el marxismo a debate

Aunque a estas alturas casi “todo el mundo” sepa El Capital fue la obra más importante de Karl Marx, es muy poca gente la que la ha leído, Sin embargo, sigue siendo el estadio más coherente y desarrollado de una lógica capitalista que, a lo largo de casi siglo y medio desde su redacción, ha cambiado en muchos de sus aspectos,  ahora que no cuenta con una oposición digna de este nombre, está mostrando cuanta razón tenía el judío de Treveris, un penador que en el orden del pensamiento teórico, nunca fue superado.

Con la revolución el joven Babeuf abandonó su labor de empleado y se puso a trabajar en firme en la pequeña ciudad de Roye de Somme, consiguiendo una gran agitación entre los campesinos pobres para que boicotearan el impuesto sobre el vino. Más tarde logró vender las tierras confiscadas a la nobleza y entregó el dinero entre los pobres, lo que le valió el encarcelamiento por parte de los notables burgueses del lugar. Al salir de la prisión marchó hacia París.

Al término de la Segunda Guerra Mundial, los servicios secretos estadounidenses utilizaron agentes nazis, fascistas y ustachis para crear una red anticomunista, le stay-behind [1]. Si los agentes reclutados en los Estados de la futura Alianza atlántica debían mantenerse en secreto, los de los Estados que habían caído bajo control soviético debían, por el contrario, actuar públicamente.

Mal que le pese a la derecha ideológica y política, el capitalismo actual ha ratificado, con su evolución de los últimos treinta años, la validez de la teoría marxista. Podría decirse sin un ápice de exageración que el mundo hoy es mucho más "marxista" que el que existía en los tiempos de Marx. En mi Tras el Búho de Minerva creo haber demostrado que el Manifiesto Comunista lejos de envejecer se convirtió en una pieza de interpretación mucho más actual en el mundo de hoy, cuando las tendencias allí avizoradas por Marx y Engels: polarización social, concentración monopólica, intensificación de la explotación de clase, todavía no se habían consolidado con la fuerza que adquirieron luego de la contrarrevolución neoliberal desencadenada desde finales de los años setenta del siglo pasado.

La socialización plena de la apropiación solo es posible por el establecimiento de las nuevas relaciones socialistas en el proceso de producción, que incluyen nuevos tipos de propiedad colectiva y de relaciones entre los productores: el nuevo sistema de producción basado en el cooperativismo y la autogestión que elimina, porque une y supera, la división entre los medios de producción y los productores. 

Cuando examinamos desde el nivel económico más general la experiencia social de lo ocurrido en Rusia, estremece comprobar la similitud entre la forma socialista adoptada por la URSS con la correspondiente al capitalismo y a sus rasgos distintivo: a) relación entre trabajadores no propietarios con propietarios no-trabajadores (similitud), b) los capitalistas expropiados y un solo capital en el Estado-Partido (diferencia).

“Es absurdo decir (...) que un socialismo planificado centralmente es «imposible ». Si la Unión Soviética creó una organización económica que ha durado tres cuartos de siglo enfrentada con una permanente hostilidad internacional y una invasión alemana y que consiguió industrializar un enorme país casi feudal, alimentar, vestir, alojar y educar a sus ciudadanos y crear una estructura científica de nivel mundial no debería hablarse de « imposible». Pero lo contrario de «imposible» no es lo «óptimo»

Lenin polemizó con sus adversarios dentro de la socialdemocracia rusa lo mismo que con sus propios partidarios, entre otras cosas porque la polémica y la libertad de tendencias fue algo connatural al socialismo de su tiempo; segundo, no se empezó a oponer “leninismo” y “trotskismo” hasta la confrontación de la primera Oposición de izquierda con la dirección en 1923, o sea que Lenin no tienen da que ver con este debate. Los adversarios de Trotsky se han dedicado a definir una continuidad entre la lucha política de Trotsky en esta época y el “trotskismo” de 1904 a 1917.

