La Revolución Permanente en el pensamiento marxista (I)

el marxismo a debate
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x José André Lôpez Gonçâlez (MARXISTS INTERNET ARCHIVE (MIA) 

....  Creo que usted sabrá contestar adecuadamente al compañero que se encubre detrás del seudónimo de “Comunista”, del cual tengo la convicción de que no lo es. Nos habría ido terriblemente mal en la interpretación de la historia si diésemos crédito a los locos del manicomio que afirman ser Napoleón. Desde luego ellos pueden creerse que son el mismísimo Napoleón, pero no tenemos porqué pensarlo nosotros”.

Naturalmente que el camarada y maestro Ferreira tiene argumentos más que de sobra (uno de los mayores eruditos y pensadores marxistas hoy vivos), muchos más argumentos que quien subscribe (y espero que no se tome el silencio de Ferreira por ignorancia o cobardía. Craso error si así se piensa),....

 

 

La Revolución Permanente en el pensamiento Marxista (I)

MARX, EL PENSADOR DE LA REVOLUCIÓN PERMANENTE. Primera Parte

La mala fortuna editorial de la obra de Karl Marx

#34 Buscando a Ferreira

Comunista [2008-07-24 19:07:00]

¿Dónde estás Ferreira? ¿te quedaste sin argumentos?

El comentador “Comunista” agradecía al camarada Ferreira en una serie de citas, el reto que éste le había enviado para debatir sobre la Revolución Permanente en Marx, en Lenin, en Rosa Luxemburgo, en Trotski, esto es, en el marxismo puro y duro, por mor de un magnífico artículo de Pepe Gutiérrez Álvarez en este mismo foro que respondía al título: Ayer y hoy de Lenin: 3. Contra Stalin.

Infelizmente, el tipo de argumentación escogida por el compañero “Comunista” se encuentra -lo digo con dolor y muy a mi pesar- más cercana del escolasticismo más periclitado del “magíster dixit”, magnífica y precisamente criticado por el filósofo del siglo XVI Francis Bacon (Novum Organum, sive indicia vera de interpretatione nature et regno hominis [hay una edición moderna en Ediciones Orbis, Barcelona 1984, traducción de Cristóbal Litrán y prólogo de Teixeira Bastos] que del marxismo.

Retrotrae la historia del pensamiento más allá del pre-socratismo y retorna a las argumentaciones mítico-religiosas (ejemplos contemporáneos los hay en desgraciada abundancia: consúltense, a esta guisa, los libelos de los creacionistas o escúchense los argumentos de todas las sectas cristianas, desde las católicas hasta las de los testigos de Jehová, pasando por los adventistas del séptimo día y otras del mismo tenor). Cuestión bien superada por el pensamiento racional desde Tales de Mileto en el lejano siglo VI a.n.e.

No. El camarada Ferreira no va a contestar a unas citas con otras citas para que, a su vez, sean contestadas por más citas en un “perpetuum mobile” sin sentido de ninguna especie. Esto tan sólo puede conducir a un falseamiento -buscado o no, no vamos a discutir esta cuestión aquí- del pensamiento más audaz, más radical y subversivo de la historia del género humano.

Es de sobra conocido desde Lukács que “en cuestión de marxismo, la ortodoxia sólo se refiere al método” (“Historia y consciencia de clase” [Sección en inglés del Marxists Internet Archive] o en: Rosa Luxemburgo como marxista [Véase el original en la página en húngaro del Marxists Internet Arcive]).

En carta dirigida a quien esto escribe, el camarada Francisco (Chico) Ferreira Câmara me indicaba (transcribo algunos trozos en portugués y traduzco debajo para los que no conocen esta lengua):

“Caro camarada André, teria ocasião o senhor de arremessar para Kaos, em refutação ao companheiro “Comunista”, alguma coisa em relação com nossas pesquisas? Tem conhecimento você que eu não posso fazê-lo, porquanto estou redigindo e corrigindo o meu último livro sobre o valor e as transposições do valor para preços.

