EL PROLETARIADO EN MARX Y ENGELS:

el marxismo a debate
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x Francisco García Cediel, militante de C3.

Los textos clásicos de Marx y Engels definen al proletariado asociado a la idea de desposesión, de tal modo que junto con una definición más estricta (como proletariado industrial activo), que se utiliza más a menudo en los textos económicos, se emplea en numerosas ocasiones en términos más amplios, sobre todo, en los textos filosóficos y políticos.

Así, Engels, en el prologo de “La Situación de la Clase Obrera en Inglaterra” (1845), nos dice textualmente:

“He empleado de continuo como sinónimo las expresiones obreros y proletarios, clase obrera, clase desposeida y proletariado”

En Marx, la idea de proletariado se define por la característica de la desposesión en diversos textos, como por ejemplo en los “Manuscritos Económico-Filosóficos” (Marx-Engels 1844).

En “La Ideología Alemana” se define como “la clase no poseedora”, acotándola más tarde como aquella clase cuya capacidad de trabajar se pone en venta en el mercado de trabajo.

Incluso en algunas ocasiones Marx emplea el término “proletariado” dándole un sentido más amplio e indeterminado, equivalente a masa oprimida. Así en “La Miseria de la Filosofía”, dice “el feudalismo también tenía su proletariado, los siervos, estamento que encerraba los gérmenes de la burguesía”, y, más adelante, alude a un “nuevo proletariado”, como el “proletariado moderno” que crece con la burguesía.

A pesar de todo esto es excepcional y prevalece en sus obras la utilización del término de un modo históricamente preciso.

Hemos de diferenciar por tanto en los textos el proletariado productivo con el proletariado en sentido amplio.

En “Teorías sobre la Plusvalía I” (1861/1863), Marx define a la clase trabajadora como “La gran masa de la sociedad”.

El “Manifiesto Comunista”, de sobra conocido, nos dice:

“La sociedad en su conjunto se está dividiendo más y más en dos grandes campos hostiles, en dos grandes clases, que se enfrentan directamente una con otra: la burguesía y el proletariado”.

Esta definición sería imposible de establecer si la definición se extendiera únicamente a obreros productivos.

Más aún, en el Tercer Tomo de “El Capital”, se estudia la producción de mercancías como fenómeno global y se expone la idea del “trabajo conjunto de la clase obrera”.

Engels, en “La situación de la Clase Obrera en Inglaterra”, estudia la existencia del ejército de reserva como consecuencia de las depresiones de 1826 y 1841-42.

También analiza la emigración (irlandesa), incluyéndola en el ejército de reserva.

En “La Ideología Alemana” nos dice textualmente “La gran industria ha creado una clase que en todas las naciones se mueve por el mismo interés y en la que ha quedado destruida toda nacionalidad”. Idea que puede ser problemática e incluso errónea en cuanto a la cuestión nacional, pero que abunda en la coexistencia, en el pensamiento clásico, de una definición más amplia que la meramente ceñida al obrero-industrial-activo-varón que una equivocada interpretación de los clásicos nos arrojaría como única.

De lo contrario, estaríamos haciendo una caricatura del marxismo, tan problemática como que, en una familia, solo sería proletariado el trabajador activo, y no así sus familiares que por edad o desempleo no se encuentran activos en ese momento, o dicho de otro modo, uno se puede levantar proletario y acostarse lumpen (léase precariedad laboral), o viceversa.

PROBLEMAS DEL PASADO Y DEL PRESENTE.

El problema fundamental a la hora de abordar dichas cuestiones es que Marx estaba ansioso por establecer el papel y la tarea histórico-mundiales que tanto el como los demás escritores socialistas asignan al “proletariado plenamente formado” (Marx y Engels, obras Escogidas, volumen 3), no teorizó sobre la fragmentación y división en el seno de la clase trabajadora.

La respuesta de Marx a la pregunta formulada por Bakunin ¿Qué significa que el proletariado se convierte en clase dominante?, escrita en 1874, es la siguiente:

“Significa que el proletariado, en vez de luchar individualmente contra las clases privilegiadas, ha conseguido la suficiente fuerza y está los suficientemente organizado como para utilizar medios generales de presión en su lucha contra estas clases. Sin embargo, solamente puede utilizar medios económicos destinados a hacer desaparecer su propia condición de asalariado y, por tanto, abolirse a sí mismo como clase. Su victoria completa es la consecuencia también del fín de su dominación, pues ha desaparecido su caracter de clase” (Marx: Estudio del libro de Bakunin: Estado y anarquía).

No hay en Marx ningún indicio (que yo conozca, al menos), de que además de la fragmentación entre capital y trabajo, el proletariado tenga que enfrentarse al importante problema de la fragmentación dentro del trabjo mismo, antes y después de la conquista del poder político.

