La cuestion nacional andaluza. Carta abierta a un militante de ERA-EA

el marxismo y la cuestion nacional
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x Juan Antonio González

El pasado 22 de Marzo, la web de la organización Espacio Alternativo(EA) publicaba el texto de Juanma Barrios, “La Falsa Dicotomía en el Problema Nacional y la Izquierda Marxista[1]. Toda una declaración de intenciones de un militante perteneciente al Espacio Revolucionario Andaluz(ERA), referente “andaluz” de EA. Cuyas siglas(ERA-EA) comparten lucha en el proyecto socio-político del BAI(Bloque Andaluz de Izquierdas) [2].

Entendemos que las opiniones sobre las luchas nacionales siempre han traído divergencias al respecto, de cómo utilizarla, en donde y en que momento. Es lógico que haya puntos de vistas diferentes, a veces, antagónicos, sin embargo caer en la manipulación y en la tergiversación más chapucera nos conlleva a denunciar escritos como estos. Valga un adelanto como se enfrenta Juanma al debate, al tratarlo, nada menos como un “Problema Nacional”, consideraciones que se basan en juicios de valores más propios de la propaganda de guerra del nacionalismo español(a pesar de que este nacionalismo, a veces no sea tratado como tal).

La teoría en la que bascula el autor, se resume en si no hay conciencia nacional, no promoverla. “El nacionalismo andaluz, por ejemplo, ha demostrado su extrema debilidad en el reciente referéndum estatutario, que ha dejado en completo ridículo a los que hablaban de autodeterminación e independencia, y se encontraron con un pueblo que oscila entre aquellos a los que no les interesa el tema en absoluto y los que respaldan un nuevo estatuto que desde luego consagra la unidad de España”. Para Juanma, los nacionalistas andaluces[3] hemos fracasado ante el nuevo referéndum, resulta simbólico, que para él y su organización no sea tampoco un fracaso, como si el referéndum solo fuera un asunto de nacionalistas, es precisamente la imagen que ha proyectado los medios de desinformación.

¿Acaso el estatuto no regirá nuestras vidas en todos los ámbitos cotidianos? Utilizando las mismas pautas que subraya Juanma Barrios, la anterior manifestación contra la guerra celebrada en Sevilla, por ejemplo, con la asistencia de 500 personas, debe ser un esperpento de la ridiculez y por lo tanto la sociedad es ajena a estas luchas, o la manifestación por una vivienda digna de centenares de personas…Utilizando el método Juanma Barrios, nos encontraríamos que aquellos que apostamos por una alternativa al status quo, simplemente hacemos el ridículo. Sin más, para que deparar en significaciones profundas.

Juanma concede a otros pueblos el beneplácito de la lucha nacional para derrotar al estado burgues español, aunque para Galiza, solo sea parcialmente(?), lo que no logramos a entender. Supuestamente Juanma se base en la tópica visión academicista de llamar nacionalidades históricas[4] a unos pueblos(con la incómoda Galiza). Tenemos que recordar a Juanma, la evolución histórica del andalucismo desde el siglo XIX, partiendo del federalismo, al cantonalismo, pasando por la confederación hasta la propia autodeterminación.

Otra aportación básica del andalucismo, es la que hizo Blas Infante, apostando decididamente por un andalucismo de las clases populares, concretamente de la clase jornalera, oponiéndose precisamente a la aristocracia y la burguesía agraria que por intereses de clase se posicionan al lado del nacionalismo español. La dependencia política, la opresión económica y la usurpación de lo andaluz, como algo característico como “español” vaciándolo de sus contenidos desemboca en la necesidad de crear un poder andaluz de clase.

El ya fallecido Jose Aumente nos lo resume de esta forma: “La gran contradicción en que nuestra formación económico-social andaluza se encuentra hoy es la que supone unas fuerzas productivas que no pueden desarrollarse porque así lo impide la estructura de un capitalismo dependiente. El planteamiento nacionalista se hace aquí imprescindible para romper estas amarras que nos ligan al tal modelo de capitalismo.

El planteamiento nacionalista sirve así a los intereses de las clases trabajadoras andaluzas, principales beneficiarias, y obligadas protagonistas, de ese proyecto de ruptura” [5]. Por lo tanto, el nacionalismo andaluz de clase, sigue siendo una imprescindible herramienta, aún más si cabe ante el cercenamiento de nuestra soberanía, la utilización de nuestra tierra como área de apropiación de riqueza a bajo coste desde los territorios centrales, sin olvidar las bases militares, y la abundante mano de obra barata que servirá para las fuerzas represoras del estado español. Juanma llega al cenit de la demagogia cuando mezcla etnias, estados, y concepción burguesa del estado.