Acho que você saberá replicar ajustadamente ao companheiro que se encobre trás o pseudônimo de “Comunista” ― do que eu acredito que não é tal. Ter-nos-ia bastante mal na interpretação da história se déssemos creto aos doentes que há no manicômio que se dizem a si próprios Napoleão. Podem eles muito bem cogitar que são mesminho Napoleão, mas não temos nós porque tal presumir”.

Traducción: “Querido camarada André, podría usted enviar para Kaos, en contestación al compañero “Comunista”, algo sobre nuestras investigaciones? Sabe usted que yo no puedo hacerlo puesto que estoy redactando y corrigiendo mi último libro sobre el valor y las transposiciones de valor a precios.

Creo que usted sabrá contestar adecuadamente al compañero que se encubre detrás del seudónimo de “Comunista”, del cual tengo la convicción de que no lo es. Nos habría ido terriblemente mal en la interpretación de la historia si diésemos crédito a los locos del manicomio que afirman ser Napoleón. Desde luego ellos pueden creerseque son el mismísimo Napoleón, pero no tenemos porqué pensarlo nosotros”.

Naturalmente que el camarada y maestro Ferreira tiene argumentos más que de sobra (uno de los mayores eruditos y pensadores marxistas hoy vivos), muchos más argumentos que quien subscribe (y espero que no se tome el silencio de Ferreira por ignorancia o cobardía. Craso error si así se piensa), así que este humilde escribidor va a contestar, conforme a la carta del camarada brasileño, no con citas entresacadas de acá y allá sobre “lo que realmente querían decir los clásicos del marxismo”, sin insertarlas en el contexto en que están escritas o dichas, qué argumentaciones tenían los adversarios a quien iban dirigidas y, sobre todo, qué callaban – una metodología rigurosa en el campo del marxismo, sino se quiere decir en toda ciencia, exige analizar lo que no se dijo, si realmente queremos comprender lo que se dijo -; decíamos que lo pertinente en el análisis debe ser su metodología, única forma de ser marxista consecuente según enseñó esa mente prodigiosa del pensamiento marxista (y aún del pensamiento sin más) que respondía –y responde, en cuanto sigue estando muy viva su inmensa obra- al nombre de György Lukács. Después, los individuos, las fuerzas políticas e incluso el propio proletariado pueden herrar en su propia praxis, y eso ha ocurrido en innumerables ocasiones, pero si el método analítico es el correcto, los mismos individuos, fuerzas políticas y el proletariado pueden enderezar el torcido rumbo escogido anteriormente.

Pero vamos a lo que realmente aquí nos trae: Marx como el pensador de la Revolución Permanente.

Definitivamente ha sido mala la fortuna editorial de Marx. En España mucho peor que en ningún otro lugar de Europa Y para acrecentar la perplejidad sobre qué tipo de conocimiento se ha tenido en el bourbónico reino basten los siguientes datos:

Crítica de la filosofía del Estado de Hegel

primera redacción1843

primera publicación1927

primera publicación en castellano1946

Sobre la cuestión judía,

primera redacción1843

primera publicación1844

primera publicación en castellano1958

Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel

primera redacción1843

primera publicación1844

primera publicación en castellano1937

La sagrada familia

primera redacción1844

primera publicación1845

primera publicación en castellano1932 (parcial) 1958 (completa)

Tesis sobre Feuerbach

primera redacción1845

primera publicación1888

primera publicación en castellano1932

La ideología alemana

primera redacción1845-1846

primera publicación1932

primera publicación en castellano1958

Miseria de la filosofía

primera redacción1847

primera publicación1847

primera publicación en castellano1872 (parcial) 1891 (completa)