Este es un problema muy grave, ya que las implicaciones ideales del modo de producción capitalista, que hacen del mismo un anacronismo histórico, no lo hacen un anacronismo materialmente percibido, ni inmediatamente visible.

A mi modo de ver, el desarrollo de la tendencia a la fragmentación y división jerárquica del trabajo ha generado divisiones objetivas de intereses:

1.- Dentro de cualquier grupo particular de trabajadores.

2.- Entre diferentes grupos de trabajadores que pertenecen a una misma comunidad nacional.

3.- Entre fuerzas de trabajo nacionalmente distintas, opuestas entre sí en el contexto de la competencia capitalista internacional, de la más pequeña a la mayor escala (incluyendo la potencial colisión de intereses en forma de guerra).

4.- La fuerza de trabajo de los países capitalistas avanzados, beneficiarios relativos de la división capitalista mundial del trabajo, frente a la fuerza de trabajo del llamado tercer mundo, mucho más explotada.

5.- Los trabajadores con empleo, en cuanto que separados y opuestos a los intereses, objetivamente distintos (y en general, carentes de articulación política/organizativa) de los parados y los que no tienen salario alguno.

6.- Los trabajadores con empleo estable frente a los precarios (que alternan periodos de actividad con otros de desempleo).

7.- El trabajo regulado con el subempleo y/o empleo sumergido, que desarrolla sobre todo (no solo), trabajadores inmigrantes en situación irregular.

Estas divisiones son importantes en cuanto a que son la base del apoyo que el Estado recibe de diversos grupos de trabajadores por la “protección” que brinda al mantenimiento y salvaguarda legales de la división del trabajo objetivamente establecida, al adoptar éste una serie de medidas que aseguren las máximas ventajas a la clase dominante del país, proporcionando al mismo tiempo ventajas relativas a la fuerza de trabajo nacional (o a una parte significativa de ésta).

Por supuesto, el estado puede llevar a cabo su función de “protector” de grupos de trabajadores solamente en función de intereses de su clase dominante en su conjunto.

Solamente en periodos de crisis profundas puede el trabajo liberarse temporalmente de estas limitaciones paralizantes.

ESTUDIO DE LA SITUACION EN ESTADOS UNIDOS:

Vamos a detenernos un momento en la situación en Estados Unidos, país que es paradigma de estas cuestiones en cuanto a la importancia cuantitativa y cualitativa de la contradicción étnica y/o de origen nacional en la clase trabajadora.

Sheila Collins, en su libro “The Rainbow Challenge” (1987) expone:

“El conflicto de clases (motor de anteriores levantamientos sociales), en la década de los sesenta había perdido en cierto modo su vigencia política. La prosperidad que la aparición (tras la II guerra Mundial) de los EEUU como poder mundial dominante había hecho posible, junto con la división racial y sexual del trabajo, sirvieron para ocultar a la clase obrera blanca masculina sus sumisión esencial al sistema”.

Y afirma:

“Necesitamos una pedagogía y una visión políticas que tengan un amplio atractivo clasista y que, a la vez, incorporen las políticas y medidas prácticas necesarias para garantizar a los grupos más desfavorecidos una salada a su estatus de “segunda clase””.

Y, aunque desde un planteamiento reformista o socialdemócrata, continua argumentando que:

“La promoción de estos programas debe acompañarse de una amplia educación pública destinada a una sociedad multirracial y multicultural”.

Salidas muy idealistas, a mi modo de ver, pero refleja la preocupación por estos factores.

Vicente Navarro, Catedrático de Política Social de la Universidad John Hopkins, en una artículo publicado en la Monthly Review, volumen 39 (junio de 1987), critica a Sheyla Collins redituando la perspectiva de clase y aboga por la creación de una organización clasista:

“Necesitamos una categoría de clase no solamente como instrumente de análisis sino como categoría para el cambio social”.

Ambos están de acuerdo en que el grueso de la clase obrera estadounidense está compuesto por negros, hispanos y mujeres, por lo que estas contradicciones son fundamentales para abordar un proyecto transformador.

A MODO DE CONCLUSION:

Volviendo a los clásicos, en 1917 Lenin dijo:

“Tal explotación del trabajo de los obreros peor pagados de los países atrasados es precisamente una característica típica del imperialismo. Precisamente en esto, hasta cierto punto, radica el parasitismo de los ricos países imperialistas que sobornan a parte de sus obreros con un salario más alto, mientras se dedican a la ilimitada y vergonzosa explotación del trabajo de los “baratos” obreros extranjeros”.

Y añadió:

“Debe agregarse a las palabras “peor pagados” las palabras “ya a menudo sin derechos”, ya que los explotadores de los países “civilizados” también utilizan el hecho de que los obreros extranjeros importados no tienen derechos.

V.I.Lenin “Sobre la revisión del programa del Partido” 6-8 octubre 1917.