atributos democráticos

Dicho de otro modo, cabe entender que siendo deseable un proceso democrático que culmine en una decisión libre y democrática del Pueblo Vasco acerca de su destino político, eso no será posible si una de las partes no solo no quiere caminar por ese sendero sino que insiste, y aún se jacta de ello, en presentar el conflicto político en términos de “victoria policial” pura y dura.

 

No otra cosa cabe entender cuando se sigue deteniendo y, según denuncian los interesados, maltratando a los detenidos o cuando, más inquietante aún, la guerra sucia parece constituir el complemento a esa política de solución final puesta en marcha. El caso de Jon Anza parece conteneraquellos mismos elementos que otrora sucedieron con Zabalza, cuando se negaba con vehemencia lo evidente por parte del mismo Estado.

 

Lo cierto es que una cosa es que la izquierda abertzale haya adoptado un documento político como base de su estrategia política a corto- medio plazo, y otra muy distinta que ello obligue a una organización armada a un cese unilateral y definitivo en su actuar sin que la otra parte concernida acepte también un cese en su actividad represiva. Euskadi ta Askatasuna desde luego no es un club de montaña y la experiencia de 50 años a sus espaldas seguramentele aconsejarán cerciorarse dela idoneidad de dar un paso tan definitivo como loa renuncia unilateral y definitiva a una actividad que, no se olvide, tiene a sus espaldas más de 700 presos.

 

Si vis pacem para bellum, decían los romanos y por ello no se entienden ciertas críticas contenidas en el mismo diario en que se ha publicado el comunicado de la organización armada. El voluntarismo del que se acusa a determinada opción puede ser justamente el que contiene un “proceso democrático” basado en la pura y evanescente voluntad de acordar por una sola de las partes y sin más apoyo que el que procede de algunas personas de buena voluntad. Desde luego el anhelado y anunciado apoyo de la “comunidad internacional” a un proceso de semejantes características parece olvidar que ésta solo admite en su club a Estados ya constituidos. Y no parece sensato pensar que surja ningún “apoyo” que no sea previamente solicitado por dichos Estados que, como se ha dicho, están muy cómodamente instalados en el conflicto policial.

 

¿Quiérese decir con todo esto que la propuesta ampliamente aceptada por las bases de la Izquierda abertzale “Zutik Euskal Herria” no resulta viable y necesaria en el actual estado del conflicto?. En absoluto. Todo lo contrario. La izquierda abertzale hace lo que debe: proponer e implementar caminos políticos que desnuden la consustancial actitud antidemocrática de los Estados español y francés pero otra cuestión bien distinta es que ello obligue a todos los sujetos políticos del mismo modo.

 

Los “pertrechos” forman parte indispensable de ciertas existencias, no tan cómodas como el salón de la propia casa desde cuyo ordenador se expiden licencias y reconvenciones. Más todavía por cuanto, a diferencia del emulado “conflicto irlandés”, que se sepa, ninguno de los Estados que nos rodean han admitido, ni por asomo, los principios de respeto a la voluntad de la población afectada contenidos en el acuerdo de Viernes Santo, llave maestra que podría haber resuelto aquel conflicto y utilizamos expresamente el potencial porque no pocos actores políticos irlandeses – El Sin Feinn republicano, por ejemplo- creen que dicho proceso no ha conducido a parte alguna que no sea la de mejor administrar el territorio por parte de la corona británica.

 

Así que, en efecto, vayamos por la senda política y democrática, sin violencias y sin injerencias, pero eso sí siempre que la ruta y los medios empleados sean bilaterales y compartidos. De otro modo lo que se está pidiendo es aquello mismo que solicita el ínclito señor Basagoiti: el suicidio o, dicho en términos militares más al uso, la simple rendición. La clave pues, como dice la propia organización armada, son unas bases sólidas que asienten ese proceso por el que todos queremos transitar, pero en condiciones adecuadas para poder llegar al destino deseado: una república socialista de Euskal Herria.

 

 

Euskal Herriko Komunistak (EHK)