Hemos de advertir de entrada, que los estados-nación son propios de finales del siglo XVIII y XIX en el largo transcurso de las revoluciones burguesas, que con el ascenso de esta clase, seerige representante de la sociedad camuflando sus intereses de clase con los nacionales, restringiendo el poder de la sangre como principio rector de las relaciones socio-culturales. El principio natural de la sangre se cambió por el principio natural de la nacionalidad, el orden socio-político osciló desde el poder divino(teocentrismo) y local(señoríos,ducados,…), al del pueblo soberano(soberanía que procedía de la nación) y la sacralización de la Razón.

Como era lógico, el concepto de “etnia” es visto desde una acepción mistificada y no antropológica, “No olvidemos que a lo largo de la historia la inmensa mayoría de los estados han sido multiétnicos y que en la actualidad esto sigue siendo así”. No descubre gran cosa, confunde bajo sus prejuicios, que las identidades colectivas no son esencias inalterables ni inmutables, ni acumulativas, ni por tanto fijas en el tiempo. Prosigue con sus descubrimientos “raro es el pueblo sin estado que vive en un territorio de población homogénea”, es lógico, si comprendemos que la identidad de un pueblo(que nunca es homogénea) es una realidad cambiante sujeto a factores económicos, sociales, políticos e ideológicos.

Eso si, a veces, hay identidades étnicas que pueden mantener inalterable los marcadores de identidad durante siglos, claro ejemplo el de los polacos, irlandeses o judíos. Si fuera poco, y siguiendo con su fórmula de esteriotipar, relata Juanma que para que un estado sea homogéneo cuantas limpiezas étnicas se deberían de hacer, ya solo faltaba hablar de la “balcanización” de España que tanto gusta hablar a los apologetas del sistema.

Entiende el nacionalismo[6] en su versión romántica-alemana del siglo XIX. Nos alerta del crecimiento del nacionalismo español, los culpables están bien señalados, “estamos asistiendo a la derrota del ala militar de la izquierda abertzale, que en su caída está arrastrando al independentismo político y fortaleciendo a la derecha españolista”. Cofunde causa-efecto, y la inevitable confrontación de luchas de clases en los procesos de liberación nacional.

Es lógico el temor del españolismo en todas sus variantes, del mismo modo que si hay una profundización de conciencia de clase trabajadora, habrá una ineludible reacción de las clases medias como de la gran burguesía. Se contradice enormemente cuando nos advierte de que abandonemos epítetos para encararnos a algunas fuerzas políticas, para que luego a posteriori, tache al PP como partido “nacionalcatólico”.

Resulta inevitable indicar su loa al PSOE: “es un partido que cree sinceramente en el Estado de la autonomías, aunque en su seno haya federalistas defensores del carácter plurinacional del país y centralistas próximos a los planteamientos del PP”. Juanma pierde el norte completamente, debería saber un mínimo del proceso autonómico, de la postura del PSOE al apoyar la Ley de Referéndum en 1979 con UCD(a pesar de que esto no se aprecie), en donde se dificultaba cualquier consulta, al exigirse la mayoría del censo(no de la mayoría de los votantes) y en el caso de que una provincia no obtuviera la mayoría absoluta se rechazaba el referéndum. El PSOE en aquellos momentos era federalista, reconocía las nacionalidades de Euskadi y Catalunya, lo demás era ancha Castilla.

Como reconoce el profesor Jose Cazorla: “El PSOE se manifestaba en su ejecutiva más centralista, pese al origen andaluz de buena parte de ésta; sin embargo, no podía desaprovechar la oportunidad. La ocasión era demasiado buena para desaprovecharla” [7]. La torpeza de UCD, y el movimiento(no espontáneo) andalucista(en todas sus facetas), que obligó a los partidos centralistas a utilizar la “A”(para referirse a Andalucía), llevó al PSOEa convertirse en la bandera de los intereses andaluces contra el centralismo que representaba UCD.

Argucia pura, al no aceptar las tesis de Escudero(que le servirá al partido para otras coyunturas más propicias a sus intereses) del “nacionalismo socialista de clase”, en el segundo congreso regional celebrado el 7-9 de diciembre de 1979, abortándose la posibilidad de conferir un PSOE andaluz federado a la estructura del PSOE. El PCE incluso se mostraba a veces más ultramontano en la cuestión nacional en esos momentos, como ejemplo mostramos la dimisión del comisionado para la redacción del anteproyecto de estatuto de Juan Calero(ponente del PCE).