Trabajo asalariado y capital

primera redacción1847

primera publicación1849

primera publicación en castellano1932

El Manifiesto del Partido Comunista

primera redacción1847-1848

primera publicación1848

primera publicación en castellano1872

Las luchas de clases en Francia

primera redacción1850

primera publicación1850

primera publicación en castellano1938

El 18 brumario de Luís Bonaparte

primera redacción1851-1852

primera publicación1852

primera publicación en castellano1935

Introducción a la crítica de la economía política

primera redacción1857

primera publicación1903

primera publicación en castellano1933

Líneas fundamentales de la crítica de la economía política

primera redacción1857

primera publicación1939-1941

primera publicación en castellano1966

Contribución a la crítica de la economía política

primera redacción1857-1859

primera publicación1859

primera publicación en castellano1910

Prefacio a la crítica de la economía política

primera redacción1859

primera publicación1859

primera publicación en castellano1910

Señor Vogt

primera redacción1860

primera publicación1860

primera publicación en castellano1974

Teorías sobre la plusvalía

primera redacción1861-1879

primera publicación1905-1910

primera publicación en castellano1945

Salario, precio, ganancia

primera redacción1865

primera publicación1898

primera publicación en castellano1906

El Capital (Vol.I)

primera redacción1861-1867

primera publicación1867

primera publicación en castellano1872(parcial) 1898 (completo)

El Capital (Vol.II)

primera redacción1861-1879

primera publicación1885

primera publicación en castellano1931

El Capital (Vol.III)

primera redacción1861-1879

primera publicación1894

primera publicación en castellano1931

La guerra civil en Francia

primera redacción1871

primera publicación1871

primera publicación en castellano1871

Crítica del programa de Gotha

primera redacción1875

primera publicación1891

primera publicación en castellano1932

Glosas marginales al Manual de economía política de Adolf Wagner

primera redacción1879-1880

primera publicación1932

primera publicación en castellano1934 (Incom.) 1982 (completo)

Así tenemos el siguiente mapa en lo concerniente a la tradición hermenéutica: de las 22 obras principales de Marx, solamente 11 tuvieron la fortuna de ser editadas directamente por él. De las 11 restantes, solamente 5 fueron publicadas en el siglo XIX y tan solo 7 han sido publicadas en el XX. Ello sin tener en consideración el enorme volumen de obras inéditas que Enrique Dussel ha denunciado (véase El último Marx (1863-1882) y la liberación americana, Ed. Iztapalapa – Siglo XXI, México, 1990) como imprescindibles para un cabal conocimiento de la génesis de la obra mayor de Marx: El Capital. Se trata, nada más y nada menos, que de la Tercera Redacción de esta obra genial cuyo volumen se cerca a los 1470 folios en la diminuta letra del de Tréveris. Teniendo en cuenta que impresa en formato garth 10/12 suele ocupar cada folio la extensión de 1,3 hojas impresas, tendríamos ante nuestros ojos alrededor de 1800 hojas ¡aún inéditas! ¡Un grueso tomo!

Podemos señalar que, cuando un Henryk Grossmann se pone a la tarea de conocer las Modificaciones del plan originario de la estructura de El Capital de Marx y sus causas (título original: Die Änderung des ursprunglichen Ausbauplans des Marxshen “Kapital” un ihre Ursachen, en Archiv für die Geschichte des Sozialismus und der Arbeiterbewegung”, año XIV, 1929, p. 305-338), más allá de sus geniales hallazgos e intuiciones, hierra definitivamente por desconocimiento de la obra escrita por el “Moro”.

Se puede decir, sin temor a equivocarse, que si para comienzos del siglo XX, el conocimiento de Marx en España era muy escaso y caracterizarlo, a tenor de las traducciones, como asistemático en demasía, la situación en Italia, por ejemplo, no era mucho mejor.

De las 22 obras que hemos indicado, ni tan siquiera una fue editada en Italia en vida de Marx, ni tan siquiera el Manifiesto. La primera obra traducida al italiano fue El Capital (el primer volumen), pero hay que esperar hasta 1946 para ver publicado en la lengua del Dante el segundo volumen y a 1956 para el tercero. A fines del siglo XIX solamente se hallaban en circulación en la Península Italiana las siguientes 10 obras: El Capital (1º Vol.), El Manifiesto del Partido Comunista, Trabajo asalariado y capital, Miseria de la filosofía, las Tesis sobre Feuerbach, Las luchas de clases en Francia, el 18 brumario de Luís Bonaparte, la Introducción a la Contribución a la crítica de la filosofía del derecho de Hegel, la Contribución a la crítica de la economía política y La Cuestión judía.