Es decir, las cosas se repiten porque fracasan. Haces algo mal y tienes que repetirlo para que la segunda vez salga bien. Yo sigo siendo marxista en un sentido irónico: ¿acaso los mejores libros marxistas no son siempre historias sobre un fracaso? Por ejemplo: Trotsky escribió sobre el fracaso de la revolución de Octubre, Marx sobre las causas del malogro de la comuna de París… Siempre se trata de narrar un fracaso; más aún, se trata de corregir los errores.

Publicamos a continuación una carta que hemos recibido de un compañero de Ecuador donde reflexiona muy acertadamente sobre el "movimiento bolivariano" que está invadiendo América del Sur y cuyo máximo protagonista es Chávez acompañado en el reparto por Morales en Bolivia, Correa en Ecuador, junto con veteranos reconvertidos a la nueva causa: Castro en Cuba y Ortega en Nicaragua

Feyerabend, pese a citar profusamente a Marx y a Lenin, al inicio de su ensayo, no puede ser catalogado como marxista, pues en esta corriente el racionalismos juega un papel relevante. En cambio, parece muy inspirado por la obra del filósofo alemán Kierkegaard, de corte claramente irracionalista.

Y es que en pocas ocasiones como en ésta -el evento convocado por los Amigos de Mariátegui- surge la posibilidad de abordar un tema poco trabajado en nuestro tiempo: el que vincula las vidas de dos insignes personalidades que -cada uno en su momento, y en su contexto concreto- aportaron creadoramente al pensamiento universal, y hoy asoman cada vez más ligados al destino de nuestros pueblos.

En el año 1.972 aparece un trabajo colectivo dirigido por V.V. Zagladin con el título "El Movimiento Comunista Internacional" que contempla lo siguiente: "Los fundadores del marxismo-leninismo señalaban que es preferible para la clase obrera la toma pacífica del poder, un desarrollo pacífico de la revolución, ya que ese camino responde mejor a los anhelos humanitarios y a los ideales de los comunistas.

No enfrentamos, pues, a un libro de 628 páginas que trata sobre los Hechos de Barcelona en mayo de 1937, con pretensiones filosóficas, literarias y epistemológicas. Es un libro de síntesis (aunque su autor pretende de investigación) que, tanto por su tamaño como por su planteamiento, debería ser exhaustivo. Son más de cien páginas por cada uno de los días que conformaron la llamadas Jornadas de Mayo, entre el 3 y el 7 de mayo de 1937.

"Nada hay de más poderoso en la sociedad, que una idea a la que le ha llegado su tiempo" Víctor Hugo

Pues bien, en nuestra época, ese tiempo ha llegado y no es el tiempo de una idea: es el tiempo de una realidad. Tiempo del Socialismo y realidad de los problemas de su construcción.

Particularmente deslumbrantes son los ejemplos de Marx: “Una silla con cuatro patas cubierta de terciopelo, es decir, un objeto que sirve para sentarse, se convierte en un trono por la naturaleza de su valor de uso”. O éste con que describe “la fuerza divina” del dinero: “Soy feo, pero puedo comprarme la más bella de las mujeres. Así pues, no soy feo, en la medida en que el efecto de la fealdad, su fuerza repulsiva, es anulada por el dinero. Soy un lisiado, pero el dinero me da 24 piernas...”.

Bajo largo silencio quedó el hecho de que en 1926, poco antes de su detención, había escrito al ejecutivo de la IC para protestar contra la decisión estaliniana de dejar fuera a Trotsky, y no porque estuviera de acuerdo con Trotsky, sino porque le resultaba irresponsable, en pleno fracaso de la Revolución en Europa, quebrantar la unidad del grupo dirigente de 1917, o de lo que de él quedaba. Y el hecho de que, tres años después, sus compañeros de cárcel habían condenado sus tesis opuestas a la línea de 1929, y lo habían aislado.

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