Su renuncia se fundamentaba en su disconformidad para definir Andalucía como nación, siendo sustituido por el entonces comunista Javier Pérez Royo.[8] Si anteriormente Juanma Barrios, nos advertía de no utilizar simplezas, poco, o nada se la aplica a su artículo al retratar a la LCR(Liga Comunista Revolucionaria) y al MC(Movimiento Comunista), de apostar por vías “abiertamente nacionalistas”, por el temor de acusarlas de españolistas [9].” El insulto de españolista las atemorizaba y no fueron capaces de elaborar una alternativa a la dicotomía centralismo/independentismo”. Suma y sigue, Juanma no comprende que hay un más allá de ese binomio, existen diferentes fórmulas soberanistas, si partimos claro esta, del derecho democrático a la autodeterminación. Sobre los clásicos del marxismo en torno a la cuestión nacional, hay que hacer algunas aclaraciones. Una, es que no existe una teoría cerrada y homogénea sobre ella, y de ese modo nos lo dejo claro Marx y Engels. Segunda, utilizar presentismos históricos, sin encuadrar a los autores marxistas en la coyuntura en la que viven.

Ha sido una constante la visión de determinismos económicos, y planteamientos mecanicistas para enfrentarse a la nación y a sus movimientos patrióticos. En Marx y Engels se encuentra abundantes referencias en torno a la cuestión nacional, sobre todo a partir del análisis de Irlanda. Marx en primer momento apostó por la victoria del cartismo inglés, como solución a la opresión sobre la clase trabajadora irlandesa, más tarde invierte la teoría señalando que a partir de la liberación del proletariado irlandés vendrá la del obrero inglés.

Sin querer profundizar en la visión nacional de Marx, este diferenció entre gemeinvessen(comunidad) y la nación, “La sociedad civil tiene necesidad de hacerse valer exteriormente como nación e interiormente como Estado”.[10] Marx como Lenin criticó la actitud de los marxista de las naciones opresoras, de ahí su escrito a Engels el 5 de julio de 1870: “El punto débil: Polonia. Sobre este punto Lopatin dice exactamente lo mismo que un inglés -por ejemplo, un cartista inglés de la vieja escuela- sobre Irlanda”. Si hubo alguien que avanzó considerablemente en este aspecto, ese fue Lenin. Se opuso claramente a todos los nacionalismos, distinguiendo eso si, entre los de la nación opresora y la nación oprimida.

Es conveniente señalar que aquí el concepto nacionalismo sigue teniendo un contenido exclusivamente burgués, en los años 50 y 60 surgirá otra modalidad. Lenin hace hincapié en el derecho de autodeterminación y subraya la actitud oportunista de los marxistas de la nación opresora que reniegan de ella, o la ambigüedad al tratar el asunto. “Exigir la liberación de las naciones oprimidas, no en difusasfrases generales, no en declamaciones desprovistas de contenido, no "postergando" el problema hasta el socialismo, sino en un programa político formulado con claridad y precisión, que tenga en cuenta muy especialmente la hipocresía y cobardía de los socialistas en las naciones opresoras”.[11] Es más, apuesta por apoyar a la burguesía de las naciones oprimidas por conllevar un carácter progresista.

La reivindicación nacional debe favorecer el desarrollo de la lucha de clases. Si no se mantiene esta postura es normal que los marxistas soberanistas de la nación oprimida no se fíen de los de la nación(en el caso que nos incumbe, estado) opresora, a veces incluso cayendo en las manos del chovinismo(ya sea en su faceta reaccionaria o culturalista). “El proletariado de las naciones opresoras… Debe exigir la libertad de separación política de las colonias y naciones que "su" nación oprime. En caso contrario, el internacionalismo del proletariado sería vacío y de palabra; ni la confianza, ni la solidaridad de clase entre los obreros de la nación oprimida y la opresora serían posibles”.[12]

Esta última frase es categórica y sigue estando de actualidad, Lenin acierta al 100%. Prueba de ello, la animadversión que tienen organizaciones independentistas marxistas o de izquierdas con organizaciones estatales marxistas españolas. Las primeras, por reacción a la segunda, caen a veces en planteamientos ultrasoberanistas y en visiones idealistas de la historia de su pueblo. Las segundas al no apostar decididamente por la autodeterminación, caen en el socialchovinismo, haciéndole el juego al nacionalismo español[13](a veces maquillado por federalismos impuestos desde arriba, III repúblicas que sirven como fines no como medios a… ó maniqueas versiones de la ciudadanía del mundo).