El mismo Labriola (recordemos que Lev D. B. Trotski aprendió sus primeras letras en marxismo de la mano intelectual de este gran filósofo italiano) en carta a Benedetto Croce (17 de mayo de 1895) le hacía saber que había conseguido en alemán La sagrada familia en 1893 y le hacía llegar sus impresiones acerca del Hern Eugen Dühring´s Umwälzung der Wissenschfat (La subersión de la ciencia por el señor Eugen Düring)[1] en 1894: “es el libro más importante de ciencia general que se haya escrito por pluma de cualquier socialista, es además, sin duda, el libro de mayor valor que existe ahora en la concepción general filosófica” (Traducido del libro de B. Croce, Materialismo storico ed economia marxistica, Bari, 1968, p. 256). Aserto que ningún marxista en su sano juicio hoy podría repetir.

Tan solo a comienzos del siglo XX se publican en Italia 3 obras de Marx: Crítica del programa de Gotha (1901); La guerra civil en Francia (1902) y La sagrada familia (1909). Después el fascismo corrió una sofocante cortina. Salario, precio y ganancia fue traducida al italiano en 1932, pero se tuvo que editar en Bruxelas.

Hay que esperar a la última posguerra mundial para encontrar traducidas al italiano 9 obras sin las cuales no puede afirmarse que se tiene conocimiento cierto de Marx: El Capital (2º y 3er. Libros); los Manuscritos económico-filosóficos de 1844, la Crítica antihegeliana; la Introducción de 1857; las teorías sobre la plusvalía, la Ideología Alemana, las Glosas marginales a Wagner y los Grundrisse.

Tampoco en Rusia fueron mucho mejor las cosas. Plejánov, por ejemplo, escribió La concepción materialista de la historia sin conocer lo que Marx exaustivamente había escrito sobre este tema; que Lenin redactó Materialismo y empiriocriticismo desconocedor de la existencia de los Manuscritos económico-filosóficos de Paris de 1844; que escribió una de sus más geniales obras, El Estado y la revolución sin saber tan siquiera que existía la Crítica de la filosofía del Estado de Hegel e ignorando, o no apreciando en su justo valor, la Cuestión judía.

Y hasta el mismísimo Engels tuvo que reconstruir los volúmenes 2 y 3 de El Capital con una ignorancia absoluta de la existencia de los Grundrisse.

A nosotros se nos antoja que para un conocimiento científico de la obra de Marx es perentorio, dentro de una situación editorial absolutamente deplorable, el conocimiento de la totalidad de la obra por él producida, es decir, la reconstrucción de la obra del Marx real, más que no sea para promover la incidencia del movimiento que su nombre porta.

Se torna necesario hasta el extremo eliminar cuanto antes, no sólo del vocabulario, sino – y sobre todo – de las mentes, ese manido e irritante método de hacer del marxismo un elemento sólo operativo del marxismo político, demasiadas veces insultante y cansativo, del que han surgido como hongos marxismos “imaginarios” y consubstancial con ese mito, con la ocupación inquisitorial de la teoría y de la praxis de los demás.

Con certeza “Marx no nació marxista”, como bien dijo Sidney Hook, pero también hay que decir alto y claro que no se hizo discípulo y seguidor de Bernstein, Kautsky, Plejánov, Lenin, Trotski, Stalin o Mao.

(Continuará)

José André Lôpez Gonçâlez

Miembro de la Seción en portugués del Marxists Internet Archive.

Miembro de la Dirección Internacional del Marxists Internet Archive.

 

 


[1]Existe una traducción magnífica en castellano de Manuel Sacristán en Crítica-Grupo editorial Grijalbo, volumen 35 de las Obras de Marx y Engels, Barcelona, 1977, a partir del volumen 20 de la edición de Dietz-Verlag (1962): KARL MARX-FRIEDRICH ENGELS WERKE (sobre la base de la 3ª edición de Stuttgart (1894)), realizado por el Instituto de Marxismo-Leninismo del Comité Central del Partido Socialista Unificado de Alemania