Para concluir, Juanma arremete contra los independentistas andaluces, “Nuestros actuales independentistas de Andalucía, divididos en minúsculos grupos, hablan de autodeterminación e independencia con el mismo desparpajo que los vascos, sin darse cuenta de que no son equiparables las tradiciones de lucha y los sentimientos nacionales, y que lo que en el País Vasco puede ser una eficaz bandera de combate, en Andalucía sólo conduce al más obtuso aislamiento”.Atención al posesivo “nuestros” que denota paternalismo,para más adelante referirse a los independentistas como “minúsculos grupos” que nos llevarían a la marginación.

La verdad que Juanma y su organización, o las personas que piensan como él son simples átomos en Andalucía, que nunca han logrado tejer algo serio. Por el contrario el soberanismo andaluz de izquierdas, por muy frágil y dividido que esté, sigue siendo al menos un referente en determinadas localidades, por muy pequeña que estas sean. Como escribimos más arriba, Juanma, pertenece a ERA-EA, un colectivo que “supuestamente” comparte un trabajo en común con otras organizaciones, por la autodeterminación y el socialismo.

La actitud de Juanma y el silencio de su organización, da a las claras en donde se debe de afianzar la izquierda andalucista de clase, en sí misma. La endofobia y el complejo del colonizado, son males de las que ya nos advirtió en su momento Frantz Fanon, desgraciadamente en nuestra tierra, donde más hace falta una izquierda soberanista, aparecen este tipo de pensamientos. Mientras en unos pueblos se reivindican la figura de Martí o Bolívar, figuras que aplauden y sirven de bandera en la izquierda estatal o española, aquí, muestran desprecio o simple desinterés en Blas Infante, Fermín Salvochea o Paul y Ángulo. Ver para creer

[1] http://www.espacioalternativo.org/node/2017

[2] Cuyos ejes principales son la Soberanía Nacional del pueblo andaluz y el Socialismo, donde confluyen además organizaciones como el PCPA, CUT, jaleo!!! y personas independientes

.[3] No sabemos que entenderá Juanma Barrios por nacionalista andaluz. Siguiendo los postulados del andalucismo histórico, para nosotros el andalucismo no es más que la síntesis entre lucha de liberación nacional y social, tal como lo entendió en su día el padre de la patria andaluza, Blas Infante. Superando la concepción decimonónica de nacionalismo que tuvo la burguesía ascendente.

[4] De esta forma se distinguieron los pueblos que antes de la guerra civil obtuvieron el estatuto de autonomía, sin olvidar que el andaluz estaba en proceso y que fue abortado por la sublevación fascista.

[5] Aumente Baena, José. “Escritos Políticos”. Librería Ágora. Málaga 1992.

[6] Es momento de acercarnos a la consideración que hace Carlos Taibo: “El término nacionalismo es un término polisémico donde los haya: cada cual puede depositar en él lo que le parezca, o poco menos. Así las cosas, bajo su cobertura se acogen las fórmulas políticas más dispares, desde venturosos movimientos de liberación hasta las más crudas formas de fascismo y xenofobia”. VVAA. “Nacionalismo e Internacionalismo. Una visión dialéctica”. Muñoz Moya Editor. Sevilla 1997.

[7] Cazorla Perez, José. “Los andaluces y la Autonomía”. En “Actas del III Congreso sobre el Andalucismo Histórico”. Fundación Blas Infante. Sevilla 1987.

[8] Ruiz Romero, Manuel. “Entre el Anteproyecto de Carmona y la Ley Orgánica: El debate en Cortes del Estatuto de Autonomía para Andalucía”. Ponencia presentada en el XII Congreso sobre el Andalucismo Histórico,todavía no publicado.

[9] Como anillo al dedo nos viene la publicación del boletín Andalucía Libre sobre la historia de esas dos formaciones, en la que observamos que hay más complejidad en el tratamiento nacional que el que nos da Juanma Barrios. http://www.elistas.net/lista/andalucialibre/archivo/msg/414/

[10] Marx-Engels. “La ideología alemana”. Grijalbo. Barcelona 1970.

[11] V.I. Lenin. “La revolución socialista y el derecho de las naciones a la autodeterminación”. Tesis extraída de las Obras Completas. Editorial Progreso. Moscú 1987.

[12] V.I. Lenin. Op. Cit.

[13] Francisco Frutos, secretario general del PCE, en el mitín-fiesta del 2006, declaraba con tal contundencia:

Aquí en España, sobran historietas sobre el sexo territorial o étnico y falta claridad y contundencia en la defensa de los aspectos básicos de una política de izquierdas”. Hay que tener memoria histórica también cuando, el ahora tan laureado por buena parte de la izquierda, Julio Anguita aplaudía el cierre de Egin, como del ambigüismo mostrado ante la ilegalización de Batasuna como de Segi por parte del PCE y las UJCE. Claro ejemplo del “internacionalismo de puertas para fuera”.